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Martes, 30 de Junio de 2026 Tiempo de lectura:

¿DE VERDAD TIENE LOS "DÍAS CONTADOS" EL MONUMENTO A FRANCO DE TENERIFE?

La Dirección General de Promoción de la Memoria Democrática ha ordenado la retirada

La Dirección General de Promoción de la Memoria Democrática ha ordenado la retirada del denominado Monumento a la Victoria, popularmente conocido como Monumento a Franco o Monumento del Ángel, situado en Santa Cruz de Tenerife.

Por CARLOS SERNA PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-

 

[Img #92839]  La Dirección General de Promoción de la Memoria Democrática ha ordenado la retirada del denominado Monumento a la Victoria, popularmente conocido como Monumento a Franco o Monumento del Ángel, situado en Santa Cruz de Tenerife. La resolución lo incorpora al Catálogo de símbolos y elementos contrarios a la memoria democrática y establece que deberá desaparecer del espacio público en un plazo máximo de seis meses. La decisión se apoya en el informe vinculante emitido por la Comisión Técnica sobre símbolos y elementos contrarios a la memoria democrática, que concluye que la escultura constituye una exaltación del franquismo y que carece de valores artísticos o arquitectónicos que justifiquen su permanencia.

 

  El ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, calificó la decisión como "un acto de dignidad democrática" destinado a impedir que las futuras generaciones sigan encontrando en las calles monumentos dedicados a glorificar una dictadura. La resolución no ordena destruir la escultura, sino retirarla del espacio público y depositarla en un lugar donde pueda conservarse sin desempeñar una función de exaltación pública.

 

  Por su parte, el alcalde de Santa Cruz de Tenerife, José Manuel Bermúdez, ha afirmado que el Ayuntamiento "cumplirá con lo que dicta la ley", aunque los servicios jurídicos municipales analizan ahora el contenido de la resolución y el procedimiento que deberá seguirse.

 

Un monumento levantado para glorificar el golpe militar

   El monumento a Franco fue inaugurado en 1966, cuando la dictadura llevaba ya casi treinta años en el poder. Fue concebido expresamente para homenajear al general Francisco Franco y celebrar la victoria militar obtenida tras el golpe de Estado de julio de 1936 y la posterior Guerra Civil.

 

  La obra, realizada por Juan de Ávalos —esculto del Valle de los Caídos— representa un gran ángel que simboliza el avión Dragon Rapide, con el que Franco abandonó Canarias para trasladarse a Marruecos y ponerse al frente de la sublevación militar. Sobre él aparece la figura alegórica del dictador sosteniendo una espada en forma de cruz, una composición cargada de la simbología nacionalcatólica que caracterizó al régimen franquista.

 

  Durante casi sesenta años esta monumental escultura ha presidido uno de los principales accesos a Santa Cruz de Tenerife, convirtiéndose probablemente en uno de los mayores monumentos público de exaltación franquista del Estado español.

 

Una larga historia de anuncios que nunca llegaron a cumplirse

   Durante más de una década se han sucedido los anuncios retirada y, una y otra vez,  supuestos obstáculos administrativos, recursos judiciales, informes contradictorios o decisiones políticas han impedido que esta se produjera. d

 

  En distintos momentos se argumentó que la obra poseía un supuesto valor artístico excepcional; después se intentó protegerla mediante una declaración como Bien de Interés Cultural; más tarde surgió la propuesta de "resignificarla", es decir, mantener intacto el monumento acompañándolo únicamente de paneles explicativos que pretendieran cambiar su significado histórico.

 

   Durante todo este periodo, historiadores y asociaciones memorialistas han venido denundiando que resultaba imposible resignificar un monumento concebido expresamente para glorificar el triunfo del franquismo.

 

  Finalmente, el Consejo de Patrimonio Cultural de Canarias rechazó otorgarle la protección como Bien de Interés Cultural, al considerar que no reunía los valores patrimoniales necesarios. Ese rechazo eliminó el principal obstáculo jurídico que impedía su retirada y abrió el camino a la resolución adoptada ahora por el Ministerio de Memoria Democrática.

 

   Pero la conmemoración del franquismo no se limita a este monumento.  Una investigación realizada durante los últimos años por la Universidad de La Laguna para elaborar el Catálogo de Vestigios Franquistas de Canarias demuestra que el monumento de Santa Cruz constituye únicamente la expresión más visible de una realidad mucho más amplia. Ese catálogo ha identificado 428 elementos de exaltación franquista repartidos por el Archipiélago. De ellos, 225 se localizan en la provincia de Santa Cruz de Tenerife y 203 en la provincia de Las Palmas. No se trata únicamente de monumentos. El inventario incluye calles, plazas, placas conmemorativas, escudos, edificios públicos, cruces, distinciones honoríficas, monumentos funerarios e incluso enterramientos considerados elementos de exaltación de la dictadura.

 

    En otras palabras, aunque el monumento a Franco sea el vestigio más conocido y simbólico, está muy lejos de ser el últimoLa propia elaboración de ese catálogo ya encontró enormes resistencias institucionales. Durante años fue recurrido judicialmente, suspendido cautelarmente, revocado por el Gobierno autonómico y sometido a continuos intentos de paralización antes de que pudiera completarse definitivamente.

 

La gran incógnita

Sobre el papel, nunca antes habían concurrido tantos elementos favorables para que el monumento desaparezca definitivamente. Existe un informe técnico vinculante, una resolución administrativa firme, el rechazo a su protección patrimonial y un plazo concreto para proceder a su retirada. Pero la experiencia acumulada durante tantos años invita a la prudencia, cuando a mantener un "sano" excepticismo. Porque todo lo que rodea a este ignominioso monumento no ha sido un proceso jurídico cualquiera. Ha sido una sucesión casi interminable de recursos, maniobras administrativas, reinterpretaciones patrimoniales y resistencias institucionales destinadas, una y otra vez, a impedir que desapareciera uno de los principales símbolos públicos de la dictadura en Canarias.

 

  ¿Será esta vez realmente diferente?

 
 
 
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