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Martes, 18 de Agosto de 2026 Tiempo de lectura:

CANARIAS: EL CALOR QUE MATA. 75 FALLECIDOS EN SOLO DOS SEMANAS

Las Islas son la tercera comunidad con mas muertos. ¿Qué tienen que ver la edad, la vivienda, las condiciones laborales y la desigualdad con las muertes durante las olas de calor?

Canarias ha registrado 75 muertes atribuibles a las altas temperaturas en apenas quince días. El Archipiélago ocupa el tercer puesto entre las comunidades españolas con mayor mortalidad asociada al calor durante la primera mitad de agosto. Tras las cifras aparecen sobre todo personas mayores, pero también un problema más profundo: no todos disponen de las mismas posibilidades para protegerse cuando los termómetros se disparan.

  

EQUIPO DE REDACCIÓN CS

 

   En apenas quince días, las altas temperaturas han dejado en Canarias una cifra que obliga a mirar el verano de otra manera. El calor ya no puede entenderse únicamente como una incomodidad estacional: se ha convertido en un problema de salud pública que golpea sobre todo a los mayores y a quienes tienen menos posibilidades de protegerse.

 

75 MUERTES EN QUINCE DÍAS

     Canarias registró 75 muertes atribuibles a las altas temperaturas entre el 1 y el 15 de agosto de 2026, según las estimaciones del Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo). El dato coloca al Archipiélago como la tercera comunidad autónoma española con mayor número de fallecimientos asociados al calor, solamente por detrás de Cataluña, con 575, y Andalucía, con 105.

 

    La dimensión del problema se entiende mejor al mirar al conjunto del país. Durante esos mismos quince días, MoMo estimó 1.108 muertes relacionadas con las temperaturas elevadas en España, frente a 962 durante el mismo periodo de 2025. Es decir, 146 fallecimientos más en apenas un año. Desde que comenzó esta serie estadística en 2015, solamente las primeras quincenas de agosto de 2018, con 1.197 muertes, y 2022, con 1.225, habían presentado cifras superiores.

 

    Hay que hacer una precisión importante. Esas 75 personas no murieron necesariamente de un golpe de calor diagnosticado. MoMo calcula estadísticamente el exceso de mortalidad atribuible a las temperaturas. Dicho de una manera sencilla: analiza cuántas personas cabría esperar que murieran normalmente y estudia qué parte del aumento de fallecimientos puede relacionarse con el calor. Por eso una persona puede morir de una insuficiencia cardiaca o respiratoria agravada por las altas temperaturas sin que en su certificado de defunción aparezca escrito “calor” como causa directa.

 

EL CALOR NO AFECTA A TODOS POR IGUAL

    Las cifras nacionales permiten dibujar con bastante claridad el perfil de quienes están sufriendo las consecuencias más graves. De las 1.108 muertes estimadas durante la primera mitad de agosto, 1.070 correspondieron a mayores de 65 años y 659 a personas de más de 85. También existe una diferencia por sexo: 670 fallecimientos correspondieron a mujeres y 438 a hombres.

 

    La edad importa porque el organismo pierde capacidad para regular su temperatura y porque aumentan las enfermedades cardiovasculares, respiratorias, renales y otras patologías que pueden empeorar con el calor. Pero quedarse únicamente con la edad escondería otra parte del problema.

 

    No todo el mundo afronta una ola de calor desde las mismas condiciones. Una persona mayor que vive sola en una vivienda mal aislada y sin aire acondicionado tiene muchas menos posibilidades de protegerse que quien dispone de una casa climatizada. Algo parecido sucede en el trabajo. Un empleado que pasa ocho horas en una oficina refrigerada no soporta la misma exposición que quien trabaja en la construcción, la agricultura, la limpieza viaria, la jardinería o cualquier actividad desarrollada durante horas al aire libre.

 

     En Canarias esta cuestión adquiere especial importancia. La propia información que acompaña al documento de partida destaca que dejar de trabajar debido al calor extremo es más frecuente en Canarias que en cualquier otra región europea.

 

    El calor extremo, por tanto, no es solamente una cuestión meteorológica. También tiene una dimensión social: la vivienda que se habita, el trabajo que se realiza, los ingresos disponibles para refrigerar una casa y la posibilidad de descansar durante las horas más peligrosas pueden marcar diferencias enormes.

 

¿QUÉ ISLAS LO ESTÁN SUFRIENDO MÁS?

    Aquí aparece uno de los principales problemas para analizar la mortalidad canaria: los 75 fallecimientos publicados por MoMo no aparecen desglosados isla por isla en la información disponible. No sería riguroso repartir esas muertes entre Gran Canaria, Tenerife, Lanzarote, Fuerteventura, La Palma, La Gomera y El Hierro sin disponer de datos oficiales que lo demuestren.

 

   Lo que sí sabemos es que la exposición al calor no es uniforme. La altitud, la orientación de las laderas, la cercanía al mar y las entradas de aire caliente procedentes del continente africano provocan diferencias considerables incluso dentro de una misma isla. Las medianías y zonas altas pueden experimentar episodios muy distintos de los registrados simultáneamente en las costas abiertas a los alisios.

 

     Por eso resulta especialmente importante que las estadísticas sanitarias futuras permitan conocer la mortalidad por islas e incluso por zonas de salud. Saber dónde están muriendo más personas permitiría identificar viviendas, barrios, municipios y grupos sociales especialmente vulnerables y dirigir hacia ellos las medidas de prevención.

 

 CANARIAS FRENTE AL RESTO DE ESPAÑA

   La comparación territorial resulta llamativa. Después de Cataluña, con 575 muertes, y Andalucía, con 105, aparecen las 75 de Canarias. Por detrás quedan Comunidad Valenciana, con 56; Castilla y León, con 53; Castilla-La Mancha, con 41; Aragón, con 35; País Vasco, con 33; Galicia y Madrid, con 31 cada una; y Navarra, con 30.

 

  La acumulación durante todo el verano es todavía más preocupante. Desde la activación del Plan Calor 2026, España suma 4.191 muertes atribuibles a las altas temperaturas: 123 entre el 22 y el 31 de mayo, 936 durante junio, 2.024 en julio y otras 1.108 solamente durante la primera quincena de agosto.

 

   Ya no estamos, por tanto, ante un episodio excepcional de dos o tres jornadas. El verdadero peligro aparece cuando el organismo soporta días consecutivos de temperaturas elevadas y, sobre todo, cuando las noches permanecen demasiado calientes para permitir una recuperación adecuada.

 

EUROPA TAMBIÉN CUENTA SUS MUERTOS

    El fenómeno rebasa ampliamente las fronteras españolas. Europa se ha convertido en uno de los continentes donde el calentamiento avanza con mayor rapidez y las grandes olas de calor de las últimas décadas han dejado decenas de miles de fallecimientos.

 

   El verano de 2003 sigue siendo el ejemplo histórico más conocido: una enorme ola de calor provocó alrededor de 70.000 muertes adicionales en Europa. Dos décadas después, el verano de 2022 volvió a mostrar la magnitud del riesgo, con más de 60.000 fallecimientos relacionados con el calor según estimaciones científicas.

 

   La comparación no significa que puedan colocarse automáticamente unas estadísticas junto a otras, porque los métodos y periodos estudiados son diferentes. Pero sí revela una tendencia: temperaturas que hace unas décadas parecían extraordinarias están apareciendo con mayor frecuencia y durante periodos más prolongados.

 

¿TIENE ALGO QUE VER "EL NIÑO"?

     Existe además una pregunta inevitable: ¿está El Niño detrás del calor de este verano? "El Niño" es un fenómeno natural relacionado con un calentamiento anormal de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial. Aunque ocurre a miles de kilómetros de Canarias, puede alterar la circulación atmosférica y modificar temperaturas y precipitaciones en distintas regiones del planeta.

 

    Sin embargo, sería simplificar demasiado afirmar que El Niño provoca directamente una determinada ola de calor en Canarias. El tiempo del Archipiélago depende de factores mucho más próximos: la posición del anticiclón de las Azores, las masas de aire procedentes del Sáhara, la circulación atmosférica sobre el Atlántico nororiental y las situaciones de subsidencia que comprimen y recalientan el aire.

 

    El Niño puede influir sobre el clima mundial y favorecer temperaturas globales elevadas, pero actúa sobre una realidad de fondo mucho más importante: un planeta que ya es más caliente debido al aumento de los gases de efecto invernadero. Es como lanzar los dados sobre una mesa que previamente hemos inclinado: la variabilidad natural continúa existiendo, pero el escenario en el que actúa ha cambiado.

 

 CUANDO PROTEGERSE DEL CALOR DEPENDE DEL BOLSILLO

   Las 75 muertes canarias deberían servir también para plantear una pregunta impertinente: ¿quién puede protegerse realmente cuando llega una ola de calor?

 

   Recomendar beber agua, evitar salir al mediodía o permanecer en lugares frescos es necesario, pero insuficiente. Hay personas que no pueden elegir. El trabajador que debe permanecer varias horas bajo el sol, la pensionista que vive sola en una vivienda que acumula calor durante todo el día o una familia que limita el uso del aire acondicionado porque teme la factura eléctrica afrontan riesgos muy diferentes a los de quienes disponen de mejores condiciones materiales.

 

    Ahí está probablemente una de las claves de los próximos años. Adaptarse al calor significa mejorar viviendas, crear sombras y zonas verdes, habilitar refugios climáticos, proteger de verdad a los trabajadores expuestos y localizar a las personas mayores que viven solas antes de que llegue una emergencia.

 

    Porque detrás de una cifra estadística como esas 75 muertes en quince días hay 75 historias que terminaron durante un episodio de temperaturas extremas. Y si los veranos excepcionalmente cálidos empiezan a dejar de ser excepcionales, la pregunta ya no puede limitarse a cuándo bajarán los termómetros. La cuestión es si Canarias está preparada para proteger a toda su población cuando vuelvan a subir.

 

FUENTES DE LA INFORMACION

 - Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo), Instituto de Salud Carlos III.

- Copernicus Climate Change Service, información e investigaciones sobre temperaturas extremas y calentamiento europeo.

- Organización Meteorológica Mundial, documentación científica sobre El Niño, calentamiento global y fenómenos climáticos extremos.

- Literatura epidemiológica europea sobre mortalidad asociada al calor durante los veranos de 2003 y 2022.

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