PRIORIDADES DE 30 AÑOS EN CANARIAS: 215.000 CAMAS PARA TURISTAS, SOLO 100 PARA SANIDAD
Más población, más visitantes y casi las mismas infraestructuras hospitalarias que en los noventa
En tres décadas, Canarias multiplicó su capacidad para alojar turistas, pero no para atender enfermos.
Las cifras revelan una prioridad estructural. El crecimiento económico no ha caminado al mismo ritmo que la sanidad pública.
Por A. RAMÍREZ PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-
En treinta años, se han construido Canarias ha construido más de doscientas mil camas para turistas y apenas cien para ampliar las infraestructuras hospitalarias. Es una radiografía resumida del modelo económico del archipiélago.
Entre 1996 y 2023, las islas pasaron de tener algo más de 330.000 camas turísticas a superar las 545.000. Un aumento del 65%. En el mismo periodo, las camas hospitalarias públicas apenas crecieron de 4.776 a 4.876. ¡Solo cien más en tres décadas! Mientras tanto, la población residente aumentó alrededor de un 40%, incorporando más de 600.000 nuevos habitantes.
A esa presión estructural hay que sumar la población flotante: más de 18 millones y medio de turistas al año. La proporción actual es contundente: más de mil camas turísticas por cada cama hospitalaria pública. La cifra expresa una jerarquía de prioridades.
El modelo económico canario ha orientado sus fuerzas productivas hacia un monocultivo turístico casi absoluto. La planificación territorial, las infraestructuras y la inversión han girado en torno a ese eje. La sanidad pública, en cambio, ha crecido de manera absolutamente residual.
UNA SANIDAD DIMENSIONADA PARA UN PASADO QUE YA NO EXISTE
El sistema hospitalario canario fue diseñado para una población muy inferior a la actual. Hoy debe atender no solo a los residentes permanentes, sino también a millones de visitantes que requieren asistencia por accidentes, enfermedades sobrevenidas o urgencias imprevistas.
De esta forma, no puede sorprender que las listas de espera quirúrgicas se sitúen entre las más elevadas del Estado español. Las urgencias hospitalarias funcionan de forma habitual por encima de su capacidad. Los profesionales sanitarios denuncian plantillas insuficientes, agotamiento estructural y falta de planificación a medio plazo.
El Sindicato de Enfermería SATSE Canarias ha advertido que la sobrecarga asistencial no es coyuntural, sino estructural. Es decir, no responde únicamente a temporadas altas, sino a una insuficiencia crónica de recursos frente a una demanda ampliada de manera permanente. Desde el Colegio Oficial de Médicos de Las Palmas también se ha señalado que el crecimiento demográfico no ha ido acompañado de un refuerzo sanitario equivalente.
EL MONOCULTIVO TURÍSTICO Y SUS CONSECUENCIAS
Canarias depende del turismo para aproximadamente un 35% de su PIB y cerca del 40% del empleo. Esta dependencia no es neutra. Configura las decisiones políticas, la asignación presupuestaria y la orientación de las inversiones.
Mientras se planifican nuevos complejos hoteleros con precisión financiera, la ampliación hospitalaria avanza con una lentitud burocrátca. La lógica dominante no es la de garantizar derechos sociales en función de las necesidades reales, sino la de sostener la competitividad del sector turístico.
El crecimiento económico, bajo esta estructura, no se traduceen fortalecimiento de los servicios públicos. La riqueza generada no revierte de manera proporcional en infraestructuras sanitarias, contratación de personal o modernización hospitalaria. Se produce así una contradicción material entre acumulación económica y reproducción social.
LA ALERTA CIUDADANA: “CANARIAS TIENE UN LÍMITE”
En los últimos años, la plataforma “Canarias tiene un límite” ha articulado una crítica que también conecta saturación territorial, crisis de vivienda, presión ambiental y deterioro de servicios públicos. Su mensaje es claro: no se trata de rechazar el turismo en abstracto, sino de cuestionar un crecimiento sin límites que ignora la capacidad real del territorio.
La sanidad se ha convertido en el indicador más evidente de ese desajuste. Cuando un paciente espera meses para una intervención mientras continúan ampliándose las plazas hoteleras, el problema deja de ser técnico y pasa a ser estructural.
La consigna “Canarias tiene un límite” sintetiza una advertencia concreta: ningún territorio puede expandirse indefinidamente sin tensionar sus estructuras básicas. La sanidad pública, como derecho esencial, revela esa tensión con una claridad imposible de maquillar.
Las cifras revelan una prioridad estructural. El crecimiento económico no ha caminado al mismo ritmo que la sanidad pública.
Por A. RAMÍREZ PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-
En treinta años, se han construido Canarias ha construido más de doscientas mil camas para turistas y apenas cien para ampliar las infraestructuras hospitalarias. Es una radiografía resumida del modelo económico del archipiélago.
Entre 1996 y 2023, las islas pasaron de tener algo más de 330.000 camas turísticas a superar las 545.000. Un aumento del 65%. En el mismo periodo, las camas hospitalarias públicas apenas crecieron de 4.776 a 4.876. ¡Solo cien más en tres décadas! Mientras tanto, la población residente aumentó alrededor de un 40%, incorporando más de 600.000 nuevos habitantes.
A esa presión estructural hay que sumar la población flotante: más de 18 millones y medio de turistas al año. La proporción actual es contundente: más de mil camas turísticas por cada cama hospitalaria pública. La cifra expresa una jerarquía de prioridades.
El modelo económico canario ha orientado sus fuerzas productivas hacia un monocultivo turístico casi absoluto. La planificación territorial, las infraestructuras y la inversión han girado en torno a ese eje. La sanidad pública, en cambio, ha crecido de manera absolutamente residual.
UNA SANIDAD DIMENSIONADA PARA UN PASADO QUE YA NO EXISTE
El sistema hospitalario canario fue diseñado para una población muy inferior a la actual. Hoy debe atender no solo a los residentes permanentes, sino también a millones de visitantes que requieren asistencia por accidentes, enfermedades sobrevenidas o urgencias imprevistas.
De esta forma, no puede sorprender que las listas de espera quirúrgicas se sitúen entre las más elevadas del Estado español. Las urgencias hospitalarias funcionan de forma habitual por encima de su capacidad. Los profesionales sanitarios denuncian plantillas insuficientes, agotamiento estructural y falta de planificación a medio plazo.
El Sindicato de Enfermería SATSE Canarias ha advertido que la sobrecarga asistencial no es coyuntural, sino estructural. Es decir, no responde únicamente a temporadas altas, sino a una insuficiencia crónica de recursos frente a una demanda ampliada de manera permanente. Desde el Colegio Oficial de Médicos de Las Palmas también se ha señalado que el crecimiento demográfico no ha ido acompañado de un refuerzo sanitario equivalente.
EL MONOCULTIVO TURÍSTICO Y SUS CONSECUENCIAS
Canarias depende del turismo para aproximadamente un 35% de su PIB y cerca del 40% del empleo. Esta dependencia no es neutra. Configura las decisiones políticas, la asignación presupuestaria y la orientación de las inversiones.
Mientras se planifican nuevos complejos hoteleros con precisión financiera, la ampliación hospitalaria avanza con una lentitud burocrátca. La lógica dominante no es la de garantizar derechos sociales en función de las necesidades reales, sino la de sostener la competitividad del sector turístico.
El crecimiento económico, bajo esta estructura, no se traduceen fortalecimiento de los servicios públicos. La riqueza generada no revierte de manera proporcional en infraestructuras sanitarias, contratación de personal o modernización hospitalaria. Se produce así una contradicción material entre acumulación económica y reproducción social.
LA ALERTA CIUDADANA: “CANARIAS TIENE UN LÍMITE”
En los últimos años, la plataforma “Canarias tiene un límite” ha articulado una crítica que también conecta saturación territorial, crisis de vivienda, presión ambiental y deterioro de servicios públicos. Su mensaje es claro: no se trata de rechazar el turismo en abstracto, sino de cuestionar un crecimiento sin límites que ignora la capacidad real del territorio.
La sanidad se ha convertido en el indicador más evidente de ese desajuste. Cuando un paciente espera meses para una intervención mientras continúan ampliándose las plazas hoteleras, el problema deja de ser técnico y pasa a ser estructural.
La consigna “Canarias tiene un límite” sintetiza una advertencia concreta: ningún territorio puede expandirse indefinidamente sin tensionar sus estructuras básicas. La sanidad pública, como derecho esencial, revela esa tensión con una claridad imposible de maquillar.


























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