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Miércoles, 08 de Octubre de 2025 Tiempo de lectura:

SALUD MENTAL: ASUNTO SOCIAL Y NO BIOMÉDICO

Una reflexión crítica sobre los límites entre la normalidad, el sufrimiento psíquico y el control social

¿Qué significa realmente estar "sano" mentalmente? ¿Quién decide dónde termina la normalidad y comienza la enfermedad? A partir del célebre experimento de David Rosenhan, que puso en evidencia la fragilidad y el carácter subjetivo de los diagnósticos psiquiátricos, Marcelo Colussi explora cómo las concepciones sobre la salud mental están atravesadas por factores sociales, culturales e ideológicos.

Por EUGENIO FERNÁNDEZ PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-

 

   La tensión vuelve a crecer en el Hospital Universitario de Canarias (HUC). Centenares de trabajadores se concentraron por segundo día el pasado viernes en los exteriores del centro hospitalario, respondiendo a la convocatoria realizada por el Comité de Empresa para denunciar lo que consideran una política de recortes que está deteriorando tanto las condiciones laborales del personal como la calidad de la atención sanitaria que recibe la ciudadanía.

 

   Tras constituirse en asamblea, los profesionales expresaron su rechazo a la reducción del gasto sanitario, el cierre de camas y las limitaciones en las contrataciones que, según sostienen, agravarán aún más la situación de colapso asistencial que ya afecta al sistema sanitario público canario.

 

   Los trabajadores denuncian que el impacto de estas medidas resulta especialmente grave en el HUC y en su área de referencia, al considerar que cuentan con unas de las plantillas más insuficientes del conjunto del Servicio Canario de la Salud (SCS). A su juicio, la falta de personal está generando una sobrecarga creciente que repercute directamente en la asistencia prestada a los pacientes.

 

   Las movilizaciones se producen en un contexto marcado por el debate sobre la situación de la sanidad pública en Canarias. Aunque desde la Consejería de Sanidad se ha destacado en los últimos meses la reducción de determinados tiempos medios de espera y la puesta en marcha de medidas para mejorar la gestión del sistema, diversos colectivos profesionales y organizaciones sindicales vienen alertando de que persisten problemas estructurales relacionados con la falta de personal, la presión asistencial y la saturación de algunos servicios hospitalarios.

 

  Intersindical Canaria sitúa en el centro de sus críticas al actual director del Servicio Canario de la Salud, Adasat Goya, a quien responsabiliza de la política de contención del gasto que, según denuncia la organización sindical, se está traduciendo en restricciones en la contratación y una reducción de la capacidad asistencial del sistema público.

 

   El sindicato sostiene que existe una gran distancia entre los anuncios institucionales sobre inversiones y planes estratégicos y la realidad cotidiana que afrontan los profesionales sanitarios. Según afirman, el día a día en los centros continúa marcado por la falta de personal, el deterioro de las condiciones laborales, el incremento de las listas de espera y la saturación de los servicios de urgencias.

 

   Asimismo, denuncian que esta estrategia responde a una política de ahorro económico que limita la capacidad de respuesta de la sanidad pública en un momento en el que la demanda asistencial continúa siendo elevada. Los representantes de los trabajadores consideran que esta situación favorece, además, un aumento de las derivaciones hacia centros privados concertados.

 

  Desde Intersindical Canaria advierten que las consecuencias de estos recortes van más allá del ámbito laboral. Según sostienen, una disminución de las contrataciones implica un incremento de las cargas de trabajo, una mayor presión asistencial y un aumento de los riesgos físicos y psicosociales para los profesionales sanitarios. Todo ello, aseguran, termina repercutiendo en la calidad de la atención que recibe la población.

 

  Durante la asamblea celebrada en el HUC, los trabajadores acordaron exigir la paralización inmediata de cualquier medida orientada a reducir plantillas, la cobertura de todas las necesidades de contratación existentes y la apertura de las camas necesarias para garantizar una atención sanitaria digna. También reclamaron la recuperación íntegra de los derechos económicos y laborales perdidos por el personal sanitario durante los últimos años.

 

   La asamblea decidió mantener las movilizaciones y analizar la situación existente en otras gerencias del Servicio Canario de la Salud para coordinar posibles acciones conjuntas.

 

  Entre los acuerdos adoptados figura también autorizar a los representantes sindicales para organizar una escalada progresiva de protestas que podría incluir paros parciales y desembocar en una huelga en la sanidad pública canaria si, según advierten, no se producen cambios en la actual política de gestión.

 

  Las protestas en el Hospital Universitario de Canarias reflejan así el creciente malestar existente entre parte de los profesionales sanitarios, que reclaman mayores recursos humanos y materiales para garantizar la sostenibilidad del sistema público de salud y unas condiciones laborales que permitan ofrecer una atención adecuada a la ciudadanía.

 
 
 
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