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MADURO LLAMA A “REZAR Y TENER FE EN EL ESPÍRITU SANTO”; ELÍAS JAUA A UNA NUEVA “LUCHA DE LIBERACIÓN” EN VENEZUELA

El exministro de Chávez denuncia que el país se encuentra “bajo ocupación” de Estados Unidos

Con motivo del domingo de Pentecostés, Nicolás Maduro, presidente de Venezuela secuestrado y sometido a juicio en EE. UU., realizó un llamamiento al pueblo venezolano a “orar” y a tener “fe en Dios y en el Espíritu Santo”. El mensaje de Maduro contrasta con el del ex ministro de Chávez, Elías Jaua.

Por EUGENIO FERNÁNDEZ PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-

 

   Con motivo del domingo de Pentecostés, Nicolás Maduro, presidente de Venezuela secuestrado y sometido a juicio en EE. UU., realizó un llamamiento al pueblo venezolano a “orar” y a tener “fe en Dios y en el Espíritu Santo”.

 

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  Utilizando una de sus cuentas en redes sociales, el mandatario venezolano afirmó que

“la oración, cuando nace de la fuerza de la fe verdadera, logra todo aquello que nos proponemos en familia y en comunidad”,

citando varios pasajes del Evangelio de Mateo.

 

   En su mensaje, Maduro y su esposa, Cilia Flores, enviaron

“un abrazo de fe, amor y gratitud” al pueblo venezolano y aseguraron que la unión debía servir para “consolidar nuestro camino como país bendecido por el Espíritu Santo”.

 

  “Si dos de ustedes se ponen de acuerdo en la tierra sobre cualquier asunto que pidan, les será concedido”, aseguró Maduro, citando nuevamente el Evangelio de Mateo.

 

   Maduro también se encomendó al “Espíritu Santo”, pidiendo que

    “sople sobre Venezuela y sobre los pueblos del mundo”, reclamando “luz”, “guía” y “bendiciones” para alcanzar “la paz, la prosperidad y la libertad”.

 

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VENEZUELA: “OCUPACIÓN” Y “ADMINISTRACIÓN NEOCOLONIAL”

  Paralelamente a este llamamiento religioso, Elías Jaua, exvicepresidente de Venezuela durante uno de los mandatos de Hugo Chávez y uno de los dirigentes históricos más importantes del chavismo, se pronunció sobre la situación de su país, que describió sin ambages como una nación “ocupada militarmente”, sometida a untutelaje bajo coacción” y a una “administración neocolonial” por parte de Estados Unidos.

 

   Jaua, entrevistado por Links International Journal of Socialist Renewal, recordó que el Gobierno estadounidense controla actualmente la comercialización del petróleo venezolano y que los ingresos derivados de esa actividad son administrados directamente por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Según explicó, Venezuela atraviesa una situación en la que “su principal recurso de generación de ingresos” se encuentra bajo control extranjero.

 

  Mientras Maduro apelaba a la fe religiosa y a la oración colectiva, Jaua describía un escenario dominado por la pérdida de la soberanía nacional y la intervención extranjera sobre los recursos estratégicos del país.

 

EL CONTROL DEL PETRÓLEO Y LA PÉRDIDA DE SOBERANÍA

  El ex vicepresidente denunció, asimismo, que la política exterior venezolana se encuentra totalmente condicionada por los dictados de Washington. Según sus palabras, Venezuela vive una situación “al margen de cualquier marco del derecho internacional”.

 

  Las declaraciones del exvicepresidente también incluyeron referencias directas a las recientes reformas petroleras aprobadas en Venezuela. Jaua afirmó que las modificaciones permiten entregar el control operacional completo del negocio petrolero y reducir las regalías hasta cero, algo que, según explicó, representa un brutal retroceso respecto a la soberanía energética consolidada durante el gobierno de Hugo Chávez.

 

UNA SOCIEDAD AGOTADA POR LA CRISIS

     El dirigente chavista describió además un fuerte desgaste social. Señaló que la población venezolana atraviesa un agotamiento económico y político provocado por años de crisis, sanciones y confrontación. Según indicó, muchas personas se han visto obligadas a concentrarse exclusivamente en sobrevivir económicamente.

  

  “Tengo que tener tres o cuatro trabajos; ya no me da tiempo de ir a una asamblea, de ir a una marcha, de participar en el autogobierno”, resumió al describir la situación de buena parte de la población.

 

   En la entrevista, Jaua también cuestionó el funcionamiento interno del PSUV y aseguró que “hace mucho tiempo” se perdieron los espacios reales de debate político dentro del partido. Según explicó, el agravamiento de la confrontación internacional terminó justificando el cierre de los espacios internos de discusión.

 

EL LLAMADO A UNA “LUCHA DE LIBERACIÓN NACIONAL”

 

   Jaua afirmó, finalmente, que Venezuela deberá afrontar en los próximos años una “lucha de liberación nacional” y pidió a la izquierda internacional que denuncie la situación venezolana como un caso de intervención y ocupación extranjera. Comparó incluso la situación actual con otras intervenciones militares realizadas históricamente por Estados Unidos en América Latina.

 

    Según el exvicepresidente, el país enfrenta actualmente un escenario en el que sus recursos energéticos, su capacidad de decisión política y parte de su soberanía nacional están condicionados desde el exterior. Mientras tanto, desde las redes sociales, Maduro llamó a los venezolanos a pedir “la luz, la guía y las bendiciones del Espíritu Santo” para alcanzar “la paz, la prosperidad y la libertad”.

 

 

"Jaua pidió a la izquierda internacional que denuncie la situación venezolana como un caso de intervención y ocupación extranjera"

 

 

¿ES REALMENTE MADURO QUIEN ENVÍA ESTOS MENSAJES DESDE LA CÁRCEL?

   En algunos sectores políticos simpatizantes del proceso bolivariano de Venezuela se ha cuestionado que estos mensajes difundidos en nombre de Nicolás Maduro estén realmente escritos por él desde la cárcel en la que permanece secuestrado.

 

   Hasta el momento,  Maduro no ha desmentido públicamente la autoría de esos textos. Por el contrario, su hijo Nicolás Ernesto Maduro Guerra ha afirmado públicamente que su padre ha profundizado todavía más en su religiosidad durante el cautiverio y que pasa largas horas leyendo la Biblia y memorizando pasajes de los Evangelios.  No obstante, incluso suponiendo que esos mensajes estuvieran siendo redactados por terceros y sin su consentimiento, lo cierto es que su contenido coincide completamente con el  discurso “religioso-político” que Maduro venía desarrollando desde mucho antes del 3 de enero. 

 

  Las apelaciones constantes a Dios, a la oración, al Espíritu Santo y a la paz espiritual forman parte desde hace años del lenguaje político del dirigente venezolano.

  

   Antes de su captura, Maduro había participado en numerosos encuentros religiosos con iglesias evangélicas y dirigentes cristianos, incorporando cada vez más elementos providencialistas y referencias bíblicas a su discurso político. Uno de los ejemplos más significativos fue el gran “Encuentro de Oración por la Paz de Venezuela” celebrado en noviembre de 2025 en el Palacio de Miraflores. Allí, pastores y líderes evangélicos realizaron plegarias por el gobierno venezolano, por la “protección espiritual” del país y por la permanencia de Maduro en el poder. Durante el acto se habló de “cobertura espiritual” sobre Venezuela, de “gobernabilidad de poder” conseguida mediante la oración y de la necesidad de que “el reino de Jesucristo” se manifestara sobre la nación venezolana.

 

   En ese mismo encuentro, uno de los pastores evangélicos afirmó que “no hay espíritu inmundo, no hay principado, no hay potestad, no hay gobernador de tinieblas que pueda maldecir Venezuela”, mientras otro dirigente religioso aseguraba haber recibido profecías sobre submarinos estadounidenses acercándose al Caribe y siendo expulsados por intervención divina.

 

   El propio Maduro declaró entonces que Venezuela había sido “entregada a nuestro Señor Jesucristo por ahora y por siempre”, pidió que “suenen las campanas de la paz y no los tambores de la guerra” y afirmó que “Dios es nuestra victoria siempre”. También aseguró que el país “verá milagros” y que la oración había fortalecido la gobernabilidad venezolana.

 

  Aquellas declaraciones muestran una continuidad evidente con los mensajes difundidos actualmente desde prisión, centrados igualmente en la oración, la fe, el Espíritu Santo, la "reconciliación" - ¿con los mismos enemigos que están saqueando Venezuela? - y la esperanza religiosa en que Dios se encargará de obrar el milagro de salvar al pueblo venezolano al mismo tiempo que los dirigenes que han entregado el país a los EE.UU. se esfuerzan por mantenerlo desmovilizado y en "peregrinación".

 

 

"Durante mucho tiempo se ha minusvalorado en la izquierda el efecto devastador del pensamiento mágico-religioso y las concepciones mesiánicas en cualquier proceso político que aspire a la emancipación social"

 

 

   Cabe recordar que durante años Maduro fue estrechando relaciones con sectores evangélicos latinoamericanos y con organizaciones religiosas que en distintos países de la región han desempeñado un papel político contrarrevolucionario fundamental para el avance de las posiciones políticos más reaccionarias. En Venezuela, ese acercamiento fue acompañado por el crecimiento constante del lenguaje religioso dentro del discurso oficial. El discurso religioso desarrollado por Maduro colocó cada vez más el énfasis en la fe, la oración y la intervención divina como supuesta respuesta a los desafíos del  proceso bolivariano en su enfrentamiento con el imperialismo estadounidense.

 

   Confundiendo el respeto hacia los creyentes con la aceptación del pensamiento mágico-religioso, durante mucho tiempo se ha minusvalorado en la izquierda latinoamericana, y europea, el efecto devastador que este tipo de concepciones mesiánicas tienen sobre cualquier proceso político que aspire a realizar verdaderas transformaciones y a la emancipación social.  La sustitución de la acción y la conciencia autónoma de los pueblos e individuos por apelaciones permanentes a la providencia, los milagros, las “bendiciones” o la intervención divina fue presentada frecuentemente como una simple expresión de la religiosidad popular. De esa forma, sin la necesaria crítica racional , ese tipo de pensamiento mágico  fue ocupando cada vez más espacio dentro del discurso oficial venezolano. El resultado fue u-na narrativa política donde la oración y la espera providencial fueron tomando el lugar que debería haber sido ocupado por conceptos como organización popular, conflicto político, soberanía material o acción colectiva. Un narrativa que, muy lejos de contribuir a la formación política de los sectores populares y a la creación de una verdadera subjetividad revolucionaria -capaz de cuestionar el poder y de exigir a los dirigentes respuestas intelectual y moralmente coherentes- contribuyó a reforzar la subjetividad que durante siglos ha servido para perpetuar la dominación y la explotación.  La misma que hoy permite creer a no pocos simpatizantes del proceso bolivariano -contra toda evidencia y con el mismo tipo de adscripción religiosa a la palabra "sagrada" de los líderes- que la elite poschavista que gobierna en Venezuela bajo los dictados de la Administración Trump tan solo estaría llevando a cabo un "repligue táctico" para  "ganar tiempo" y retomar luego "el camino de la revolución".

 

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