COLAPSO OTOÑAL EL PRÓXIMO FIN DE SEMANA, SALVO EN CANARIAS
España pasa el próximo fin de semana del calor extremo a temperaturas de otoño: ¿qué está ocurriendo con el clima?
España se prepara para un brusco descenso de las temperaturas acompañado de lluvias, tormentas y riesgo de inundaciones. Aunque pueda parecer una anomalía en pleno agosto, los meteorólogos recuerdan que estos cambios de tiempo no eran desconocidos a finales del verano. La cuestión verdaderamente excepcional se encuentra en otro lugar ...
EQUIPO DE REDACCIÓN DE CS
En un artículo publicado por Victoria Torres Benayas en El País, con el título
“Las temperaturas se desploman el fin de semana, ¿es normal un zarpazo otoñal en pleno agosto?”,
se plantea una aparente paradoja meteorológica: después de semanas de calor persistente, España se dispone a experimentar temperaturas que en algunos lugares podrían situarse entre cinco y diez grados por debajo de los valores habituales.
Sin embargo, según los especialistas consultados por la periodista citada, lo verdaderamente anómalo podría no ser este repentino episodio fresco, sino el verano extraordinariamente cálido que lo precede.
La previsión oficial confirma que se está produciendo un cambio significativo. AEMET informa de la llegada de una vaguada acompañada por una masa de aire más fresca, mientras Protección Civil ha alertado de lluvias generalizadas en el norte y este de la Península. El organismo de emergencias advierte especialmente sobre la posibilidad de precipitaciones intensas y episodios adversos.
La retirada del anticiclón y la entrada de aire de origen ártico abrirán la puerta a una situación mucho más inestable. Una vaguada —una penetración de aire frío en las capas medias y altas de la atmósfera— podría favorecer tormentas fuertes, granizo, rachas intensas de viento e incluso precipitaciones torrenciales.
La propia AEMET había advertido días antes de tormentas acompañadas de granizo, mientras las temperaturas comenzaban a descender hacia valores más propios de estas fechas.
Pero el elemento que convierte esta situación en especialmente delicada es el enorme calor acumulado. El verano de 2026 está dejando registros excepcionales. Junio fue el segundo junio más cálido de la serie histórica española y julio terminó situado entre los meses más cálidos registrados. Los datos difundidos por AEMET sitúan además el periodo enero-julio de 2026 claramente por encima de la climatología reciente.
De acuerdo con los especialistas citados por Torres Benayas, a ese calor atmosférico se suma un Mediterráneo extraordinariamente caliente. Es importante comprender qué significa esto: el mar almacena energía y humedad y, cuando una masa fría alcanza una zona donde existe abundante aire cálido y húmedo, aumenta el potencial para el desarrollo de tormentas intensas.
Por eso un descenso de las temperaturas que, considerado aisladamente, puede entrar dentro de la variabilidad normal de finales de agosto, puede producir consecuencias mucho más severas bajo las actuales condiciones.
El contraste también ayuda a explicar nuestra percepción. Según recuerda José Luis Camacho, portavoz de AEMET, históricamente no resultaba extraño que durante la segunda mitad de agosto comenzaran a llegar perturbaciones atlánticas. Lo que ha cambiado es que nos hemos acostumbrado a veranos que prolongan el calor hasta septiembre. Samuel Biener recuerda incluso la expresión tradicional de la “rompida de la canícula”, utilizada para describir precisamente el momento en que disminuyen las temperaturas y las tormentas comienzan a adquirir mayor protagonismo.
Por tanto, el episodio que ahora llega no contradice el calentamiento climático. Unos días excepcionalmente frescos no determinan una tendencia climática, del mismo modo que una jornada extremadamente calurosa tampoco la demuestra por sí sola. La cuestión relevante está en las tendencias de largo plazo y en la frecuencia, intensidad y duración de las anomalías.
La paradoja de este final de agosto resulta así reveladora: lo que parece extraordinario —que vuelva repentinamente el tiempo fresco— puede entrar dentro de la normalidad meteorológica histórica; mientras que aquello a lo que empezamos a acostumbrarnos —meses interminables de temperaturas anormalmente elevadas— es precisamente lo que debería llamar nuestra atención.
NO HABRÁ "ZARPAZO OTOÑAL" EN CANARIAS
Con la información disponible hoy, 20 de agosto, no se espera que Canarias experimente el mismo “zarpazo otoñal” que afectará a la Península, al menos no con la magnitud prevista allí.
La situación descrita está relacionada con una vaguada atlántica y la entrada de una masa de aire polar más fresca sobre la Península, que provocará descensos muy importantes de temperatura y precipitaciones, especialmente en el norte y este peninsulares. AEMET confirma que el cambio significativo está centrado en la Península.
En Canarias, sin embargo, las previsiones consultadas apuntan a un escenario bastante diferente. Puede producirse cierta moderación de las temperaturas, pero no aparece por ahora una irrupción fría comparable, ni un episodio generalizado de lluvias torrenciales y tormentas como el previsto para determinadas regiones peninsulares.
EQUIPO DE REDACCIÓN DE CS
En un artículo publicado por Victoria Torres Benayas en El País, con el título
“Las temperaturas se desploman el fin de semana, ¿es normal un zarpazo otoñal en pleno agosto?”,
se plantea una aparente paradoja meteorológica: después de semanas de calor persistente, España se dispone a experimentar temperaturas que en algunos lugares podrían situarse entre cinco y diez grados por debajo de los valores habituales.
Sin embargo, según los especialistas consultados por la periodista citada, lo verdaderamente anómalo podría no ser este repentino episodio fresco, sino el verano extraordinariamente cálido que lo precede.
La previsión oficial confirma que se está produciendo un cambio significativo. AEMET informa de la llegada de una vaguada acompañada por una masa de aire más fresca, mientras Protección Civil ha alertado de lluvias generalizadas en el norte y este de la Península. El organismo de emergencias advierte especialmente sobre la posibilidad de precipitaciones intensas y episodios adversos.
La retirada del anticiclón y la entrada de aire de origen ártico abrirán la puerta a una situación mucho más inestable. Una vaguada —una penetración de aire frío en las capas medias y altas de la atmósfera— podría favorecer tormentas fuertes, granizo, rachas intensas de viento e incluso precipitaciones torrenciales.
La propia AEMET había advertido días antes de tormentas acompañadas de granizo, mientras las temperaturas comenzaban a descender hacia valores más propios de estas fechas.
Pero el elemento que convierte esta situación en especialmente delicada es el enorme calor acumulado. El verano de 2026 está dejando registros excepcionales. Junio fue el segundo junio más cálido de la serie histórica española y julio terminó situado entre los meses más cálidos registrados. Los datos difundidos por AEMET sitúan además el periodo enero-julio de 2026 claramente por encima de la climatología reciente.
De acuerdo con los especialistas citados por Torres Benayas, a ese calor atmosférico se suma un Mediterráneo extraordinariamente caliente. Es importante comprender qué significa esto: el mar almacena energía y humedad y, cuando una masa fría alcanza una zona donde existe abundante aire cálido y húmedo, aumenta el potencial para el desarrollo de tormentas intensas.
Por eso un descenso de las temperaturas que, considerado aisladamente, puede entrar dentro de la variabilidad normal de finales de agosto, puede producir consecuencias mucho más severas bajo las actuales condiciones.
El contraste también ayuda a explicar nuestra percepción. Según recuerda José Luis Camacho, portavoz de AEMET, históricamente no resultaba extraño que durante la segunda mitad de agosto comenzaran a llegar perturbaciones atlánticas. Lo que ha cambiado es que nos hemos acostumbrado a veranos que prolongan el calor hasta septiembre. Samuel Biener recuerda incluso la expresión tradicional de la “rompida de la canícula”, utilizada para describir precisamente el momento en que disminuyen las temperaturas y las tormentas comienzan a adquirir mayor protagonismo.
Por tanto, el episodio que ahora llega no contradice el calentamiento climático. Unos días excepcionalmente frescos no determinan una tendencia climática, del mismo modo que una jornada extremadamente calurosa tampoco la demuestra por sí sola. La cuestión relevante está en las tendencias de largo plazo y en la frecuencia, intensidad y duración de las anomalías.
La paradoja de este final de agosto resulta así reveladora: lo que parece extraordinario —que vuelva repentinamente el tiempo fresco— puede entrar dentro de la normalidad meteorológica histórica; mientras que aquello a lo que empezamos a acostumbrarnos —meses interminables de temperaturas anormalmente elevadas— es precisamente lo que debería llamar nuestra atención.
NO HABRÁ "ZARPAZO OTOÑAL" EN CANARIAS
Con la información disponible hoy, 20 de agosto, no se espera que Canarias experimente el mismo “zarpazo otoñal” que afectará a la Península, al menos no con la magnitud prevista allí.
La situación descrita está relacionada con una vaguada atlántica y la entrada de una masa de aire polar más fresca sobre la Península, que provocará descensos muy importantes de temperatura y precipitaciones, especialmente en el norte y este peninsulares. AEMET confirma que el cambio significativo está centrado en la Península.
En Canarias, sin embargo, las previsiones consultadas apuntan a un escenario bastante diferente. Puede producirse cierta moderación de las temperaturas, pero no aparece por ahora una irrupción fría comparable, ni un episodio generalizado de lluvias torrenciales y tormentas como el previsto para determinadas regiones peninsulares.




























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