Viernes, 02 de Octubre de 2026

Actualizada

Viernes, 02 de Octubre de 2026 a las 08:38:52 horas

| 689
Viernes, 02 de Octubre de 2026 Tiempo de lectura:

LA PARADOJA CANARIA: MÁS TURISMO, MÁS PIB Y MENOS RIQUEZA POR HABITANTE

¿Cómo se distribuye la riqueza entre trabajo y capital la riqueza producida en las Islas?

Canarias genera cada vez más actividad económica, pero las cifras obligan a mirar más allá del crecimiento. La cuestión decisiva es qué tipo de riqueza se crea, quién controla su producción y cómo se reparte entre salarios, beneficios y rentas.

Por EUGENIO FERNÁNDEZ PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-

 

  El PIB de Canarias aumentó un 2,1% durante 2025, pero la riqueza por habitante quedó en 27.190 euros, frente a 34.237 en España. Los nuevos datos vuelven a mostrar la distancia entre crecimiento económico y mejora material de la población.

 

  Canarias cerró 2025 con una economía mayor que la del año anterior. El Producto Interior Bruto aumentó un 2,1% en términos reales, mientras el PIB nominal del Archipiélago alcanzó aproximadamente 61.656 millones de euros. A primera vista son cifras que permiten hablar nuevamente de crecimiento.

 

  Pero los datos publicados el 30 de septiembre por el Instituto Nacional de Estadística ofrecen otra perspectiva cuando esa riqueza se relaciona con la población.

 

  El PIB por habitante de Canarias fue de 27.190 euros, frente a 34.237 euros de media española. Las Islas se sitúan, por tanto, aproximadamente en el 79,4% del promedio estatal y permanecen entre los territorios españoles con menor PIB por habitante. 

 

 La comparación resulta todavía más llamativa con Baleares. La otra gran economía insular especializada en turismo alcanzó los 38.510 euros por habitante, 11.320 euros más que Canarias. 

 

  Por tanto, no basta con explicar la posición canaria diciendo simplemente que su economía depende del turismo.

 

EL PIB CRECE, PERO LA DISTANCIA PERMANECE

  Conviene empezar evitando una confusión habitual. PIB por habitante no significa salario medio ni renta que recibe cada ciudadano. El indicador divide el valor de la producción económica por la población residente.

 

Precisamente por eso resulta útil pero insuficiente. Dos territorios pueden producir cantidades semejantes de riqueza y distribuirlas de manera completamente diferente. Incluso dentro de Canarias puede aumentar el PIB mientras la situación material de determinados grupos sociales permanece estancada.

 

  Los últimos datos del ISTAC ayudan a completar la fotografía. La Encuesta de Ingresos y Condiciones de Vida de los Hogares Canarios correspondiente a 2025 señala que los ingresos disponibles medios de los hogares pasaron de 2.321 euros mensuales en 2022 a 2.755 en 2025, un incremento nominal del 19%. El porcentaje de población bajo el umbral de riesgo de pobreza descendió durante ese mismo periodo del 20,5% al 17,6%. 

 

Son mejoras reales en los indicadores y deben registrarse como tales. Pero tampoco eliminan el problema estructural: Canarias continúa generando considerablemente menos producto por habitante que la media española.

 

LA PARADOJA DE LA POTENCIA TURÍSTICA

La contradicción adquiere especial importancia porque Canarias no es una economía deprimida por ausencia de actividad turística.  Durante los últimos años el Archipiélago ha registrado cifras extraordinarias de visitantes, facturación y rentabilidad hotelera. Ya en el primer trimestre de 2026 los ingresos alojativos alcanzaron 1.749 millones de euros, mientras el ingreso por habitación disponible aumentó un 6,31%. El empleo turístico superó los 235.700 afiliados. 

 

  Esto obliga a distinguir entre riqueza generada y riqueza apropiada por cada grupo social.

 

  Cuando un turista paga una habitación, una comida o un servicio, ese dinero comienza a repartirse entre salarios, beneficios empresariales, alquileres, intereses, impuestos, amortizaciones y pagos a proveedores. Además, cuando parte de las empresas está controlada por capital radicado fuera de las Islas, una fracción del excedente obtenido puede abandonar el Archipiélago.

 

  El trabajador turístico no recibe el valor íntegro que contribuye a producir. Recibe su salario. La empresa se apropia del excedente restante después de cubrir sus costes, y su capacidad de aumentar beneficios depende, entre otras variables, de la productividad, los precios y el coste de la fuerza de trabajo. Por eso puede aumentar simultáneamente la rentabilidad turística y mantenerse una estructura salarial relativamente baja.

 

EL MODELO PRODUCTIVO IMPORTA

  El problema tampoco puede reducirse a reclamar simplemente «más turismo».

 

  Canarias necesita preguntarse qué actividades económicas se desarrollan, qué productividad poseen, cuánto empleo generan, qué salarios pagan, quién controla las empresas y qué proporción del excedente permanece en las Islas.

 

  La comparación con Baleares es reveladora precisamente porque demuestra que una fuerte especialización turística no determina automáticamente un mismo nivel de producción por habitante.

 

  También intervienen la productividad, la estructura empresarial, la población, la inversión, la composición sectorial y la capacidad del territorio para retener el valor generado. Y aparece otra cuestión fundamental: el enorme peso de los servicios de baja y media productividad frente a sectores industriales y tecnológicos capaces de generar mayor valor añadido.

 

  La especialización productiva no es neutral. Una economía construida alrededor de millones de consumidores temporales necesita camareras de piso, cocineros, camareros, dependientes, conductores, limpiadoras y numerosos trabajadores auxiliares. Produce mucho empleo, pero buena parte de ese empleo se encuentra en actividades donde históricamente la capacidad empresarial para contener los costes laborales ha sido una fuente fundamental de competitividad.

 

¿QUIÉN SE QUEDA CON LO PRODUCIDO?

  La discusión sobre el éxito o fracaso del modelo canario no puede resolverse contando turistas. Hay que seguir el recorrido del dinero.

 

  Cuánto entra. Quién lo factura. Cuánto se transforma en salarios. Cuánto termina convertido en beneficios. Qué parte se reinvierte. Qué parte sale de Canarias. Cuánto termina en rentas inmobiliarias. Y cuánto recupera la sociedad mediante impuestos y servicios públicos.

 

  Solo entonces puede saberse si el crecimiento económico está elevando realmente las condiciones materiales de la mayoría.

 

  Los datos del INE proporcionan una señal difícil de ignorar: Canarias produjo en 2025 unos 61.656 millones de euros y, sin embargo, su PIB por habitante siguió aproximadamente un 20% por debajo del promedio español. 

  

El problema no consiste, por tanto, en afirmar que Canarias no crea riqueza. La crea.

 

  La cuestión verdaderamente incómoda es otra: qué tipo de riqueza crea, quién controla su producción y cómo se reparte entre quienes poseen el capital y quienes aportan su trabajo. 

 
 
Comentarios Comentar esta noticia
Comentar esta noticia
CAPTCHA

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.177

Todavía no hay comentarios

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.