LANZAROTE SE REBELA CONTRA EL DESMANTELAMIENTO DE SU HOSPITAL INSULAR
La incertidumbre sobre el futuro del centro moviliza a miles de personas
La multitudinaria manifestación celebrada en Arrecife para defender el Hospital Insular refleja una creciente preocupación social ante lo que trabajadores y usuarios consideran un posible desmantelamiento de uno de los centros sanitarios más importantes de Lanzarote. La protesta sitúa además el debate en el contexto más amplio de los problemas que arrastra la sanidad pública canaria.
Por A. RAMÍREZ PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-
La isla canaria de Lanzarote asistió el pasado sábado a una de las mayores movilizaciones ciudadanas registradas en los últimos años en defensa de la sanidad pública. Alrededor de 7.000 personas, según datos de la Policía Local de Arrecife, participaron en una multitudinaria manifestación convocada por la Plataforma Marea Blanca para exigir garantías sobre el futuro del Hospital Insular, un centro sanitario con 75 años de historia que miles de ciudadanos consideran amenazado por un proceso de desmantelamiento progresivo.
La cifra adquiere una especial relevancia si se tiene en cuenta que Lanzarote cuenta con algo más de 170.000 habitantes. La participación refleja hasta qué punto se ha extendido por la isla la preocupación ante unas decisiones que afectan a una de sus infraestructuras sanitarias más emblemáticas. Lejos de ser el origen del conflicto, la manifestación constituye la expresión visible de un malestar acumulado durante meses entre trabajadores, pacientes y amplios sectores de la población.
Los convocantes sostienen que, mientras se impulsa el traslado de servicios y usuarios a otras instalaciones, sigue sin existir un proyecto definido, un presupuesto aprobado ni un calendario de ejecución para la rehabilitación y continuidad del Hospital Insular. Esa ausencia de compromisos concretos es precisamente la que alimenta el temor a que las reformas anunciadas terminen desembocando en el cierre definitivo del centro.
SETENTA Y CINCO AÑOS AL SERVICIO DE LANZAROTE
La importancia simbólica y asistencial del Hospital Insular no puede comprenderse sin conocer su trayectoria histórica. El centro fue inaugurado en 1950 para atender las necesidades sanitarias de una isla que entonces carecía de infraestructuras suficientes para garantizar una atención médica adecuada a toda la población.
A lo largo de las décadas, el hospital fue adaptándose a las transformaciones económicas y sociales de Lanzarote. Por sus instalaciones pasaron servicios quirúrgicos, paritorios, atención a menores y diferentes especialidades médicas que desempeñaron un papel fundamental en el desarrollo sanitario de la isla.
Sin embargo, durante los últimos cuarenta años el Hospital Insular encontró su principal función en la atención geriátrica. La creciente esperanza de vida y el envejecimiento de la población convirtieron este ámbito en una necesidad cada vez más importante dentro del sistema sanitario canario.
Esa evolución permitió crear un modelo asistencial altamente especializado que hoy constituye una referencia en todo el archipiélago.
EL ÚNICO HOSPITAL GERIÁTRICO DE CANARIAS
Uno de los aspectos que más preocupa a los profesionales es la posible pérdida de una experiencia acumulada durante décadas. El Hospital Insular es actualmente el único hospital monográfico de geriatría existente en Canarias y dispone de todos los niveles asistenciales necesarios para este tipo de atención especializada.
Además de atender a pacientes mayores, desarrolla una importante actividad docente mediante programas de formación EIR y MIR, convirtiéndose en un centro de referencia para la formación de futuros especialistas.
Los trabajadores sostienen que esta singularidad no puede trasladarse mecánicamente a cualquier edificio. A su juicio, la atención geriátrica requiere una organización específica, espacios adaptados y equipos multidisciplinares que han sido construidos a lo largo de muchos años.
Por ello consideran que el futuro del Hospital Insular afecta no sólo a Lanzarote, sino al conjunto de la sanidad pública canaria.
EL MIEDO A UN CIERRE ENCUBIERTO
La actual polémica tiene su origen en un informe elaborado en 2019 que señalaba la necesidad de acometer importantes reformas estructurales en el inmueble. Sin embargo, los trabajadores recuerdan que aquel documento no planteaba la necesidad de evacuar inmediatamente el hospital ni recomendaba su desaparición.
Pese a ello, a finales de 2024 se comunicó la intención de trasladar los servicios al denominado Edificio de Enfermedades Emergentes. Desde entonces han aumentado las dudas y las críticas.
Los profesionales denuncian que las nuevas instalaciones no responden a las necesidades específicas de un servicio geriátrico y recuerdan que ese edificio todavía no ha entrado plenamente en funcionamiento debido a diversas deficiencias técnicas.
Pero la principal preocupación no reside únicamente en el traslado. Lo que genera alarma es la inexistencia de un plan público que garantice la recuperación del Hospital Insular. Durante la manifestación, los organizadores resumieron esta situación con una frase que se convirtió en uno de los lemas de la protesta: “No existe presupuesto, no existe proyecto, no existe plazo”.
Para los trabajadores, la combinación de un traslado inmediato y la ausencia de compromisos verificables sobre el futuro del edificio alimenta la sospecha de que se pretende reducir definitivamente el papel del hospital dentro de la red sanitaria pública.
UN PROBLEMA QUE VA MÁS ALLÁ DE UN EDIFICIO
El manifiesto leído al término de la movilización insistió en que la situación del Hospital Insular no constituye un simple problema administrativo o laboral. Los convocantes consideran que afecta directamente a la cohesión territorial, la igualdad de acceso a los servicios públicos y la calidad de la atención sanitaria.
Entre los riesgos señalados figuran la pérdida de la actividad docente en geriatría, el debilitamiento de la atención especializada a las personas mayores y el aumento de la presión asistencial sobre otros centros ya saturados.
También alertan de las consecuencias que podría tener para las plantillas sanitarias. La sobrecarga de trabajo, la insuficiencia de recursos humanos y la precarización laboral son problemas que vienen siendo denunciados desde hace años por distintos colectivos profesionales.
LOS RECORTES EN EL PUNTO DE MIRA
La defensa del Hospital Insular se ha convertido además en una crítica más amplia a la evolución de la sanidad pública canaria durante los últimos años.
Los convocantes recuerdan que Lanzarote arrastra importantes carencias sanitarias pendientes de resolver. Entre ellas destacan la ampliación de los centros de salud de Playa Honda y Costa Teguise, la construcción del centro de salud de Argana y nuevas infraestructuras para el Hospital Doctor José Molina Orosa.
Estas reivindicaciones aparecen vinculadas a una denuncia más general sobre la insuficiencia de inversiones públicas en el Servicio Canario de Salud. Para muchos participantes en la protesta, la situación actual del Hospital Insular forma parte de una dinámica más amplia caracterizada por recortes presupuestarios, falta de personal, retrasos en infraestructuras y creciente dependencia de servicios externalizados.
La propia Plataforma Marea Blanca recordó durante la movilización que Canarias figura entre las comunidades autónomas con mayor presencia de servicios privatizados, una realidad que consideran incompatible con el fortalecimiento de una sanidad pública universal y de calidad.
UNA CAUSA QUE HA LOGRADO UNIR A LA ISLA
La dimensión alcanzada por la protesta demuestra que la defensa del Hospital Insular ha logrado superar diferencias políticas e ideológicas para convertirse en una reivindicación compartida por amplios sectores de la sociedad lanzaroteña.
Los organizadores destacaron durante el acto final el apoyo recibido de asociaciones, sindicatos, organizaciones sociales y miles de ciudadanos anónimos. Especialmente significativo resulta el respaldo expresado mediante más de 21.000 firmas recogidas durante los últimos meses.
La movilización del sábado no parece ser el final de esta campaña. La Plataforma Marea Blanca ya ha anunciado nuevas acciones y mantiene activa la recogida de apoyos.
Mientras tanto, miles de lanzaroteños continúan reclamando una respuesta clara de las administraciones responsables. Lo que exigen no es únicamente la conservación de un edificio histórico, sino un compromiso firme con la continuidad de un servicio sanitario que consideran esencial para el presente y el futuro de la isla.
Para muchos de ellos, el Hospital Insular representa algo más que un centro asistencial. Es una conquista social construida durante décadas y un símbolo de la sanidad pública que desean preservar para las generaciones futuras.
Por A. RAMÍREZ PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-
La isla canaria de Lanzarote asistió el pasado sábado a una de las mayores movilizaciones ciudadanas registradas en los últimos años en defensa de la sanidad pública. Alrededor de 7.000 personas, según datos de la Policía Local de Arrecife, participaron en una multitudinaria manifestación convocada por la Plataforma Marea Blanca para exigir garantías sobre el futuro del Hospital Insular, un centro sanitario con 75 años de historia que miles de ciudadanos consideran amenazado por un proceso de desmantelamiento progresivo.
La cifra adquiere una especial relevancia si se tiene en cuenta que Lanzarote cuenta con algo más de 170.000 habitantes. La participación refleja hasta qué punto se ha extendido por la isla la preocupación ante unas decisiones que afectan a una de sus infraestructuras sanitarias más emblemáticas. Lejos de ser el origen del conflicto, la manifestación constituye la expresión visible de un malestar acumulado durante meses entre trabajadores, pacientes y amplios sectores de la población.
Los convocantes sostienen que, mientras se impulsa el traslado de servicios y usuarios a otras instalaciones, sigue sin existir un proyecto definido, un presupuesto aprobado ni un calendario de ejecución para la rehabilitación y continuidad del Hospital Insular. Esa ausencia de compromisos concretos es precisamente la que alimenta el temor a que las reformas anunciadas terminen desembocando en el cierre definitivo del centro.
SETENTA Y CINCO AÑOS AL SERVICIO DE LANZAROTE
La importancia simbólica y asistencial del Hospital Insular no puede comprenderse sin conocer su trayectoria histórica. El centro fue inaugurado en 1950 para atender las necesidades sanitarias de una isla que entonces carecía de infraestructuras suficientes para garantizar una atención médica adecuada a toda la población.
A lo largo de las décadas, el hospital fue adaptándose a las transformaciones económicas y sociales de Lanzarote. Por sus instalaciones pasaron servicios quirúrgicos, paritorios, atención a menores y diferentes especialidades médicas que desempeñaron un papel fundamental en el desarrollo sanitario de la isla.
Sin embargo, durante los últimos cuarenta años el Hospital Insular encontró su principal función en la atención geriátrica. La creciente esperanza de vida y el envejecimiento de la población convirtieron este ámbito en una necesidad cada vez más importante dentro del sistema sanitario canario.
Esa evolución permitió crear un modelo asistencial altamente especializado que hoy constituye una referencia en todo el archipiélago.
EL ÚNICO HOSPITAL GERIÁTRICO DE CANARIAS
Uno de los aspectos que más preocupa a los profesionales es la posible pérdida de una experiencia acumulada durante décadas. El Hospital Insular es actualmente el único hospital monográfico de geriatría existente en Canarias y dispone de todos los niveles asistenciales necesarios para este tipo de atención especializada.
Además de atender a pacientes mayores, desarrolla una importante actividad docente mediante programas de formación EIR y MIR, convirtiéndose en un centro de referencia para la formación de futuros especialistas.
Los trabajadores sostienen que esta singularidad no puede trasladarse mecánicamente a cualquier edificio. A su juicio, la atención geriátrica requiere una organización específica, espacios adaptados y equipos multidisciplinares que han sido construidos a lo largo de muchos años.
Por ello consideran que el futuro del Hospital Insular afecta no sólo a Lanzarote, sino al conjunto de la sanidad pública canaria.
EL MIEDO A UN CIERRE ENCUBIERTO
La actual polémica tiene su origen en un informe elaborado en 2019 que señalaba la necesidad de acometer importantes reformas estructurales en el inmueble. Sin embargo, los trabajadores recuerdan que aquel documento no planteaba la necesidad de evacuar inmediatamente el hospital ni recomendaba su desaparición.
Pese a ello, a finales de 2024 se comunicó la intención de trasladar los servicios al denominado Edificio de Enfermedades Emergentes. Desde entonces han aumentado las dudas y las críticas.
Los profesionales denuncian que las nuevas instalaciones no responden a las necesidades específicas de un servicio geriátrico y recuerdan que ese edificio todavía no ha entrado plenamente en funcionamiento debido a diversas deficiencias técnicas.
Pero la principal preocupación no reside únicamente en el traslado. Lo que genera alarma es la inexistencia de un plan público que garantice la recuperación del Hospital Insular. Durante la manifestación, los organizadores resumieron esta situación con una frase que se convirtió en uno de los lemas de la protesta: “No existe presupuesto, no existe proyecto, no existe plazo”.
Para los trabajadores, la combinación de un traslado inmediato y la ausencia de compromisos verificables sobre el futuro del edificio alimenta la sospecha de que se pretende reducir definitivamente el papel del hospital dentro de la red sanitaria pública.
UN PROBLEMA QUE VA MÁS ALLÁ DE UN EDIFICIO
El manifiesto leído al término de la movilización insistió en que la situación del Hospital Insular no constituye un simple problema administrativo o laboral. Los convocantes consideran que afecta directamente a la cohesión territorial, la igualdad de acceso a los servicios públicos y la calidad de la atención sanitaria.
Entre los riesgos señalados figuran la pérdida de la actividad docente en geriatría, el debilitamiento de la atención especializada a las personas mayores y el aumento de la presión asistencial sobre otros centros ya saturados.
También alertan de las consecuencias que podría tener para las plantillas sanitarias. La sobrecarga de trabajo, la insuficiencia de recursos humanos y la precarización laboral son problemas que vienen siendo denunciados desde hace años por distintos colectivos profesionales.
LOS RECORTES EN EL PUNTO DE MIRA
La defensa del Hospital Insular se ha convertido además en una crítica más amplia a la evolución de la sanidad pública canaria durante los últimos años.
Los convocantes recuerdan que Lanzarote arrastra importantes carencias sanitarias pendientes de resolver. Entre ellas destacan la ampliación de los centros de salud de Playa Honda y Costa Teguise, la construcción del centro de salud de Argana y nuevas infraestructuras para el Hospital Doctor José Molina Orosa.
Estas reivindicaciones aparecen vinculadas a una denuncia más general sobre la insuficiencia de inversiones públicas en el Servicio Canario de Salud. Para muchos participantes en la protesta, la situación actual del Hospital Insular forma parte de una dinámica más amplia caracterizada por recortes presupuestarios, falta de personal, retrasos en infraestructuras y creciente dependencia de servicios externalizados.
La propia Plataforma Marea Blanca recordó durante la movilización que Canarias figura entre las comunidades autónomas con mayor presencia de servicios privatizados, una realidad que consideran incompatible con el fortalecimiento de una sanidad pública universal y de calidad.
UNA CAUSA QUE HA LOGRADO UNIR A LA ISLA
La dimensión alcanzada por la protesta demuestra que la defensa del Hospital Insular ha logrado superar diferencias políticas e ideológicas para convertirse en una reivindicación compartida por amplios sectores de la sociedad lanzaroteña.
Los organizadores destacaron durante el acto final el apoyo recibido de asociaciones, sindicatos, organizaciones sociales y miles de ciudadanos anónimos. Especialmente significativo resulta el respaldo expresado mediante más de 21.000 firmas recogidas durante los últimos meses.
La movilización del sábado no parece ser el final de esta campaña. La Plataforma Marea Blanca ya ha anunciado nuevas acciones y mantiene activa la recogida de apoyos.
Mientras tanto, miles de lanzaroteños continúan reclamando una respuesta clara de las administraciones responsables. Lo que exigen no es únicamente la conservación de un edificio histórico, sino un compromiso firme con la continuidad de un servicio sanitario que consideran esencial para el presente y el futuro de la isla.
Para muchos de ellos, el Hospital Insular representa algo más que un centro asistencial. Es una conquista social construida durante décadas y un símbolo de la sanidad pública que desean preservar para las generaciones futuras.




























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