Miércoles, 29 de Julio de 2026

Actualizada

Miércoles, 29 de Julio de 2026 a las 03:11:56 horas

| 8
Martes, 28 de Julio de 2026 Tiempo de lectura:

ARDEN ESPAÑA Y FRANCIA: UNA CATÁSTROFE QUE LA CIENCIA LLEVABA DÉCADAS ANUNCIANDO

Cuando los incendios que crean "su propio clima"

Los bomberos con décadas de experiencia aseguran no haber visto nunca incendios tan voraces, imprevisibles y difíciles de combatir. Las llamas cambian de dirección, regresan sobre terrenos ya quemados y, cuando alcanzan suficiente intensidad, pueden generar sus propios vientos. No es una fatalidad inesperada: la ciencia llevaba años advirtiendo de que el cambio climático estaba preparando las condiciones para esta nueva generación de fuegos extremos.

 

 POR ADAY QUESADA PARA CANARIAS SEMANAL.ORG

 

    Los bomberos que combaten el gigantesco incendio de la [Img #93437]Sierra Oeste de Madrid encuentran serias dificultades para describir lo que están presenciando. Israel Naveso, con 22 años de experiencia, asegura «no haber visto nunca un fuego tan poco previsible y tan virulento». Habla de un incendio que parece tener «vida propia», capaz de reactivarse, cambiar de dirección y regresar «como un bumerán» sobre zonas aparentemente quemadas.

 

   No se trata de una impresión causada únicamente por la magnitud de la devastación. Su relato contiene varios de los rasgos que caracterizan a los llamados incendios extremos: enorme velocidad de propagación, cambios repentinos de comportamiento, focos secundarios, reactivaciones inesperadas y una intensidad que llega a superar la capacidad de extinción.

 

    Un rescoldo insignificante puede convertirse, tras un cambio del viento, en una nueva cabeza del incendio. Barrancos y laderas funcionan como chimeneas; las pavesas son transportadas a gran distancia y originan fuegos por delante del frente principal; áreas parcialmente quemadas conservan suficiente combustible para volver a arder. De ahí esa aparente capacidad del incendio para regresar sobre sus pasos.

 

 CUANDO EL FUEGO DEJA DE OBEDECER AL VIENTO

[Img #93443]     Los incendios más violentos no se limitan a seguir las condiciones meteorológicas: pueden modificarlas localmente. La combustión de enormes cantidades de vegetación libera tal volumen de calor que genera poderosas corrientes ascendentes. El aire caliente sube, aspira oxígeno desde los alrededores y produce vientos erráticos que aceleran las llamas y alteran su dirección.

 

    Cuando la columna convectiva alcanza suficiente desarrollo puede formar nubes de tipo pyrocumulus e incluso pyrocumulonimbus. El incendio comienza entonces a generar su propio sistema atmosférico: turbulencias, bruscas rachas descendentes y, en los casos más extremos, rayos capaces de iniciar nuevos focos. No puede afirmarse, sin datos atmosféricos específicos, que todos estos fenómenos se hayan producido en Madrid, pero el comportamiento descrito por los bomberos resulta compatible con un incendio dominado parcialmente por su propia convección.

 

   La expresión «vida propia» traduce, por tanto, una realidad física: el fuego ha alcanzado una potencia que reduce la capacidad de anticiparlo mediante los patrones conocidos.

 

UNA VORACIDAD SIN PRECEDENTES REGIONALES

     El incendio ha arrasado viviendas, obligado a evacuar poblaciones enteras y movilizado a centenares de efectivos. En El Encinar del Alberche destruyó 41 casas durante la primera jornada y posteriormente volvió a amenazar zonas que se consideraban recorridas por las llamas. Naveso define el puerto de Navas como un «corredor brutal» y el paisaje como lo más parecido al infierno que ha visto.

 

   La ausencia de precedentes debe entenderse en ese contexto: es el testimonio de profesionales veteranos y de las autoridades regionales, no la afirmación de que nunca hayan existido grandes incendios en España. Lo verdaderamente excepcional es la combinación de extensión, intensidad, comportamiento imprevisible y exposición de núcleos habitados.

 

    La temporada europea confirma, además, que no estamos ante un episodio aislado. Hasta el 22 de julio de 2026 habían ardido en la Unión Europea 254.388 hectáreas y se habían detectado 1.254 incendios de más de 30 hectáreas: más del doble del promedio de las últimas dos décadas, según el Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales.

 

 

EL PRONÓSTICO CIENTÍFICO QUE SE ESTÁ CUMPLIENDO

     La ciencia llevaba años advirtiéndolo. El cambio climático no enciende por sí solo la mayoría de los fuegos —la chispa suele proceder de la actividad humana, una negligencia, un accidente o una acción intencionada—, pero crea condiciones para que una ignición se transforme en una catástrofe.

 

   Junio de 2026 fue el más cálido registrado en Europa occidental: la temperatura media alcanzó los 20,74 grados, 3,06 por encima del promedio de 1991-2020. Fue, además, el segundo junio más cálido para el conjunto europeo. La sucesión de calor extremo, escasas precipitaciones y elevada evaporación extrajo humedad del suelo y de la vegetación hasta convertir el monte en combustible disponible.

 

    El IPCC ya había advertido de que las olas de calor y las sequías simultáneas se habían vuelto más frecuentes por la influencia humana y de que las condiciones meteorológicas favorables a los incendios aumentarían con cada grado adicional de calentamiento. Para el sur de Europa pronosticó temporadas más largas y un incremento del peligro extremo.

 

   Europa se calienta aproximadamente al doble del ritmo medio mundial. El propio Plan Nacional de Adaptación español constataba hace años que el verano se había alargado unas cinco semanas desde comienzos de la década de 1980.

 

   A ello se suman el abandono rural, la acumulación de biomasa, determinadas masas forestales continuas y la expansión de urbanizaciones en contacto con el monte. El cambio climático actúa sobre ese territorio vulnerable como un multiplicador.

 

   La catástrofe no era imprevisible: lo que estamos viendo se parece inquietantemente a lo que la ciencia llevaba décadas anunciando.

 

Comentarios Comentar esta noticia
Comentar esta noticia
CAPTCHA

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.217.121

Todavía no hay comentarios

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.