A 90 AÑOS DEL ASESINATO DE BLAS INFANTE: REIVINDICAN SU LEGADO INDEPENDENTISTA Y SOCIALISTA
Nación Andaluza reivindica su legado más rupturista
Noventa años después del asesinato de Blas Infante, Nación Andaluza reivindica las dimensiones más rupturistas de su pensamiento y asegura que la Andalucía actual continúa marcada por la dependencia económica, el desempleo, la emigración y la precariedad. La organización soberanista llama a recuperar un proyecto de liberación nacional y social
Por ERNESTO GUTIÉRREZ PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-
A noventa años del asesinato de Blas Infante, ocurrido en la madrugada del 10 al 11 de agosto de 1936, Nación Andaluza reivindica su figura desde una perspectiva independentista, socialista y antiimperialista y sostiene que la realidad política, económica y social de la Andalucía actual se encuentra muy alejada del proyecto de emancipación que atribuye al considerado oficialmente Padre de la Patria Andaluza.
La organización soberanista ha hecho pública una declaración con motivo del aniversario en la que recupera la vertiente más radical del pensamiento político de Infante y establece una conexión directa entre sus planteamientos y las luchas actuales por la soberanía de Andalucía.
"Esta no es la Andalucía por la que murió Blas Infante", afirma Nación Andaluza.
Para la organización, el asesinato de Infante a manos de los sublevados en 1936 no consiguió eliminar su influencia política. Nación Andaluza sostiene, por el contrario, que aquella muerte contribuyó a que su pensamiento y su acción trascendieran históricamente hasta convertirse en una referencia para sectores del soberanismo andaluz contemporáneo.
Desde esta interpretación, Nación Andaluza reivindica el "andalucismo revolucionario" de Infante como un instrumento político todavía vigente frente a lo que considera una situación histórica de dependencia económica y política de Andalucía.
Una Andalucía marcada por el paro, los bajos salarios y la emigración
La organización soberanista vincula esta reivindicación histórica con la situación socioeconómica actual. En su declaración señala la existencia de más de medio millón de personas desempleadas en Andalucía y denuncia la persistencia de una importante diferencia salarial respecto al conjunto del Estado español.
Nación Andaluza pone especialmente el foco sobre las mujeres trabajadoras, afirmando que esa desigualdad salarial resulta todavía mayor en su caso.
A ello suma uno de los fenómenos que históricamente han ocupado un lugar central dentro del discurso del nacionalismo andaluz: la emigración. La organización cifra en más de 1,4 millones el número de andaluces y andaluzas que continúan viviendo fuera de Andalucía y considera que esta diáspora demuestra la incapacidad de la estructura económica existente para proporcionar perspectivas suficientes a una parte de la juventud.
La formación rechaza igualmente el modelo económico que, a su juicio, se presenta como alternativa. Nación Andaluza denuncia la dependencia de un turismo caracterizado por la precariedad laboral, junto con lo que considera una creciente militarización del territorio y de la juventud.
También cuestiona el papel asignado a Andalucía como frontera meridional europea ante los movimientos migratorios procedentes de África y critica la expansión de proyectos relacionados con la minería, que define como extractivos y depredadores.
Para Nación Andaluza, todos estos fenómenos no constituyen problemas aislados. La organización los interpreta como manifestaciones diferentes de un mismo modelo de dependencia que condicionaría las posibilidades de desarrollo económico y social del pueblo andaluz.
El avance de la extrema derecha y la crisis del capitalismo
Otro de los principales ejes de la declaración es el crecimiento político de la extrema derecha. Nación Andaluza denuncia que fuerzas que mantienen posiciones abiertamente hostiles hacia la figura de Blas Infante hayan alcanzado presencia institucional y acusa al Partido Popular de haber contribuido a su normalización política.
La organización soberanista inserta este fenómeno dentro de una interpretación internacional mucho más amplia. A su juicio, el crecimiento de movimientos de extrema derecha en diferentes países está relacionado con la crisis del capitalismo y con las necesidades políticas y económicas de las grandes potencias.
Nación Andaluza sostiene que este proceso no constituye "un accidente ni una moda pasajera", sino que responde a la necesidad de lo que define como un "imperialismo moribundo" de recurrir a formas políticas cada vez más autoritarias para mantener su dominio sobre los pueblos y sobre la clase trabajadora.
En este contexto, la formación recuerda que el presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, mencionó a Nación Andaluza durante su discurso de investidura como ejemplo de radicalidad.
La organización devuelve ahora esa acusación y cuestiona quién representa realmente posiciones radicales. Frente a las políticas desarrolladas por el Gobierno andaluz, Nación Andaluza reivindica como objetivos legítimos la defensa de "la tierra, el pan y la libertad" y sostiene que la construcción de una Andalucía libre y socialista constituye el horizonte político necesario para superar la actual situación.
Su crítica se extiende también a la política internacional. La organización vincula las posiciones del Partido Popular y Vox con las de sus aliados internacionales y denuncia las actuaciones militares y políticas occidentales en Gaza, Irán y Cuba, interpretándolas dentro de una misma estructura imperialista.
Soberanía andaluza e internacionalismo
Nación Andaluza considera que la lucha por la soberanía no puede separarse de las luchas internacionales contra el imperialismo y por el socialismo.
"La solidaridad internacionalista no es un adorno para los mítines", afirma la organización, que sostiene que luchar por una Andalucía libre constituye también una forma concreta de solidaridad con otros pueblos.
Esta interpretación ocupa un lugar central en la lectura que Nación Andaluza realiza del legado de Blas Infante. La organización rechaza reducir el andalucismo a una identidad cultural, simbólica o electoral y reivindica una concepción vinculada a la transformación de las estructuras económicas y sociales.
Desde esta perspectiva dirige una dura crítica contra aquellos sectores que se identifican como andalucistas pero que, según Nación Andaluza, han renunciado a cualquier proyecto de transformación profunda.
La formación sostiene que portar la arbonaida —la bandera blanca y verde andaluza— carece de significado político emancipador cuando se acepta simultáneamente el actual modelo económico y las estructuras internacionales de poder.
En este sentido, acusa a determinados sectores del andalucismo de mantener una posición subordinada respecto a la OTAN y las políticas militares occidentales. Frente a ellos, Nación Andaluza reivindica un andalucismo explícitamente antiimperialista.
Para la organización soberanista, la continuación del denominado "andalucismo revolucionario" de Blas Infante no puede consistir en recuperar únicamente elementos folclóricos de la identidad andaluza ni en conseguir representación electoral para administrar las instituciones existentes.
Su propuesta es considerablemente más ambiciosa: construir un amplio movimiento de liberación nacional y social capaz de disputar las actuales relaciones de poder y avanzar hacia una Andalucía soberana y socialista.
Una marcha en Sevilla para reivindicar al Blas Infante más incómodo
Con motivo del 90 aniversario del asesinato de Blas Infante, Nación Andaluza llama a participar este lunes 10 de agosto en la concentración y posterior marcha soberanista convocadas en Sevilla.
La movilización pretende rendir homenaje al dirigente andalucista y, simultáneamente, renovar el compromiso político de la organización con lo que denomina la liberación de Andalucía.
Nación Andaluza reivindica expresamente una imagen de Blas Infante diferente de aquella que considera institucionalizada y desprovista de sus componentes más rupturistas.
La formación llama a recuperar al Infante que define como independentista, socialista, antiimperialista y defensor de la emancipación de las mujeres. Se trata, sostiene, precisamente de las dimensiones de su pensamiento que resultarían más incómodas para el sistema político que Nación Andaluza denomina "Régimen del 39-78".
De esta forma, el homenaje organizado en Sevilla pretende trascender la conmemoración histórica. Nación Andaluza quiere convertir el aniversario del asesinato de Blas Infante en una reivindicación política de su propio proyecto para Andalucía.
Noventa años después de aquella madrugada de agosto de 1936, la organización soberanista sostiene que la mejor manera de recordar a Infante no consiste únicamente en homenajear su figura, sino en continuar la lucha política que considera derivada de su pensamiento.
Por ERNESTO GUTIÉRREZ PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-
A noventa años del asesinato de Blas Infante, ocurrido en la madrugada del 10 al 11 de agosto de 1936, Nación Andaluza reivindica su figura desde una perspectiva independentista, socialista y antiimperialista y sostiene que la realidad política, económica y social de la Andalucía actual se encuentra muy alejada del proyecto de emancipación que atribuye al considerado oficialmente Padre de la Patria Andaluza.
La organización soberanista ha hecho pública una declaración con motivo del aniversario en la que recupera la vertiente más radical del pensamiento político de Infante y establece una conexión directa entre sus planteamientos y las luchas actuales por la soberanía de Andalucía.
"Esta no es la Andalucía por la que murió Blas Infante", afirma Nación Andaluza.
Para la organización, el asesinato de Infante a manos de los sublevados en 1936 no consiguió eliminar su influencia política. Nación Andaluza sostiene, por el contrario, que aquella muerte contribuyó a que su pensamiento y su acción trascendieran históricamente hasta convertirse en una referencia para sectores del soberanismo andaluz contemporáneo.
Desde esta interpretación, Nación Andaluza reivindica el "andalucismo revolucionario" de Infante como un instrumento político todavía vigente frente a lo que considera una situación histórica de dependencia económica y política de Andalucía.
Una Andalucía marcada por el paro, los bajos salarios y la emigración
La organización soberanista vincula esta reivindicación histórica con la situación socioeconómica actual. En su declaración señala la existencia de más de medio millón de personas desempleadas en Andalucía y denuncia la persistencia de una importante diferencia salarial respecto al conjunto del Estado español.
Nación Andaluza pone especialmente el foco sobre las mujeres trabajadoras, afirmando que esa desigualdad salarial resulta todavía mayor en su caso.
A ello suma uno de los fenómenos que históricamente han ocupado un lugar central dentro del discurso del nacionalismo andaluz: la emigración. La organización cifra en más de 1,4 millones el número de andaluces y andaluzas que continúan viviendo fuera de Andalucía y considera que esta diáspora demuestra la incapacidad de la estructura económica existente para proporcionar perspectivas suficientes a una parte de la juventud.
La formación rechaza igualmente el modelo económico que, a su juicio, se presenta como alternativa. Nación Andaluza denuncia la dependencia de un turismo caracterizado por la precariedad laboral, junto con lo que considera una creciente militarización del territorio y de la juventud.
También cuestiona el papel asignado a Andalucía como frontera meridional europea ante los movimientos migratorios procedentes de África y critica la expansión de proyectos relacionados con la minería, que define como extractivos y depredadores.
Para Nación Andaluza, todos estos fenómenos no constituyen problemas aislados. La organización los interpreta como manifestaciones diferentes de un mismo modelo de dependencia que condicionaría las posibilidades de desarrollo económico y social del pueblo andaluz.
El avance de la extrema derecha y la crisis del capitalismo
Otro de los principales ejes de la declaración es el crecimiento político de la extrema derecha. Nación Andaluza denuncia que fuerzas que mantienen posiciones abiertamente hostiles hacia la figura de Blas Infante hayan alcanzado presencia institucional y acusa al Partido Popular de haber contribuido a su normalización política.
La organización soberanista inserta este fenómeno dentro de una interpretación internacional mucho más amplia. A su juicio, el crecimiento de movimientos de extrema derecha en diferentes países está relacionado con la crisis del capitalismo y con las necesidades políticas y económicas de las grandes potencias.
Nación Andaluza sostiene que este proceso no constituye "un accidente ni una moda pasajera", sino que responde a la necesidad de lo que define como un "imperialismo moribundo" de recurrir a formas políticas cada vez más autoritarias para mantener su dominio sobre los pueblos y sobre la clase trabajadora.
En este contexto, la formación recuerda que el presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, mencionó a Nación Andaluza durante su discurso de investidura como ejemplo de radicalidad.
La organización devuelve ahora esa acusación y cuestiona quién representa realmente posiciones radicales. Frente a las políticas desarrolladas por el Gobierno andaluz, Nación Andaluza reivindica como objetivos legítimos la defensa de "la tierra, el pan y la libertad" y sostiene que la construcción de una Andalucía libre y socialista constituye el horizonte político necesario para superar la actual situación.
Su crítica se extiende también a la política internacional. La organización vincula las posiciones del Partido Popular y Vox con las de sus aliados internacionales y denuncia las actuaciones militares y políticas occidentales en Gaza, Irán y Cuba, interpretándolas dentro de una misma estructura imperialista.
Soberanía andaluza e internacionalismo
Nación Andaluza considera que la lucha por la soberanía no puede separarse de las luchas internacionales contra el imperialismo y por el socialismo.
"La solidaridad internacionalista no es un adorno para los mítines", afirma la organización, que sostiene que luchar por una Andalucía libre constituye también una forma concreta de solidaridad con otros pueblos.
Esta interpretación ocupa un lugar central en la lectura que Nación Andaluza realiza del legado de Blas Infante. La organización rechaza reducir el andalucismo a una identidad cultural, simbólica o electoral y reivindica una concepción vinculada a la transformación de las estructuras económicas y sociales.
Desde esta perspectiva dirige una dura crítica contra aquellos sectores que se identifican como andalucistas pero que, según Nación Andaluza, han renunciado a cualquier proyecto de transformación profunda.
La formación sostiene que portar la arbonaida —la bandera blanca y verde andaluza— carece de significado político emancipador cuando se acepta simultáneamente el actual modelo económico y las estructuras internacionales de poder.
En este sentido, acusa a determinados sectores del andalucismo de mantener una posición subordinada respecto a la OTAN y las políticas militares occidentales. Frente a ellos, Nación Andaluza reivindica un andalucismo explícitamente antiimperialista.
Para la organización soberanista, la continuación del denominado "andalucismo revolucionario" de Blas Infante no puede consistir en recuperar únicamente elementos folclóricos de la identidad andaluza ni en conseguir representación electoral para administrar las instituciones existentes.
Su propuesta es considerablemente más ambiciosa: construir un amplio movimiento de liberación nacional y social capaz de disputar las actuales relaciones de poder y avanzar hacia una Andalucía soberana y socialista.
Una marcha en Sevilla para reivindicar al Blas Infante más incómodo
Con motivo del 90 aniversario del asesinato de Blas Infante, Nación Andaluza llama a participar este lunes 10 de agosto en la concentración y posterior marcha soberanista convocadas en Sevilla.
La movilización pretende rendir homenaje al dirigente andalucista y, simultáneamente, renovar el compromiso político de la organización con lo que denomina la liberación de Andalucía.
Nación Andaluza reivindica expresamente una imagen de Blas Infante diferente de aquella que considera institucionalizada y desprovista de sus componentes más rupturistas.
La formación llama a recuperar al Infante que define como independentista, socialista, antiimperialista y defensor de la emancipación de las mujeres. Se trata, sostiene, precisamente de las dimensiones de su pensamiento que resultarían más incómodas para el sistema político que Nación Andaluza denomina "Régimen del 39-78".
De esta forma, el homenaje organizado en Sevilla pretende trascender la conmemoración histórica. Nación Andaluza quiere convertir el aniversario del asesinato de Blas Infante en una reivindicación política de su propio proyecto para Andalucía.
Noventa años después de aquella madrugada de agosto de 1936, la organización soberanista sostiene que la mejor manera de recordar a Infante no consiste únicamente en homenajear su figura, sino en continuar la lucha política que considera derivada de su pensamiento.


























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