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Lunes, 16 de Marzo de 2026 Tiempo de lectura:

UNA GUERRA QUE SE LE ESCAPA DE LAS MANOS A ESTADOS UNIDOS E ISRAEL

Las poderosas razones por las que la guerra de EEUU e Israel contra Irán no está saliendo como Washington esperaba

El conflicto entre Estados Unidos e Irán ha demostrado que las guerras modernas no se deciden solo en el campo de batalla. Energía, economía y alianzas internacionales forman parte de una partida mucho más compleja que está poniendo en cuestión la capacidad de Washington para imponer una victoria rápida.

 

POR MÁXIMO RELTI PARA CANARIAS SEMANAL.ORG.-

 

     A veces las guerras empiezan con un estruendo y terminan con un silencio vergonzante. Pero hay otras que ni siquiera logran llegar a ese punto. Se quedan atrapadas en una especie de niebla permanente: nadie gana, nadie pierde del todo, y el conflicto se alarga mientras el mundo observa con preocupación.

 

“Cuando el petróleo y la economía mundial entran en la ecuación, cualquier guerra se vuelve global.”

 

    Eso es exactamente lo que está ocurriendo con la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán. Sobre el papel, la potencia militar estadounidense parece invencible: portaaviones, misiles de última generación, bases repartidas por medio planeta y un presupuesto militar que supera al de muchos países juntos. Sin embargo, la realidad que emerge del conflicto es mucho más compleja.

 

   En lugar de una victoria rápida, lo que está apareciendo es una guerra enredada, llena de consecuencias económicas, políticas y estratégicas que Washington no logra controlar. Para entender por qué ocurre esto, hay que mirar más allá de los titulares.

 

 UNA GUERRA QUE NO SE LIBRA SOLO EN EL CAMPO DE BATALLA

    El primer error de cualquier análisis simplista es pensar que esta guerra se decide únicamente con bombas, drones o soldados.

 

    La realidad es que el conflicto se juega también en el terreno económico y geopolítico. Un ejemplo claro es el estrecho de Ormuz, un paso marítimo estrecho entre Irán y Omán por donde circula aproximadamente una quinta parte del petróleo que se comercia en el mundo.

 

    Cuando estalló la guerra, ese corredor energético se convirtió inmediatamente en el epicentro de la crisis. El tráfico de buques se redujo drásticamente, las aseguradoras dejaron de cubrir rutas comerciales y el mercado energético reaccionó con nerviosismo.

 

   En otras palabras: una potencia puede ganar muchas batallas, pero si su enemigo logra afectar al corazón energético de la economía mundial, el tablero cambiará por completo.

   

    El conflicto ha disparado los precios del petróleo y del gas, generando una onda expansiva económica que llega hasta Europa y Asia.

 

“La verdadera batalla no siempre se libra en el frente, sino en la estabilidad del sistema internacional.”

  En ese escenario, el problema para Estados Unidos no es únicamente militar. También es económico y político.

 

LA ESTRATEGIA DE UN PAÍS MÁS DÉBIL

    A lo largo de la historia, los países más débiles militarmente han desarrollado una estrategia muy conocida: no enfrentarse directamente al rival, sino convertir la guerra en un problema demasiado costoso para él.

 

 Irán ha seguido exactamente ese camino. En lugar de apostar por grandes batallas navales o terrestres, ha utilizado tácticas que los estrategas llaman “negación de acceso”: minas marinas, drones, misiles costeros y ataques indirectos contra infraestructuras energéticas.

 

    No se trata de derrotar militarmente a Estados Unidos. Se trata de impedirle controlar la región con facilidad. Y hasta ahora esa estrategia está funcionando.

 

   El tráfico marítimo en Ormuz se ha reducido, varias instalaciones energéticas en el Golfo han sufrido ataques y la incertidumbre se ha extendido por los mercados internacionales.

 

    En una guerra moderna, el impacto económico puede ser tan importante como el militar.

 

UN CONFLICTO QUE SE EXPANDE POR TODA LA REGIÓN

    Otro problema para Washington es que el conflicto no se limita a un único frente. La guerra está conectando múltiples escenarios al mismo tiempo:

 

-el Golfo Pérsico

-Líbano

-Irak

-el comercio energético mundial

-las alianzas internacionales

 

   Milicias aliadas de Irán han lanzado ataques contra intereses occidentales en la región, lo que ha obligado a varios países a retirar tropas o reducir su presencia militar.

 

  Además, la guerra amenaza infraestructuras críticas en el Golfo, como las plantas desalinizadoras que proporcionan agua potable a millones de personas y que están al alcance de misiles iraníes.

   Esto significa que el conflicto puede escalar rápidamente hacia una crisis humanitaria o energética de gran escala.

 

LA SOLEDAD INTERNACIONAL

     Otro síntoma de las dificultades de Washington es la falta de entusiasmo de sus socios. Estados Unidos ha pedido a varios países que envíen barcos para proteger el estrecho de Ormuz, pero hasta ahora ningún aliado ha asumido ese compromiso de forma clara.

 

   Esto refleja una realidad perturbadora: muchos gobiernos temen quedar atrapados en una guerra larga y costosa. En otras palabras, la potencia que esperaba liderar una coalición global se encuentra con un apoyo mucho más limitado de lo previsto.

 

LA ECONOMÍA TAMBIÉN ES UN CAMPO DE BATALLA

    Mientras tanto, las consecuencias económicas del conflicto se expanden. Los precios del petróleo han subido con rapidez y los mercados financieros han comenzado a reajustar sus previsiones de inflación y crecimiento.

 

  Incluso países alejados del conflicto están tomando medidas de emergencia, como liberar reservas estratégicas de petróleo para evitar que los precios se disparen. Esto demuestra algo importante: la guerra no solo se libra en el Golfo. También se libra en la economía mundial.

 

  “La verdadera batalla no siempre se libra en el frente, sino en la estabilidad del sistema internacional.”

   

   Y ese es precisamente el tipo de guerra en el que una potencia militar puede tener dificultades para imponer una victoria clara.

 

    Las guerras modernas rara vez se parecen a las que aparecen en las películas. No siempre hay una batalla decisiva ni un momento claro de victoria. A veces lo que aparece es algo mucho más intraquilizante: un conflicto largo, costoso y lleno de consecuencias imprevisibles. La guerra entre Estados Unidos e Irán parece estar  avanzando en esa dirección.

   

FUENTES CONSULTADAS:

https://www.descifrandolaguerra.es/guerra-sin-salida-iran-estados-unidos-israel/

https://www.csis.org/analysis/what-does-iran-war-mean-global-energy-markets

https://www.kpler.com/blog/us-iran-conflict-strait-of-hormuz-crisis-reshapes-global-oil-markets

https://time.com/7382242/strait-of-hormuz-closure-threat-iran-war-trade-gas-oil-prices/

  

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