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JORGE RODRÍGUEZ: "VENEZUELA SE ESTÁ PONIENDO BASTANTE SEXY PARA LAS INVERSIONES EXTRANJERAS" (VÍDEO)

"Del trauma del 3 de enero aprendimos la necesidad de no ver al otro como enemigo"

La entrevista concedida por Jorge Rodríguez al diario "El País", el pasado domingo 12 de abril, se ha convertido en una radiografía involuntaria de la verdadera naturaleza del gobierno surgido en Venezuela tras la intervención estadounidense del 3 de enero. Aunque Rodríguez niega formalmente que el país esté tutelado por Washington, sus explicaciones sobre sus magníficas relaciones con la Administración Trump o la adaptación legislativa para satisfacer sus exigencias dibujan un panorama que apunta en sentido exactamente contrario: el de una Venezuela plenamente convertida en un nuevo protectorado de Estados Unidos.

 

Por CRISTÓBAL GARCÍA VERA PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-

 

[Img #90953]   En pocas ocasiones una entrevista habrá resultado tan reveladora como la concedida por el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Jorge Rodríguez, al diario español El País, el pasado 12 de abril. Su lectura íntegra, que recomendamos encarecidamente a nuestros lectores (*), expone con una crudeza difícil de superar la verdadera naturaleza del Gobierno que hoy dirige formalmente Venezuela, tras la intervención militar estadounidense del 3 de enero. Una elite poschavista que ya ni siquiera se esfuerza en disimular su acomodo político, económico y estratégico al nuevo marco impuesto por Washington.

 

    Buena prueba de ello es el intercambio que se produce cuando el periodista de El País pregunta directamente a Rodríguez si Venezuela “está tutelada por Estados Unidos”.

 

   La respuesta del presidente del Parlamento venezolano constituye, por sí sola, una pieza de extraordinario valor político. Rodríguez niega formalmente dicha tutela, pero acto seguido, describe una relación con la Administración Trump que desmiente por completo esa negación:

 

  “Lo que sí hay —afirma— es una relación de cooperación, orientada al levantamiento progresivo de sanciones, al aumento de la inversión extranjera y a la adaptación de la legislación venezolana para facilitar la expansión de los negocios en petróleo, minas, gas y servicios".

 

     Todo ello formaría parte, según su versión, de un “proceso de diálogo” en el que —asegura con pasmosa seriedad— el Gobierno de Donald Trump no estaría exigiendo “absolutamente nada” a cambio de dejar de estrangular la economía venezolana, al mismo tiempo que recrudece, criminalmente, el bloqueo contra Cuba.  

 

    “Ni una sola vez ni un solo funcionario de Estados Unidos nos ha dicho: ‘Mire, apruebe la ley tal día’”,

sostiene Rodríguez, añadiendo incluso que tal cosa sería contraria a la Constitución venezolana. Una afirmación que apenas unos minutos después quedará demolida por sus propias palabras, cuando admite, sin rubor, que Washington sí ha formulado lo que él califica como “sugerencias” sobre la redacción de las nuevas leyes de hidrocarburos o minería.

 

[Img #90951]

Jorge Rodríguez con la encargada de negocios de Trump, Laura Dogu,  y una comisión del Senado estadounidense 

 

UNA NUEVA LEGISLACIÓN PARA EL EXPOLIO DE LOS RECURSOS DEL PAÍS

  Según el hermano de la presidenta “encargada”, en efecto, lo único que existiría tras la elaboración de estas leyes, aprobadas en tiempo récord tras la intervención militar norteamericana, serían estas “sugerencias” por parte de Washington —o de empresas como Repsol— que ellos escuchan

  “sin ningún tipo de complejo, porque nadie va a venir a poner su dinero si no tiene la suficiente garantía o base legal”.

 

    La pretensión de Jorge Rodríguez de que Estados Unidos “no les dice lo que tienen que hacer”, sin embargo, queda contundentemente desmentida por la propia arquitectura jurídica levantada en los últimos meses alrededor de la explotación de los recursos estratégicos venezolanos.

 

   La reforma de la Ley de Hidrocarburos y la nueva Ley de Minería, elogiadas públicamente por Donald Trump, no son simples modificaciones técnicas para “atraer inversión”: lejos de ello, constituyen la completa adaptación del ordenamiento venezolano a un sistema de explotación tutelado desde Washington y diseñado para garantizar a las grandes corporaciones extranjeras —principalmente estadounidenses— el acceso privilegiado al petróleo, al gas y a los minerales del país, en condiciones extraordinariamente favorables. 

 

   Este nuevo marco legal se articula, además, en paralelo con las licencias emitidas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, que autorizan a grandes compañías extranjeras a operar en el sector petrolero y gasístico venezolano bajo condiciones extraordinarias: contratos sometidos a legislación estadounidense, litigios resueltos en tribunales norteamericanos y pagos canalizados a través de fondos o cuentas supervisadas directamente por el Tesoro estadounidense. En la práctica, ello significa que Washington no solo decide quién puede explotar el petróleo venezolano, sino también bajo qué reglas jurídicas y a través de qué mecanismos financieros se administra la renta derivada de esa explotación.

 

    La nueva "Ley de Minería" impone un esquema análogo para este sector. Las licencias aprobadas por Washington para su desarrollo someten igualmente la comercialización de minerales, el suministro de tecnología extractiva y las futuras inversiones en el sector al control regulatorio de Estados Unidos, otorgándole capacidad efectiva de supervisión e incluso de veto sobre el desarrollo de la actividad minera venezolana

   

     Todo este entramado jurídico-financiero descansa, además, sobre la Orden Ejecutiva 14373, firmada por Donald Trump el 9 de enero de 2026, mediante la cual se crean formalmente los ya citados Fondos de Depósito de Gobiernos Extranjeros (Foreign Government Deposit Funds): cuentas designadas por el Tesoro estadounidense para "custodiar" los ingresos derivados de la venta de recursos naturales venezolanos. Aunque formalmente se reconoce que esos fondos pertenecen a Venezuela, su movilización solo puede realizarse bajo autorización del Gobierno de Estados Unidos. Dicho de otro modo: Venezuela conserva nominalmente la propiedad de sus recursos, pero ha perdido el control soberano sobre la renta que generan.

 

   Nos encontramos, pues, mucho más allá que ante una simple liberalización económica. Lo que se ha implantado es una estructura de tutelaje jurídico-financiero mediante la cual la explotación del petróleo, el gas y los minerales venezolanos queda subordinada a licencias, tribunales, cuentas bancarias y mecanismos regulatorios controlados por Washington 

 

    Las reformas de las leyes venezolanas -que según Jorge Rodríguez - se habrían realizado sin ninguna intromisión de los Estados Unidos, no han hecho sino adaptar la legislación nacional a esa nueva realidad de dependencia estructural, en la que Venezuela ha sido convertida en un auténtico protectorado de la potencia del Norte.

 

 

   VENEZUELA “SE PONE SEXY” PARA DONALD TRUMP Y LAS MULTINACIONALES YANQUIS

     Y es precisamente después de consumar esa entrega del país, cuando Jorge Rodríguez se permite decir asimismo  en la entrevista concedida al madrileño El País, que:

   “Venezuela se está poniendo bastante sexy desde el punto de vista de la posibilidad de inversiones extranjeras”.

 

    Una afirmación indigna con la que Rodríguez presenta sin reparos a la llamada “patria de Bolívar”, que durante tanto tiempo prometieron defender del imperialismo yanqui, como a una suerte de meretriz que hubiera que adornar para luego entregar sus riquezas, de forma sumisa, al capital extranjero.

 

   De esta forma, el punto de llegada de la dirigencia postchavista encabezada por Delcy Rodríguez, Jorge Rodríguez y Diosdado Cabello parece ser, justamente, el tipo de degradación frente a la que se alzó en su día Hugo Chávez, cuando se enfrentó a una clase dirigente cipaya que había entregado el país a los intereses foráneos y fundó un movimiento político que aspiraba a conquistar la soberanía para el pueblo venezolano.

 

 

   “RESPETO Y COOPERACIÓN” CON TRUMP: "DEL 3 DE ENERO APRENDIMOS A NO VER AL OTRO COMO UN ENEMIGO”

    Frente a esta lacerante realidad, el relato justificatorio de Jorge Rodríguez presenta la “transición” tutelada por la Administración norteamericana como un proceso beneficioso y armónico para ambas partes:

 

     “Ahorita mantenemos unas relaciones con el Gobierno del presidente Trump basadas en el respeto, en la cooperación y en la necesidad de que avancemos en la economía, en incrementar la producción petrolera y también adaptar las condiciones de nuestras leyes para que esos procesos, que sin duda incluyen inversión extranjera, puedan avanzar”.

 

   La pregunta que el periodista de "El Paísle formula a continuación es, en realidad, la que cualquiera debería plantearse de inmediato: si todos estos cambios de la legislación eran tan necesarios y son tan beneficiosos para el país, ¿por qué no se hicieron años atrás y se han hecho ahora, en un plazo de tan solo 90 días tras la intervención militar estadounidense?

 

    La respuesta de Rodríguez eleva la indignidad política a una categoría difícilmente superable.  Según el presidente de la Asamblea Nacional, ello se debería al hecho de que:

 

    “Del trauma del 3 de enero ha aprendido muchas cosas, y la principal de ellas ha sido la necesidad de no ver al otro como enemigo”.

 

    “Cuando en política empiezas a ver al adversario como un enemigo, la brecha se hace muchísimo mayor y se pasa por el no reconocimiento. Una de las pequeñas o grandes tragedias que vive la política venezolana —añade Rodríguez— es que los chavistas somos malos perdedores, pero los opositores son pésimos ganadores”.

 

       Más allá de las interpretaciones que pudieran realizarse de su alusión a los “chavistas como malos perdedores”, lo más aberrante en términos políticos es la "lección" que —según dice— han extraído él y el resto de la dirigencia postchavista de la agresión imperialista perpetrada por Estados Unidos: que los venezolanos no deben considerar enemigo a quien les bombardea, les mata, secuestra a su jefe de Estado y les impone desde fuera las condiciones de reorganización de su economía para el beneficio de intereses espurios.

 

     Preguntado finalmente por su consideración acerca de Donald Trump, Rodríguez remata su confesión política con unas palabras que no requieren comentarios adicionales.

 

"Con toda franqueza y con toda sinceridad, después de un hecho tan traumático como el del 3 de enero, la relación con el gobierno del presidente Trump ha sido de respeto y de cooperación. Las cosas hay que decirlas como son. Las llamadas han estado basadas en el respeto y en la necesidad de sacar adelante planes comunes".

 

   En fecha tan reciente como el mes de diciembre del pasado 2025, el propio Jorge Rodríguez denunciaba los planes del

    "Imperio norteamericano, sus esclavos y vasallos de hacerse con la riqueza de Venezuela, robar su petróleo y su oro",

al tiempo que calificaba a Donald Trump  como 

"uno de los más oscuros personajes en la historia de los Estados Unidos, simpatizante de Adolf Hitler y el nazismo".

 

 

EL COSTE POLÍTICO DEL ENCUBRIMIENTO: EL SILENCIO Y LA MENTIRA DESARMAN A LOS PUEBLOS

    Después de unas declaraciones como las formuladas por Jorge Rodríguez a El País, resulta sencillamente imposible sostener que la dirigencia postchavista que “gobierna” con el aval de Donald Trump no ha entregado plenamente a Venezuela al imperialismo estadounidense.

 

     Es por ello que quienes, desde medios de comunicación alternativos u organizaciones de solidaridad, continúan mirando hacia otro lado —o peor aún, proporcionando cobertura política o justificación ideológica a esta élite tutelada por Washington— no están ejerciendo labor crítica ni la responsabilidad internacionalista que una parte de nuestra sociedad espera de nosotros .

 

     En el caso de los medios, porque renunciar a decir la verdad, olvidando que esta es revolucionaria también cuando resulta cruda y difícil de digerir, supone abdicar de la función misma que justifica su existencia y aproxima su práctica a la de aquellos medios corporativos cuya manipulación pretendemos combatir.  En el caso de las organizaciones de solidaridad, porque confundir el apoyo a los pueblos con el alineamiento acrítico con gobiernos concretos las incapacita para situarse del lado de las mayorías populares cuando estas son traicionadas por sus propias élites dirigentes.

 

    Aunque, en ambos casos, tal actitud pueda nacer de inercias políticas asumidas sin reflexionar, errores de análisis o incluso de una voluntad sincera de no fortalecer la “narrativa imperialista”, su efecto objetivo es profundamente nocivo: contribuye a la confusión, al encubrimiento y al desarme ideológico de quienes necesitan comprender con claridad la verdadera naturaleza que estan entrañando estos procesos. 

 

      Falsear la realidad de una capitulación histórica no protege a los movimientos populares: todo lo contrario,  los desarma frente a las traiciones de las élites que pretenden revestir de “pragmatismo” una rendición incondicional ante el poder imperial para así asegurar su propia supervivencia política, y frente a futuras traiciones, allí donde nuevas élites intenten hacer pasar como necesidad histórica lo que no es sino puro sometimiento. 

 

(*) Pinche AQUÍ para leer la entrevista íntegra en "El País".

 

Fuentes:

- Entrevista a Jorge Rodríguez en El País, “Lo más importante ahora en Venezuela es la economía”, 12 de abril de 2026.
https://elpais.com/america/2026-04-12/jorge-rodriguez-lo-mas-importante-ahora-en-venezuela-es-la-economia.html
- Executive Order 14373, “Safeguarding Venezuelan Oil Revenues for the Benefit of the American and Venezuelan People”, The White House, 9 de enero de 2026.
- U.S. Department of the Treasury – OFAC, General License 50A, “Authorizing Certain Transactions Related to Petroleum and Gas Sector Operations in Venezuela”, 18 de febrero de 2026.
- U.S. Department of the Treasury – OFAC, General License 52, “Authorizing Certain Transactions Involving Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA)”, marzo de 2026.
- U.S. Department of the Treasury – OFAC, General License 51A, “Authorizing Certain Transactions Related to Venezuelan Mineral Sector Operations”, 27 de marzo de 2026.
- U.S. Department of the Treasury – OFAC, General License 54, “Authorizing Exportation of Goods and Services Related to Venezuelan Mining Operations”, 27 de marzo de 2026.
- U.S. Department of the Treasury – OFAC, General License 55, “Authorizing

 

VÍDEO: Fragmento de la entrevista concedida por Jorge Rodríguez a El País

 
Jorge Rodríguez denuncia, en diciembre de 2025, los planes de expolio de Estados Unidos y de Trump

 

 
 
 
 
 
 
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