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ALEMANIA EMPIEZA HOY EL GRAN REAJUSTE: TRABAJAR HASTA LOS 70 AÑOS YA NO ES UNA HIPÓTESIS

El gobierno de Merz acelera una reforma que modifica el sistema de pensiones mientras el gasto militar continúa creciendo

Durante años se habló de retrasar la jubilación como una posibilidad para el futuro. Ahora Alemania ha decidido convertir esa posibilidad en una hoja de ruta política. El Gobierno de coalición encabezado por el conservador Friedrich Merz ha puesto en marcha una de las reformas sociales más ambiciosas de las últimas décadas. Su objetivo es claro: prolongar la vida laboral hasta los 70 años,

 

 POR HANSI QUEDNAU PARA CANARIAS SEMANAL.ORG

 

    El debate sobre la sostenibilidad de las pensiones ha dejado de ser un ejercicio académico para convertirse en una decisión [Img #92730]política. El Ejecutivo alemán ha recibido el informe de una comisión de expertos que propone un paquete de 33 medidas destinado a reformar por completo el sistema de jubilación.

    Lejos de seleccionar únicamente las propuestas menos conflictivas, el canciller Friedrich Merz ha anunciado que el Gobierno pretende aplicar el plan en su conjunto, iniciando la tramitación legislativa durante este mismo año.
 

 

   La medida más llamativa consiste en vincular la edad de jubilación al aumento de la esperanza de vida. Cuando finalice el actual proceso que fija la retirada a los 67 años para quienes nacieron a partir de 1964, comenzará una nueva etapa. Si las previsiones demográficas se cumplen, la edad legal irá aumentando progresivamente hasta alcanzar los 70 años para las generaciones que se jubilen hacia finales de este siglo.

 

MÁS AÑOS DE TRABAJO Y MÁS AHORRO PRIVADO

     La reforma no se limita a retrasar la jubilación. También introduce un cambio profundo en la financiación futura de las pensiones. A partir de 2028 comenzará una aportación obligatoria destinada a fondos de capitalización privada. Empresas y trabajadores asumirán conjuntamente un incremento gradual de las cotizaciones hasta alcanzar el 2 % del salario en 2031.

 

    Según el Gobierno, este mecanismo permitirá reforzar las pensiones futuras aprovechando la rentabilidad de los mercados financieros. Berlín sostiene que la pensión pública seguirá siendo el pilar central del sistema y que las nuevas aportaciones servirán como complemento para garantizar mayores ingresos durante la jubilación.


    La ministra de Trabajo, Bärbel Bas, ha defendido el proyecto calificándolo como un conjunto coherente en el que todas las medidas dependen unas de otras. El mensaje oficial insiste en que el objetivo no es reducir las pensiones actuales, sino evitar que el envejecimiento de la población termine haciendo insostenible el sistema dentro de unas décadas. Ni que decir tiene, que por lo que uno  conoce del tema  a través  de este mismo digital, este argumento será acogido en España como "agua de Mayo"   

 

EL ENVEJECIMIENTO DEMOGRÁFICO COMO ARGUMENTO

     Alemania afronta uno de los procesos de envejecimiento más intensos de Europa. Millones de trabajadores pertenecientes a la generación del denominado "baby boom" abandonarán el mercado laboral durante los próximos quince años, mientras disminuye el número de cotizantes capaces de sostener el sistema público.

 

   El Ejecutivo sostiene que, sin reformas, las cotizaciones aumentarían de forma continuada y el nivel de las pensiones acabaría reduciéndose. Por ello defiende repartir el esfuerzo entre generaciones mediante una prolongación gradual de la vida laboral y un nuevo modelo de financiación.

 

EL DEBATE POLÍTICO VA MÁS ALLÁ DE LAS PENSIONES

     La presentación de esta reforma coincide con otro movimiento de gran alcance: el incremento previsto del gasto militar alemán. Diversos análisis han destacado que ambos procesos avanzan prácticamente al mismo tiempo.

 

   Mientras el Ejecutivo reclama sacrificios para garantizar la viabilidad futura del sistema de pensiones, también impulsa un importantísimo aumento del presupuesto destinado a defensa dentro del nuevo contexto estratégico europeo.
 

    Esta coincidencia ha intensificado el debate político sobre las prioridades presupuestarias del Estado. Para unos, las reformas responden a una necesidad demográfica ineludible. Para otros, reflejan un cambio profundo en la distribución de los recursos públicos en un momento de creciente incertidumbre económica.

 

UN CAMBIO QUE PUEDE MARCAR A EUROPA

    Lo ocurrido en Alemania probablemente será observado con atención por el resto de Europa. Numerosos países afrontan problemas similares: aumento de la esperanza de vida, descenso de la natalidad, menor número de cotizantes y mayores necesidades de financiación pública.

 

   La decisión del Gobierno alemán representa, por tanto, mucho más que una reforma nacional. Constituye uno de los primeros grandes intentos de adaptar el Estado del bienestar europeo a una nueva realidad demográfica y económica. Si finalmente el Parlamento aprueba el paquete de medidas, Alemania habrá iniciado un proceso cuyo impacto podría extenderse durante varias generaciones y servir de referencia para futuras reformas en otros países del continente.

 

 

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