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Martes, 24 de Febrero de 2026 Tiempo de lectura:

EL MOVIMIENTO OBRERO VENEZOLANO: DEL ASCENSO BOLIVARIANO A LA CRISIS ACTUAL

¿Cómo pasó el movimiento obrero de protagonista político a actor debilitado? ¿Fueron el petróleo y las sanciones los factores decisivos en el deterioro salarial?

Durante los años dorados de la bonanza petrolera bajo los gobiernos de Hugo Chávez, el Movimiento Obrero venezolano vivió una etapa de franca expansión y protagonismo. Sin embargo, la caída de los ingresos, la hiperinflación y las sanciones internacionales transformaron radicalmente su capacidad de negociación y su papel en la vida económica del país.

 

POR VICTORIA MARTÍNEZ, DESDE MÉXICO PARA CANARIAS SEMANAL.ORG

 

    Para comprender la evolución del Movimiento Obrero [Img #89967]venezolano durante el gobierno bolivariano se hace preciso  remontarnos a la década de los noventa del pasado siglo  .

 

   En el curso de aquella década, Venezuela estaba atravesando  un proceso de reformas económicas neoliberales, intensamente orientadas hacia la liberalización del mercado, las privatizaciones y la reducción del gasto público. Estas medidas recayeron directamente sobre el empleo y los salarios.

 

   El desempleo superó el 11% en varios momentos y la llamada informalidad laboral llegó a alcanzar a la mitad de la población ocupada. El salario real perdió capacidad de compra y la estabilidad laboral disminuyó notablemente. Muchos trabajadores sintieron que el modelo económico estaba favoreciendo  a los sectores empresariales y financieros en notorio detrimento del empleo.

 

   Los sindicatos tradicionales existentes, agrupados principalmente en la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), estaban estrechamente vinculados a los partidos políticos que gobernaban el país. Esa cercanía generó desconfianza entre las bases. Para finales de la década, el movimiento obrero estaba ya fuertemente debilitado, fragmentado, y con una bajísima capacidad de movilización.

 

   En ese contexto de malestar social y pérdida de legitimidad política fue cuando surgió el proyecto encabezado por Hugo Chávez.

 

 

EL INICIO DEL PROCESO BOLIVARIANO Y LA RECUPERACIÓN LABORAL

    Con la llegada de Chávez al poder en 1999, se planteó un cambio profundo en la relación entre Estado, economía y trabajadores. El discurso oficial prometía recuperar la soberanía económica y fortalecer los derechos laborales.

 

    El factor decisivo fue el petróleo. Entre 2004 y 2012 el precio internacional del crudo superó repetidamente los 100 dólares por barril. Como Venezuela dependía en más de 90% de sus exportaciones petroleras para la obtención de divisas, el Estado recibió ingresos extraordinarios.

 

    Ese flujo permitió aumentar el salario mínimo varias veces al año, expandir el empleo público, financiar programas sociales y aprobar nuevas leyes laborales más protectoras. El desempleo descendió hasta situarse cerca del 7% en 2012. Se ampliaron derechos como la estabilidad laboral y se fortaleció la negociación colectiva en varios sectores.

 

    Durante esos años muchos trabajadores experimentaron mejoras concretas en su nivel de vida. Hubo mayor movilización sindical y surgieron nuevas organizaciones que buscaban diferenciarse del sindicalismo tradicional. fuertemente vinculado a los partidos de la etapa anterior.

 

 

REDISTRIBUCIÓN Y LÍMITES ESTRUCTURALES

     Sin embargo, la mejora salarial y la expansión del empleo estuvieron estrechamente ligadas a la renta petrolera. La economía venezolana continuó dependiendo fundamentalmente del petróleo como fuente principal de divisas.

 

    El país utilizaba los dólares provenientes del crudo para importar alimentos, medicinas, repuestos industriales y bienes de consumo. Mientras el precio del petróleo se mantuvo alto, esta dinámica permitió sostener el crecimiento del gasto público y el aumento de salarios.

 

    El problema fue que la estructura productiva no se transformó de manera profunda. No se consolidó una base industrial diversificada capaz de sustituir masivamente las importaciones. La economía siguió siendo rentista, es decir, dependiente de un solo recurso.

 

     Mientras el ingreso petrolero fue elevado, esa dependencia no generó tensiones visibles. Cuando el contexto internacional cambió, las debilidades estructurales quedaron claramente expuestas.

 

 

LA RELACIÓN ENTRE EL MOVIMIENTO OBRERO Y EL ESTADO

     Durante la etapa de expansión económica el movimiento obrero se fortaleció en buena medida con el respaldo del Estado. En las empresas nacionalizadas se promovieron formas de participación laboral y se impulsaron nuevas centrales sindicales.

 

    Esa cercanía política facilitó negociaciones salariales favorables y permitió que muchas reivindicaciones fueran atendidas con rapidez. Sin embargo, también se redujo la autonomía sindical. Parte del movimiento obrero pasó a formar parte del bloque político que sostenía al gobierno.

 

    Mientras hubo recursos abundantes, esta relación no generó conflictos significativos. El respaldo estatal era visto como una ventaja. Pero cuando comenzó la crisis económica, la dependencia se convirtió en un límite.

 

 

EL DESPLOME DEL PETRÓLEO Y EL INICIO DE LA CRISIS

     A partir de 2014 el precio internacional del petróleo cayó de forma abrupta. Los ingresos en divisas disminuyeron considerablemente. Entre 2014 y 2020 el Producto Interno Bruto se contrajo en más de 70%, una de las caídas más profundas registradas en tiempos de paz en el mundo contemporáneo.

 

     La reducción de divisas afectó directamente a la capacidad de importar bienes esenciales. Al disminuir la oferta, los precios comenzaron a aumentar. La inflación se aceleró hasta convertirse en hiperinflación. En 2018 superó el millón por ciento anual.

 

     El salario perdió valor rápidamente. El ingreso mensual de muchos trabajadores pasó a equivaler a apenas unos pocos dólares frente a un costo de vida muy superior. La capacidad adquisitiva se deterioró de manera drástica.

 

IMPACTO EN EL SECTOR PÚBLICO

    Los trabajadores del sector público fueron de los más afectados. Docentes, personal sanitario y empleados administrativos vieron cómo sus ingresos quedaban muy por debajo del costo de vida.

 

     Se registraron protestas en distintos sectores reclamando aumentos salariales y condiciones laborales adecuadas. La migración masiva impactó fuertemente en áreas como educación y salud, donde miles de profesionales decidieron abandonar el país ante la imposibilidad de sostenerse con los salarios vigentes.

 

    La reducción del poder adquisitivo debilitó también la capacidad organizativa de los sindicatos del sector público, que enfrentaban un Estado con recursos fiscales cada vez más limitados.

 

IMPACTO EN EL SECTOR PRIVADO

    Aunque hubo nacionalizaciones en áreas estratégicas, la gran mayoría de las empresas en Venezuela continuaron siendo privadas, especialmente en comercio y servicios.

 

    Durante la bonanza petrolera, el fuerte consumo interno permitió a muchas empresas absorber los aumentos salariales obligatorios. Sin embargo, cuando el ingreso petrolero cayó y el consumo se redujo, la situación cambió.

 

    Muchas empresas dependían de insumos importados. Con menos divisas disponibles, la producción disminuyó. Miles de pequeñas y medianas empresas cerraron entre 2014 y 2019. Otras redujeron personal o recurrieron a mecanismos informales de pago, incluyendo bonificaciones en divisas para compensar la pérdida de valor del salario en moneda nacional. La crisis afectó de manera general a toda la economía, no solo al sector público.

 

      En cualquier caso, la mayoría del empleo en Venezuela continuó siendo privado: comercio, servicios, pequeñas y medianas industrias. Durante los años de la bonanza económica, el intenso  consumo  había  permitido a muchas empresas absorber aumentos salariales obligatorios por ley.

     Pero cuando cayeron las divisas y el consumo, ocurrió lo siguiente:

  • Empresas dependientes de insumos importados no pudieron producir igual.

  • Miles de pequeñas y medianas empresas cerraron.

  • Se redujeron nóminas.

  • Aparecieron pagos informales o “bonos” fuera del salario formal.

  • Se extendió la dolarización parcial de la economia.

 

    En Valencia, José, el dueño de una pequeña tienda de repuestos, explicaba:
 

   “No es que no quiera pagar mejor. Es que no sé cuánto me costará reponer mercancía la próxima semana. En hiperinflación no puedes planificar.” 

 

   No fue solo una crisis del sector público. Fue contracción general de la economía.

 

 

EL EFECTO DE LAS SANCIONES DE LOS EEUU EN CONTRA DE LA ECONOMIA VENEZOLANA

    Las sanciones económicas aplicadas por Estados Unidos a Venezuela se desarrollaron por etapas y tuvieron distintos niveles de impacto.

 

   Las primeras medidas relevantes, en 2015, estuvieron dirigidas principalmente contra funcionarios específicos y no afectaron directamente el comercio general del país. Sin embargo, en 2017 comenzaron sanciones financieras más amplias que prohibieron al gobierno venezolano y a PDVSA emitir nueva deuda en los mercados estadounidenses o renegociar bonos con normalidad. Esto limitó de forma brutal el acceso al financiamiento internacional en dólares en unos momentos en los que la economía ya estaba en recesión y necesitaba refinanciar compromisos externos.

 

    El punto de mayor impacto se produjo en 2019, cuando Washington impuso sanciones directas al sector petrolero venezolano. Se restringieron las operaciones de PDVSA con empresas estadounidenses y se bloquearon activos en el exterior, incluyendo CITGO.

 

   Dado que el petróleo representaba más del 90% de las divisas del país, estas medidas redujeron aún más la capacidad de generar ingresos externos. Venezuela tuvo que vender crudo con descuentos, utilizar intermediarios y enfrentar mayores costos logísticos y financieros.

 

     Las sanciones no originaron la crisis económica, que ya se había iniciado con la caída del precio del petróleo en 2014 y desequilibrios internos acumulados. Sin embargo, sí profundizaron la contracción, limitaron el acceso a crédito, redujeron importaciones y complicaron la estabilización macroeconómica. En conjunto, actuaron como un factor agravante dentro de una economía ya debilitada.

 

 LA INDUSTRIA PETROLERA Y SUS CONSECUENCIAS LABORALES

     La caída de la producción petrolera en la última década agravó el panorama. PDVSA, principal fuente de ingresos del país, redujo significativamente su capacidad operativa.

 

    Esto tuvo un doble impacto: disminuyeron los recursos fiscales disponibles y se deterioraron las condiciones laborales en uno de los sectores estratégicos del país. La industria petrolera, que durante años  había sido el motor económico del país, dejó de cumplir ese papel en la misma magnitud.

 

    Al reducirse el ingreso petrolero, la economía completa perdió su principal sostén financiero.

 

EL MOVIMIENTO OBRERO EN EL PRESENTE

     En la actualidad el movimiento obrero venezolano sigue existiendo, pero con menor capacidad de presión que durante la etapa de expansión esperimentada durante los gobiernos de Chávez. Persisten protestas sectoriales por salario y condiciones laborales, aunque en un contexto económico restrictivo.

 

    La contracción económica prolongada, la migración y la informalización del empleo han reducido la base organizativa tradicional de los sindicatos. La dolarización parcial de la economía también ha modificado la dinámica laboral.

 

    La experiencia de las últimas dos décadas muestra que el fortalecimiento del movimiento obrero estuvo estrechamente vinculado al ciclo de altos precios del petróleo. Cuando ese ciclo terminó, las debilidades estructurales del modelo económico se hicieron evidentes.

  

     El movimiento obrero venezolano atravesó un proceso de ascenso durante los años de bonanza petrolera y un período de debilitamiento durante la crisis posterior. Las mejoras salariales y la ampliación de derechos laborales estuvieron condicionadas por la renta petrolera.

 

    Al no haberse transformado de manera profunda la estructura productiva del país, la caída de los ingresos externos tuvo un impacto directo sobre el salario, el empleo y la capacidad de organización sindical.

 

    Conocer y comprender esta trayectoria nos permitiría explicarnos la situación actual sin simplificaciones. La historia reciente combina avances reales en determinados momentos con una dependencia estructural que limitó la sostenibilidad de esas conquistas cuando el contexto económico cambió.

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