EL “COMUNISMO” REGRESA COMO ARMA ELECTORAL A ESTADOS UNIDOS
Trump y los republicanos agitan el fantasma "comunista" ante el avance de los reformistas del partido Demócrata
Las elecciones legislativas de noviembre han reactivado en Estados Unidos una de las acusaciones políticas más antiguas del país. Trump y numerosos dirigentes republicanos presentan el ascenso de candidatos de izquierda dentro del Partido Demócrata como el comienzo de una amenaza comunista.
REDACCIÓN CS
A poco más de dos meses de las elecciones legislativas estadounidenses del 3 de noviembre, una vieja palabra ha regresado con fuerza al debate político: “comunismo”. El término aparece cada vez con mayor frecuencia en discursos republicanos, programas conservadores y columnas de opinión que presentan el avance electoral de los candidatos supuestamente de "izquierdas" del Partido Demócrata como una amenaza para el orden político y económico del país.
En esa corriente se sitúa, por ejemplo, un artículo publicado por la artista salvadoreña Evelyn Caminos de Sol en La Prensa Gráfica. La autora sostiene que el Partido Demócrata, al que describe como antiguamente moderado, estaría siendo penetrado por candidatos radicales que pretenden transformar profundamente las instituciones estadounidenses.
Entre otras cosas, atribuye a ese sector propuestas para eliminar el Senado, modificar la Corte Suprema y la Presidencia, reducir o suprimir cuerpos policiales, transformar el sistema penitenciario y cuestionar determinadas formas de propiedad privada.
Con objeto de hacer todavía más confuso el tema, la columna citada mezcla esas propuestas con cuestiones culturales —inmigración, derechos de las personas trans, aborto o concepciones religiosas— y cita como ejemplos a Abdul El-Sayed, candidato demócrata al Senado por Michigan, y a James Talarico, candidato por Texas. Algunas afirmaciones parten de declaraciones reales, pero otras generalizan posiciones particulares, convirtiéndolas en un supuesto programa del conjunto del Partido Demócrata. Talarico, por ejemplo, afirmó en 2021 que “Dios es no binario”, frase que posteriormente explicó como una manera deliberadamente provocadora de señalar que Dios no puede reducirse a categorías humanas.
El fenómeno, sin embargo, va mucho más allá de esa columna. Durante los últimos meses, el propio Donald Trump, transmutado a una suerte de Diaz Ayuso, la presidenta de la Comunidad de Madrid, ha convertido la acusación de “comunismo” en uno de los ejes de la campaña republicana para las elecciones de mitad del mandato. Tras varias victorias de candidatos vinculados a los demócratas en primarias demócratas,
Trump ha asegurado que sus adversarios estaban convirtiéndose en “comunistas”, llegando a calificarlos de “comunistas sin Dios”. Un despacho de Reuters documentó que el presidente utilizó referencias al comunismo decenas de ocasiones durante apenas dos semanas de campaña.
El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, ha empleado argumentos semejantes. En julio afirmó que el comunismo ya no era una amenaza distante y que se encontraba dentro de Estados Unidos. Sus declaraciones se produjeron después de que Democratic Socialists of America (DSA) aprobara una plataforma que propone cambios institucionales muy profundos, incluyendo sustituir algunas estructuras actuales del poder federal y elaborar una nueva Constitución.
Ahí se encuentra una distinción fundamental. La DSA constituye una organización reformista situada a la izquierda del Partido Demócrata y algunos de sus miembros concurren electoralmente como demócratas, pero ni controla el partido ni su programa es automáticamente el programa demócrata.
PolitiFact señala, además, que dentro de la organización conviven distintas corrientes, algunas abiertamente revolucionarias, mientras otros dirigentes se identifican con un socialismo democrático basado fundamentalmente en servicios públicos, mayor fiscalidad sobre las rentas altas y una intervención económica más amplia.
El verdadero trasfondo de esta batalla política está también en las condiciones materiales que atraviesa la sociedad estadounidense. El coste de la vivienda, la sanidad, la educación y los alimentos alimenta el descontento de millones de trabajadores y jóvenes. Los candidatos situados a la izquierda intentan canalizar ese malestar hacia propuestas de redistribución y ampliación de los servicios públicos; los republicanos, por su parte, buscan convertir esas propuestas en una amenaza al modo de vida estadounidense. La Agencia Reuters señala que las victorias progresistas han abierto precisamente esa oportunidad electoral para el Partido Republicano.
Por eso, más que demostrar que Estados Unidos esté a las puertas de una transformación comunista, la proliferación de estas acusaciones muestra hasta qué punto la lucha por responder al malestar social se ha convertido en uno de los principales campos de batalla de las elecciones de 2026.
FUENTES
- Evelyn Caminos de Sol, La Prensa Gráfica, 29 de agosto de 2026.
- Reuters, sobre la estrategia republicana ante las victorias progresistas. Reuters: Republicans see opportunity in progressives' primary wins
- Reuters, sobre el uso creciente de la retórica anticomunista por Trump. Reuters: Trump invokes communism as midterms message
- PolitiFact, análisis de las diferencias entre comunismo, socialismo democrático y las posiciones de candidatos demócratas. PolitiFact: What Trump's communism claims miss
- The Texas Tribune, sobre James Talarico y la utilización electoral de sus declaraciones. The Texas Tribune: “God is nonbinary” and the GOP campaign against Talarico
REDACCIÓN CS
A poco más de dos meses de las elecciones legislativas estadounidenses del 3 de noviembre, una vieja palabra ha regresado con fuerza al debate político: “comunismo”. El término aparece cada vez con mayor frecuencia en discursos republicanos, programas conservadores y columnas de opinión que presentan el avance electoral de los candidatos supuestamente de "izquierdas" del Partido Demócrata como una amenaza para el orden político y económico del país.
En esa corriente se sitúa, por ejemplo, un artículo publicado por la artista salvadoreña Evelyn Caminos de Sol en La Prensa Gráfica. La autora sostiene que el Partido Demócrata, al que describe como antiguamente moderado, estaría siendo penetrado por candidatos radicales que pretenden transformar profundamente las instituciones estadounidenses.
Entre otras cosas, atribuye a ese sector propuestas para eliminar el Senado, modificar la Corte Suprema y la Presidencia, reducir o suprimir cuerpos policiales, transformar el sistema penitenciario y cuestionar determinadas formas de propiedad privada.
Con objeto de hacer todavía más confuso el tema, la columna citada mezcla esas propuestas con cuestiones culturales —inmigración, derechos de las personas trans, aborto o concepciones religiosas— y cita como ejemplos a Abdul El-Sayed, candidato demócrata al Senado por Michigan, y a James Talarico, candidato por Texas. Algunas afirmaciones parten de declaraciones reales, pero otras generalizan posiciones particulares, convirtiéndolas en un supuesto programa del conjunto del Partido Demócrata. Talarico, por ejemplo, afirmó en 2021 que “Dios es no binario”, frase que posteriormente explicó como una manera deliberadamente provocadora de señalar que Dios no puede reducirse a categorías humanas.
El fenómeno, sin embargo, va mucho más allá de esa columna. Durante los últimos meses, el propio Donald Trump, transmutado a una suerte de Diaz Ayuso, la presidenta de la Comunidad de Madrid, ha convertido la acusación de “comunismo” en uno de los ejes de la campaña republicana para las elecciones de mitad del mandato. Tras varias victorias de candidatos vinculados a los demócratas en primarias demócratas,
Trump ha asegurado que sus adversarios estaban convirtiéndose en “comunistas”, llegando a calificarlos de “comunistas sin Dios”. Un despacho de Reuters documentó que el presidente utilizó referencias al comunismo decenas de ocasiones durante apenas dos semanas de campaña.
El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, ha empleado argumentos semejantes. En julio afirmó que el comunismo ya no era una amenaza distante y que se encontraba dentro de Estados Unidos. Sus declaraciones se produjeron después de que Democratic Socialists of America (DSA) aprobara una plataforma que propone cambios institucionales muy profundos, incluyendo sustituir algunas estructuras actuales del poder federal y elaborar una nueva Constitución.
Ahí se encuentra una distinción fundamental. La DSA constituye una organización reformista situada a la izquierda del Partido Demócrata y algunos de sus miembros concurren electoralmente como demócratas, pero ni controla el partido ni su programa es automáticamente el programa demócrata.
PolitiFact señala, además, que dentro de la organización conviven distintas corrientes, algunas abiertamente revolucionarias, mientras otros dirigentes se identifican con un socialismo democrático basado fundamentalmente en servicios públicos, mayor fiscalidad sobre las rentas altas y una intervención económica más amplia.
El verdadero trasfondo de esta batalla política está también en las condiciones materiales que atraviesa la sociedad estadounidense. El coste de la vivienda, la sanidad, la educación y los alimentos alimenta el descontento de millones de trabajadores y jóvenes. Los candidatos situados a la izquierda intentan canalizar ese malestar hacia propuestas de redistribución y ampliación de los servicios públicos; los republicanos, por su parte, buscan convertir esas propuestas en una amenaza al modo de vida estadounidense. La Agencia Reuters señala que las victorias progresistas han abierto precisamente esa oportunidad electoral para el Partido Republicano.
Por eso, más que demostrar que Estados Unidos esté a las puertas de una transformación comunista, la proliferación de estas acusaciones muestra hasta qué punto la lucha por responder al malestar social se ha convertido en uno de los principales campos de batalla de las elecciones de 2026.
FUENTES
- Evelyn Caminos de Sol, La Prensa Gráfica, 29 de agosto de 2026.
- Reuters, sobre la estrategia republicana ante las victorias progresistas. Reuters: Republicans see opportunity in progressives' primary wins
- Reuters, sobre el uso creciente de la retórica anticomunista por Trump. Reuters: Trump invokes communism as midterms message
- PolitiFact, análisis de las diferencias entre comunismo, socialismo democrático y las posiciones de candidatos demócratas. PolitiFact: What Trump's communism claims miss
- The Texas Tribune, sobre James Talarico y la utilización electoral de sus declaraciones. The Texas Tribune: “God is nonbinary” and the GOP campaign against Talarico




























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