¿TONTOS O IMBÉCILES?: LOS ÁRBOLES ARDEN, ARDE EL BOSQUE
"Toca organizarse para prevenir, para evitar, para proteger"
Si los bosques gritaran mientras se consumen -escribe Marisa Maliaño Toca - quizá abrirían todos los telediarios durante semanas. Pero solo crepitan. Y ese sonido, al parecer, no compite con la estéril y cansina bronca política o con el último gurú de internet explicando que la Tierra es plana.
Por MARISA MALIAÑO TOCA (*) PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-
Si los bosques gritaran mientras se consumen, quizá abrirían todos los telediarios durante semanas. Pero solo crepitan. Y ese sonido, al parecer, no compite con la estéril y cansina bronca política o con el último gurú de internet explicando que la Tierra es plana, las vacunas enferman y el cambio climático es una conspiración para vender coches eléctricos y una alucinación de las eco histéricas.
Años repitiendo el mismo ritual en verano. Contamos hectáreas como quien hace balance de una mala cosecha. Diez mil. Veinte mil. Cincuenta mil. Cifras que aumentan exponencialmente olvidándose que detrás no hay terreno: hay siglos, hay tiempo. Y se calcina nuestra salud.
Porque un bosque no crece en una legislatura. Ni siquiera en una vida. Muchos de esos árboles empezaron a levantar su copa cuando nuestros abuelos aún eran pequeños. Nosotras no prevenimos, no planificamos, no pensamos en las próximas generaciones y aún hay quien se admira de que en unas horas, tengamos al bosque de vuelta a la edad del carbón .
Escuchamos frases que llegan pronunciadas con la seguridad de quien jamás ha dejado que un dato científico le estropee una opinión. Estamos tan al margen del conocimiento que “creer” tiene salvaguarda legal, “saber” no.
"Los incendios siempre han existido" ululan... También existían las epidemias antes de descubrir los antibióticos. La diferencia entre una persona informada y un negacionista es que la primera cambia de opinión cuando aparecen las pruebas; el segundo cambia de canal, pero no su soberbia de ignorante.
Lo que desaparece no son solo árboles. Se esfuma un ejército silencioso de insectos, anfibios, aves, hongos y microorganismos que sostienen un equilibrio del que depende, entre otras cosas, nuestra comida . También desaparece una inmensa fábrica biológica que captura dióxido de carbono y produce oxígeno. ¡Oxigeno! No vemos que se apaga una fábrica que llevaba décadas funcionando sin pedir subvenciones y sin ocupar tertulias, para mantenernos sanas.
Solo vemos el paisaje y su repercusión en turismo, porque tratamos los bosques como si fueran decoración para monetizar. Un fondo verde para las fotos del puente de agosto.
Nadie propondría quemar un hospital para hacer sitio a un aparcamiento. Sin embargo, aceptamos perder la infraestructura natural que limpia el aire, regula el agua, enfría el clima y hace posible la vida, mientras discutimos en redes sociales si el termómetro "marca de más". Miramos al dinero. Dinero para hoy miseria para mañana.
El negacionista necesita un vídeo de cuarenta segundos, un cuñado con conexión a internet y una remora de borregos aplaudiendo al lobo, que además de mirarlos con hambre, no tiene vergüenza.
La naturaleza, no lee comentarios en X ni vota en las urnas. Responde únicamente a las leyes de la física, de la química y de la biología. Sus respuestas a nuestro desprecio para con ella, ya están siendo inapelables.
Las evidencias son palmarias: este verano del 2026, es el más fresco de los próximos. O nos adaptamos o sucumbimos con la añadida vergüenza de hipotecar la salud a las próximas generaciones. Ellas se preguntarán por qué, sabiendo exactamente lo que estaba ocurriendo, sabiéndolo décadas antes, preferimos ponernos de perfil y de cervecitas, dando espacio y pábulo a los borregos que además, se comió el lobo.
Toca organizarse para prevenir, para evitar, para proteger, toca cuidar. Toca recordarnos que somos comunidad y hacer y disfrutarnos.
O ¿qué nos pongan otra ronda, si “total siempre fue así”?.
Ser tonto es una condición. Ser imbécil es una decisión.
Santander 27 julio 2026
(*) Marisa Maliaño Toca. Médica. Master en Salud Publica. Profesora PT de microbiología. Ecoactivista. Feminista.
Por MARISA MALIAÑO TOCA (*) PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-
Si los bosques gritaran mientras se consumen, quizá abrirían todos los telediarios durante semanas. Pero solo crepitan. Y ese sonido, al parecer, no compite con la estéril y cansina bronca política o con el último gurú de internet explicando que la Tierra es plana, las vacunas enferman y el cambio climático es una conspiración para vender coches eléctricos y una alucinación de las eco histéricas.
Años repitiendo el mismo ritual en verano. Contamos hectáreas como quien hace balance de una mala cosecha. Diez mil. Veinte mil. Cincuenta mil. Cifras que aumentan exponencialmente olvidándose que detrás no hay terreno: hay siglos, hay tiempo. Y se calcina nuestra salud.
Porque un bosque no crece en una legislatura. Ni siquiera en una vida. Muchos de esos árboles empezaron a levantar su copa cuando nuestros abuelos aún eran pequeños. Nosotras no prevenimos, no planificamos, no pensamos en las próximas generaciones y aún hay quien se admira de que en unas horas, tengamos al bosque de vuelta a la edad del carbón .
Escuchamos frases que llegan pronunciadas con la seguridad de quien jamás ha dejado que un dato científico le estropee una opinión. Estamos tan al margen del conocimiento que “creer” tiene salvaguarda legal, “saber” no.
"Los incendios siempre han existido" ululan... También existían las epidemias antes de descubrir los antibióticos. La diferencia entre una persona informada y un negacionista es que la primera cambia de opinión cuando aparecen las pruebas; el segundo cambia de canal, pero no su soberbia de ignorante.
Lo que desaparece no son solo árboles. Se esfuma un ejército silencioso de insectos, anfibios, aves, hongos y microorganismos que sostienen un equilibrio del que depende, entre otras cosas, nuestra comida . También desaparece una inmensa fábrica biológica que captura dióxido de carbono y produce oxígeno. ¡Oxigeno! No vemos que se apaga una fábrica que llevaba décadas funcionando sin pedir subvenciones y sin ocupar tertulias, para mantenernos sanas.
Solo vemos el paisaje y su repercusión en turismo, porque tratamos los bosques como si fueran decoración para monetizar. Un fondo verde para las fotos del puente de agosto.
Nadie propondría quemar un hospital para hacer sitio a un aparcamiento. Sin embargo, aceptamos perder la infraestructura natural que limpia el aire, regula el agua, enfría el clima y hace posible la vida, mientras discutimos en redes sociales si el termómetro "marca de más". Miramos al dinero. Dinero para hoy miseria para mañana.
El negacionista necesita un vídeo de cuarenta segundos, un cuñado con conexión a internet y una remora de borregos aplaudiendo al lobo, que además de mirarlos con hambre, no tiene vergüenza.
La naturaleza, no lee comentarios en X ni vota en las urnas. Responde únicamente a las leyes de la física, de la química y de la biología. Sus respuestas a nuestro desprecio para con ella, ya están siendo inapelables.
Las evidencias son palmarias: este verano del 2026, es el más fresco de los próximos. O nos adaptamos o sucumbimos con la añadida vergüenza de hipotecar la salud a las próximas generaciones. Ellas se preguntarán por qué, sabiendo exactamente lo que estaba ocurriendo, sabiéndolo décadas antes, preferimos ponernos de perfil y de cervecitas, dando espacio y pábulo a los borregos que además, se comió el lobo.
Toca organizarse para prevenir, para evitar, para proteger, toca cuidar. Toca recordarnos que somos comunidad y hacer y disfrutarnos.
O ¿qué nos pongan otra ronda, si “total siempre fue así”?.
Ser tonto es una condición. Ser imbécil es una decisión.
Santander 27 julio 2026
(*) Marisa Maliaño Toca. Médica. Master en Salud Publica. Profesora PT de microbiología. Ecoactivista. Feminista.




























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.195