CANARIAS: UN ARCHIPIÉLAGO QUE FACTURA MILLONES Y REPARTE MIGAJAS
La economía canaria avanza a golpe de récord turístico mientras miles de trabajadores siguen sin notar esa prosperidad
Canarias bate récords turísticos mientras continúa encabezando las estadísticas de bajos salarios. Detrás de esta aparente contradicción existe una pregunta fundamental que las grandes cifras económicas suelen ocultar: quién produce la riqueza de las Islas y quién termina apropiándose de ella.
Por EUGENIO FERNÁNDEZ PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-
Canarias lleva años acumulando cifras económicas que podrían hacer pensar que las Islas atraviesan una época de prosperidad. Crece la actividad económica, aumenta la facturación turística y los aeropuertos reciben cantidades históricas de visitantes. Sin embargo, para cientos de miles de trabajadores y familias canarias esa supuesta prosperidad resulta difícil de reconocer en su vida cotidiana.
La contradicción es cada vez más evidente: Canarias produce más riqueza, pero esa riqueza no se traduce proporcionalmente en mejores salarios ni en mayor seguridad económica para la mayoría de la población.
UN TURISMO QUE LO OCUPA CASI TODO
Los últimos datos permiten apreciar la enorme dimensión alcanzada por la industria turística. Según el estudio IMPACTUR Canarias 2024, elaborado por Exceltur, el turismo generó 23.375 millones de euros, equivalentes al 37,7% de toda la economía canaria, y sostuvo más de 413.000 empleos, alrededor del 42,3% del empleo del Archipiélago.
También las llegadas de visitantes volvieron a alcanzar cifras extraordinarias. En 2024 Canarias recibió 15,2 millones de turistas internacionales, un 9,1% más que el año anterior.
Nunca hubo tantos turistas, nunca el sector tuvo semejante peso económico y nunca produjo tanta riqueza.
Pero aquí aparece la pregunta decisiva: ¿quién se queda con esa riqueza?
Porque una cosa es que millones de euros se produzcan en Canarias y otra muy diferente que terminen convirtiéndose en salarios, patrimonio y mejores condiciones de vida para la población trabajadora de las Islas.
MUCHA RIQUEZA ARRIBA, SALARIOS BAJOS ABAJO
El contraste resulta especialmente visible cuando observamos las nóminas.
Según el Instituto Nacional de Estadística, Canarias tuvo en 2024 el salario medio mensual bruto más bajo de todas las comunidades autónomas españolas: 2.051,7 euros, frente a los 2.385,6 euros de la media estatal.
Pero el salario medio puede incluso ocultar una realidad todavía más dura. El 38,2% de los asalariados canarios percibía menos de 1.582,2 euros brutos mensuales. Es decir, casi cuatro de cada diez trabajadores estaban situados en los escalones salariales inferiores.
La paradoja resulta difícil de explicar apelando simplemente a que “la economía debe crecer más”. La economía ya está creciendo y el turismo está batiendo récords.
El problema está en cómo se distribuye el valor producido.
Los trabajadores de hoteles, restaurantes, comercios, limpieza, transporte, mantenimiento y numerosas actividades relacionadas directa o indirectamente con el turismo participan diariamente en la producción de esa enorme riqueza. Pero el salario que reciben representa únicamente una parte del valor que generan.
El resto alimenta beneficios empresariales, rentas inmobiliarias, intereses y procesos de acumulación de capital que no necesariamente permanecen en Canarias ni se redistribuyen entre quienes producen esa riqueza.
FACTURAR EN CANARIAS NO SIGNIFICA QUE EL DINERO SE QUEDE AQUÍ
La propia estructura turística facilita además que una parte del excedente económico salga del Archipiélago.
La presencia de grandes cadenas hoteleras, fondos de inversión, propietarios exteriores, plataformas internacionales de comercialización, proveedores foráneos y una economía altamente dependiente de las importaciones provoca que una parte de la riqueza generada por millones de visitantes termine fuera de Canarias.
Por eso el número de turistas o la facturación total dicen poco, por sí solos, sobre el bienestar de una sociedad.
Lo verdaderamente importante es saber quién controla hoteles, suelo, viviendas, cadenas comerciales y grandes empresas; quién trabaja para producir esa riqueza y cómo se reparte finalmente lo producido.
LA POBREZA SOBREVIVE A LOS RÉCORDS TURÍSTICOS
Los indicadores sociales muestran las consecuencias. En 2024, aproximadamente el 31,2% de la población canaria se encontraba en riesgo de pobreza o exclusión social, según los datos recogidos por EAPN. La cifra ha mejorado respecto a los peores años recientes, pero continúa siendo extraordinariamente elevada.
Ese mismo año, el 24,6% de la población estaba por debajo del umbral de pobreza.
Esta persistencia resulta especialmente reveladora porque coincide con años de recuperación económica y expansión turística.
Si cuando aumenta la riqueza continúan los bajos salarios y cientos de miles de personas permanecen amenazadas por la pobreza, entonces el problema fundamental no es exclusivamente cuánto produce Canarias, sino quién se apropia de lo que Canarias produce.
LA VERDADERA PARADOJA CANARIA
Durante décadas se ha repetido que atraer más turistas, aumentar la inversión y conseguir un mayor crecimiento económico terminaría beneficiando al conjunto de la sociedad.
La experiencia demuestra que ese mecanismo automático no existe. Puede aumentar el PIB mientras continúan los salarios bajos. Puede crecer la facturación turística mientras acceder a una vivienda resulta cada vez más difícil. Pueden multiplicarse los beneficios empresariales mientras numerosos trabajadores apenas llegan a final de mes.
Canarias no necesita únicamente producir más riqueza. Necesita transformar profundamente la manera en que esa riqueza se produce, se posee y se distribuye.
Porque mientras quienes trabajan continúen recibiendo una parte reducida de aquello que producen, los récords económicos seguirán contando una historia muy distinta de la que cada día viven cientos de miles de canarios.
Por EUGENIO FERNÁNDEZ PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-
Canarias lleva años acumulando cifras económicas que podrían hacer pensar que las Islas atraviesan una época de prosperidad. Crece la actividad económica, aumenta la facturación turística y los aeropuertos reciben cantidades históricas de visitantes. Sin embargo, para cientos de miles de trabajadores y familias canarias esa supuesta prosperidad resulta difícil de reconocer en su vida cotidiana.
La contradicción es cada vez más evidente: Canarias produce más riqueza, pero esa riqueza no se traduce proporcionalmente en mejores salarios ni en mayor seguridad económica para la mayoría de la población.
UN TURISMO QUE LO OCUPA CASI TODO
Los últimos datos permiten apreciar la enorme dimensión alcanzada por la industria turística. Según el estudio IMPACTUR Canarias 2024, elaborado por Exceltur, el turismo generó 23.375 millones de euros, equivalentes al 37,7% de toda la economía canaria, y sostuvo más de 413.000 empleos, alrededor del 42,3% del empleo del Archipiélago.
También las llegadas de visitantes volvieron a alcanzar cifras extraordinarias. En 2024 Canarias recibió 15,2 millones de turistas internacionales, un 9,1% más que el año anterior.
Nunca hubo tantos turistas, nunca el sector tuvo semejante peso económico y nunca produjo tanta riqueza.
Pero aquí aparece la pregunta decisiva: ¿quién se queda con esa riqueza?
Porque una cosa es que millones de euros se produzcan en Canarias y otra muy diferente que terminen convirtiéndose en salarios, patrimonio y mejores condiciones de vida para la población trabajadora de las Islas.
MUCHA RIQUEZA ARRIBA, SALARIOS BAJOS ABAJO
El contraste resulta especialmente visible cuando observamos las nóminas.
Según el Instituto Nacional de Estadística, Canarias tuvo en 2024 el salario medio mensual bruto más bajo de todas las comunidades autónomas españolas: 2.051,7 euros, frente a los 2.385,6 euros de la media estatal.
Pero el salario medio puede incluso ocultar una realidad todavía más dura. El 38,2% de los asalariados canarios percibía menos de 1.582,2 euros brutos mensuales. Es decir, casi cuatro de cada diez trabajadores estaban situados en los escalones salariales inferiores.
La paradoja resulta difícil de explicar apelando simplemente a que “la economía debe crecer más”. La economía ya está creciendo y el turismo está batiendo récords.
El problema está en cómo se distribuye el valor producido.
Los trabajadores de hoteles, restaurantes, comercios, limpieza, transporte, mantenimiento y numerosas actividades relacionadas directa o indirectamente con el turismo participan diariamente en la producción de esa enorme riqueza. Pero el salario que reciben representa únicamente una parte del valor que generan.
El resto alimenta beneficios empresariales, rentas inmobiliarias, intereses y procesos de acumulación de capital que no necesariamente permanecen en Canarias ni se redistribuyen entre quienes producen esa riqueza.
FACTURAR EN CANARIAS NO SIGNIFICA QUE EL DINERO SE QUEDE AQUÍ
La propia estructura turística facilita además que una parte del excedente económico salga del Archipiélago.
La presencia de grandes cadenas hoteleras, fondos de inversión, propietarios exteriores, plataformas internacionales de comercialización, proveedores foráneos y una economía altamente dependiente de las importaciones provoca que una parte de la riqueza generada por millones de visitantes termine fuera de Canarias.
Por eso el número de turistas o la facturación total dicen poco, por sí solos, sobre el bienestar de una sociedad.
Lo verdaderamente importante es saber quién controla hoteles, suelo, viviendas, cadenas comerciales y grandes empresas; quién trabaja para producir esa riqueza y cómo se reparte finalmente lo producido.
LA POBREZA SOBREVIVE A LOS RÉCORDS TURÍSTICOS
Los indicadores sociales muestran las consecuencias. En 2024, aproximadamente el 31,2% de la población canaria se encontraba en riesgo de pobreza o exclusión social, según los datos recogidos por EAPN. La cifra ha mejorado respecto a los peores años recientes, pero continúa siendo extraordinariamente elevada.
Ese mismo año, el 24,6% de la población estaba por debajo del umbral de pobreza.
Esta persistencia resulta especialmente reveladora porque coincide con años de recuperación económica y expansión turística.
Si cuando aumenta la riqueza continúan los bajos salarios y cientos de miles de personas permanecen amenazadas por la pobreza, entonces el problema fundamental no es exclusivamente cuánto produce Canarias, sino quién se apropia de lo que Canarias produce.
LA VERDADERA PARADOJA CANARIA
Durante décadas se ha repetido que atraer más turistas, aumentar la inversión y conseguir un mayor crecimiento económico terminaría beneficiando al conjunto de la sociedad.
La experiencia demuestra que ese mecanismo automático no existe. Puede aumentar el PIB mientras continúan los salarios bajos. Puede crecer la facturación turística mientras acceder a una vivienda resulta cada vez más difícil. Pueden multiplicarse los beneficios empresariales mientras numerosos trabajadores apenas llegan a final de mes.
Canarias no necesita únicamente producir más riqueza. Necesita transformar profundamente la manera en que esa riqueza se produce, se posee y se distribuye.
Porque mientras quienes trabajan continúen recibiendo una parte reducida de aquello que producen, los récords económicos seguirán contando una historia muy distinta de la que cada día viven cientos de miles de canarios.




























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.42