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Viernes, 28 de Noviembre de 2025 Tiempo de lectura:

PASTILLAS, SOBRES Y CONGRESOS: ASÍ FUNCIONA EL TRIÁNGULO DE LA CORRUPCIÓN MÉDICA (VÍDEO)

Más de 92.000 médicos españoles bajo sospecha: la sanidad española en el punto de mira

Detrás de la bata blanca y el lenguaje técnico se esconde un negocio multimillonario donde más de 92.000 médicos en España han recibido pagos, regalos o viajes por parte de las grandes farmacéuticas. Lo que parecía una consulta médica, en realidad podría ser una venta encubierta. Esta investigación extraordinariamente documentada, con referencias directas a las fuentes, revela cómo funciona este triángulo de poder entre hospitales, médicos e industria farmacéutica, y cómo pone en riesgo tu salud, tu bolsillo y la confianza en el sistema sanitario.

 

 

POR JORDI RUIZ PARA CANARIAS SEMANAL.ORG

 

    En la mayoría de los casos, cuando alguien va al médico, confía en que la persona que lo atiende le recomendará el [Img #88234]mejor tratamiento posible. Pero, ¿qué pasaría si esa decisión médica estuviera influida por intereses económicos? ¿Y si grandes empresas farmacéuticas pagaran a los médicos para que receten sus productos, aunque no siempre sean los más eficaces o seguros?

 

   Esta práctica existe, y ha sido documentada en muchos países del mundo, incluyendo España. Hemos tratado de escribir este  artículo en un lenguaje carente de tecnicismos, sencillo y accesible, para que cualquier persona pueda entender cómo funcionan estos tipo sobornos, qué consecuencias tienen y por qué razones nos afectan a todos.

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  ¿Qué es un soborno médico?

     Un soborno médico se produce cuando una empresa farmacéutica da dinero, concede regalos u otros beneficios a médicos o funcionarios del sistema de salud a cambio de que tomen decisiones que favorezcan sus productos.

 

   Por ejemplo, pueden pagar a un médico para que recete un medicamento específico o para que lo defienda públicamente. A veces, las empresas farmacéuticas invitan a los médicos a Congresos en el extranjero, cubriendo todos los gastos, o les pagan por dar conferencias que en realidad son excusas para promocionar un fármaco.

 

   Estas acciones no siempre son ilegales. Muchas veces son disfrazadas de “colaboraciones profesionales” o “formación médica”. Pero aunque puedan parecer legales, el problema es que influyen en decisiones que deberían basarse únicamente en lo que es mejor para el paciente.

 

 

Casos en el mundo: Pfizer y los pagos por influencia

    Pfizer es una de las empresas farmacéuticas más grandes del mundo. En varias ocasiones ha sido multada por pagar sobornos. Por ejemplo, en 2012, el Gobierno de Estados Unidos sancionó a Pfizer con 60 millones de dólares por dar dinero a médicos y funcionarios públicos en Rusia, Bulgaria, Croacia y Kazajistán. El objetivo era que sus medicamentos fueran recetados y comprados más fácilmente, aunque no fueran mejores que otros.

 

   Tres años antes, en el 2009, la misma empresa tuvo que pagar la friolera de 2.300 millones de dólares por promover medicamentos para usos no autorizados. Es decir, los vendía para tratar enfermedades para las que no habían sido aprobados. Esta práctica puso en riesgo a los pacientes, porque podian recibir tratamientos que no eran adecuados o seguros.

 

   Más recientemente, en 2023, otra empresa llamada Biohaven, que había sido comprada por Pfizer, fue sancionada con casi 60 millones de dólares. El motivo: pagar a médicos para que prescribieran su medicamento para la migraña, ofreciéndoles ventajas económicas y personales.

 

 

  ¿Y en España? Una práctica también muy extendida: 92 mil médicos españoles recibieron pagos y regalos 

      En España, el fenómeno del soborno encubierto en el ámbito sanitario ha dejado de ser una sospecha para convertirse en una realidad muy documentada.

 

     Según los datos publicados por Farmaindustria, en el 2022, casi 92.000 médicos españoles recibieron pagos o regalos de parte de las grandes farmacéuticas. Un solo médico habia llegado a cobrar más de 146.000 euros en un año por conceptos tales como formación, asesorías o participación en eventos.

    Aunque en muchos casos estos pagos son legales, generan dudas mas que razonables sobre la independencia médica. ¿Está el médico recomendando un tratamiento porque realmente es el mejor, o porque ha recibido un beneficio de la empresa que lo fabrica?

 

  Esta información, es hoy públicamente accesible gracias a la presión de organizaciones como "Transparencia Internacional España", que ha puesto al descubierto  una práctica sistemática que afecta a todas las comunidades autónomas, desde grandes hospitales públicos hasta clínicas privadas.

 

   En algunos casos, los beneficios superaron los 100.000 euros anuales por médico, una cifra difícil de justificar sin que se vean comprometidos los principios de imparcialidad profesional. Este tipo de prácticas genera, naturalmente, una profunda desconfianza entre pacientes, y plantea interrogantes éticos y políticos sobre la eficacia de los sistemas de autorregulación.

 

   ¿Cómo garantizar que un tratamiento se prescribe por necesidad clínica y no por interés económico? ¿Qué consecuencias tiene esto en el gasto público, la salud de la población y la equidad en el acceso a tratamientos?

 

 

Formas comunes de soborno encubierto

    Hoy en día, los sobornos ya no se entregan como en las películas, con maletines de dinero. Son más sofisticados. Algunas de las formas más comunes son:

- Viajes a congresos internacionales  pagados completamente por la empresa.


- Pagos por “consultorías”  que nunca se realizan realmente

.
- Becas o ayudas a familiares  del profesional.


- Regalos materiales , como ordenadores, móviles o incluso cenas de lujo.


- Contratos para dar charlas , donde se paga más por el “acto” que por el contenido.

 

   Todo esto es presentado como si fuera parte del trabajo habitual, pero tiene un objetivo claro: influir en las decisiones de los médicos.

 

  ¿Qué consecuencias tiene esto para los pacientes?

    Las personas que van al médico esperan recibir el mejor tratamiento posible. Pero si ese médico ha sido influido por una empresa farmacéutica, puede estar recomendando un medicamento más caro, menos efectivo o incluso con más efectos secundarios. Esto tiene muchas consecuencias:

- Gasto sanitario más alto:  Se recetan fármacos caros cuando hay otros más baratos y eficaces.


- Pérdida de confianza:  Los pacientes dejan de confiar en los médicos cuando descubren estos conflictos de interés.


- Problemas de salud: Se cronifican enfermedades que podrían tratarse mejor, o se generan efectos negativos por medicamentos innecesarios.


- Desigualdad: No todos los pacientes reciben el mismo tratamiento, porque dependen del médico que los atienda.

 

 

¿Quién controla estas prácticas?

    En teoría, son las autoridades sanitarias y los  Colegios médicos los que deberían vigilar este tipo de situaciones. En España, las propias farmacéuticas tienen un código ético (a través de Farmaindustria) que establece qué está permitido y qué no. Pero en la práctica, este sistema de autorregulación ha sido muy débil e ineficaz.

 

    En los últimos 10 años, las sanciones a laboratorios por estas prácticas han sido mínimas. Por ejemplo, se han impuesto multas por un total inferior a un millón de euros, una cifra realmente ridícula si se compara con los beneficios multimillonarios que obtienen cada año.

 

    Además, muchos de estos “acuerdos” o “detalles” no se publican de forma clara. Aunque algunas empresas publican los nombres de los médicos que reciben dinero, otras lo hacen de forma anónima, dificultando que los ciudadanos puedan saber si su médico tiene algún conflicto de interés.

 

 

¿Qué se puede hacer?

    Este problema tiene, obviamente, solución. Pero requeriría voluntad política y participación ciudadana. Algunas de las medidas que podrían contribuir a mejorar la situación son:

 

- Prohibir los pagos directos a médicos  por parte de las farmacéuticas.


- Exigir que toda la formación médica sea financiada por fondos públicos o entidades neutrales.

 
- Obligar a publicar de forma clara y accesible todos los pagos e incentivos.


- Fortalecer la vigilancia de las autoridades sanitarias y endurecer las sanciones.


- Educar a los futuros médicos en ética profesional y transparencia.

 

     Pero también sería importante que los pacientes hagan preguntas, se informen y no tengan miedo de consultar segundas opiniones. La salud es un derecho, y debe estar por encima de cualquier interés económico.


 

Una medicina libre de influencias es posible 

     La relación entre médicos y farmacéuticas debe basarse en la transparencia, la ética y el respeto por los pacientes. Cuando las empresas pagan para influir en las decisiones clínicas, no solo se comete una falta ética, sino que se pone en peligro la salud de millones de personas. Como ciudadanos, tenemos derecho a exigir una medicina libre de corrupción y centrada en el bienestar de las personas.

 

    Hablar sobre esto, informarse y denunciar es el primer paso para cambiar un sistema que, tal como está hoy, muchas veces no cura: solo vende.

 

FUENTES CONSULTADAS

Pfizer y los casos de corrupción internacional

Caso Biohaven/Pfizer 2023 (EE. UU.)

Informe en España (Farmaindustria 2022)

Artículo de divulgación consultado (base)

  •  Articulo:  Una medicina que no cura: solo vende

 

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