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Martes, 16 de Junio de 2026 Tiempo de lectura:

MIENTRAS LA PATRONAL LLORA POR EL ABSENTISMO, MILLONES DE HORAS EXTRA SIGUEN SIN PAGARSE

Cuando la patronal llora por el absentismo... mientras esconde el cronómetro de los millones de horas extras no pagadas.

La patronal española ha convertido el absentismo laboral en una de sus principales banderas reivindicativas, reclamando incluso que sea la Seguridad Social asuma mayores costes derivados de las bajas médicas. Sin embargo, mientras denuncia el incremento de las ausencias justificadas al trabajo, millones de horas extraordinarias continúan realizándose cada año sin la más mínima compensación económica. ¿Qué explica realmente este fenómeno? ¿Es España un país excepcionalmente afectado por el absentismo?

 

POR MARTÍN ÁLVAREZ PARA CANARIAS SEMANAL

                       España combina uno de los mayores niveles de bajas laborales                             de Europa con una enorme bolsa de trabajo gratuito que rara vez ocupa las preocupaciones empresariales.

 

    Los datos muestran que España presenta una de las tasas [Img #92559]más elevadas de absentismo por incapacidad temporal de Europa.

 

    Según un estudio elaborado por Umivale Activa y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE), basado en datos de Eurostat, el porcentaje de trabajadores españoles de baja médica ha pasado del 2% en 2013 al 4,1% en 2023. En apenas una década, el fenómeno se ha duplicado.

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    Esto sitúa a España entre los países de la UE  con mayores niveles de absentismo por enfermedad, junto a Francia y Portugal. Sin embargo, cuando se amplía la perspectiva y se comparan los datos con otros países desarrollados, el panorama resulta bastante más matizado.  Noruega presenta una tasa de absentismo cercana al 6,6%, mientras que Suecia se mueve entre el 4,5% y el 5%. Finlandia ronda el 3,5%-4%, Dinamarca se sitúa entre el 2,5% y el 3%, y Reino Unido registra aproximadamente un 2%.

 

    Estos datos desmontan el discurso patronal  que trata de  presentar el caso español como una anomalía cultural vinculada a una supuesta falta de compromiso laboral. De hecho, algunos de los países con mejores indicadores de productividad, salarios y bienestar social muestran tasas de absentismo iguales o muy superiores a las españolas.

 

EL RELATO PATRONAL: UN PROBLEMA ECONÓMICO DE PRIMER ORDEN

   La CEOE ha intensificado recientemente sus críticas al incremento de las bajas laborales, calificándolo como un "problema de país". La organización empresarial estima que el coste total de las incapacidades temporales alcanzó los 33.000 millones de euros anuales, de los cuales 17.000 millones fueron asumidos por las empresas y otros 16.000 millones por la Seguridad Social.

 

     Entre las propuestas formuladas por la patronal se encuentran que el sistema público asuma desde el primer día el coste de las bajas laborales y de las sustituciones necesarias, además de reforzar el papel de las mutuas y revisar determinados complementos salariales asociados a las bajas.

 

   La Patronal sostiene que el absentismo genera importantes problemas organizativos y compromete la competitividad empresarial. Según datos presentados por la propia organización, las ausencias laborales equivaldrían a que cada día aproximadamente 1,7 millones de trabajadores no acudieran a sus puestos, de los cuales alrededor de 1,4 millones corresponderían a bajas médicas por enfermedad común.

 

    Sin embargo, centrar exclusivamente el debate en los costes económicos corre el riesgo de ocultar factores mucho más profundos relacionados con las condiciones reales en las que se desarrolla el trabajo.

 

LA OTRA CARA DE LA MONEDA: MILLONES DE HORAS EXTRAORDINARIAS SIN PAGAR

    Existe una realidad que raramente aparece en los discursos empresariales sobre la ética del trabajo: España mantiene una enorme bolsa de horas extraordinarias no remuneradas.

 

     Según los datos más recientes de la Encuesta de Población Activa, durante 2025 se realizaron aproximadamente 2,49 millones de horas extraordinarias semanales que no fueron pagadas ni compensadas con tiempo de descanso equivalente.

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    Estas cifras afectan a unos 441.000 trabajadores, lo que supone aproximadamente el 2,3% del conjunto de asalariados españoles. Más significativo aún resulta comprobar que cerca del 39% de todas las horas extraordinarias realizadas en España no reciben compensación alguna.

 

    En términos económicos, esta situación supone un ahorro estimado para las empresas de más de 3.200 millones de euros anuales entre salarios no abonados y cotizaciones sociales no ingresadas.

 

    El contraste es llamativo. Mientras la patronal denuncia con intensidad las horas que se dejan de trabajar debido a enfermedades acreditadas médicamente, millones de horas efectivamente trabajadas desaparecen silenciosamente sin generar la misma preocupación pública.

 

 

   ESPAÑA NO ESTÁ SOLA: EL PROBLEMA DEL TRABAJO GRATUITO EN EUROPA

     El fenómeno de las horas extraordinarias no remuneradas no constituye una exclusividad española, aunque adquiere características específicas en cada país.

 

   En Alemania, considerada frecuentemente como modelo de disciplina laboral, diversos estudios señalan que más del 70% de los trabajadores que realizan horas extraordinarias afirman no recibir compensación económica directa por ellas, aunque en muchos casos se sustituyen por flexibilidad horaria u otras fórmulas pactadas.

 

   Reino Unido presenta igualmente cifras elevadas, con estimaciones que apuntan a cientos de millones de horas extraordinarias no remuneradas cada año, favorecidas por una legislación laboral especialmente flexible.

 

    Por el contrario, los países nórdicos muestran una incidencia relativamente menor del problema gracias a varios factores: una elevada cobertura de la negociación colectiva, mayores recargos obligatorios para las horas extraordinarias, sistemas más eficaces de compensación mediante descansos y mecanismos de control más estrictos.

 

    La comparación internacional demuestra que las condiciones institucionales y la fortaleza de los sistemas de protección laboral influyen notablemente en la magnitud de estos fenómenos.

 

¿POR QUÉ AUMENTAN LAS BAJAS LABORALES?

     Atribuir el incremento del absentismo exclusivamente a comportamientos oportunistas constituye una simplificación que no encuentra respaldo suficiente en la evidencia disponible.

 

    Entre los factores identificados por numerosos expertos destacan, en primer lugar, el envejecimiento progresivo de la población trabajadora española. Una fuerza laboral de mayor edad presenta inevitablemente una mayor incidencia de problemas de salud.

 

   En segundo lugar, se observa un importante incremento de las patologías relacionadas con la salud mental. Trastornos de ansiedad, depresión y estrés laboral representan una proporción creciente de las incapacidades temporales.

 

   A ello se suman las enfermedades musculoesqueléticas derivadas de actividades físicamente exigentes o de condiciones ergonómicas deficientes, especialmente frecuentes en sectores como la construcción, la hostelería, la industria o los cuidados.

 

   Las listas de espera sanitarias también desempeñan un papel relevante. Retrasos en diagnósticos, pruebas complementarias o intervenciones quirúrgicas prolongan innecesariamente muchas situaciones de incapacidad temporal.

 

   Finalmente, diversos estudios señalan que la intensificación de los ritmos de trabajo, las plantillas ajustadas al límite y la creciente precariedad contribuyen a deteriorar la salud física y psicológica de los trabajadores.

 

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EL PRESENTISMO: EL PROBLEMA DEL QUE CASI NADIE HABLA

    Existe además un fenómeno mucho menos visible denominado presentismo laboral: trabajadores que acuden a sus puestos pese a encontrarse enfermos.

 

   Este fenómeno resulta particularmente relevante en países como Reino Unido, donde la menor protección económica durante las bajas médicas puede incentivar que muchos empleados continúen trabajando incluso cuando deberían guardar reposo.

 

  El presentismo puede reducir artificialmente las estadísticas de absentismo a corto plazo, pero suele generar consecuencias negativas a largo plazo: empeoramiento de las patologías, reducción de la productividad y mayores riesgos para la salud colectiva.

 

 Por tanto, una menor tasa de absentismo no constituye necesariamente un indicador de mayor bienestar laboral.

 

 

LA PARADOJA ESPAÑOLA

     España presenta una situación aparentemente contradictoria: combina uno de los niveles más elevados de absentismo por incapacidad temporal de Europa con millones de horas extraordinarias no remuneradas cada año. Esta paradoja obliga a abandonar interpretaciones simplistas.

 

   Si los elevados niveles de absentismo respondieran exclusivamente a una falta generalizada de compromiso con el trabajo, como alega la patronal, resultaría difícil explicar por qué cientos de miles de trabajadores prolongan semanalmente sus jornadas sin recibir compensación económica alguna.

 

   La realidad parece apuntar hacia un escenario mucho más complejo en el que coexisten distintos fenómenos: posibles abusos individuales, serias deficiencias organizativas, deterioro de las condiciones laborales, insuficiencias del sistema sanitario y prácticas empresariales que normalizan el trabajo gratuito.

 

 

HACIA UN DEBATE MÁS EQUILIBRADO

     Reducir el debate sobre el absentismo a una confrontación entre empresarios perjudicados y trabajadores supuestamente irresponsables impide abordar las verdaderas causas del problema.

 

   Combatir el fraude en las bajas médicas resulta legítimo y necesario. Pero también debería serlo perseguir el incumplimiento sistemático de la normativa sobre jornadas laborales y horas extraordinarias.

 

   La mejora de la salud laboral exige reforzar la prevención de riesgos, reducir la sobrecarga de trabajo, garantizar una adecuada cobertura sanitaria y promover entornos laborales que favorezcan el bienestar de los trabajadores.

 

   Al mismo tiempo, resulta imprescindible avanzar hacia una mayor transparencia en el control horario y asegurar que todo trabajo efectivamente realizado reciba la compensación correspondiente.

 

   El debate sobre el absentismo solo será verdaderamente útil cuando contemple simultáneamente ambas caras de la realidad laboral: las horas que se dejan de trabajar por enfermedad y las horas que se trabajan sin reconocimiento alguno.

 

   Porque si la sociedad se preocupa legítimamente por el coste económico de las bajas médicas, también debería preocuparse por el enorme volumen de trabajo gratuito que continúa sosteniendo silenciosamente una parte del mercado laboral español.

 

   Y quizá entonces descubramos que el problema no consiste únicamente en quién falta al trabajo, sino también en cuánto trabajo sigue realizándose sin que nadie quiera hablar demasiado de ello.

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