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EL SERVICIO SECRETO MARROQUÍ "EN PELOTAS" : UNA FILTRACIÓN EXPONE LAS ENTRAÑAS DE SU APARATO DE ESPIONAJE

¿Podrá el Gobierno Sanchez averiguar finalmente quién lo espió y ordenó abrir la frontera ceutí? ¿Fue Ceuta escenario de una crisis migratoria espontánea o de una operación planificada desde las estructuras de poder marroquíes?

Una filtración sin precedentes expone los datos de miles de integrantes de los servicios de seguridad marroquíes. Sus autores prometen revelar ahora los nombres y las órdenes de quienes supuestamente organizaron la entrada masiva de migrantes en Ceuta.

 

 

UNA EXCLUSIVA DE CARLOS SERNA PARA CANARIAS SEMANAL.ORG

 

    Durante años, Marruecos ha sido acusado de desplegar en España y otros países europeos una estrategia que combina [Img #93954]métodos muy distintos: intensa vigilancia a los opositores a la Monarquía alauita, infiltración de comunidades emigrantes, captación económica de políticos, utilización del programa Pegasus y presión migratoria sobre las fronteras de Ceuta y Melilla.

 

  Hasta ahora, esas acusaciones aparecían dispersas en investigaciones judiciales, informes de inteligencia y revelaciones periodísticas. Siempre faltó una pieza que permitiera observar el aparato encargado de ejecutarlas. Ahora esa pieza puede haber comenzado a salir a la luz.

 

     Un grupo de piratas informáticos denominado Jabaroot acaba de difundir estos días una gigantesca base de datos que,  al parecer, contiene las identidades de nada menos que 70.000 integrantes de los servicios de inteligencia interior y de la policía marroquí. No todos serían espías operativos ni la aparición de un nombre prueba por sí sola ninguna actividad ilegal. Pero antiguos miembros de los Servicios Secretos marroquíes han reconocido ya a varios responsables relevantes, lo que proporciona credibilidad parcial a una filtración cuyo alcance completo todavía se desconoce.

 

   La importancia de los archivos citados no reside únicamente en su volumen. Sus autores aseguran que entre las personas expuestas se encuentran agentes enviados a Europa para realizar operaciones clandestinas. Y prometen algo todavía más comprometedor: publicar los nombres y las órdenes recibidas por quienes supuestamente organizaron sobre el terreno las entradas masivas de migrantes en Ceuta.

 

   De ser auténtica esa documentación, podría ayudar a reconstruir una historia que comenzó mucho antes de la última crisis fronteriza: la conversión de los servicios de seguridad marroquíes en un poderoso instrumento de política exterior; el espionaje de periodistas, activistas y dirigentes europeos; la infección con Pegasus del teléfono de Pedro Sánchez; las sospechas de corrupción en el Parlamento Europeo; y la utilización de la inmigración como mecanismo de presión sobre gobiernos necesitados de la colaboración de Rabat.

 

   Eso es lo que está en juego. No se trata solamente de una lista robada ni de una guerra entre piratas informáticos y agentes secretos. Se trata de averiguar si Marruecos ha logrado construir a lo largo de años una red de vigilancia e influencia dentro de Europa y si la filtración de Jabaroot puede  o no revelar, por primera vez, quiénes la integran, cómo actúa y hasta dónde llegan sus órdenes.

 

   El misterio comienza con un archivo que ya circula por las redes. Pero la prueba que podría cambiarlo todo es la que sus autores aseguran guardar todavía.

 

EL «REGALO» QUE LLEGÓ DESDE LAS SOMBRAS

    El archivo comenzó a circular este mismo lunes casi sin aviso. Contenía nombres, números de identidad, identificadores administrativos y años de reclutamiento de cerca de 70.000 personas vinculadas presuntamente a la Dirección General de Vigilancia del TerritorioDGST, el servicio de Inteligencia interior— y a la Dirección General de Seguridad Nacional, la policía marroquí.

 

    Una segunda relación añadía información todavía más delicada: grados profesionales y números de identificación bancaria de unos 1.400 funcionarios.

 

   Varios antiguos agentes marroquíes consultados por el digital conservador español El Confidencial, reconocieron algunos nombres, entre ellos responsables de recursos humanos, contraespionaje e investigación. La autenticidad completa del material no ha podido ser verificada públicamente, pero esas comprobaciones parciales indican que no se trata de una simple lista fabricada al azar.

 

    El colectivo Jabaroot presentó la filtración como un «regalo a Europa y especialmente a España». Su mensaje sostiene que entre las personas expuestas figuran agentes que habrían trabajado en territorio europeo realizando operaciones de espionaje, escuchas y captación de políticos o empresarios. Marruecos no ha confirmado oficialmente ni la procedencia ni la integridad del archivo.

   

   Pero la lista podría ser solamente el primer movimiento. Los autores de la filtración han prometido publicar otra relación, mucho más reducida y peligrosa: la de quienes supuestamente «orquestaron y coordinaron el plan de Ceuta». El colectivo Jabaroot asegura poseer copias de órdenes dirigidas a agentes desplazados a FnideqCastillejos, junto a la frontera ceutí— antes y durante la reciente entrada de migrantes.

 

   Si esos documentos aparecieran y fueran autentificados, convertirían una sospecha política en una pista documental: la posible utilización organizada de seres humanos como arma de presión diplomática.

 

UNA FRONTERA QUE SE ABRE

     Para comprender el alcance de la amenaza, hay que retroceder al 17 de mayo de 2021. Aquella madrugada, Marruecos relajó de forma súbita el control fronterizo. En menos de veinticuatro horas, unas 10.000 personas —muchas de ellas menores— entraron en avalancha en Ceuta. La ciudad quedó desbordada mientras soldados españoles se desplegaban en las playas y centenares de personas trataban de regresar a nado.

 

  La explicación inmediata fue la hospitalización en Logroño de Brahim Ghali, secretario general del Frente Polisario, enfermo de covid. Rabat consideró su entrada secreta en España era una afrenta. Sin embargo, tres informes reservados del CNI, citados en la investigación internacional publicada en julio de 2026 por El Confidencial y Forbidden Stories, sostendrían que Marruecos vio en el episodio una «magnífica oportunidad» para forzar a Madrid a modificar su posición sobre el Sáhara Occidental.

 

   Según esos documentos, la estrategia habría sido coordinada por Fouad Ali El Himma, poderoso consejero de Mohamed VI, junto con Abdellatif Hammouchi, director de la DGST y de la policía. También habrían participado Yassine Mansouri, responsable de la Inteligencia exterior, y el ministro de Exteriores, Nasser Bourita.

 

   Diez meses después, el 18 de marzo de 2022, Rabat difundió una carta de Pedro Sánchez en la que el Gobierno español consideraba la propuesta marroquí de autonomía para el Sáhara como la base «más seria, realista y creíble» para resolver el conflicto. El giro no demuestra por sí mismo que España cediera a un chantaje, pero dejó una pregunta que nunca ha desaparecido: ¿qué ocurrió durante aquellos meses en los que la diplomacia oficial parecía paralizada?

 

  EL TELÉFONO DEL PRESIDENTE

    Mientras miles de personas cruzaban hacia Ceuta en mayo de 2021, otra operación se desarrollaba silenciosamente. Esta vez, la frontera no era una alambrada: era el teléfono del presidente del Gobierno.

 

   En mayo de 2022, el Ejecutivo español reconoció que los móviles de Pedro Sánchez y de la ministra de Defensa, Margarita Robles, habían sido infectados con Pegasus, un programa desarrollado por la compañía israelí NSO Group. Posteriormente se identificaron ataques contra los terminales de Fernando Grande-Marlaska y Luis Planas.

 

   Del teléfono de Sánchez fueron extraídos unos 2,6 gigabytes de información durante una primera intrusión y 130 megabytes en una segunda. La infección principal coincidió temporalmente con la crisis de Ceuta, pero el Gobierno de Sanchez evitó señalar a Marruecos porque la investigación judicial no logró identificar al autor.

 

   La Audiencia Nacional archivó provisionalmente el caso en 2023 ante la falta de cooperación de Israel. Lo reabrió en abril de 2024 tras recibir informaciones procedentes de Francia, donde también se investigaba el espionaje a políticos, periodistas y abogados. En enero de 2026 volvió a cerrarlo sin poder atribuir las infecciones. La sospecha sobre Rabat, por tanto, nunca llegó a convertirse en una conclusión judicial. Reuters, El País

 

PEGASUS: EL ARMA PARA LOS OBJETIVOS DIFÍCILES

    Las primeras señales habían aparecido antes. En 2019, Amnistía Internacional documentó ataques con tecnología de NSO contra los defensores de derechos humanos marroquíes Maati Monjib y Abdessadak El Bouchattaoui. En 2020 identificó operaciones de «inyección de red» contra el periodista Omar Radi, crítico con la corrupción y con las relaciones entre el  monarca marroquí y los grandes negocios.

 

   Pegasus permite acceder a mensajes, fotografías, correos, micrófono, cámara y localización. Algunas versiones  de ese programa logran infectar el aparato sin que su propietario pulse enlace alguno. El teléfono deja así de ser una herramienta personal y se convierte en un micrófono transportado voluntariamente por la víctima.

 

    La investigación Pegasus Project reveló en 2021 una base de más de 50.000 números seleccionados por clientes de NSO en distintos países. Entre los potenciales objetivos asociados al operador marroquí aparecían periodistas, activistas, responsables argelinos y figuras internacionales, incluidos Emmanuel Macron y miembros de su Gobierno. La presencia de un número en la lista no prueba por sí sola que el dispositivo fuese infectado, pero los análisis forenses confirmaron numerosos ataques. 

 

   Marruecos ha negado reiteradamente haber comprado o utilizado Pegasus. NSO sostiene que vende su tecnología exclusivamente a organismos estatales para combatir el terrorismo y la delincuencia grave y que no conoce los objetivos concretos escogidos por sus clientes.

 

   La investigación publicada el pasado mes de julio de  este año aporta, sin embargo, testimonios de antiguos oficiales y documentos internos que describirían nombres, departamentos, lugares de trabajo y procedimientos. En esa estructura aparece Mohamed Raji, número dos de la DGST y conocido dentro del aparato como el «señor de las escuchas».

 

CUANDO EL VIGILANTE ES VIGILADO

    En agosto de 2025, el colectivo Jabaroot puso a Raji en el otro extremo del objetivo. Difundió su documento de identidad, datos bancarios, salario y títulos de propiedad de terrenos industriales adquiridos por unos 2,86 millones de euros. Según el periodista marroquí exiliado Souleiman Raissouni, el material apuntaría además al cobro de comisiones vinculadas a adquisiciones de tecnología de espionaje.

 

   Antes y después aparecieron documentos sobre propiedades atribuidas a Nasser Bourita y Yassine Mansouri, nóminas de empleados de los palacios reales y datos de unos dos millones de afiliados a la Seguridad Social marroquí.

 

   Nadie sabe con certeza quién se oculta tras Jabaroot. Rabat ha señalado informalmente a Argelia, su gran rival regional. Otras hipótesis apuntan a antiguos agentes enfrentados con Hammouchi, a colaboradores del exresponsable de inteligencia Mehdy Hijaouy o a un servicio europeo que estaría devolviendo golpes recibidos años atrás.

 

    La grieta interna no sería pequeña. La propia DGST reconoció que 38 agentes abandonaron sus puestos entre 2022 y mediados de 2023, aunque negó que las deserciones superaran las 160, como habían publicado algunos medios.

 

EL OTRO FRENTE: COMPRAR INFLUENCIA

    El espionaje marroquí también apareció en el escándalo de corrupción descubierto en el Parlamento Europeo en diciembre de 2022. Las investigaciones del llamado Qatargate —o Moroccogate en su vertiente marroquí— señalaron presuntos pagos destinados a mejorar la imagen de Rabat y defender sus intereses en Bruselas.

 

   El antiguo eurodiputado italiano Pier Antonio Panzeri reconoció haber participado en una red de influencia y mantuvo contactos con Abderrahim Atmoun, actual embajador marroquí en Polonia, y con Mohamed Belharache, identificado en la investigación como agente M118 de la inteligencia exterior. Marruecos rechazó las acusaciones y denunció una campaña contra sus relaciones con la Unión Europea. Associated Press

 

   En 2024, la justicia belga trasladó a Marruecos la investigación sobre Atmoun y Belharache. La decisión fue conocida poco antes de que Bruselas anunciara un acuerdo para facilitar la repatriación de ciudadanos marroquíes sin permiso de residencia. Las autoridades belgas negaron cualquier intercambio político y recordaron la separación de poderes.

 

LA LISTA QUE TODAVÍA NO HA APARECIDO

   La filtración de las 70.000 identidades cambia ahora el sentido de la vigilancia. Quienes durante años habrían tenido bajo la lupa a opositores, periodistas y gobiernos extranjeros se enfrentan a la posibilidad de ser identificados.

 

    Sin embargo, el documento decisivo sigue oculto: las órdenes relativas a Ceuta que Jabaroot afirma poseer. Hasta que sean publicadas y sometidas a verificación independiente, sus acusaciones deben considerarse solo eso, acusaciones. El verdadero suspense no reside ya en saber si el aparato marroquí ha sufrido una brecha gigantesca. Las comprobaciones parciales indican que la ha sufrido. La incógnita es qué aparecerá después y si España está preparada para investigarlo.

 

   Porque detrás de los números filtrados no solo puede esconderse una red de espías. También podría hallarse la respuesta a una pregunta que lleva cinco años cruzando el Estrecho: quién abrió realmente la frontera de Ceuta, por qué lo hizo y qué obtuvo a cambio.

 

EUROPA ANTE SU PROPIO PUNTO CIEGO

    La incógnita afecta también a los gobiernos europeos. Durante años, Marruecos ha sido considerado un socio imprescindible para contener la inmigración, combatir el terrorismo y preservar la estabilidad en el norte de África. Esa dependencia ha otorgado a Rabat una capacidad de presión excepcional: puede presentarse simultáneamente como garante de la seguridad y como el país capaz de retirar esa seguridad cuando sus intereses se ven amenazados.

 

   España conoce bien esa fragilidad. Bélgica pudo comprobarla cuando el esclarecimiento del Moroccogate coincidió con las negociaciones sobre las repatriaciones. Francia también ha debido investigar la posible selección de Emmanuel Macron y varios ministros como objetivos de Pegasus. En todos los casos se repite una dificultad: los países europeos necesitan la colaboración del mismo Estado al que podrían tener que investigar.

 

   La lista difundida por el colectivo Jabaroot amenaza con alterar ese equilibrio. Si contiene los nombres de agentes que actuaron en Europa, las autoridades españolas, francesas y belgas podrían cotejar nombres con registros de entrada, domicilios, sociedades, cuentas bancarias y contactos políticos. Lo que hoy es una masa casi inabarcable de datos podría transformarse, mediante una investigación paciente, en el mapa de una red.

 

    Pero existe otro riesgo: que el volumen de la filtración impida distinguir lo decisivo de lo accesorio. La friolera de setenta mil identidades producen un gran impacto mediático, aunque no todas correspondan necesariamente a espías operativos ni prueben actividades ilegales. La clave estará en los grupos más reducidos, las cadenas de mando y las órdenes concretas.

 

UN FINAL TODAVÍA ABIERTO

    Jabaroot ha demostrado que dispone de acceso a información interna de enorme sensibilidad, pero eso no convierte automáticamente en cierta cada una de sus afirmaciones. Su identidad, sus propósitos y sus posibles vínculos con otros servicios secretos continúan siendo desconocidos. Una filtración puede revelar delitos y abusos, pero también formar parte de una guerra de inteligencia en la que la información verdadera se utiliza para dar credibilidad a mensajes interesados.

 

    Por eso, la prometida lista de quienes habrían organizado la operación de Ceuta será la auténtica prueba. Si solo aparecen nombres sin documentación que los conecte con decisiones u órdenes, permaneceremos en el terreno de la acusación. Si, en cambio, se publican instrucciones autentificables, fechas, desplazamientos y comunicaciones, España se enfrentará a una cuestión de Estado.

 

   En ese supuesto, ya no bastaría con hablar de una crisis migratoria ni de una reacción espontánea de Rabat. Habría que investigar si un Gobierno extranjero planificó el desplazamiento de miles de personas —incluidos menores— para desestabilizar una ciudad española, presionar al Ejecutivo y obtener una modificación de su política exterior.

 

   Por ahora, el archivo permanece cerrado. Quienes aseguran poseerlo anuncian que pronto lo abrirán. Al otro lado del Estrecho, el silencio oficial es absoluto. Y dentro de los servicios marroquíes, miles de funcionarios deben preguntarse si su nombre será el siguiente en aparecer.

 

FUENTES CONSULTADAS

  • Alicia Alamillos e Ignacio Cembrero, «Un grupo de hackers “regala a España” los datos de 70.000 agentes del espionaje marroquí en plena crisis de Ceuta», El Confidencial, 24 de agosto de 2026.
  • José Bautista, Miguel Ángel Gavilanes, Ignacio Cembrero, Hicham Mansouri, Javier G. Fernández y Laura Martín, «Pegasus Project: en las entrañas del espionaje marroquí», investigación coordinada por Forbidden Stories y publicada por El Confidencial, 16 de julio de 2026.
  • Ignacio Cembrero, «El artífice marroquí del espionaje con Pegasus, “hackeado”: sus datos y propiedades, en la red», El Confidencial, 14 de agosto de 2025.
  • Ignacio Cembrero, «¿Espías por inmigrantes? Bélgica cede con el Moroccogate y deja la investigación a Rabat», El Confidencial, 17 de junio de 2024.

Investigación complementaria 

  • Forbidden Stories, «How did Morocco become addicted to tracking down its opponents with spyware?», 16 de julio de 2026. Investigación sobre la estructura de la DGST, sus responsables y la utilización atribuida a Marruecos de Pegasus.
    Consultar investigación
  • Forbidden Stories, «While France was considering buying Pegasus, Morocco was spying on its ministers», 16 de julio de 2026. Documentación sobre la selección de Emmanuel Macron y miembros de su Gobierno como posibles objetivos.
    Consultar investigación
  • Forbidden Stories, «Pegasus: The new global weapon for silencing journalists», 18 de julio de 2021. Investigación internacional basada en más de 50.000 números seleccionados por clientes de NSO Group.
    Consultar investigación
  • Amnistía Internacional, «Días después de que NSO Group se comprometiera a respetar los derechos humanos, su software espía se utilizó para atacar a un periodista marroquí», 22 de junio de 2020. Análisis forense del teléfono de Omar Radi.
    Consultar informe
  • Amnistía Internacional, «Moroccan journalist targeted with network injection attacks using NSO Group’s tools», 22 de junio de 2020. Informe técnico completo sobre los ataques de inyección de red.
    Consultar informe técnico
  • Amnistía Internacional, «Forensic Methodology Report: How to catch NSO Group’s Pegasus», 18 de julio de 2021. Metodología forense empleada para identificar las infecciones.
    Consultar metodología
  • Amnistía Internacional, «Morocco/Western Sahara: Activist targeted with Pegasus spyware», 10 de marzo de 2022. Confirmación forense del ataque contra la defensora saharaui Aminatou Haidar.
    Consultar información
  • Reuters, «Spanish prime minister’s mobile phone infected by Pegasus spyware», 2 de mayo de 2022. Confirmación gubernamental de las infecciones de los teléfonos de Pedro Sánchez y Margarita Robles.
    Consultar información
  • Reuters, «Spain reopens Israeli spyware probe, sharing information with France», 23 de abril de 2024. Reapertura de la investigación de la Audiencia Nacional tras recibir información francesa.
    Consultar información
  • El País, «Israel blocks Spain’s judicial investigation into Pegasus spyware scandal», 22 de enero de 2026. Segundo archivo de la causa y falta de cooperación judicial israelí.
    Consultar información
  • Associated Press, «Morocco says EU ties under attack amid corruption scandal», 5 de enero de 2023. Reacción oficial marroquí ante las acusaciones relacionadas con el Qatargate/Moroccogate.
    Consultar información
  • Le Monde, «Qatargate: Attention shifts to Morocco in EU Parliament corruption scandal», 17 de diciembre de 2022. Investigación sobre los vínculos de Pier Antonio Panzeri con representantes marroquíes.
    Consultar información
 
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