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¿QUÉ FUE A NEGOCIAR EL DIRECTOR DE LA CIA EN MOSCÚ?

Moscú reconoce las conversaciones entre los servicios de inteligencia, pero se niega a revelar una agenda en la que pudieron figurar Ucrania, Irán y un intercambio de prisioneros.

¿Qué asunto llevó al director de la CIA a viajar secretamente a Moscú? El Kremlin confirma el encuentro entre los servicios de inteligencia, pero el silencio de ambas potencias mantiene abiertas varias posibilidades: Ucrania, Irán o un intercambio de prisioneros.

 

REDACCIÓN CS

 

  En medio del estancamiento de las negociaciones sobre Ucrania y en fragor de la ofensiva estadounidense contra Irán, el director de la CIA realizó una inesperada visita a Moscú. Washington y el Kremlin guardan silencio sobre lo tratado, pero el desplazamiento revela que ambas potencias mantienen abiertos canales reservados pese a su enfrentamiento.

 

 DOS POTENCIAS ENFRENTADAS QUE NECESITAN SEGUIR HABLANDO

    Desde que las tropas rusas invadieron Ucrania en febrero de 2022, las relaciones entre Moscú y Washington  han atravesado su momento más peligroso desde el final de la Guerra Fría.

 

  Estados Unidos no participa oficialmente en el conflicto con fuerzas propias, pero se ha convertido en el principal respaldo militar, financiero y de inteligencia de Kiev. Rusia, por su parte, considera ese apoyo una intervención indirecta de Washington y la OTAN en una guerra contra sus intereses estratégicos.

 

   A esta confrontación se añaden las sanciones occidentales contra la economía rusa, la ampliación de la OTAN y los ataques ucranianos contra objetivos situados dentro de Rusia. Moscú continúa bombardeando ciudades, instalaciones energéticas y posiciones militares ucranianas, mientras Kiev emplea drones y misiles de largo alcance para golpear aeródromos, centros logísticos y refinerías rusas.

 

    Las conversaciones impulsadas para alcanzar un alto el fuego permanecen estancadas. Ninguna de las partes acepta las condiciones de la otra y sobre el terreno continúan los combates. Sin embargo, incluso en estas circunstancias, las dos principales potencias nucleares necesitan conservar algún mecanismo de comunicación que permita transmitir advertencias, explorar acuerdos limitados o evitar que un incidente desencadene una escalada difícil de controlar.

 

   Es en este contexto en el que debe situarse el inesperado viaje a Moscú de John Ratcliffe, director de la Agencia Central de Inteligencia estadounidense.

 

UN AVIÓN MILITAR Y UNA COMITIVA EN MOSCÚ

     La visita comenzó a conocerse el martes 25 de agosto, cuando un avión militar de transporte estadounidense fue observado en el aeropuerto moscovita de Vnukovo. Del recinto salió posteriormente una comitiva oficial norteamericana. Horas después, fuentes de la Administración de Donald Trump confirmaron a varios medios que Ratcliffe se encontraba en la capital rusa.

 

    El desplazamiento no había sido anunciado y Washington tampoco informó sobre la identidad de sus interlocutores ni sobre los asuntos incluidos en la agenda. El avión abandonó Moscú esa misma tarde, después de una visita aparentemente breve.

 

    No es habitual que el máximo responsable de la CIA viaje personalmente a Rusia. Cuando se produce un desplazamiento de esa naturaleza suele existir un asunto que la Casa Blanca considera demasiado sensible para tratarlo mediante los canales diplomáticos ordinarios. El silencio mantenido por ambas partes refuerza la impresión de que no se trató de una reunión rutinaria.

 

WASHINGTON PIDIÓ A KIEV QUE INTERRUMPIERA SUS ATAQUES

    Uno de los datos más significativos es que Estados Unidos avisó previamente a Ucrania de que una delegación de alto nivel viajaría a Rusia. Según la información publicada, Washington pidió además a Kiev que se abstuviera de lanzar ataques hasta que los representantes estadounidenses hubieran abandonado el país.

 

   La precaución tenía una explicación inmediata: impedir que un bombardeo ucraniano pusiera en peligro a la delegación o provocara una crisis durante su estancia. Pero también demuestra que el viaje había sido preparado y coordinado con antelación, aunque se mantuviera oculto a la opinión pública.

 

    Esta petición no prueba que Ratcliffe viajara para negociar un alto el fuego. Sí indica que Washington consideraba especialmente importante que las conversaciones se desarrollaran sin interferencias militares. También recuerda hasta qué punto Estados Unidos puede condicionar determinadas decisiones operativas de Kiev, aunque las autoridades ucranianas insistan públicamente en su autonomía.

 

EL KREMLIN CONFIRMA LOS CONTACTOS, PERO NO SU CONTENIDO

   Un día después, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, confirmó que Ratcliffe había mantenido conversaciones con representantes de los servicios de inteligencia rusos. Negó, sin embargo, que se hubiera reunido con el presidente Vladímir Putin, como habían sugerido algunas informaciones iniciales.

 

   Peskov aseguró que Putin fue informado inmediatamente de los resultados, pero se negó a identificar a los participantes o explicar los asuntos abordados. Se limitó a señalar que los contactos entre los servicios especiales constituyen un “fenómeno positivo” y que suelen mantenerse incluso durante los momentos más difíciles de las relaciones bilaterales.

 

   El portavoz ruso consideró prematuro determinar si la reunión podría contribuir a sacar a Estados Unidos y Rusia de la “profundísima crisis” en la que se encuentran. Washington, entretanto, no ha ofrecido una versión oficial detallada.

 

UCRANIA, IRÁN Y PRISIONEROS: TRES HIPÓTESIS

   La guerra de Ucrania aparece como la explicación más inmediata. Las negociaciones están paralizadas y continúan los ataques contra ambos territorios. El viaje podría haber servido para transmitir propuestas, advertencias o condiciones que ninguna de las partes desea hacer públicas. La solicitud dirigida a Kiev para que suspendiera temporalmente sus operaciones refuerza esta posibilidad, pero no permite confirmarla.

 

    La segunda hipótesis conduce a Irán. Estados Unidos intenta intensificar su aislamiento económico y amenaza con sanciones secundarias a los países y empresas que continúen colaborando con Teherán. Rusia mantiene importantes relaciones políticas, militares y económicas con la República Islámica y se ha convertido en uno de sus principales apoyos internacionales. Washington podría haber utilizado la visita para conocer la posición rusa o tratar de limitar su colaboración con el Gobierno iraní.

 

   Una tercera posibilidad es la negociación de un intercambio de prisioneros. La CIA ya ha intervenido anteriormente en gestiones destinadas a liberar a ciudadanos estadounidenses detenidos en Rusia. Tampoco puede descartarse que las conversaciones incluyeran simultáneamente estas tres cuestiones u otros asuntos todavía desconocidos.

 

   Por ahora, cualquier afirmación categórica sobre el contenido del encuentro convertiría una hipótesis periodística en un hecho inexistente.

 

LOS SERVICIOS SECRETOS COMO DIPLOMACIA PARALELA

     Ratcliffe ya había mantenido en marzo de 2025 una conversación telefónica con Serguéi Naryshkin, director del Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia. Según la versión difundida entonces por Moscú, ambos acordaron mantener abierto el diálogo para favorecer la estabilidad internacional y reducir las tensiones entre los dos países.

 

    El precedente más significativo se remonta a noviembre de 2021. William Burns, antecesor de Ratcliffe, viajó a Moscú para advertir a las autoridades rusas sobre las consecuencias de una invasión de Ucrania. El mensaje no impidió que Putin ordenara la entrada de sus tropas tres meses después, pero mostró el papel de la CIA como canal directo de comunicación presidencial.

 

  Los servicios de inteligencia no actúan únicamente para obtener información o desarrollar operaciones clandestinas. También pueden ejercer como una diplomacia paralela cuando las relaciones oficiales están bloqueadas y los gobiernos necesitan negociar lejos de los focos.

 

   La visita de Ratcliffe demuestra que ese canal continúa funcionando. No significa que Washington y Moscú hayan iniciado una distensión ni que exista un acuerdo sobre Ucrania o Irán. Las guerras, las sanciones y la rivalidad estratégica permanecen intactas. Pero incluso quienes se enfrentan necesitan hablar. En ocasiones, cuando la diplomacia pública fracasa, son los responsables de los servicios secretos quienes se encargan de mantener abierta esa comunicación.

 

FUENTES CONSULTADAS:

-El País: “El director de la CIA, John Ratcliffe, viaja a Moscú por sorpresa”, 25 de agosto de 2026.Aporta la información inicial sobre el viaje, el aviso previo a Ucrania y las posibles materias abordadas.
-El País / Agencias: “El Kremlin confirma que el director de la CIA se reunió durante su visita a Moscú con los servicios de inteligencia rusos”, 26 de agosto de 2026. Recoge la confirmación del Kremlin, la ausencia de una reunión con Putin y las declaraciones de Dmitri Peskov.
-Le Monde: “Guerre en Ukraine: le directeur de la CIA a eu des contacts ‘entre services secrets’ à Moscou, selon le Kremlin”, 26 de agosto de 2026. Confirma los contactos y plantea Ucrania, Irán y el intercambio de prisioneros como posibles asuntos tratados.
-RT en Español: “Kremlin comenta la visita del jefe de la CIA a Moscú”, 26 de agosto de 2026. Reproduce las declaraciones de Peskov y aporta el antecedente de la conversación mantenida en marzo de 2025 entre Ratcliffe y Serguéi Naryshkin.

 

 

 

 
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