Lunes, 23 de Marzo de 2026

Actualizada

Lunes, 23 de Marzo de 2026 a las 09:18:11 horas

| 1012
Lunes, 23 de Marzo de 2026 Tiempo de lectura:

CHOMSKY BAJO LA LUPA: ¿INTELECTUAL CRÍTICO O LÍMITE DEL PENSAMIENTO REVOLUCIONARIO?

¿Fue Chomsky realmente un anticomunista? Una revisión crítica desde la historia y la teoría ¿Hasta qué punto su pensamiento ha condicionado a generaciones de activistas?

¿Es posible que una de las voces más influyentes contra el imperialismo haya contribuido, al mismo tiempo, a debilitar el horizonte socialista? ¿Qué papel han jugado sus ideas en la configuración del pensamiento crítico contemporáneo? Chomsky ha sido visto como una gran voz crítica contra el poder, pero su pensamiento también genera dudas: ¿hasta qué punto su crítica cuestiona realmente las bases del sistema? Este debate abre una cuestión clave: si ciertas formas de crítica pueden, sin quererlo, quedarse a medio camino entre la denuncia y la transformación real.

POR CÁNDIDO GÁLVEZ PARA CANARIAS SEMANAL.ORG

 

     En un artículo publicado por Nikos Mottas en la plataforma estadounidense MLToday, bajo el título “The Truth about Noam Chomsky's Anti-Communism”, el autor plantea una [Img #90512]cuestión provocadora: Y si Noam Chomsky, ampliamente reconocido como crítico del imperialismo estadounidense, ha mantenido en realidad una posición estructuralmente anticomunista. Según afirma el autor, esta aparente contradicción no es superficial, sino que revela los límites ideológicos de su pensamiento.

 

   El debate no es menor. Chomsky ha sido durante décadas una referencia para sectores críticos del capitalismo, pero también ha sido objeto de cuestionamientos desde diferentes tradiciones marxistas. ¿Nos encontramos ante un pensador radical incompleto o ante un crítico funcional al sistema?

 

LA CRÍTICA MARXISTA: PODER, ESTADO Y LUCHA DE CLASES

     De acuerdo a lo expresado por el autor del artículo, Nikos Mottas,  [Img #90516]el núcleo del problema reside en la concepción chomskiana del poder. Mientras que la tradición marxista —desde Marx y Engels hasta Lenin— entiende el Estado como una herramienta de dominación de clase, Chomsky tiende a interpretarlo como una estructura abstracta de autoridad.

 

     Según afirma Mottas, esta diferencia no es meramente teórica, sino profundamente política. Al equiparar distintas formas de poder sin atender a su contenido de clase, Chomsky situaría en un mismo plano al imperialismo capitalista y a los procesos socialistas históricos. Este enfoque, señala en su artículo, diluye la especificidad de la lucha de clases y convierte la historia en un juicio moral abstracto.

 

   Desde esta perspectiva, la crítica chomskiana al socialismo realmente existente —especialmente a la ex Unión Soviética— sería funcional a una narrativa liberal que condena toda forma de poder estatal fuerte, independientemente de su carácter de clase.

 

LENINISMO Y “SOCIALISMO LIBERTARIO”: EL PUNTO DE RUPTURA

     Uno de los aspectos más destacados por el autor es la oposición de Chomsky al leninismo. Según mantiene Nikos Mottas, Chomsky no interpreta la Revolución de Octubre como una respuesta concreta a condiciones históricas extremas —guerra, intervención extranjera, crisis económica— sino como una desviación autoritaria.

 

    El artículo de Mottas insiste en que esta lectura ignora las condiciones materiales en las que se desarrolló la revolución. Como se señala en el texto, la consolidación del poder soviético fue una cuestión de supervivencia frente a la contrarrevolución y la intervención extranjera.

 

    Frente a ello, Chomsky propone modelos como el “socialismo libertario” o el anarcosindicalismo. Sin embargo, según el autor del artículo, estas propuestas carecen de una respuesta concreta a problemas fundamentales: cómo tomar el poder, cómo defenderlo y cómo sostener una transición socialista en un contexto de hostilidad global.

 

 

LOS PRIMEROS AÑOS DE CHOMSKY: LINGÜÍSTICA, POLÍTICA Y GUERRA FRÍA

     Más allá del análisis del artículo, resulta imprescindible contextualizar la evolución de Chomsky en sus primeros años. Durante las décadas de 1950 y 1960, cuando se consolidaba como lingüista en el MIT, su pensamiento político ya mostraba rasgos característicos.

 

    En ese periodo, Chomsky se identificaba con corrientes anarcosindicalistas y con una tradición libertaria inspirada en figuras como Rudolf Rocker. Su rechazo al estalinismo y al modelo soviético era explícito, pero se articulaba en un contexto marcado por la Guerra Fría, en el que el anticomunismo era hegemónico en el ámbito académico estadounidense.

 

     Sin embargo, a diferencia del anticomunismo conservador, Chomsky desarrolló una crítica simultánea al imperialismo estadounidense. Esta dualidad —crítica al capitalismo sin adhesión al socialismo realmente existente— es precisamente la que autores marxistas consideran problemática, al situarse en una posición que, en la práctica, neutraliza la alternativa revolucionaria.

 

LA FUNCIÓN IDEOLÓGICA DE SU DISCURSO

     Según afirma el autor del artículo, el pensamiento de Chomsky desempeña una función ideológica específica: canalizar el descontento social sin cuestionar los fundamentos del poder capitalista. Esta crítica se inscribe en una tradición marxista que analiza no solo las ideas en sí mismas, sino su papel dentro de la estructura social.

 

   Desde este punto de vista, la “respetabilidad” de Chomsky en el mundo académico y mediático no sería casual. Como se sugiere en el texto, su crítica se detendría precisamente allí donde comienza la posibilidad de transformación revolucionaria.

[Img #90514]

 

LAS SOMBRAS CONTEMPORÁNEAS: LA RELACIÓN CON EPSTEIN

     En un plano más reciente, la figura de Chomsky también se ha visto envuelta en controversias relacionadas con su estrecha relación con Jeffrey Epstein.  Aunque tales conexiones no definen, en absoluto, su pensamiento político, sí han generado interrogantes sobre las redes de poder y sociabilidad en las que se habría modido.

 

    Diversos informes señalaron encuentros entre Chomsky y Epstein incluso después de que se produjera  la condena de este último. Chomsky defendió estos contactos como parte de gestiones financieras o académicas particulares, pero el episodio ha alimentado críticas sobre la coherencia entre su discurso crítico y sus relaciones personales.

 

   Desde una óptica marxista, este tipo de vínculos puede interpretarse como expresión de las contradicciones de ciertos intelectuales que, pese a su discurso radical, permanecen insertos en estructuras de poder que dicen cuestionar.

 

[Img #90515]

 

 ¿CRÍTICO RADICAL O LÍMITE IDEOLÓGICO?

     En definitiva, el artículo a que hacemos referencia plantea una acusación contundente: que Chomsky, lejos de ser un aliado del comunismo, representa una forma sofisticada de anticomunismo. No uno basado en la propaganda burda, sino en una crítica moral que desactiva la lógica de la lucha de clases.

 

     Al ampliar esta reflexión con el contexto histórico de sus primeros años y sus controversias recientes, emerge una figura compleja. Chomsky aparece como un intelectual que ciertamente ha contribuido a la crítica del imperialismo, pero que, según sus detractores marxistas, ha evitado sistemáticamente la cuestión central: la toma del poder por la clase trabajadora.

Comentarios Comentar esta noticia
Comentar esta noticia
CAPTCHA

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.138

Todavía no hay comentarios

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.