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EL GOBIERNO DE VENEZUELA SOBRE EL FMI: DONDE DIJE DIGO, DIGO DIEGO (VÍDEOS)

Vea cuando Maduro llamaba al pueblo a "salir a las calles contra "el traidor que entregara el país al Fondo Monetario Internacional"

El Gobierno de Delcy Rodríguez ha vendido el regreso de Venezuela al FMI como un gran éxito para el país, agradeciendo personalmente a Donald Trump y Marco Rubio sus gestiones para permitir este retorno. Pero, ¿sabe usted lo que opinaban Hugo Chávez, el propio Nicolás Maduro e incluso Diosdado Cabello, antes del pasado 3 de enero. sobre este organismo internacional? Le invitamos a verlo con sus propios ojos y a valorar después a qué podría deberse el cambio de postura de la nueva cúpula poschavista en relación a este tema trascendental.

Por CARLOS SERNA PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-

 

[Img #91345]  “Quien le entregue nuestro país al Fondo Monetario Internacional sería un gran traidor y el pueblo tendría derecho a irse a las calles otra vez, como aquel 27 y 28 de febrero de 1989”.

 

     Con esta contundencia se expresaba Nicolás Maduro cuando todavía ocupaba la presidencia de Venezuela, en referencia a la explosión de rabia popular conocida como El Caracazo, directamente relacionada con las políticas impuestas por el FMI en aquel país latinoamericano.

 

   Sus palabras representaban, en realidad, la única posición coherente con el proceso político iniciado por Hugo Chávez. La llamada revolución bolivariana nació enfrentada a la tutela de Washington y a los organismos financieros que históricamente han servido para someter a los pueblos mediante la deuda, las políticas de austeridad y la dependencia. Entre esos organismos, ninguno simboliza mejor ese papel que el Fondo Monetario Internacional.

 

  Por eso resulta tan revelador que el actual gobierno encabezado por Delcy Rodríguez haya presentado como un éxito nacional el regreso de Venezuela al FMI. Y eso retrata también el nivel de cinismo alcanzado por la cúpula dirigente poschavista: escuchar a Diosdado Cabello justificar ese giro de 180 grados afirmando que se entra “solo para recuperar 5.000 millones de dólares” robados a Venezuela y que ello no implicará perjuicio alguno para el país.

 

  Las afirmaciones de los miembros del triunvirato “encargado” de llevar a cabo la transición política y económica orquestada por la Administración Trump no resisten el menor análisis.

 

UNA INSTITUCIÓN DOMINADA POR WASHINGTON

   El FMI no es una entidad neutral ni un simple organismo técnico. Su estructura de voto otorga a Estados Unidos un poder decisivo sobre las grandes decisiones estratégicas. Ninguna decisión importante se toma en esa institución sin el visto bueno de Washington, que la utiliza como una herramienta más de control imperialista. Cuando el Fondo abre sus puertas a un país, no actúa movido por criterios puramente económicos, sino por una lógica política vinculada al orden internacional dominado por la Casa Blanca.

 

   Durante décadas, el FMI ha funcionado como brazo financiero del capitalismo global. Su método es conocido: cuando un país atraviesa dificultades externas, necesita divisas o no puede refinanciar su deuda, el Fondo le ofrece "asistencia" a cambio de imponer una condiciones draconianas. Esas condiciones suelen llamarse, eufemísticamente, “reformas estructurales”, pero significan siempre recortes del gasto público, privatizaciones, liberalización de precios, apertura al capital extranjero, ataque a los derechos laborales y prioridad absoluta al pago de acreedores.

 

  Es decir, los préstamos nunca llegan gratis. Llegan acompañados de una intervención profunda en la política económica nacional que, de facto, se traduce en una pérdida total de soberanía.

 

LA DEUDA COMO MECANISMO DE DOMINACIÓN

   El FMI no ayuda a los pueblos: rescata sistemas financieros, protege acreedores y disciplina gobiernos. Cuando una nación acepta su tutela, se entrega a los dictados que representan esos intereses. Sus presupuestos, su política monetaria, sus tarifas públicas y hasta sus prioridades sociales pasan a estar condicionadas por exigencias externas.

 

  Y cuando un gobierno no acepta esas reglas, el castigo se ejerce de inmediato. El aislamiento financiero, la presión diplomática, el cierre de fuentes de crédito y la asfixia económica han sido herramientas habituales contra países considerados díscolos o no alineados.

 

  Ese doble mecanismo explica perfectamente la función histórica del organismo: premio para los obedientes, como el nuevo Gobierno “encargado” de Venezuela, y castigo para los rebeldes. 

 

EL RECUERDO DEL CARACAZO

   En Venezuela existe, además, una memoria concreta del significado del FMI. En 1989, el gobierno de Carlos Andrés Pérez aplicó un paquete económico inspirado en sus recetas: subida del combustible, encarecimiento del transporte, liberalización de precios y ajuste social.

 

  La respuesta popular fue inmediata. El pueblo salió a las calles y estalló lo que fue conocido como el Caracazo, una rebelión social reprimida a sangre y fuego que dejó centenares, posiblemente miles, de muertos.

 

  Aquel episodio marcó para siempre la conciencia política venezolana. Hugo Chávez comprendió que el FMI no representaba desarrollo alguno, sino la imposición externa de sacrificios sobre las mayorías. Por eso rompió con esa institución, canceló anticipadamente la deuda y denunció al Fondo y al Banco Mundial como instrumentos del dominio estadounidense sobre América Latina.

 

  La salida de Venezuela de la órbita del FMI fue uno de los símbolos más claros de soberanía del chavismo histórico, del mismo modo que el regreso es el símbolo más evidente de la sumisión del nuevo gobierno poschavista a los dictados de Estados Unidos y un Donald Trump que, no por casualidad, volvía a felicitar en días pasados al gobierno de Delcy Rodríguez por "el magnífico trabajo que está realizando" (*).

 

DEL ANTIIMPERIALISMO A LA RENDICIÓN

  Tras la intervención militar estadounidense del pasado 3 de enero y el secuestro de Maduro, el nuevo poder instalado en Caracas ha acelerado una política de concesiones impensables hasta un día antes de este ataque imperialista. 

 

  Se han abierto al capital extranjero sectores estratégicos como el petróleo, el gas y la minería, poniendo estas riquezas particularmente  a disposición de las multinacionales norteamericanas. Se han modificado marcos legales para garantizar “seguridad jurídica” a los inversores siguiendo las directrices marcadas por Trump y se han recuperado plenamente las tradicionales relaciones diplomáticas  con Washington.

 

  Delcy Rodríguez, Jorge Rodríguez y Diosdado Cabello han rendido una humillante pleitesía en Caracas a todos los altos representantes estadounidenses enviados por la misma administración que intervino militarmente en su país, asesinó a más de 100 personas y secuestró a su presidente y a su esposa. Desde la primera encargada de negocios de Trump, Laura Dogu, hasta su sucesor y encargado de completar la "transición", John M. Barrett, pasando por el jefe del Comando Sur, el general Francis L. Donovan o el mismísmo director de la CIA, John Ratcliffe. 

 

  El retorno al FMI bajo la tutela de Trump es un paso más, aunque de los más decisivos, dentro de esta política de sumisión absoluta al imperialismo estadounidense

 

LA GRAN MENTIRA DE LA ELITE POSCHAVISTA

  Decir que se entra en el FMI “solo para recuperar dinero” robado al país constituye un insulto a la inteligencia de los venezolanos.  El FMI no normaliza relaciones con gobiernos enfrentados al poder de Washington, ni  permite la entrada de un país sin que éste se someta a todas sus "contrapartidas". Se entra el Fondo aceptando supervisión, compromisos, condicionamientos y futuras exigencias.

 

  Tampoco puede presentarse este regreso como una maniobra táctica de defensa nacional. Es exactamente lo contrario: la admisión pública de una subordinación.

 

  La vieja oposición ultraderechista soñó durante años con devolver el país al redil neoliberal y no lo consiguió. Hoy, esa tarea la está ejecutando una élite que aún invoca a Chávez, aunque cada vez con menor entusiasmo y continuidad,  mientras entrega las riquezas y la soberanía de la nación al peor enemigo de toda Latinoamérica.Solo cabe preguntarse, a estas alturas, si quedará aún alguien en Venezuela capaz de responder a esta entrega al Fondo Monetario Internacional de la forma en la que  Nicolás Maduro afirmaba que había que responder, antes de ser secuestrado por los Delta Force. 

 

Vídeo relacionado: Donald Trump destaca su "gran relación con el Gobierno de Venezuela" y cómo "están sacando millones y millones de barriles de petróleo"

 
 
 
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