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CINCO AÑOS DESPUÉS DEL VOLCÁN, LOS AFECTADOS EXIGEN UN CAMBIO EN LA RECONSTRUCCIÓN DE LA PALMA

La asociación Tierra Bonita denuncia falta de planificación, transparencia y participación ciudadana

Cinco años después de la erupción del volcán Tajogaite, en La Palma los afectados reclaman un cambio en la reconstrucción de la zonas afectada en la isla. Denuncian falta de planificación, escasa participación ciudadana y poca transparencia en la gestión de las ayudas y del futuro del Valle de Aridane.

Por A. RAMÍREZ PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-

 

    Cinco años después de la erupción del Tajogaite, en La Palma, la asociación ciudadana Tierra Bonita, integrada por personas damnificadas por el volcán, continúa reclamando un cambio profundo en la reconstrucción del Valle de Aridane, con más transparencia, participación y planificación.

 

  Mediante un comunicado remitido a la redacción de Canarias-semanal,  Tierra Bonita ha denunciado que la recuperación de las zonas afectadas por la erupción se ha desarrollado "con improvisación, escasa participación ciudadana y falta de transparencia en la gestión de los recursos públicos destinados a la isla".

 

   El colectivo lamenta, además, que el quinto aniversario de la erupción no haya contado con una conmemoración institucional. Para la asociación, una catástrofe de esta magnitud debería ocupar un lugar permanente en la memoria colectiva, no solo por sus efectos geológicos, sino también por el impacto social y humano sufrido por miles de personas.

 

UN CONSEJO QUE NUNCA SE HA REUNIDO

  Una de las principales reivindicaciones de Tierra Bonita es la convocatoria inmediata del Consejo Sectorial para la Reconstrucción Económica y Social de La Palma, creado formalmente por el Cabildo en 2023 y previsto como espacio de participación de asociaciones de damnificados y colectivos vecinales.

 

   Según denuncia la organización, este órgano nunca ha llegado a reunirse, pese a que en su composición está prevista la presencia de siete representantes de asociaciones de afectados y vecinos de las zonas perjudicadas.

 

  Para Tierra Bonita, esta situación refleja un modelo de reconstrucción con escasa participación ciudadana. Por ello, reclama también la creación de un consorcio público único que coordine las actuaciones actualmente repartidas entre Gobierno de Canarias, Cabildo, ayuntamientos y empresas públicas.

 

  La asociación cita como referencia la reconstrucción de Christchurch, en Nueva Zelanda, donde tras el terremoto de 2011 se creó una autoridad específica y se impulsaron mecanismos de participación ciudadana y planificación urbana.

 

LAS ACTAS DEL PEVOLCA, EN EL CENTRO DE LAS REIVINDICACIONES

  Tierra Bonita vuelve a exigir, igualmente, el acceso a las actas y grabaciones de las reuniones de los comités científico y director del PEVOLCA celebradas antes del inicio de la erupción.

 

  El colectivo considera que esa documentación resulta indispensable para conocer qué información manejaban los responsables científicos, técnicos y políticos, qué escenarios se contemplaron y por qué no se ordenó una evacuación preventiva de determinados barrios próximos a Cabeza de Vaca.

 

  La asociación sostiene también que debe aclararse por qué no se comunicó a la población el desplazamiento del área de mayor riesgo hacia la zona donde finalmente comenzó la erupción.

 

  Según Tierra Bonita, los vecinos de El Paraíso, Calle Alcalá, El Pastelero, Camino Campitos y Todoque no recibieron toda la información que, en opinión del colectivo, ya manejaban los órganos científicos.

 

 La organización considera que mantener sin divulgar esa documentación aumenta la desconfianza de los afectados y dificulta saber si se han corregido posibles errores para afrontar futuras emergencias volcánicas.

 

TRANSPARENCIA EN LAS AYUDAS Y LA RECONSTRUCCIÓN

  La asociación reclama, igualmente, que se publiquen los protocolos utilizados para valorar las propiedades destruidas, los criterios empleados para conceder compensaciones y la información relativa a los beneficiarios de las ayudas públicas.

 

  Tierra Bonita cuestiona el anonimato aplicado a estas ayudas y sostiene que la falta de información puede incrementar las dudas sobre el reparto de los fondos públicos.

 

  La Asociación tambén pide revisar la situación de personas que no eran propietarias, usufructuarios y familias con circunstancias particulares que, según denuncia, no han encontrado una respuesta adecuada en las normas aprobadas tras la erupción.

 

  La organización reclama además transparencia en la apertura de carreteras y caminos sobre las coladas, especialmente en lo relativo a ocupaciones de terrenos privados, expropiaciones, justiprecios y estudios ambientales.

 

  A su juicio, continuar interviniendo con maquinaria pesada sin una planificación global puede ocasionar daños irreversibles en zonas del nuevo paisaje volcánico que podrían necesitar protección.

 

DEL SEMÁFORO AMARILLO A UNA RECONSTRUCCIÓN PERMANENTE

  Tierra Bonita considera injustificado que La Palma continúe cinco años después con el semáforo volcánico en amarillo y reclama su paso a verde.

 

  Del mismo modo, piden poner fin a la declaración de Zona Afectada Gravemente por una Emergencia de Protección Civil y sustituir este régimen excepcional por una Zona de Reconstrucción Permanente.

 

  Según la asociación, esta figura permitiría pasar de una gestión basada en la emergencia a otra sustentada en la planificación, los controles públicos y la transparencia.

 

UN MUSEO PARA PRESERVAR LA MEMORIA

  Otra de las propuestas del colectivo es crear un Museo de la Memoria del Volcán Tajogaite, inspirado en experiencias como el museo Eldheimar, construido en Islandia tras la erupción del Eldfell de 1973.

 

  Tierra Bonita propone que este espacio no sea únicamente un centro de divulgación geológica o turístico, sino también un lugar destinado a conservar la memoria de las personas afectadas y de los barrios desaparecidos.

 

  El museo podría reunir fotografías, documentos, testimonios, herramientas, objetos recuperados y recreaciones virtuales de lugares como El Paraíso, Calle Alcalá o Todoque antes de quedar sepultados por las coladas.

 

UNA CATÁSTROFE TAMBIÉN HUMANA

  “La catástrofe del Valle de Aridane fue y sigue siendo humanitaria”, sostiene Tierra Bonita.

 

  Durante los 85 días de erupción fueron destruidas viviendas, explotaciones agrícolas, negocios, centros educativos, templos, carreteras y barrios enteros. La asociación recuerda que, junto a estas pérdidas materiales, miles de personas sufrieron desarraigo, ruptura de redes familiares y vecinales y la desaparición de espacios ligados a su memoria.

 

  Cinco años después, Tierra Bonita reclama que la reconstrucción deje de gestionarse únicamente mediante ayudas, decretos y actuaciones de emergencia y pase a convertirse en un proceso estable, planificado y con participación directa de la población afectada.

 

  Para la asociación, convocar el Consejo Sectorial, crear un consorcio público único, hacer pública la documentación del PEVOLCA, fiscalizar las ayudas, revisar los casos pendientes y preservar la memoria de los barrios desaparecidos forman parte de una misma exigencia: construir un modelo de recuperación más transparente y participado.

 
 
 
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