PROTESTA EN TENERIFE CONTRA LA PRESENCIA DE ISRAEL EN EL MUNDIAL DE WATERPOLO
Convocada por la Plataforma Tenerife con Palestina
Alrededor de un centenar de personas se concentraron este sábado 22 de agosto en Puerto de la Cruz para mostrar su rechazo a la participación de Israel en el Campeonato Mundial femenino Sub-18 de waterpolo que se celebra en Tenerife.
Por A. RAMÍREZ PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-
Alrededor de un centenar de personas se concentraron este sábado 22 de agosto en Puerto de la Cruz para mostrar su rechazo a la participación de Israel en el Campeonato Mundial femenino Sub-18 de waterpolo que se celebra en Tenerife.
La protesta, convocada por la Plataforma Tenerife con Palestina, tuvo lugar a escasos metros del Centro de Deportes Acuáticos de Tenerife, donde se disputa la competición internacional.
La movilización comenzó a las doce del mediodía en el paseo de Playa Jardín, en las inmediaciones del estadio Manolo Santaella y junto al mural de solidaridad con el pueblo palestino. Los participantes acudieron con numerosas banderas palestinas, enseñas canarias y pancartas de denuncia de la ofensiva israelí sobre Gaza.
El lugar elegido para la protesta tenía un fuerte contenido simbólico. A pocos metros se encontraba la instalación deportiva en la que competía la selección israelí y, junto a los manifestantes, el mural dedicado a Palestina servía de telón de fondo a una concentración cuyo mensaje central fue que el deporte internacional no puede permanecer al margen de lo que sucede en los territorios palestinos.
Contra la normalización de Israel a través del deporte
La Plataforma Tenerife con Palestina había convocado la movilización para denunciar tanto la presencia de la selección israelí como la actuación de las instituciones políticas y deportivas que hicieron posible su participación.
El colectivo responsabilizó a World Aquatics y a la Real Federación Española de Natación, al tiempo que dirigió sus críticas al Gobierno de Canarias, el Cabildo de Tenerife y el Ayuntamiento de Puerto de la Cruz por su implicación en una competición que incluye oficialmente a Israel. En su convocatoria, la plataforma sostuvo que permitir esta participación contribuye al “blanqueamiento” de la imagen internacional del Estado israelí.
El Campeonato Mundial femenino Sub-18 comenzó el 16 de agosto y concluye este domingo 23. La propia organización internacional incluye oficialmente a Israel entre las selecciones participantes. Para los convocantes, por tanto, no se trata simplemente de la presencia de unas jóvenes deportistas en una competición. La cuestión que plantearon durante la concentración es política: si las instituciones deportivas deben tratar como una situación de normalidad la representación oficial de un Estado mientras continúa la devastación de Gaza y la ocupación de los territorios palestinos.
Esta fue una de las ideas centrales de la protesta. La Plataforma Tenerife con Palestina considera incompatible la defensa de los derechos humanos con ofrecer espacios internacionales de representación institucional a Israel y sostiene que los acontecimientos deportivos y culturales pueden convertirse en instrumentos para proyectar una imagen de normalidad mientras continúa la violencia contra la población palestina.
Críticas a las administraciones
Las consignas no estuvieron dirigidas únicamente contra el Gobierno israelí. Una parte importante de las intervenciones puso el foco sobre las administraciones que han respaldado la celebración del campeonato.
Se sucedieron las críticas al Gobierno de Canarias, al Cabildo de Tenerife y al Ayuntamiento de Puerto de la Cruz. También hubo reproches hacia el Gobierno español, al que algunos participantes acusaron de mantener relaciones con Israel incompatibles con sus declaraciones públicas de apoyo a Palestina.
La protesta transcurrió entre banderas, silbatos y consignas en favor del pueblo palestino y contra el Gobierno de Benjamin Netanyahu. También se denunciaron la ocupación y expansión de los asentamientos israelíes en Cisjordania.
Durante la lectura del manifiesto se produjo un momento de tensión cuando una persona presente discutió con la mujer que utilizaba el megáfono. Según la crónica publicada por Canarias Ahora, agentes policiales intervinieron y apartaron a esta persona del lugar.
Un campeonato bajo fuertes medidas de seguridad
La presencia israelí había provocado polémica antes de la concentración. Durante los días anteriores circularon en las redes sociales llamamientos a mostrar banderas palestinas, utilizar silbatos, desplegar pancartas y expresar el rechazo a Israel durante sus encuentros.
Sin embargo, esas acciones no llegaron a desarrollarse dentro de las instalaciones con la dimensión anunciada. El campeonato continuó disputándose bajo importantes medidas de seguridad y con una presencia policial especialmente reforzada durante los partidos de Israel.
La concentración del sábado consiguió finalmente reunir a alrededor de un centenar de personas fuera del recinto y trasladar al espacio público un debate que va mucho más allá de una competición juvenil de waterpolo.
Las grandes competiciones internacionales no existen al margen de las relaciones económicas, diplomáticas e institucionales. Los Estados utilizan desde hace décadas los acontecimientos deportivos para proyectar prestigio, legitimidad y una determinada imagen exterior. De ahí que los movimientos de solidaridad con Palestina insistan en cuestionar la pretendida neutralidad de estas competiciones cuando participan en ellas representaciones oficiales de Israel.
Desde esta perspectiva, la concentración de Puerto de la Cruz convirtió durante unas horas un campeonato deportivo en escenario de una contradicción mucho mayor: mientras dentro de las instalaciones continuaba la competición internacional, fuera de ellas un centenar de personas recordaba que la normalidad institucional y deportiva también constituye una decisión política.
La Plataforma Tenerife con Palestina, respaldada por distintos colectivos y organizaciones solidarias, quiso precisamente romper esa normalidad. Su mensaje fue que la defensa del pueblo palestino no debe limitarse a declaraciones institucionales, sino traducirse también en decisiones concretas en los ámbitos político, económico, cultural y deportivo.
Así, bajo el mural dedicado a Palestina y a pocos metros de la piscina donde se disputaba el Mundial, las banderas y consignas hicieron visible una pregunta que trasciende al waterpolo: ¿puede el deporte presentarse como un espacio neutral cuando la representación internacional de los Estados también sirve para construir legitimidad política?
Por A. RAMÍREZ PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-
Alrededor de un centenar de personas se concentraron este sábado 22 de agosto en Puerto de la Cruz para mostrar su rechazo a la participación de Israel en el Campeonato Mundial femenino Sub-18 de waterpolo que se celebra en Tenerife.
La protesta, convocada por la Plataforma Tenerife con Palestina, tuvo lugar a escasos metros del Centro de Deportes Acuáticos de Tenerife, donde se disputa la competición internacional.
La movilización comenzó a las doce del mediodía en el paseo de Playa Jardín, en las inmediaciones del estadio Manolo Santaella y junto al mural de solidaridad con el pueblo palestino. Los participantes acudieron con numerosas banderas palestinas, enseñas canarias y pancartas de denuncia de la ofensiva israelí sobre Gaza.
El lugar elegido para la protesta tenía un fuerte contenido simbólico. A pocos metros se encontraba la instalación deportiva en la que competía la selección israelí y, junto a los manifestantes, el mural dedicado a Palestina servía de telón de fondo a una concentración cuyo mensaje central fue que el deporte internacional no puede permanecer al margen de lo que sucede en los territorios palestinos.
Contra la normalización de Israel a través del deporte
La Plataforma Tenerife con Palestina había convocado la movilización para denunciar tanto la presencia de la selección israelí como la actuación de las instituciones políticas y deportivas que hicieron posible su participación.
El colectivo responsabilizó a World Aquatics y a la Real Federación Española de Natación, al tiempo que dirigió sus críticas al Gobierno de Canarias, el Cabildo de Tenerife y el Ayuntamiento de Puerto de la Cruz por su implicación en una competición que incluye oficialmente a Israel. En su convocatoria, la plataforma sostuvo que permitir esta participación contribuye al “blanqueamiento” de la imagen internacional del Estado israelí.
El Campeonato Mundial femenino Sub-18 comenzó el 16 de agosto y concluye este domingo 23. La propia organización internacional incluye oficialmente a Israel entre las selecciones participantes. Para los convocantes, por tanto, no se trata simplemente de la presencia de unas jóvenes deportistas en una competición. La cuestión que plantearon durante la concentración es política: si las instituciones deportivas deben tratar como una situación de normalidad la representación oficial de un Estado mientras continúa la devastación de Gaza y la ocupación de los territorios palestinos.
Esta fue una de las ideas centrales de la protesta. La Plataforma Tenerife con Palestina considera incompatible la defensa de los derechos humanos con ofrecer espacios internacionales de representación institucional a Israel y sostiene que los acontecimientos deportivos y culturales pueden convertirse en instrumentos para proyectar una imagen de normalidad mientras continúa la violencia contra la población palestina.
Críticas a las administraciones
Las consignas no estuvieron dirigidas únicamente contra el Gobierno israelí. Una parte importante de las intervenciones puso el foco sobre las administraciones que han respaldado la celebración del campeonato.
Se sucedieron las críticas al Gobierno de Canarias, al Cabildo de Tenerife y al Ayuntamiento de Puerto de la Cruz. También hubo reproches hacia el Gobierno español, al que algunos participantes acusaron de mantener relaciones con Israel incompatibles con sus declaraciones públicas de apoyo a Palestina.
La protesta transcurrió entre banderas, silbatos y consignas en favor del pueblo palestino y contra el Gobierno de Benjamin Netanyahu. También se denunciaron la ocupación y expansión de los asentamientos israelíes en Cisjordania.
Durante la lectura del manifiesto se produjo un momento de tensión cuando una persona presente discutió con la mujer que utilizaba el megáfono. Según la crónica publicada por Canarias Ahora, agentes policiales intervinieron y apartaron a esta persona del lugar.
Un campeonato bajo fuertes medidas de seguridad
La presencia israelí había provocado polémica antes de la concentración. Durante los días anteriores circularon en las redes sociales llamamientos a mostrar banderas palestinas, utilizar silbatos, desplegar pancartas y expresar el rechazo a Israel durante sus encuentros.
Sin embargo, esas acciones no llegaron a desarrollarse dentro de las instalaciones con la dimensión anunciada. El campeonato continuó disputándose bajo importantes medidas de seguridad y con una presencia policial especialmente reforzada durante los partidos de Israel.
La concentración del sábado consiguió finalmente reunir a alrededor de un centenar de personas fuera del recinto y trasladar al espacio público un debate que va mucho más allá de una competición juvenil de waterpolo.
Las grandes competiciones internacionales no existen al margen de las relaciones económicas, diplomáticas e institucionales. Los Estados utilizan desde hace décadas los acontecimientos deportivos para proyectar prestigio, legitimidad y una determinada imagen exterior. De ahí que los movimientos de solidaridad con Palestina insistan en cuestionar la pretendida neutralidad de estas competiciones cuando participan en ellas representaciones oficiales de Israel.
Desde esta perspectiva, la concentración de Puerto de la Cruz convirtió durante unas horas un campeonato deportivo en escenario de una contradicción mucho mayor: mientras dentro de las instalaciones continuaba la competición internacional, fuera de ellas un centenar de personas recordaba que la normalidad institucional y deportiva también constituye una decisión política.
La Plataforma Tenerife con Palestina, respaldada por distintos colectivos y organizaciones solidarias, quiso precisamente romper esa normalidad. Su mensaje fue que la defensa del pueblo palestino no debe limitarse a declaraciones institucionales, sino traducirse también en decisiones concretas en los ámbitos político, económico, cultural y deportivo.
Así, bajo el mural dedicado a Palestina y a pocos metros de la piscina donde se disputaba el Mundial, las banderas y consignas hicieron visible una pregunta que trasciende al waterpolo: ¿puede el deporte presentarse como un espacio neutral cuando la representación internacional de los Estados también sirve para construir legitimidad política?



























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