LA QUINTA COLUMNA DE HITLER EN CANARIAS
¿Quiénes dirigían la organización de Hitler en el archipiélago? ¿Qué papel jugaron los colegios alemanes en la nazificación de la colonia? ¿Quiénes eran los hombres de Hitler en Las Palmas y Tenerife?
Durante más de una década, Canarias albergó una red nazi mucho más extensa de lo que suele recordarse: partido, colegios, propaganda, espionaje, vigilancia y conexiones con empresas y consulados. ¿Quiénes eran los hombres de Hitler en las islas y hasta dónde llegó realmente su poder?
POR MANUEL MEDINA(*) PARA CANARIAS SEMANAL.ORG
Durante los años treinta y la primera mitad de los cuarenta, Canarias estuvo mucho más cerca de la gran confrontación europea de lo que podría sugerir su distancia geográfica de aquel escenario bélico.
Sus puertos, situados sobre las grandes rutas atlánticas, habían atraído desde finales del siglo XIX capitales, navieras y comunidades extranjeras. Los británicos habian mantenido hasta entonces una posición dominante, pero durante las primeras décadas del siglo XX creció también una activa colonia alemana dedicada al comercio, la exportación, los transportes y los servicios portuarios.
Empresas como la Woermann Linie o la Deutsche Kohlen Depot Gesellschaft, junto con clubes y colegios propios, habían tejido una comunidad perfectamente integrada en la vida económica insular mucho antes de la llegada de Hitler al poder. Lo que cambió en los años treinta fue que sobre esa comunidad comenzó a extenderse la estructura política del Tercer Reich.
![[Img #93782]](https://canarias-semanal.org/upload/images/08_2026/1405_03.jpg)
EL PARTIDO NAZI LLEGÓ A CANARIAS ANTES QUE HITLER AL PODER
El NSDAP había creado una organización específica para los alemanes residentes fuera del Reich, la Auslands-Organisation (AO), concebida prácticamente como una prolongación exterior del partido. Canarias fue uno de los territorios españoles donde arraigó más tempranamente.
Los primeros Ortsgruppen, o agrupaciones locales, aparecieron en Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife en agosto de 1932, meses antes de que Hitler fuera nombrado canciller. Posteriormente se estableció también un punto de apoyo en Puerto de la Cruz. La importancia estratégica del Archipiélago hizo que durante la Guerra Civil estas organizaciones mantuvieran una estrecha dependencia de la dirección de la AO en Berlín.
El golpe militar de julio de 1936 y la posterior instauración de la dictadura franquista proporcionaron un ambiente mucho más favorable. Las autoridades surgidas de la sublevación desarrollaron una creciente colaboración con Alemania e Italia y la prensa - Falange y La Provincia - no escondieron sus posiciones proalemanas, fascistas y antisemitas. La documentacion diplomática francesa de entonces , describía a Marruecos y Canarias como espacios de especial influencia alemana.
UNA VERDADERA SUCURSAL POLÍTICA DEL TERCER REICH
En Gran Canaria, el primer responsable conocido del Partido Nacional Socialista alemán fue Wilhelm Kosbadt. En 1937 fue sustituido por Friedrich Curt Herrmann, fotógrafo y propietario del Bazar Alemán y de la óptica El Anteojo. Más tarde asumió la dirección Otto Bertram, responsable de Lufthansa y personaje particularmente influyente en la Isla por sus relaciones con las autoridades españolas. A su lado actuaban Josef Leo Court, Helmut Rost —administrador del Partido y responsable de su organización de Auxilio Social— y Richard Steudel, el responsable de la propaganda del Partido .
En Tenerife ocuparon posiciones dirigentes Albert Fiess, Friedrich Schmoll, Anton Paukner y posteriormente Ernst Beyer. Junto a los responsables políticos existían encargados de propaganda, asistencia social, actividades económicas y vigilancia.
No era, por tanto, simplemente un grupo de meros simpatizantes de Hitler. El Partido nazi en las Islas reproducía en pequeña escala el entramado del Reich, rodeándose de organizaciones destinadas a encuadrar a diferentes sectores de la comunidad alemana. Una de las más importantes era el Frente Alemán del Trabajo (DAF), que reunía tanto a trabajadores como a empresarios. Aunque la afiliación no era formalmente obligatoria, podía proporcionar protección y ventajas, lo que, naturalmente, contribuyó a aumentar considerablemente sus miembros.
![[Img #93784]](https://canarias-semanal.org/upload/images/08_2026/8805_drago.jpg)
También existieron las Juventudes Hitlerianas. La primera agrupación creada en España fuera de Madrid apareció precisamente en Santa Cruz de Tenerife en abril de 1934. Las jóvenes podían integrarse en la Bund Deutscher Mädel y las mujeres adultas en la Liga Nacionalsocialista de Mujeres.
Los listados reconstruidos después de la guerra identifican 218 afiliados al NSDAP que vivieron en algún momento en Canarias: 122 en la provincia de Las Palmas y 96 en Tenerife. El Archipiélago se situaba, pues, entre las zonas españolas con mayor número de afiliados.
UNA VERDADERA SUCURSAL POLÍTICA DEL TERCER REICH
Uno de los principales centros de cohesión de la comunidad era el Colegio Alemán, cuya existencia precedía al nazismo. Pero durante el Tercer Reich adquirió una nueva dimensión.
Los colegios de las islas continuaron desempeñando una función educativa, pero se convirtieron también en lugares de reunión, propaganda, socialización política y adoctrinamiento ideológico. En sus instalaciones se celebraban desfiles, concursos, actuaciones, campamentos, fiestas y reuniones de las organizaciones nazis en el Archipiélago. Una parte significativa del profesorado estuvo directamente vinculada con las estructuras políticas del Reich.
El proceso fue especialmente visible en Tenerife. En 1934, la dirección nazi logró sustituir la junta de la asociación escolar por personas consideradas políticamente fiables. El nuevo edificio de Santa Cruz, inaugurado en 1935 en la calle Enrique Wolfson, contó entre sus docentes con varios responsables de organizaciones nacionalsocialistas.
La simbología del régimen tampoco permanecía clausurada tras los muros de las escuelas. Eran ostentosamente visibles en las calles y lugares publicos. Durante celebraciones señaladas se exhibian enormes esvásticas, fotografías bélicas y símbolos del Reich en establecimientos y calles, mientras hoteles como el Atlantik de Las Palmas o el Quisisana de Tenerife acogían concurridos encuentros de la comunidad alemana.
ESPIONAJE DESDE LAS ISLAS
Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, la estratégica posición atlántica de Canarias adquirió un extraordinario valor militar. Desde las islas podía observarse el tráfico marítimo aliado y apoyar operaciones de la marina alemana. El espionaje nazi llegó a recurrir a ingeniosos puntos de observacion desde donde podian detectar los movimientos de los buque britanicos. Uno de ellos fue un pequeño y discreto restaurant situado en la cúspide misma de la montaña de Bandama, que encubierto bajo la excelente cobertura de un "servicio público", avisaba puntualmente a los submarinos alemanes de la salida de los barcos mercantes britanicos, para que estos pudieran ser torpedeados fuera de los limites de las aguas jurisdiccionales españolas
Una abundante documentación demuestra la existencia de redes relacionadas con la Abwehr, el servicio de inteligencia militar alemán, y con el Etappendienst, encargado del abastecimiento clandestino de la Kriegsmarine. Las investigaciones históricas documentan incluso importantes operaciones de suministro de combustible a submarinos alemanes desde Canarias.
Algunos personajes destacados, con apellidos que hasta hace unas pocas decadas eran muy conocidos en la vida social de las Islas, participaron directamente en ese tipo de actividades. Uno de ellos fue el cónsul alemán en Las Palmas, August Sauermann, reclutado por la Inteligencia naval del Tercer Reich. En Tenerife, esas tareas clandestinas tanto para la Abwehr como para la Kriegsmarine, corrieron a cargo del poderoso cónsul Jacob Ahlers .
También existieron actividades de vigilancia y contrainteligencia. Los servicios estadounidenses pudieron identificar a residentes alemanes relacionados con el SIPO y el SD, mientras otros vigilaban o denunciaban a compatriotas considerados desafectos. Anton Paukner, un potentado consignatario establecido en Canarias, desarrolló un sistema de denuncias que podía terminar con el regreso tragico y forzoso de algunos alemanes al Reich hitleriano.
Las amenazas podían ser muy concretas. El alemán antinazi Max Elvers-Raucher declaró que Paukner llegó a amenazarlo con enviarlo a un campo de concentración alemán si continuaba relacionándose con ciudadanos británicos. Judíos y alemanes contrarios a Hitler padecieron igualmente presiones, boicots comerciales y amenazas de repatriación.
NAZIS Y BRITÁNICOS: UNOS ENEMIGOS QUE SE CONOCÍAN BIEN
La expansión alemana se produjo frente a una poderosa colonia británica asentada desde hacía décadas en sectores decisivos de la economía canaria. Pero las relaciones personales resultaban mucho más complejas que la confrontación internacional.
Sauermann, por ejemplo, que era Cónsul de Alemania en Gran Canaria, mantuvo estrechos vínculos con los círculos británicos de Gran Canaria, llegando a pertener al Rotary Club de Las Palmas. Fueron precisamente ese tipo de relaciones impropias las que contribuyeron a despertar sospechas entre los propios nazis. Su solicitud de ingreso en el Partido Nazi, por ejemplo fue rotundamente denegada por mantener ese tipo de relaciones amistosas.
Durante la II Guerra Mundial esa proximidad entre ambas colonias llegó a convertirse en una suerte de guerra silenciosa de información. Puertos, barcos, comunicaciones y movimientos empresariales eran atentamente observados por unos y otros. Detrás de comerciantes, consignatarios, profesores o empleados podían esconderse avezados informadores de cualquiera de uno de los dos bandos.
NO TODOS LOS ALEMANES ERAN NAZIS
Se ha mantenido, no obstante, un error que historicamnete no correspodió a la realidad: la colonia alemana y la comunidad nazi no eran sinónimos.
En las elecciones alemanas celebradas en Gran Canaria en marzo de 1933 participaron 238 personas: 152 votaron a los nacionalsocialistas, siguiéndole en numero de votos los comunistas y a mayor distancia los socialistas, católicos y otras tendencias. Posteriormente llegaron a las Islas, incluso, refugiados alemanes que trataban de escapar del régimen hitleriano.
![[Img #93783]](https://canarias-semanal.org/upload/images/08_2026/5675_cole.jpg)
La documentación identifica, asimismo, residentes alemanes que tenían posturas abiertamente contrarias al Tercer Reich. Incluso entre quienes colaboraron con determinadas estructuras alemanas existieron posiciones ambiguas. Sauermann, el cónsul, efectivamente trabajó para la Inteligencia naval, pero sin embargo, por considerarlo sospechoso le impidieron el ingreso en las filas del Partido. Ahlers colaboró con la Inteligencia alemana, pero mantuvo duros enfrentamientos con los dirigentes nazis locales.
Los hermanos Brandstaetter, propietarios del Hotel Atlantik, permitieron que su establecimiento fuera utilizado para celebraciones filonazis, pero no llegaron a pertenecer al Partido y eran considerados antinazis por los estadounidenses.
La militancia, además, lejos de corresponder exclusivamente a una estricas motivaciones ideológicas, era utilizada para facilitar relaciones profesionales, cobertura administrativa o simplemente hacer más soportable la presión ejercida sobre los alemanes residentes en el extranjero.
1945: SE DESMONTA LA RED
La derrota alemana acabó de manera fulminante con toda aquella estructura. Entre mayo y junio de 1945 fueron clausurados o inspeccionados en Tenerife y Gran Canaria los locales del NSDAP, Lufthansa, los Consulados y los Colegios alemanes. Los Aliados comenzaron además a investigar propiedades, empresas y actividades económicas relacionadas con Alemania.
Llegaron después las listas de repatriación. Algunos dirigentes intentaron proteger sus propiedades mediante ventas y transferencias, y existen testimonios sobre reuniones de última hora y destrucción deliberada de documentación. El proceso, sin embargo, fue incompleto: numerosos alemanes permanecieron en Canarias y algunos de los repatriados acabarían regresando a las Islas.
Durante más de una década, por tanto, Canarias albergó una pequeña pero extraordinariamente activa prolongación del aparato del Tercer Reich: partido, organizaciones laborales y juveniles, colegios, propaganda, empresas, consulados, servicios de vigilancia y redes de inteligencia. Su crecimiento fue facilitado por la importancia estratégica del archipiélago y, desde 1936, por unas autoridades franquistas estrechamente alineadas con las dictaduras fascistas de Alemania e Italia.
Pero aquella disciplinada presencia nunca consiguió convertir a la colonia alemana en un bloque uniforme. Junto a militantes convencidos hubo colaboradores por interés, empresarios pragmáticos, refugiados, judíos y opositores a Hitler. Esa diversidad completa una historia que durante años convirtió silenciosamente a Canarias en uno de los pequeños escenarios atlánticos de la gran batalla política y militar que estaba decidiendo el destino de Europa.
Pero el nazismo en Canarias no fue una extravagancia protagonizada por unos pocos alemanes aislados, sino una organización estable que consiguió insertarse durante más de una década en la vida económica y social del archipiélago. Tenía dirigentes, afiliados, organizaciones juveniles y laborales, colegios, actividades propagandísticas y conexiones con empresas de considerable importancia. Y cuando las necesidades de la guerra lo exigieron, algunos de sus integrantes participaron también en operaciones de vigilancia, espionaje y apoyo logístico a la máquina militar alemana.
Nada de aquello habría alcanzado la misma dimensión sin el contexto político creado después del golpe fascista del 18 de julio de 1936. El triunfo franquista proporcionó a los representantes del Tercer Reich un espacio extraordinariamente favorable. Alemania había ayudado decisivamente a los sublevados durante la Guerra Civil y, durante los primeros años de la Segunda Guerra Mundial, el régimen español mantuvo una estrecha relación con las potencias del Eje. En Canarias, aquella alianza internacional tenía nombres, domicilios, negocios y lugares de reunión.
Las islas no fueron escenario de batallas durante la Segunda Guerra Mundial, aunque a punto estuvieron de serlo. Pero la guerra sí pasó por sus puertos, por sus consulados, por determinados colegios y empresas, por las conversaciones mantenidas en algunos hoteles y despachos y por las informaciones que salían clandestinamente hacia Alemania o llegaban a los servicios secretos aliados. A miles de kilómetros de Berlín, se puede decir que la esvástica logró encontrar su lugar en el Atlántico.
(*) Manuel Medina es profesor de Historia, divulgador de temas relacionados con esa materia y autor de varios libros entre ellos el de reciente aparicion "El Gran Reajuste: China, la arrolladora irrupción de la extrema derecha y la reconfiguración del sistema capitalista
Fuentes consultadas
-García Cabrera, Marta (2024). «El nazismo en Canarias (1932-1945
-García Cabrera, Marta (2023). Deutsche auf den Inseln! La colonia alemana de Canarias y la huella del nazismo (1930-1946)
Alcaraz Abellán, José; Anaya Hernández, Luis Alberto; Millares Cantero, Sergio (2009). «Los extranjeros y la Guerra Civil en la provincia de Las Palmas (1936-1939
-Almeida Aguiar, Antonio (2019). «El adoctrinamiento nacionalsocialista de la juventud en los Deutschen Schulen: el caso de Canarias
-Almeida Aguiar, Antonio (2020). «Adoctrinar con la palabra: prensa y propaganda nacionalsocialista en las islas Canarias durante la Guerra Civil
- Díaz Benítez, Juan José (2016). «La Deutsche Lufthansa, Iberia y el espionaje alemán en Canarias», en Poder, comunicaciones y propaganda.
-National Archives and Records Administration (NARA), Estados Unidos, especialmente expedientes de la OSS, inteligencia naval norteamericana, FBI y documentación consular sobre agentes alemanes, NSDAP, Abwehr y colonia germana.
-Politisches Archiv des Auswärtigen Amts (PAAA), Berlín, con expedientes consulares de Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife y documentación sobre dirigentes del partido, colegios y diplomáticos alemanes.
-Bundesarchiv (BA), Alemania, con expedientes del NSDAP, archivos de afiliación y documentación sobre la Auslands-Organisation. Los listados de miembros del partido permiten reconstruir la afiliación nazi existente en Canarias.
- Archivos británicos y documentación de inteligencia aliada, fundamentales para reconstruir la vigilancia de los servicios nazis y la confrontación clandestina entre Alemania y los Aliados en las islas.
-Hemerotecas canarias, especialmente la prensa de la época, donde quedaron registrados actos públicos, reuniones, propaganda, visitas de barcos alemanes y actividades de la colonia germana.
POR MANUEL MEDINA(*) PARA CANARIAS SEMANAL.ORG
Durante los años treinta y la primera mitad de los cuarenta, Canarias estuvo mucho más cerca de la gran confrontación europea de lo que podría sugerir su distancia geográfica de aquel escenario bélico.
Sus puertos, situados sobre las grandes rutas atlánticas, habían atraído desde finales del siglo XIX capitales, navieras y comunidades extranjeras. Los británicos habian mantenido hasta entonces una posición dominante, pero durante las primeras décadas del siglo XX creció también una activa colonia alemana dedicada al comercio, la exportación, los transportes y los servicios portuarios.
Empresas como la Woermann Linie o la Deutsche Kohlen Depot Gesellschaft, junto con clubes y colegios propios, habían tejido una comunidad perfectamente integrada en la vida económica insular mucho antes de la llegada de Hitler al poder. Lo que cambió en los años treinta fue que sobre esa comunidad comenzó a extenderse la estructura política del Tercer Reich.
![[Img #93782]](https://canarias-semanal.org/upload/images/08_2026/1405_03.jpg)
EL PARTIDO NAZI LLEGÓ A CANARIAS ANTES QUE HITLER AL PODER
El NSDAP había creado una organización específica para los alemanes residentes fuera del Reich, la Auslands-Organisation (AO), concebida prácticamente como una prolongación exterior del partido. Canarias fue uno de los territorios españoles donde arraigó más tempranamente.
Los primeros Ortsgruppen, o agrupaciones locales, aparecieron en Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife en agosto de 1932, meses antes de que Hitler fuera nombrado canciller. Posteriormente se estableció también un punto de apoyo en Puerto de la Cruz. La importancia estratégica del Archipiélago hizo que durante la Guerra Civil estas organizaciones mantuvieran una estrecha dependencia de la dirección de la AO en Berlín.
El golpe militar de julio de 1936 y la posterior instauración de la dictadura franquista proporcionaron un ambiente mucho más favorable. Las autoridades surgidas de la sublevación desarrollaron una creciente colaboración con Alemania e Italia y la prensa - Falange y La Provincia - no escondieron sus posiciones proalemanas, fascistas y antisemitas. La documentacion diplomática francesa de entonces , describía a Marruecos y Canarias como espacios de especial influencia alemana.
UNA VERDADERA SUCURSAL POLÍTICA DEL TERCER REICH
En Gran Canaria, el primer responsable conocido del Partido Nacional Socialista alemán fue Wilhelm Kosbadt. En 1937 fue sustituido por Friedrich Curt Herrmann, fotógrafo y propietario del Bazar Alemán y de la óptica El Anteojo. Más tarde asumió la dirección Otto Bertram, responsable de Lufthansa y personaje particularmente influyente en la Isla por sus relaciones con las autoridades españolas. A su lado actuaban Josef Leo Court, Helmut Rost —administrador del Partido y responsable de su organización de Auxilio Social— y Richard Steudel, el responsable de la propaganda del Partido .
En Tenerife ocuparon posiciones dirigentes Albert Fiess, Friedrich Schmoll, Anton Paukner y posteriormente Ernst Beyer. Junto a los responsables políticos existían encargados de propaganda, asistencia social, actividades económicas y vigilancia.
No era, por tanto, simplemente un grupo de meros simpatizantes de Hitler. El Partido nazi en las Islas reproducía en pequeña escala el entramado del Reich, rodeándose de organizaciones destinadas a encuadrar a diferentes sectores de la comunidad alemana. Una de las más importantes era el Frente Alemán del Trabajo (DAF), que reunía tanto a trabajadores como a empresarios. Aunque la afiliación no era formalmente obligatoria, podía proporcionar protección y ventajas, lo que, naturalmente, contribuyó a aumentar considerablemente sus miembros.
![[Img #93784]](https://canarias-semanal.org/upload/images/08_2026/8805_drago.jpg)
También existieron las Juventudes Hitlerianas. La primera agrupación creada en España fuera de Madrid apareció precisamente en Santa Cruz de Tenerife en abril de 1934. Las jóvenes podían integrarse en la Bund Deutscher Mädel y las mujeres adultas en la Liga Nacionalsocialista de Mujeres.
Los listados reconstruidos después de la guerra identifican 218 afiliados al NSDAP que vivieron en algún momento en Canarias: 122 en la provincia de Las Palmas y 96 en Tenerife. El Archipiélago se situaba, pues, entre las zonas españolas con mayor número de afiliados.
UNA VERDADERA SUCURSAL POLÍTICA DEL TERCER REICH
Uno de los principales centros de cohesión de la comunidad era el Colegio Alemán, cuya existencia precedía al nazismo. Pero durante el Tercer Reich adquirió una nueva dimensión.
Los colegios de las islas continuaron desempeñando una función educativa, pero se convirtieron también en lugares de reunión, propaganda, socialización política y adoctrinamiento ideológico. En sus instalaciones se celebraban desfiles, concursos, actuaciones, campamentos, fiestas y reuniones de las organizaciones nazis en el Archipiélago. Una parte significativa del profesorado estuvo directamente vinculada con las estructuras políticas del Reich.
El proceso fue especialmente visible en Tenerife. En 1934, la dirección nazi logró sustituir la junta de la asociación escolar por personas consideradas políticamente fiables. El nuevo edificio de Santa Cruz, inaugurado en 1935 en la calle Enrique Wolfson, contó entre sus docentes con varios responsables de organizaciones nacionalsocialistas.
La simbología del régimen tampoco permanecía clausurada tras los muros de las escuelas. Eran ostentosamente visibles en las calles y lugares publicos. Durante celebraciones señaladas se exhibian enormes esvásticas, fotografías bélicas y símbolos del Reich en establecimientos y calles, mientras hoteles como el Atlantik de Las Palmas o el Quisisana de Tenerife acogían concurridos encuentros de la comunidad alemana.
ESPIONAJE DESDE LAS ISLAS
Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, la estratégica posición atlántica de Canarias adquirió un extraordinario valor militar. Desde las islas podía observarse el tráfico marítimo aliado y apoyar operaciones de la marina alemana. El espionaje nazi llegó a recurrir a ingeniosos puntos de observacion desde donde podian detectar los movimientos de los buque britanicos. Uno de ellos fue un pequeño y discreto restaurant situado en la cúspide misma de la montaña de Bandama, que encubierto bajo la excelente cobertura de un "servicio público", avisaba puntualmente a los submarinos alemanes de la salida de los barcos mercantes britanicos, para que estos pudieran ser torpedeados fuera de los limites de las aguas jurisdiccionales españolas
Una abundante documentación demuestra la existencia de redes relacionadas con la Abwehr, el servicio de inteligencia militar alemán, y con el Etappendienst, encargado del abastecimiento clandestino de la Kriegsmarine. Las investigaciones históricas documentan incluso importantes operaciones de suministro de combustible a submarinos alemanes desde Canarias.
Algunos personajes destacados, con apellidos que hasta hace unas pocas decadas eran muy conocidos en la vida social de las Islas, participaron directamente en ese tipo de actividades. Uno de ellos fue el cónsul alemán en Las Palmas, August Sauermann, reclutado por la Inteligencia naval del Tercer Reich. En Tenerife, esas tareas clandestinas tanto para la Abwehr como para la Kriegsmarine, corrieron a cargo del poderoso cónsul Jacob Ahlers .
También existieron actividades de vigilancia y contrainteligencia. Los servicios estadounidenses pudieron identificar a residentes alemanes relacionados con el SIPO y el SD, mientras otros vigilaban o denunciaban a compatriotas considerados desafectos. Anton Paukner, un potentado consignatario establecido en Canarias, desarrolló un sistema de denuncias que podía terminar con el regreso tragico y forzoso de algunos alemanes al Reich hitleriano.
Las amenazas podían ser muy concretas. El alemán antinazi Max Elvers-Raucher declaró que Paukner llegó a amenazarlo con enviarlo a un campo de concentración alemán si continuaba relacionándose con ciudadanos británicos. Judíos y alemanes contrarios a Hitler padecieron igualmente presiones, boicots comerciales y amenazas de repatriación.
NAZIS Y BRITÁNICOS: UNOS ENEMIGOS QUE SE CONOCÍAN BIEN
La expansión alemana se produjo frente a una poderosa colonia británica asentada desde hacía décadas en sectores decisivos de la economía canaria. Pero las relaciones personales resultaban mucho más complejas que la confrontación internacional.
Sauermann, por ejemplo, que era Cónsul de Alemania en Gran Canaria, mantuvo estrechos vínculos con los círculos británicos de Gran Canaria, llegando a pertener al Rotary Club de Las Palmas. Fueron precisamente ese tipo de relaciones impropias las que contribuyeron a despertar sospechas entre los propios nazis. Su solicitud de ingreso en el Partido Nazi, por ejemplo fue rotundamente denegada por mantener ese tipo de relaciones amistosas.
Durante la II Guerra Mundial esa proximidad entre ambas colonias llegó a convertirse en una suerte de guerra silenciosa de información. Puertos, barcos, comunicaciones y movimientos empresariales eran atentamente observados por unos y otros. Detrás de comerciantes, consignatarios, profesores o empleados podían esconderse avezados informadores de cualquiera de uno de los dos bandos.
NO TODOS LOS ALEMANES ERAN NAZIS
Se ha mantenido, no obstante, un error que historicamnete no correspodió a la realidad: la colonia alemana y la comunidad nazi no eran sinónimos.
En las elecciones alemanas celebradas en Gran Canaria en marzo de 1933 participaron 238 personas: 152 votaron a los nacionalsocialistas, siguiéndole en numero de votos los comunistas y a mayor distancia los socialistas, católicos y otras tendencias. Posteriormente llegaron a las Islas, incluso, refugiados alemanes que trataban de escapar del régimen hitleriano.
![[Img #93783]](https://canarias-semanal.org/upload/images/08_2026/5675_cole.jpg)
La documentación identifica, asimismo, residentes alemanes que tenían posturas abiertamente contrarias al Tercer Reich. Incluso entre quienes colaboraron con determinadas estructuras alemanas existieron posiciones ambiguas. Sauermann, el cónsul, efectivamente trabajó para la Inteligencia naval, pero sin embargo, por considerarlo sospechoso le impidieron el ingreso en las filas del Partido. Ahlers colaboró con la Inteligencia alemana, pero mantuvo duros enfrentamientos con los dirigentes nazis locales.
Los hermanos Brandstaetter, propietarios del Hotel Atlantik, permitieron que su establecimiento fuera utilizado para celebraciones filonazis, pero no llegaron a pertenecer al Partido y eran considerados antinazis por los estadounidenses.
La militancia, además, lejos de corresponder exclusivamente a una estricas motivaciones ideológicas, era utilizada para facilitar relaciones profesionales, cobertura administrativa o simplemente hacer más soportable la presión ejercida sobre los alemanes residentes en el extranjero.
1945: SE DESMONTA LA RED
La derrota alemana acabó de manera fulminante con toda aquella estructura. Entre mayo y junio de 1945 fueron clausurados o inspeccionados en Tenerife y Gran Canaria los locales del NSDAP, Lufthansa, los Consulados y los Colegios alemanes. Los Aliados comenzaron además a investigar propiedades, empresas y actividades económicas relacionadas con Alemania.
Llegaron después las listas de repatriación. Algunos dirigentes intentaron proteger sus propiedades mediante ventas y transferencias, y existen testimonios sobre reuniones de última hora y destrucción deliberada de documentación. El proceso, sin embargo, fue incompleto: numerosos alemanes permanecieron en Canarias y algunos de los repatriados acabarían regresando a las Islas.
Durante más de una década, por tanto, Canarias albergó una pequeña pero extraordinariamente activa prolongación del aparato del Tercer Reich: partido, organizaciones laborales y juveniles, colegios, propaganda, empresas, consulados, servicios de vigilancia y redes de inteligencia. Su crecimiento fue facilitado por la importancia estratégica del archipiélago y, desde 1936, por unas autoridades franquistas estrechamente alineadas con las dictaduras fascistas de Alemania e Italia.
Pero aquella disciplinada presencia nunca consiguió convertir a la colonia alemana en un bloque uniforme. Junto a militantes convencidos hubo colaboradores por interés, empresarios pragmáticos, refugiados, judíos y opositores a Hitler. Esa diversidad completa una historia que durante años convirtió silenciosamente a Canarias en uno de los pequeños escenarios atlánticos de la gran batalla política y militar que estaba decidiendo el destino de Europa.
Pero el nazismo en Canarias no fue una extravagancia protagonizada por unos pocos alemanes aislados, sino una organización estable que consiguió insertarse durante más de una década en la vida económica y social del archipiélago. Tenía dirigentes, afiliados, organizaciones juveniles y laborales, colegios, actividades propagandísticas y conexiones con empresas de considerable importancia. Y cuando las necesidades de la guerra lo exigieron, algunos de sus integrantes participaron también en operaciones de vigilancia, espionaje y apoyo logístico a la máquina militar alemana.
Nada de aquello habría alcanzado la misma dimensión sin el contexto político creado después del golpe fascista del 18 de julio de 1936. El triunfo franquista proporcionó a los representantes del Tercer Reich un espacio extraordinariamente favorable. Alemania había ayudado decisivamente a los sublevados durante la Guerra Civil y, durante los primeros años de la Segunda Guerra Mundial, el régimen español mantuvo una estrecha relación con las potencias del Eje. En Canarias, aquella alianza internacional tenía nombres, domicilios, negocios y lugares de reunión.
Las islas no fueron escenario de batallas durante la Segunda Guerra Mundial, aunque a punto estuvieron de serlo. Pero la guerra sí pasó por sus puertos, por sus consulados, por determinados colegios y empresas, por las conversaciones mantenidas en algunos hoteles y despachos y por las informaciones que salían clandestinamente hacia Alemania o llegaban a los servicios secretos aliados. A miles de kilómetros de Berlín, se puede decir que la esvástica logró encontrar su lugar en el Atlántico.
(*) Manuel Medina es profesor de Historia, divulgador de temas relacionados con esa materia y autor de varios libros entre ellos el de reciente aparicion "El Gran Reajuste: China, la arrolladora irrupción de la extrema derecha y la reconfiguración del sistema capitalista
Fuentes consultadas
-García Cabrera, Marta (2024). «El nazismo en Canarias (1932-1945
-García Cabrera, Marta (2023). Deutsche auf den Inseln! La colonia alemana de Canarias y la huella del nazismo (1930-1946)
Alcaraz Abellán, José; Anaya Hernández, Luis Alberto; Millares Cantero, Sergio (2009). «Los extranjeros y la Guerra Civil en la provincia de Las Palmas (1936-1939
-Almeida Aguiar, Antonio (2019). «El adoctrinamiento nacionalsocialista de la juventud en los Deutschen Schulen: el caso de Canarias
-Almeida Aguiar, Antonio (2020). «Adoctrinar con la palabra: prensa y propaganda nacionalsocialista en las islas Canarias durante la Guerra Civil
- Díaz Benítez, Juan José (2016). «La Deutsche Lufthansa, Iberia y el espionaje alemán en Canarias», en Poder, comunicaciones y propaganda.
-National Archives and Records Administration (NARA), Estados Unidos, especialmente expedientes de la OSS, inteligencia naval norteamericana, FBI y documentación consular sobre agentes alemanes, NSDAP, Abwehr y colonia germana.
-Politisches Archiv des Auswärtigen Amts (PAAA), Berlín, con expedientes consulares de Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife y documentación sobre dirigentes del partido, colegios y diplomáticos alemanes.
-Bundesarchiv (BA), Alemania, con expedientes del NSDAP, archivos de afiliación y documentación sobre la Auslands-Organisation. Los listados de miembros del partido permiten reconstruir la afiliación nazi existente en Canarias.
- Archivos británicos y documentación de inteligencia aliada, fundamentales para reconstruir la vigilancia de los servicios nazis y la confrontación clandestina entre Alemania y los Aliados en las islas.
-Hemerotecas canarias, especialmente la prensa de la época, donde quedaron registrados actos públicos, reuniones, propaganda, visitas de barcos alemanes y actividades de la colonia germana.






























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