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SUMISIÓN DIPLOMÁTICA EN BARCELONA: SILENCIO CÓMPLICE ANTE EL BLOQUEO Y LOS CRÍMENES IMPERIALES CONTRA CUBA Y VENEZUELA

A propósito de la "Reunión en Defensa de la Democracia" de los presidene progresistas

El comunicado conjunto emitido el 18 de abril en Barcelona por los gobiernos de España, Brasil y México constituye - afirma José Manuel Rivero - un ejercicio de subordinación diplomática y una claudicación inaceptable ante la agresión imperial estadounidense

Por JOSÉ MANUEL RIVERO PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-

 

[Img #91111]    El comunicado conjunto emitido el 18 de abril en Barcelona por los gobiernos de España, Brasil y México constituye un ejercicio de subordinación diplomática y una claudicación inaceptable ante la agresión imperial estadounidense. Ante la persistente barbarie de un imperio en declive, el documento se refugia en una retórica vaga y evasiva que omite, de manera deliberada, condenar el bloqueo criminal de más de sesenta años impuesto contra la Isla de Cuba. El texto se limita a expresar una “enorme preocupación por la grave crisis humanitaria” que atraviesa el pueblo cubano, emplaza a evitar “acciones que agravan las condiciones de vida de la población o contrarias al Derecho Internacional” y reafirma la necesidad de respetar la integridad territorial y la igualdad soberana, sin señalar por su nombre al agresor estadounidense ni calificar el bloqueo como la violación sistemática del Derecho Internacional que es. Esta omisión no es un simple descuido: representa una subordinación real a los dictados de Washington, que se traduce en la ausencia absoluta de cualquier medida material destinada a romper el cerco económico y energético impuesto por el imperialismo.

 

    Más grave aún resulta el silencio calculado sobre la ingente labor humanitaria e internacionalista de la Revolución Cubana. Los países firmantes ignoran que Cuba ha desplegado ejércitos de médicos que han salvado vidas allí donde el capital solo ha dejado enfermedad y saqueo. Este olvido deliberado revela el pánico que genera en el imperio el ejemplo emancipador de la Isla. Lo que han olvidado, si se le suma a su pasividad cómplice los recientes bombardeos contra Venezuela, el asesinato de 32 combatientes cubanos y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y de la diputada Cilia Flores, son principios y normas fundamentales de la Carta de las Naciones Unidas: la prohibición del uso o la amenaza de la fuerza contra la integridad territorial de cualquier Estado; la obligación de resolver las controversias por medios pacíficos; y el derecho inalienable de todo pueblo a determinar su propio destino sin injerencia externa. Esos principios han sido pisoteados por el imperio, y las cancillerías firmantes callan.

 

   Donde esta subordinación alcanza niveles de infamia es en la omisión total de los crímenes de lesa humanidad perpetrados recientemente por el imperialismo en América Latina y el Caribe. Bajo la cobertura de un asedio naval ilegal, se han ejecutado actos de piratería que han derivado en asesinatos colectivos. Esta escalada tuvo su punto culminante en la agresión militar del 3 de enero contra Venezuela, donde bombardeos segaron la vida de 32 combatientes cubanos, quienes cayeron “tras férrea resistencia, en combate directo contra los atacantes o como resultado de los bombardeos a las instalaciones”, según confirmó oficialmente el gobierno cubano. La ausencia de cualquier exigencia firme por la liberación inmediata del presidente constitucional Nicolás Maduro y de la diputada Cilia Flores secuestrados en esa operación de guerra y trasladados a Nueva York— evidencia la erosión de la independencia de las cancillerías frente al matonismo de Washington. Callan ante estos atropellos con el mismo mutismo reverencial con que asisten a la reedición de la doctrina Monroe por la administración de Donald Trump.

 

  Frente a esta maquinaria de terror y coacción, la diplomacia huérfana de fuerza material disuasoria se convierte en una ilusión inútil ante un enemigo que solo respeta la ley del más fuerte. Como advertía el Comandante Fidel Castro, la hipocresía es el sello invariable de todos los actos del imperialismo. Lo que sufre Cuba no es un mero “embargo”, sino una guerra económica despiadada. Por ello, las potencias emergentes del mundo multipolar tienen la obligación histórica de articular un puente marítimo y financiero inexpugnable que neutralice este asedio y garantice la invulnerabilidad de la Isla.

 

  Cuba se erigió, asumiendo el mandato martiano, en la primera trinchera de América. Defender hoy a la Revolución Cubana es defender el derecho de los pueblos a un orden mundial sin dominación ni explotación. La batalla definitiva corresponde a las masas y a los movimientos antiimperialistas en una movilización absoluta. Exigiendo la ruptura material del bloqueo, la entrega inmediata de Nicolás Maduro y Cilia Flores, y la defensa irrestricta del derecho de un pueblo como el cubano, que ha demostrado que el socialismo es humanidad, a vivir en paz y sin amenazas e injerencias extranjeras en el sistema socio político que se han dado. Frente a las garras del imperio y la sumisión de las cancillerías, la rendición jamás ha sido ni será una opción para quienes luchamos contra el imperialismo, el colonialismo y el fascismo.

 

(*) José Manuel Rivero. Abogado y analista político.

 

 

 

 
 
 
 
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