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DEL GENOCIDIO NAZI A LA RETÓRICA ACTUAL: EL PELIGROSO REGRESO DEL DISCURSO DE ANIQUILACIÓN

¿Es la amenaza liquidadora de Trump una amenaza más… o el anuncio de algo que ya no se puede detener?

“Esta noche morirá toda una civilización”, ha amenazado Donald Trump, como si se tratara de una suerte de "ángel exterminador" redivivo. Con esa frase, acompañada de advertencias de que “todo el infierno se desatará” si no se cumplen sus exigencias, el presidente de EEUU ha colocado al mundo al borde de un escenario que parecía impensable. No se trata de una amenaza cualquiera: es la promesa explícita de arrasar un país entero, de borrar siglos de historia en cuestión de horas. Mientras los mercados tiemblan y las potencias contienen la respiración, una pregunta recorre el planeta: ¿estamos ante una simple provocación… o ante el preludio de una catástrofe histórica?

 

 POR MÁXIMO RELTI PARA CANARIAS SERMANAL.ORG

  A veces, cuando creemos que el pasado quedó [Img #90858]definitivamente enterrado bajo el lodo de historia, resulta que comprobanos que sigue ahí, esperando el momento adecuado para volver. No regresa con los mismos uniformes ni con las mismas banderas, pero sí con algo más sutil: las mismas palabras.

 

   Aunque no sean muchos los que se esten apercibiendo de ello, estamos viviendo en una época que se nos presenta como moderna, avanzada, incluso sofisticada. Nos hablan de tecnología, de progreso, de un mundo interconectado. Sin embargo, bajo esa superficie aparente,  está creciendo una inquietud difícil de ignorar. Crisis económicas recurrentes, tensiones geopolíticas cada vez más visibles, conflictos que no llegan nunca a terminar  del todo.

 

    Y en medio de ese turbulento escenario, reaparece una frase que debería detenerlo todo:

“Esta noche morirá toda una civilización”.

 

   No es literatura. No es ficción. Es una advertencia, pronunciada  por el primer mandatario estadounidense, en un momento de máxima tensión internacionalY es entonces cuando surge la pregunta inevitable:

¿Cómo hemos llegado hasta aquí?

 

   I. UN MUNDO EN TENSIÓN: CRISIS GLOBAL Y EQUILIBRIO FRÁGIL

    Para entender esa frase exterminadora, hay que mirar el mundo en el que aparece. Durante décadas se nos dijo que la globalización traería estabilidad. Pero la realidad ha sido otra: desigualdad creciente, riqueza concentrada en pocas manos, y una mayoría que ve cómo sus condiciones de vida se deterioran .

  “Cuando el enemigo deja de ser un gobierno y pasa a ser una civilización, todo se convierte en objetivo”

 

    Este desequilibrio no es solo económico. Es también político y militarLas grandes potencias compiten por recursos, rutas estratégicas y zonas de influencia. En ese tablero, Oriente Medio sigue siendo clave. Y dentro de esa región, Irán ocupa una posición central.

 

   El estrecho de Ormuz, por ejemplo, no es un simple paso marítimo: por él circula entre el 20% y el 25% del petróleo mundial . Es una arteria del sistema energético global.  Y cuando esa arteria se bloquea o se pone en riesgo, todo el sistema reacciona.

 

   Eso es lo que ha ocurrido recientemente. La tensión ha provocado una subida histórica del precio del petróleo, con incrementos de más del 60% en apenas un mes . Y cuando sube el petróleo, sube todo: transporte, alimentos, energía. Pero, sin embargo,  no todos pierden.

 

   II. EL LENGUAJE DE LA ANIQUILACIÓN: CUANDO EL DISCURSO CRUZA UNA LÍNEA

    En este contexto aparecen las declaraciones que han encendido todas las alarmas. No se trata de una amenaza diplomática convencional. Es algo distinto. Más directo, más crudo.

 

  Se ha hablado abiertamente de destruir infraestructuras clave de Irán —centrales eléctricas, puentes, instalaciones energéticas— en cuestión de horas . Y no como hipótesis lejana, sino como una posibilidad inmediata.

 

   Pero lo más inquietante no es solo eso.Es la forma. Hablar de que “morirá toda una civilización” no es referirse a un objetivo militar. Es referirse a millones de personas, a su historia, a su cultura.

 

    Es transformar un conflicto político en una amenaza total. Cuando el enemigo deja de ser un gobierno y pasa a ser una civilización, desaparecen los límites. Todo se convierte en objetivo. Y ese tipo de lenguaje no es inocente. Está preparando el terrenoHace pensable lo que antes era impensable.

 

III. LA SOMBRA DEL SIGLO XX: CUANDO EL PODER HABLABA DE EXTERMINIO

    No obstante, este tipo de discurso tiene precedentes. El siglo XX nos enseñó que antes de la violencia masiva siempre hay palabras. Discursos que deshumanizan, que convierten al otro en una amenaza absoluta.

 

  En los textos históricos que conservamos del siglo XX, se muestra cómo la idea de eliminar poblaciones enteras se fue construyendo poco a poco, normalizando la idea de que ciertos grupos podían ser sacrificados . Durante el fascismo, por ejemplo, no se hablaba solo de derrotar enemigos, sino de eliminarlos completamente. En las guerras coloniales, se justificaba la desaparición de pueblos enteros en nombre del progreso.

 

    Y la lógica es siempre la misma: Primero se deshumaniza Luego se legitima. Finalmente, se actúa. Y hoy, aunque el contexto sea diferente, esa lógica reaparece. No como un claco o una copia exacta, pero sí como una estructura perfectamente reconocible.

 

   IV. QUIÉN GANA CON LA GUERRA: EL PETRÓLEO Y LOS BENEFICIOS DEL CONFLICTO

    Mientras las amenazas escalan, hay una pregunta que no suele hacerse en voz alta: ¿quién gana? Porque la guerra —o incluso solo su amenaza— no solo destruye. También redistribuye beneficios. La reciente subida del petróleo es un ejemplo claro. Para millones de personas significa más gastos. Para ciertos sectores, significa mas ganancias extraordinarias. 

 

    Grandes empresas energéticas y actores financieros han visto cómo sus beneficios se disparan en cuestión de semanas. Esto no tiene nada de  accidental. El sistema económico capitalista, que es el que hoy se disputa los recursos del planeta,  está basado en la acumulación. Y en ese sistema, la inestabilidad puede convertirse en oportunidad.

 

   El estrecho de Ormuz no es solo un punto estratégico. Es un punto de control sobre un recurso esencial. Y controlar —o amenazar— ese punto tiene consecuencias globales. Por eso, cuando se habla de guerra, también se habla de mercados. De contratos. De beneficios. Y eso obliga a mirar el conflicto desde otra perspectiva.

 

   V. LA REACCIÓN INTERNACIONAL: ENTRE LA ALARMA Y LA IMPOTENCIA

  Las declaraciones genocidas citadas han generado una reacción global inmediata. Medios internacionales han destacado su gravedad sin apenas precedentes, subrayando el riesgo de una escalada catastrofica. Organismos internacionales han debatido la situación.

 

    Potencias como China y Rusia, que con los EEUU se diputan el reparto de los recursos, la hegemonia militar y la influencia planetaria, le han planteado iniciativas para frenar la tensión. Pero la respuesta ha sido desigual. Hay preocupación, sí. Pero también hay parálisis. Es como ver un incendio avanzar lentamente mientras todos discuten quién debería apagarlo.

 

  “Lo más peligroso no es lo que se dice, sino que dejemos de sorprendernos”

 

   El sistema internacional está atravesado por intereses, alianzas, dependencias. Y eso hace que las respuestas sean fragmentadas. Mientras unos piden calma, otros se preparan. Y el tiempo pasa.

 

   VI. EL LENGUAJE COMO CAMPO DE BATALLA: NORMALIZAR LO IMPENSABLE

    Quizá el mayor peligro no esté solo en lo que se dice, sino en cómo lo recibimos. Vivimos saturados de información. Cada día trae nuevas crisis, nuevas amenazas. Y eso tiene un efecto: nos acostumbra. Lo que antes habría sido impensable, hoy nos parece simplemente alarmante. Y mañana, tal vez, ni siquiera eso.

  Se trata de un proceso es gradual. Primero aparece una declaración extrema. Luego otra. Poco a poco, dejan de sorprender.

     Y cuando dejan de sorprender, dejan de cuestionarse. Pero el lenguaje no es neutral. Cuando se habla de destrucción total, se está ampliando el límite de lo "aceptable". Se está preparando a la sociedad para asumir escenarios cada vez más extremos. Decir es, en cierto modo, empezar a hacer.

 

UNA SOMBRA QUE NO TERMINA DE IRSE

    Si unimos todas las piezas, aparece una imagen clara. Un mundo en crisis. Un lenguaje que recupera formas extremas del pasado. Un sistema económico que encuentra beneficios en la inestabilidad. Y una sociedad que corre el riesgo de acostumbrarse a todo ello. No nos encontramos ante un fenómeno aislado. Estamos ante un patrón. El pasado no desaparece. Se transforma, se adapta, vuelve con nuevas formas.

    Y cada vez que vuelve, plantea la misma pregunta:¿seremos capaces de reconocerlo a tiempo?

   

 

POST SCRIPTUM: 

   Cuando estas líneas estaban a punto de cerrarse, ya entrada la noche, las agencias internacionales informaban de un giro de última hora: Trump aceptaba una propuesta de Pakistán y concedía dos semanas más de plazo a Irán para negociar un acuerdo que incluya un efímero "alto el fuego" y la reapertura del estrecho de Ormuz. Irán, por su parte, lo que está exigiendo a las dos potencias agresoras es un definitivo "acuerdo de paz", que impida que secuencias belicas como las que hoy están teniendo lugar, vuelvan a repetirse dentro de poco tiempo.

 

   Más allá de que esta prórroga vuelva a exhibir ese estilo provocador y pendenciero que  caracteriza al primer mandatario estadounidense, lo esencial permanece intacto: nada de lo analizado en este artículo pierde vigencia. Porque lo verdaderamente relevante no es el aplazamiento, sino el hecho mismo de que se haya llegado a plantear, con total naturalidad, la amenaza de aniquilar a toda una civilización.

 

 

 

 
 
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