Miércoles, 04 de Febrero de 2026

Actualizada

Miércoles, 04 de Febrero de 2026 a las 10:20:26 horas

| 1526
Miércoles, 04 de Febrero de 2026 Tiempo de lectura:

VENEZUELA DE RODILLAS: EL IMPERIO ENTRA POR LA PUERTA GRANDE

Cuando la soberanía se negocia en salones dorados... ¿a qué precio se compran la paz y el petróleo?

La reunión entre Delcy Rodríguez y la enviada de Estados Unidos no es solo una foto diplomática. Es el retrato de una política entreguista que ha cambiado soberanía por sobrevivencia, dignidad por silencio.

POR ENRIQUE URDANETA PARA CANARIAS SEMANAL.ORG

 

    Insólitamente, la escenificación  se produjo en el Palacio de Miraflores, en Caracas. Allí, bajo los mismos candelabros del poder que alguna vez osaron desafiar frontalmente  al Imperio del norte, la enviada de Washington, Laura Dogu, fue recibida con gestos cálidos, sonrisas, alfombras y palabras amables.

 

    Delcy Rodríguez, presidenta encargada, y su hermano Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, están presentes. Se estrechan las manos, se sientan frente a frente, se toman la foto.

   No se trata de una visita accidental: es una cita programada, acordada, con el fin de “fortalecer la cooperación” entre Venezuela y Estados Unidos. Y todo ello ocurre mientras el presidente del Ejecutivo del país, Nicolas Maduro, permanece en las mazmorras  de una prisión en Brooklyn, Nueva York.

 

      Pero, ¿cooperación en qué términos? ¿Con qué correlación de fuerzas? ¿Con qué previsibles consecuencias? ¿Quién es el que coopera y quién es el que se somete?

 

      El gesto diplomático, disfrazado de una suicida realpolitik, está encubriendo una rendición política, toscamente disfrazada de pragmatismo.

    Washington no se ha disculpado ni por los años de bloqueo económico, ni por las sanciones unilaterales que asfixiaron la vida cotidiana del pueblo venezolano, ni por el saqueo de CITGO, ni por los reconocimientos diplomáticos a un ridículo autoproclamado presidente inexistente.

 

“En nombre de la paz, se está permitiendo que empresas transnacionales petroleras regresen sin mayor control”

 

     No. Al contrario. La enviada Dogu vino a “reafirmar el plan de tres fases de la Casa Blanca para Venezuela”, sin que Caracas mostrara la menor intención de interpelar ese plan o atreverse a indicar cuáles eran sus condiciones. Traducido al roman palatino: una rendición en toda regla.

 

EL CORDÓN UMBILICAL CON LA POTENCIA QUE NOS ASESINA

     La imagen de Dogu en Miraflores no solo es un símbolo. Es también una línea política. Porque mientras se le abre la puerta del Palacio de Miraflores a los emisarios del imperio, se criminaliza, reprime o silencia a quienes reclaman desde abajo, desde los barrios, desde los sindicatos, desde las comunas.

 

    Esta macabra escena se inscribe en una lógica más profunda: la de una política exterior que, en nombre de la sobrevivencia del Estado, ha terminado por arrastrarse ante el altar de los verdugos de ayer. No se trata ya de un giro táctico, sino de una claudicación estratégica.

 

    La política del Gobierno venezolano, bajo el argumento de buscar "levantar sanciones" o "estabilizar la economía" o de "recuperar a su presidente", ha terminado legitimando una arquitectura de relaciones internacionales en la que el poder imperial  marca  la pauta.

 

    Se cede a cambio de oxígeno, se entrega soberanía a cambio de migajas, se normaliza el trato con quien aún impone condiciones, diseña planes y pretende gobernar desde lejos.

 

“Cuando se borra la memoria, se le allana el camino al regreso del amo”

 

 

CUANDO LA SOBERANÍA SE VENDE COMO DIPLOMACIA

[Img #89561]

Delcy Rodríguez con  Laura Dogu, la nueva encargada de negocios de Estados Unidos en Venezuela, en el Palacio de Miraflores

 

 

      El gesto de abrirle la puerta a Dogu sin exigir ni una disculpa, sin siquiera una condena formal a la política de asfixia impuesta por su país, es un acto de sumisión. Y no es, desde luego, el primero.

 

    En nombre de la paz, se ha permitido que empresas transnacionales petroleras regresen sin mayor control. Se ha postergado indefinidamente la auditoría de lo privatizado. Se ha aceptado que el capital financiero internacional intervenga en áreas clave de la economía nacional. Se ha reconfigurado el orden económico bajo lógicas neoliberales encubiertas con un lenguaje de presunta resistencia. Y todo esto mientras el salario mínimo sigue en niveles de miseria, mientras las pensiones no cubren ni el transporte y mientras la migración masiva sigue drenando al país.

 

     Hay quienes se atreven a llamar a esto “madurez política”. Otros prefieren hablar de “reacomodo táctico”. Pero en la calle, en las comunidades, en los comedores populares, en las asambleas obreras clandestinas, la palabra que más se repite es “traición”.

 

 UN EJEMPLO HISTÓRICO PARA ENTENDER EL PRESENTE

     En 1973, Salvador Allende fue derrocado por un golpe apoyado por Estados Unidos. Pinochet, su verdugo, instaló una dictadura neoliberal que convirtió a Chile en laboratorio del capitalismo global.

 

    Décadas después, sus herederos en la presidencia buscaron “normalizar” las relaciones con Estados Unidos. Pero el precio de esa normalización fue nada menos que la entrega total de los recursos, la destrucción de los derechos laborales y la mercantilización total de la vida de los chilenos.

 

    ¿Está ahora Venezuela, y en nombre del “diálogo”, recorriendo un camino similar? ¿Está el Gobierno venezolano abriendo las puertas a un proceso de recolonización silenciosa?

 

LA OBSCENIDAD DEL DOBLE DISCURSO

     Mientras se reciben delegaciones norteamericanas en salones alfombrados, el discurso oficial sigue hablando de independencia, de soberanía, de antiimperialismo. Se organizan actos, se escriben comunicados, se levantan pancartas. Pero todo eso está ocurriendo mientras se están negociando contratos con Chevron y  garantizando legalmente la inmunidad jurídica a capitales extranjeros.

 

    La palabra “soberanía” se ha convertido en una concha vacía, en un eco lejano. Ya no se define por la capacidad de tomar decisiones autónomas, sino por la capacidad de simular que se hace mientras se está obedeciendo al amo.

 

 EL PELIGRO NO VIENE SOLO DE FUERA

      La amenaza no viene solamente del norte. Viene también de dentro. Viene del olvido de los principios que alguna vez movilizaron a millones. Viene de la renuncia a construir una alternativa verdadera al capitalismo dependiente. Viene del miedo a incomodar a quienes siguen creyéndose los dueños del continente.

 

   Y es que cuando se pierde el horizonte, el presente se convierte  en una tragicomedia. Y cuando se borra la memoria, se le allana el camino al regreso del amo.

 

VÍDEO RELACIONADO:

Trump se congratula de que Delcy Rodríguez "demuestre un liderazgo muy fuerte y el petróleo fluya hacia EE.UU."

 

 
Comentarios Comentar esta noticia
Comentar esta noticia
CAPTCHA

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.115

Todavía no hay comentarios

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.