LA "DESCLASIFICACION" FAKE DEL 23F Y LA ADMINISTRACIÓN DE LA HISTORIA
Como si del "Día de la Marmota" se tratara, cada generación vuelve a preguntarse qué fue lo que ocurrió el 23f de 1981
Más de cuarenta años después del intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, la historia sigue siendo objeto de ocultación y hurto . La reciente desclasificación fake de los documentos prometían arrojar luz sobre aquellos episodios, no han hecho otra cosa que multiplicar las interrogantes sobre el papel de la monarquía y el relato oficial de la transición.
POR MÁXIMO RELTI PARA CANARIAS SEMANAL.ORG
A la historia no siempre se la manipula ocultándola. En determinadas ocasiones, a los manipuladores les basta con intentar "administrarla" sabiamente.
¿Cómo? Pues, muy simple: seleccionando algunos recuerdos, silenciando otros y construyendo finalmente un relato oficial que, con el paso del tiempo, termine convirtiéndose en una suerte de verdad incuestionable.
Eso es, más o menos, lo que ha ocurrido con la reciente y pintoresca "desclasificación" de documentos relacionados con el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 en España.
Lo que inicialmente fue presentado como un ejercicio de tardía transparencia histórica, concluyó reabriendo un debate sobre el papel realmente desempeñado por el monarca demérito y la Monarquía durante aquel rocambolesco episodio y en el proceso de la fraudulentamente denominada transición democrática.
EL 23F Y EL RELATO OFICIAL
Durante aquellas décadas, el relato dominante sobre el 23F ha sido muy sencillo: un grupo de militares intentó acabar con la democracia y la intervención del rey fue decisiva para frenar el golpe y salvar el sistema democrático.
Este relato ha sido repetido hasta el aburrimiento en medios de comunicación, libros escolares y discursos institucionales. Con el paso de los años se convirtió casi en una pieza central de la legitimidad del sistema político surgido tras la dictadura, logrando borrar de la memoria de una parte de la población que, como en un lapsus microfónico abierto, llegó a reconocer el mismísimo tahúr que ideó el truco malabar, se había hurtado deliberadamente al pueblo español la posibilidad de pronunciarse entre Monarquía o República, porque las encuestas previas realizadas por el gobierno de entonces, arrojaban un resultado adverso rotundo para la primera opción.
No obstante, el debate sobre la transición y el 23F reaparece cada vez que se cuestiona ese relato o se plantean nuevas interpretaciones. La reciente desclasificación fake de documentos volvió a generar expectativas sobre la posibilidad de conocer más detalles sobre lo ocurrido. Pero como muchos analistas subrayan, el material publicado apenas aporta información realmente novedosa, limitándose a aspectos superficiales y meramente domésticos sobre aquellos turbulentos acontecimientos
Esto ha provocado una sensación de frustración entre los ilusos que esperaban que la apertura de archivos permitiera aclarar definitivamente las zonas tenebrosas de aquel episodio.
DOCUMENTOS, SILENCIOS Y MEMORIA
Uno de los problemas fundamentales cuando se analizan acontecimientos históricos tan sensibles es la falta de documentación completa. Muchos archivos permanecen clasificados durante décadas y otros documentos desaparecen o nunca llegan a hacerse públicos.
En el caso del 23F, algunos investigadores sostienen que los documentos más comprometedores pudieron haber sido eliminados ya desde los primeros momentos posteriores al intento de golpe. Según estas interpretaciones, los materiales que hoy se conocen podrían ser solo una parte ínfima de la información original.
Esto explica por qué, cuarenta años después, siguen existiendo preguntas abiertas sobre las redes de apoyo al golpe, los posicionamientos de las diferentes Capitanías Generales, las posibles complicidades dentro del aparato del Estado o las negociaciones políticas que se produjeron durante aquellas horas decisivas y los meses previos a las mismas
LA MONARQUÍA EN EL CENTRO DEL DEBATE
La publicación de los documentos también ha coincidido con otro debate político que no pocos interpretan como el motivo de la fraudulenta "desclasificación": el posible regreso del rey demérito a España tras varios años de exilio dorado en principescos emiratos árabes de Oriente Medio
Este contexto ha hecho que la discusión histórica se mezcle con la actualidad política. Para algunos sectores oficiosos, el recuerdo del 23F sigue siendo un argumento clave para defender el papel de la monarquía en la estabilidad del sistema político español.
Para otros muchos, entre los que se encuentra un ejército de historiadores e investigadores, en cambio, consideran que la transición política hizo posible la consolidación de un modelo institucional que permitió la continuidad de estructuras dictatoriales heredadas del pasado.
El debate, por tanto, no es solo histórico. También tiene que ver con cómo se interpreta el presente y con el tipo de sistema político que se desea para el futuro.
HISTORIA, PODER Y RELATOS
La historia nunca es únicamente una acumulación de hechos. También es un campo de disputa por el significado de esos hechos.
Los acontecimientos del pasado se reinterpretan constantemente desde el presente. Cada generación vuelve a preguntarse qué fue lo ocurrió realmente, quién tomó determinadas decisiones y qué intereses estaban en juego.
Por eso los debates sobre el 23F no desaparecen con el paso del tiempo. Al contrario, resurgen cada vez que se abren archivos, aparecen nuevas investigaciones o cambian las circunstancias políticas.
Más de cuatro décadas después de aquel intento de golpe de Estado, el 23F sigue siendo uno de los episodios más discutidos de la historia reciente de España. La última desclasificación fake ha demostrado que el interés por conocer lo ocurrido sigue vivo y bien vivo.
Lo que parece seguro es que el debate no se va a cerrar, como así quisieran quienes siguen empeñados en hurtar el conocimiento de una parte de nuestra historia a su legítimo propietario: el pueblo español .
POR MÁXIMO RELTI PARA CANARIAS SEMANAL.ORG
A la historia no siempre se la manipula ocultándola. En determinadas ocasiones, a los manipuladores les basta con intentar "administrarla" sabiamente.
¿Cómo? Pues, muy simple: seleccionando algunos recuerdos, silenciando otros y construyendo finalmente un relato oficial que, con el paso del tiempo, termine convirtiéndose en una suerte de verdad incuestionable.
Eso es, más o menos, lo que ha ocurrido con la reciente y pintoresca "desclasificación" de documentos relacionados con el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 en España.
Lo que inicialmente fue presentado como un ejercicio de tardía transparencia histórica, concluyó reabriendo un debate sobre el papel realmente desempeñado por el monarca demérito y la Monarquía durante aquel rocambolesco episodio y en el proceso de la fraudulentamente denominada transición democrática.
EL 23F Y EL RELATO OFICIAL
Durante aquellas décadas, el relato dominante sobre el 23F ha sido muy sencillo: un grupo de militares intentó acabar con la democracia y la intervención del rey fue decisiva para frenar el golpe y salvar el sistema democrático.
Este relato ha sido repetido hasta el aburrimiento en medios de comunicación, libros escolares y discursos institucionales. Con el paso de los años se convirtió casi en una pieza central de la legitimidad del sistema político surgido tras la dictadura, logrando borrar de la memoria de una parte de la población que, como en un lapsus microfónico abierto, llegó a reconocer el mismísimo tahúr que ideó el truco malabar, se había hurtado deliberadamente al pueblo español la posibilidad de pronunciarse entre Monarquía o República, porque las encuestas previas realizadas por el gobierno de entonces, arrojaban un resultado adverso rotundo para la primera opción.
No obstante, el debate sobre la transición y el 23F reaparece cada vez que se cuestiona ese relato o se plantean nuevas interpretaciones. La reciente desclasificación fake de documentos volvió a generar expectativas sobre la posibilidad de conocer más detalles sobre lo ocurrido. Pero como muchos analistas subrayan, el material publicado apenas aporta información realmente novedosa, limitándose a aspectos superficiales y meramente domésticos sobre aquellos turbulentos acontecimientos
Esto ha provocado una sensación de frustración entre los ilusos que esperaban que la apertura de archivos permitiera aclarar definitivamente las zonas tenebrosas de aquel episodio.
DOCUMENTOS, SILENCIOS Y MEMORIA
Uno de los problemas fundamentales cuando se analizan acontecimientos históricos tan sensibles es la falta de documentación completa. Muchos archivos permanecen clasificados durante décadas y otros documentos desaparecen o nunca llegan a hacerse públicos.
En el caso del 23F, algunos investigadores sostienen que los documentos más comprometedores pudieron haber sido eliminados ya desde los primeros momentos posteriores al intento de golpe. Según estas interpretaciones, los materiales que hoy se conocen podrían ser solo una parte ínfima de la información original.
Esto explica por qué, cuarenta años después, siguen existiendo preguntas abiertas sobre las redes de apoyo al golpe, los posicionamientos de las diferentes Capitanías Generales, las posibles complicidades dentro del aparato del Estado o las negociaciones políticas que se produjeron durante aquellas horas decisivas y los meses previos a las mismas
LA MONARQUÍA EN EL CENTRO DEL DEBATE
La publicación de los documentos también ha coincidido con otro debate político que no pocos interpretan como el motivo de la fraudulenta "desclasificación": el posible regreso del rey demérito a España tras varios años de exilio dorado en principescos emiratos árabes de Oriente Medio
Este contexto ha hecho que la discusión histórica se mezcle con la actualidad política. Para algunos sectores oficiosos, el recuerdo del 23F sigue siendo un argumento clave para defender el papel de la monarquía en la estabilidad del sistema político español.
Para otros muchos, entre los que se encuentra un ejército de historiadores e investigadores, en cambio, consideran que la transición política hizo posible la consolidación de un modelo institucional que permitió la continuidad de estructuras dictatoriales heredadas del pasado.
El debate, por tanto, no es solo histórico. También tiene que ver con cómo se interpreta el presente y con el tipo de sistema político que se desea para el futuro.
HISTORIA, PODER Y RELATOS
La historia nunca es únicamente una acumulación de hechos. También es un campo de disputa por el significado de esos hechos.
Los acontecimientos del pasado se reinterpretan constantemente desde el presente. Cada generación vuelve a preguntarse qué fue lo ocurrió realmente, quién tomó determinadas decisiones y qué intereses estaban en juego.
Por eso los debates sobre el 23F no desaparecen con el paso del tiempo. Al contrario, resurgen cada vez que se abren archivos, aparecen nuevas investigaciones o cambian las circunstancias políticas.
Más de cuatro décadas después de aquel intento de golpe de Estado, el 23F sigue siendo uno de los episodios más discutidos de la historia reciente de España. La última desclasificación fake ha demostrado que el interés por conocer lo ocurrido sigue vivo y bien vivo.
Lo que parece seguro es que el debate no se va a cerrar, como así quisieran quienes siguen empeñados en hurtar el conocimiento de una parte de nuestra historia a su legítimo propietario: el pueblo español .


























juane | Lunes, 09 de Marzo de 2026 a las 14:14:48 horas
¿Y qué se podía esperar del oficialismo godo?
Nadie se dispara a voluntad en el pie, ni siquiera los más históricamente energúmenos, como lo son ellos, ¿o acaso un monarca Borbón no sigue siendo el jefe del Estado cuarenta y cinco años después?
Si es que la mentira tiene las patas muy cortas ...
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