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Miércoles, 18 de Febrero de 2026 Tiempo de lectura:

BREST-LITOVSK EN EL CARIBE: LA AUDACIA LENINISTA FRENTE A LA ANIQUILACIÓN

"La historia, con la perspectiva que da el tiempo, absolverá la estrategia del Gobierno venezolano"

Las imágenes que hemos presenciado de la presidenta venezolana recibiendo en el Palacio de Miraflores al Secretario de Energía de los Estados Unidos, Christopher Wright, han desatado una tormenta de comprensible confusión - afirma José Manuel Rivero - en ciertos sectores de la izquierda internacional y del propio movimiento bolivariano. Sin embargo, un análisis riguroso, despojado de esquematismos ideológicos y centrado en la correlación real de fuerzas, nos revela que no estamos ante una capitulación, sino ante una maniobra de supervivencia política.

 

Por JOSÉ MANUEL RIVERO PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.

 

[Img #89847]  En la historia de los procesos revolucionarios, el dogmatismo suele ser el preludio de la derrota, mientras que la capacidad de realizar un análisis frío y materialista de la coyuntura concreta es lo que garantiza la continuidad histórica.

 

 

"Un análisis riguroso, despojado de esquematismos ideológicos y centrado en la correlación real de fuerzas, nos revela que no estamos ante una capitulación, sino ante una maniobra de supervivencia política"

 

    Las imágenes que hemos presenciado este 11 y 12 de febrero de 2026 —la Presidenta (E) Delcy Rodríguez recibiendo en el Palacio de Miraflores al Secretario de Energía de los Estados Unidos, Christopher Wright, y concediendo una entrevista a la cadena NBC— han desatado una tormenta de comprensible confusión en ciertos sectores de la izquierda internacional y del propio movimiento bolivariano. Se oyen acusaciones graves: entreguismo, pacto con el verdugo, traición a la memoria de los caídos del 3 de enero. Sin embargo, un análisis riguroso, despojado de esquematismos ideológicos y centrado en la correlación real de fuerzas, nos revela que no estamos ante una capitulación, sino ante una maniobra de supervivencia política. Una maniobra que encuentra su espejo histórico más fiel en la praxis de Vladimir Ilich Lenin.

 

   Para entender la "asociación productiva a largo plazo" y las recientes medidas de distensión, debemos volver al origen de la contradicción actual: la operación "Lanza del Sur". La realidad objetiva es que, el 3 de enero, la tecnología militar estadounidense y su voluntad de aniquilación rompieron el equilibrio disuasorio que había prevalecido. Las alianzas estratégicas con potencias amigas como Rusia y China, fundamentales en la última década para la resistencia económica y política, mostraron sus límites fácticos ante la velocidad de la agresión. El imperialismo bombardeó distintas ciudades y lugares estratégicos de Venezuela en una incursión relámpago, causando más de cien muertos y logrando el secuestro del Presidente constitucional Nicolás Maduro y de la diputada Cilia Flores. Ante este escenario de catástrofe inminente, donde la opción era la inmolación colectiva bajo una segunda oleada de bombardeos o la preservación del instrumento político para seguir luchando, la dirigencia bolivariana, con una lucidez que la historia reconocerá, optó por la vida del proyecto revolucionario.

 

 

 "Lo que Delcy Rodríguez, como Presidenta Encargada, ejecuta hoy es una transposición dialéctica, salvando las distancias históricas, de la lección estratégica de Brest-Litovsk"

 

 

    Es aquí donde la historia nos convoca al invierno ruso de 1918. La joven República Soviética, asediada y exhausta por la guerra imperialista, se enfrentaba al avance implacable del ejército alemán. Lenin, contra la opinión de los "comunistas de izquierda" que exigían una guerra revolucionaria percibida como heroica pero objetivamente suicida, impuso la firma del Tratado de Brest-Litovsk. Aquel acuerdo fue dolorosísimo: Rusia cedió vastos territorios, población y recursos industriales a Alemania a cambio de una sola cosa: un respiro, la paz inmediata. La tesis leninista fue de una claridad meridiana: había que "ceder espacio para ganar tiempo". Era imperativo sacrificar lo accesorio —territorio y recursos, recuperables en otra correlación de fuerzas— para salvar lo esencial: la existencia misma del poder soviético. La historia le dio la razón. Ese "respiro" permitió consolidar el Estado, crear el Ejército Rojo, y décadas después, esa misma Unión Soviética fue la fuerza que quebró la espina dorsal del nazifascismo en la Segunda Guerra Mundial, con un costo humano incalculable, pero también la potencia que, en años posteriores, contribuyó decisivamente a la lucha anticolonial y a la independencia de numerosos pueblos, y sostuvo solidariamente a la Revolución Cubana ante el bloqueo criminal de Estados Unidos.

 

   Lo que Delcy Rodríguez, como Presidenta Encargada, ejecuta hoy es una transposición dialéctica, salvando las distancias históricas, de la lección estratégica de Brest-Litovsk. Al sentarse a hablar de "justicia comercial" ante las cámaras estadounidenses, está aplicando la máxima leninista en el Caribe: ceder "espacio" (recursos energéticos, cuotas de mercado) para ganar "tiempo" (la supervivencia física del Estado y la reorganización de las fuerzas revolucionarias). Pero esta maniobra de repliegue táctico no se limita a lo económico; se extiende al complejo terreno de la pacificación interna. La reciente decisión de otorgar amnistías no debe leerse bajo el prisma distorsionador de la propaganda occidental, que habla de "presos políticos". Se trata de una medida de Estado profundamente soberana y valiente, aplicada sobre individuos procesados por delitos que, bajo cualquier legislación de un país occidental, serían calificados sin ambages como terrorismo. Al amnistiarlos, el Gobierno Bolivariano no reconoce una injusticia, sino que ejerce una potestad superior: desarma el pretexto de la "intervención humanitaria" y desinfla la bandera de la "persecución" que el imperialismo utiliza para justificar sus bombas. Es una descompresión calculada del frente interno, un gesto de soberanía que aísla a los factores de inestabilidad mientras se negocia en el frente externo.

 

 

"Al establecer una interlocución directa con la Casa Blanca a través del petróleo, el Gobierno ha neutralizado de facto a la oposición golpista"

 

 

   Esta jugada, de una audacia política indiscutible, conlleva un efecto colateral devastador para los enemigos internos de la Patria. Al establecer una interlocución directa con la Casa Blanca a través del petróleo —el verdadero fetiche del capital que mueve la política exterior estadounidense— y al "limpiar" el tablero político interno mediante la amnistía, el Gobierno ha neutralizado de facto a la oposición golpista. Obsérvese cómo el enviado de la administración Trump habla ahora de trabajar con "el gobierno en Miraflores". María Corina Machado y sus acólitos, que soñaban con entrar en Caracas sobre los tanques de los Marines, han quedado reducidos a la más absoluta irrelevancia. El imperio, en su pragmatismo más crudo y cruel, ha decidido entenderse con quien ostenta el control real del territorio y los recursos, desechando sin contemplaciones a sus peones locales. Lejos de ser una traición, esto constituye una victoria táctica de primer orden: desarticula la amenaza interna mientras se gestiona la agresión extranjera, partiendo a la quinta columna y dejándola sin capacidad de desestabilización.

 

    Quienes, desde una legítima indignación y rabia, claman "entreguismo" desde postulados abstractos, olvidan que el objetivo supremo en esta etapa no es la pureza de una estética revolucionaria, sino dos metas concretas e irrenunciables: evitar que Venezuela sea reducida a cenizas como Gaza, y lograr el regreso con vida de Nicolás Maduro y Cilia Flores.

 

    La Presidenta Encargada lo dejó claro en todo momento, incluso ante los medios estadounidenses que cubrieron la visita de Christopher Wright: Nicolás Maduro sigue siendo el único líder legítimo, y su liberación es el eje de toda interlocución. Cada barril de petróleo que hoy se negocia, cada gesto de distensión bajo esta "tregua armada", no es un fin en sí mismo, sino una ficha en el tablero para negociar la libertad de los secuestrados. La coyuntura política y la necesidad de preservar el aparato productivo exigen hoy frenar la agresión; si para ello es necesario sentarse con el monstruo en su propia guarida, se hace. No por sumisión, sino como el único camino dialéctico para preservar la soberanía a largo plazo y recuperar al Presidente constitucional. La historia, con la perspectiva que da el tiempo, absolverá esta estrategia. Porque la revolución no se suicida; resiste, maniobra, sobrevive y, desde esa supervivencia forjada en la audacia, seguro que vencerá.

 

 

(*) José Manuel Rivero es abogado y Analista Político.

 

 
 
 
 
 
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  • Maribel Santana

    Maribel Santana | Sábado, 21 de Febrero de 2026 a las 21:32:40 horas

    Nos reservamos el derecho a eliminar,los comentarios inapropiado. Esto es muy relativo. De que depende?? No se puede hablar de censuras,cuando se está aplicando la misma.

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    • Respuesta del autor C-S

      REDACCIÓN CS: Este es un foro para el debate libre de ideas. Estamos convencidos de que la lectora comprenderá que no es este el lugar apropiado para el insulto personal. Aquí, como siempre ha sucedido, no se censurarán los argumentos. Pero, en efecto, tal y como manifiesta, nos reservamos el derecho a eliminar cualquier comentario en el que se profiera insultos hacia quienes participan en el foro. Esa es la razón por el que hemos suprimido sus dos anteriores mensajes.

  • Federico Rubio Herrero

    Federico Rubio Herrero | Jueves, 19 de Febrero de 2026 a las 15:25:38 horas

    Saludos cordiales a MB. Totalmente de acuerdo con su escrito. Pero, hay más. La paz de Brest-Litovsk desequilibró al gobierno de coalición ruso formado por el Partido Comunista ( bolchevique) y el Partido Socialista Revolucionario. Estos escogieron la lucha armada, al grito de traición, que tanto daño causó. El propio Lenin sufrió un atentado, casi mortal, en agosto de 1918.

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  • M.B.

    M.B. | Jueves, 19 de Febrero de 2026 a las 13:26:22 horas

    Ni por el texto ni por el contexto se justifica esta analogía, históricamente disparatada. El artículo de al lado la refuta por completo,, y no voy a repetirlo, pero me parece especialmente brillante su alusión al pensamiento religioso de cierta izquierda laica, la misma que lleva desde 1956 justificando su pusilanimidad y entreguismo en un brest litovsk sin fin, como señala Federico (saludos, compañero), con una militancia embotada por el postureo idiota e ígnaro del romanticismo revolucionario, a la que, en los hechos, le importa nada la clase obrera y el pueblo trabajador.
    La paz de Brest Litovsk no tiene nada de "audacia leninista" (en todo caso, "leniniana", aunque al Lenin real le repugnaba que su pensamiento -teoría revolucionaria para Rusia- fuese convertido en ideología, es decir, en dogma), fue sobretodo una maniobra desesperada para conservar el Poder Soviético y evitar una alianza letal entre los Imperios Centrales y la reacción interna. Kolchak y Denikin no estaban lejos, aunque aún no hubieran hecho acto de presencia, los soldados huían en masa del frente, los campesinos desertaban sin remilgos, y las tropas del Kaiser rondaban Petrogrado. La pérdida de Petrogrado y Moscú hubiera significado la pérdida de la clase obrera rusa, oxígeno bolchevique. La operación Faustchlag impuso un estrecho margen: revolución liquidación. Vladímir Illich eligió revolución. Fue una decisión catastrófica, desde luego, pero fue una catástrofe que dejó viva a la Revolución, y sin resuello a sus enemigos, que pronto claudicarían en el teatro de guerra, aun con la intervención extranjera. Lev Davídovch organizó a nuestro Ejército, y vencimos definitivamente en 1921. Venezuela actual no tiene nada que ver con este espanto, ha tenido más de veinte años para organizar la sociedad y el Estado sobre una base socialista, y sólo ha creado un monstruo burocrático vergonzante, y una llamada boliburguesía que quiere salir ahora al mercado mundial sin las trabas de la restricción de la propiedad pública. Es una revolución democrática derrotada,, que se alía ahora con Trump como se aliaría con Biden, Obama o con el mismo demonio, es decir, con cualquier ayatola, con la única y sagrada condición de que pueda explotar la fuerza de trabajo de su propio pueblo sin interferencias. Trump o ha comprendido, Putin y Xi también, por eso no han movido un dedo: cada uno en su esfera de influencia y Dios en la de todos. Rivero da a entender que una retirada estratégica permite la conservación de las "conquistas revolucionarias". estas llamadas conquistas han sido tendencialmente abolidas desde dentro, pues el poder que las procuró es incontestable y ajeno a los intereses de la nación revolucionaria. Sus intereses ya son los del Imperio.

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    • Respuesta del autor C-S

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  • Federico Rubio Herrero

    Federico Rubio Herrero | Jueves, 19 de Febrero de 2026 a las 00:09:28 horas

    Los comunistas españoles llevan haciendo "El tratado de Brest-Litovsk" desde el año 1956.
    Afortunadamente, la URSS, China, Corea, Cuba, y Vietnam no han practicado esta "sensacional" estrategia.
    Y ahora, vamos con la historia: El tratado de Brets-Litovsk, fue catastrófico para Rusia, la carambola que seis meses más tarde sucedió en Alemania ( caída de la monarquía de Guillermo II y proclamacion de la Republica alemana) calvo el desaguisado.
    ¿Estaba también previsto?

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  • Maribel Santana

    Maribel Santana | Miércoles, 18 de Febrero de 2026 a las 23:17:35 horas

    El análisis de Rivero haciendo un paralelismo con Lenin en Brest Litovsk, y lo que sucede hoy por hoy en Venezuela, me parece un diagnostico precipitado, habrá que esperar un tiempo a ver que dice la realidad. Porque hay deseos, pero tambien hay realidades.
    Lenin no le "importo" lo que cedió a los imperialistas alemanes porque la prisa y el deseo era construir el socialismo. A pesar que tenía a toda la peña trotskista y otras organizaciones presionando a Lenin para que respondiera a la guerra imperialista. Lo de Venezuela no se si es un socialismo o un proyecto socializante para que mejore la vida de los venezolanos. Aunque su alternativa sea asamblearia, estructuras de cooperativas y otras alternativas, no me parece que Maduro estuviera desarrollando el socialismo. Cierto que cada pais tiene sus particularidades, pero el socialismo de Lenin comparado con el de Venezuela, nada que ver, porque no hay variedades de socialismo.
    No sabemos tampoco cuan corrupción y hasta donde llegaba en el proyecto de Lenin, pero si sabemos que por dentro del proyecto bolivariano hay tela marinera, sobre todo los militares. Habra que esperar.

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  • Antoni

    Antoni | Miércoles, 18 de Febrero de 2026 a las 13:33:43 horas

    Curiosa manera de analizar los hechos. El argumento principal de este señor es que para salvar la revolución del ataque externo, se acaba con ella desde dentro. Menudo oxímoron. Si eso no es una claudicación, rendición, sumisión en toda regla (por si molesta el sustantivo traición), que venga Chávez y lo vea.
    Lo de la comparación con Lenin y Brest-Litovsk ya es intentar rizar el rizo.

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