EL 90% DE LOS CANARIOS YA CUESTIONA EL MODELO TURÍSTICO DE MASAS
Los datos reflejan un amplio consenso ciudadano sobre la necesidad de replantearlo
La crisis de la vivienda, el aumento del coste de la vida y el deterioro de la calidad de vida están impulsando un creciente cuestionamiento del actual modelo turístico en Canarias. Una encuesta revela un amplio respaldo ciudadano a la necesidad de replantear el rumbo económico del archipiélago.
Por CARLOS SERNA PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-
La idea de que el turismo constituye el motor indiscutible del bienestar en Canarias parece estar siendo cuestionada por una parte cada vez más amplia de la sociedad. Una reciente encuesta encargada por la Fundación Canarina y elaborada por Estudios Sociales Geas 7 revela que más del 90 % de la población canaria considera necesario cambiar el actual modelo económico basado en el turismo. Más de la mitad de las personas encuestadas, además, no apuesta por simples ajustes, sino por transformaciones profundas del modelo de desarrollo del archipiélago.
Los resultados del estudio reflejan que el debate sobre el turismo ha dejado de ser una cuestión exclusiva de especialistas o movimientos sociales para convertirse en una preocupación ampliamente compartida por la ciudadanía. El informe también señala que el 61,1 % de la población está totalmente o bastante de acuerdo con limitar la construcción de nuevos hoteles y plazas turísticas, evidenciando un respaldo social significativo a la necesidad de establecer límites al crecimiento del sector. Esta percepción coincide con las movilizaciones multitudinarias que se han producido en los últimos años en todas las islas bajo lemas que reclaman un cambio en el modelo turístico y económico.
La vivienda desplaza al turismo como principal preocupación social
La encuesta sitúa la crisis de la vivienda como el principal problema de Canarias. Más del 45 % de la población señala las dificultades para acceder a una vivienda digna como la principal preocupación del archipiélago, mientras que más del 27 % identifica directamente al turismo como uno de los problemas más importantes.
La relación entre ambas cuestiones aparece de manera recurrente en las respuestas de los encuestados. Siete de cada diez personas consideran que su calidad de vida ha empeorado en los últimos años, una percepción asociada principalmente al encarecimiento de la vivienda, el aumento del coste de la vida y la creciente presión turística sobre el territorio.
Esta realidad pone de manifiesto una contradicción cada vez más evidente: mientras Canarias bate récords históricos de visitantes e ingresos turísticos, amplios sectores de la población experimentan un deterioro de sus condiciones materiales de existencia.
Una economía altamente dependiente del turismo
El turismo constituye el principal motor económico del archipiélago. Distintas estimaciones sitúan su aportación en torno al 35 % del Producto Interior Bruto de Canarias y más del 40 % del empleo generado en las islas.
Esta elevada especialización convierte a Canarias en una economía especialmente vulnerable a las fluctuaciones de un sector extremadamente sensible a crisis económicas, sanitarias o geopolíticas. La pandemia de COVID-19 puso de manifiesto esta fragilidad cuando el desplome de las llegadas de turistas provocó una grave contracción económica y un fuerte aumento del desempleo.
Sin embargo, el debate actual no gira únicamente en torno a la dependencia económica, sino también sobre quién se beneficia realmente de la riqueza generada por el turismo, ya que un elevado porcentaje de estos ingresos es repatriados a los países de origen de los actores económicos que controlan este sector en el Archipiélago.
La fuga de riqueza y la dependencia económica
Uno de los aspectos más cuestionados por los críticos del modelo actual es, justamente, el elevado grado de control externo sobre buena parte de la industria turística canaria. Grandes cadenas hoteleras, operadores turísticos y multinacionales vinculadas al sector mantienen una posición dominante dentro de la actividad económica del archipiélago.
Desde esta perspectiva, numerosos analistas señalan que Canarias reproduce dinámicas propias de economías periféricas altamente especializadas, donde una parte significativa de la riqueza generada localmente termina concentrándose fuera del territorio. Esta situación limita la capacidad de reinversión productiva y dificulta la diversificación económica necesaria para reducir la dependencia del monocultivo turístico.
El fenómeno recuerda a lo que algunos autores definen como relaciones neocoloniales: estructuras económicas en las que territorios altamente dependientes transfieren una parte importante del valor generado hacia centros de decisión externos, manteniendo así relaciones de subordinación económica sin necesidad de una dominación política directa.
Los costes sociales del turismo de masas
A medida que el turismo ha aumentado su peso en la economía canaria, también se han intensificado algunas de sus consecuencias sociales.
La expansión de la vivienda vacacional, la presión sobre el mercado inmobiliario y el incremento del precio del suelo han dificultado el acceso a la vivienda para amplios sectores de la población trabajadora. En determinadas zonas del archipiélago, residentes locales se han visto desplazados hacia áreas más periféricas debido al aumento constante de los precios de alquiler y compra.
Al mismo tiempo, aunque el sector turístico genera un elevado volumen de empleo, diversas organizaciones sindicales y estudios académicos han alertado sobre la persistencia de salarios relativamente bajos, alta intensidad laboral y condiciones de trabajo que no siempre se traducen en mejoras sustanciales de la calidad de vida para quienes sostienen diariamente esta industria.
Esta contradicción ayuda a explicar por qué el crecimiento del turismo no ha logrado eliminar algunos de los principales problemas estructurales de Canarias, entre ellos los elevados índices de pobreza y exclusión social existentes en el archipiélago.
La presión ambiental sobre un territorio limitado
Las consecuencias del actual modelo también afectan al entorno natural. Canarias es un territorio insular con recursos limitados y ecosistemas especialmente sensibles.
La expansión continua de infraestructuras turísticas, el incremento del consumo de agua y energía y la presión derivada de la llegada masiva de visitantes generan importantes desafíos ambientales. La ocupación del territorio, la pérdida de espacios naturales y el aumento de residuos forman parte de las preocupaciones expresadas tanto por organizaciones ecologistas como por una parte creciente de la ciudadanía.
Precisamente, el estudio impulsado por la Fundación Canarina refleja que una mayoría social considera que Canarias no está preparada para afrontar adecuadamente los retos ambientales y sociales que deberá enfrentar durante la próxima década.
Desconfianza hacia las instituciones
El informe también revela un importante desgaste de la confianza ciudadana en las administraciones públicas. Más del 60 % de las personas encuestadas considera que las políticas actuales no responden a las necesidades reales de la población, mientras que una proporción similar cree que las instituciones canarias no están preparadas para abordar los desafíos futuros.
Esta percepción conecta con el sentimiento expresado durante las recientes movilizaciones ciudadanas, en las que miles de personas reclamaron una planificación económica orientada a garantizar el bienestar colectivo y la protección del territorio.
Desde la Fundación Canarina sostienen que los resultados de la encuesta reflejan un deterioro creciente de la calidad de vida y constituyen una llamada de atención a las administraciones públicas para que impulsen un modelo de desarrollo más equilibrado y respetuoso con los límites ecológicos del archipiélago.
El debate sobre el futuro de Canarias
El amplio consenso detectado por esta encuesta indica que la discusión ya no se centra únicamente en si el turismo debe seguir siendo importante para Canarias, sino en qué tipo de turismo y qué modelo económico pueden garantizar unas condiciones de vida dignas para la mayoría de la población.
La dependencia excesiva de un único sector económico, la dificultad de acceso a la vivienda, la desigual distribución de la riqueza generada y el deterioro ambiental han situado sobre la mesa la necesidad de diversificar la economía y replantear las prioridades del desarrollo insular.
La cuestión que se plantea es si Canarias puede continuar ampliando indefinidamente un modelo basado en el crecimiento turístico constante o si, por el contrario, ha llegado el momento de impulsar una transición hacia un sistema económico que coloque en el centro las necesidades sociales de la población y el respeto a los límites ecológicos del territorio. Los datos de la encuesta sugieren que una mayoría social ya ha comenzado a responder a esa pregunta.
Por CARLOS SERNA PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-
La idea de que el turismo constituye el motor indiscutible del bienestar en Canarias parece estar siendo cuestionada por una parte cada vez más amplia de la sociedad. Una reciente encuesta encargada por la Fundación Canarina y elaborada por Estudios Sociales Geas 7 revela que más del 90 % de la población canaria considera necesario cambiar el actual modelo económico basado en el turismo. Más de la mitad de las personas encuestadas, además, no apuesta por simples ajustes, sino por transformaciones profundas del modelo de desarrollo del archipiélago.
Los resultados del estudio reflejan que el debate sobre el turismo ha dejado de ser una cuestión exclusiva de especialistas o movimientos sociales para convertirse en una preocupación ampliamente compartida por la ciudadanía. El informe también señala que el 61,1 % de la población está totalmente o bastante de acuerdo con limitar la construcción de nuevos hoteles y plazas turísticas, evidenciando un respaldo social significativo a la necesidad de establecer límites al crecimiento del sector. Esta percepción coincide con las movilizaciones multitudinarias que se han producido en los últimos años en todas las islas bajo lemas que reclaman un cambio en el modelo turístico y económico.
La vivienda desplaza al turismo como principal preocupación social
La encuesta sitúa la crisis de la vivienda como el principal problema de Canarias. Más del 45 % de la población señala las dificultades para acceder a una vivienda digna como la principal preocupación del archipiélago, mientras que más del 27 % identifica directamente al turismo como uno de los problemas más importantes.
La relación entre ambas cuestiones aparece de manera recurrente en las respuestas de los encuestados. Siete de cada diez personas consideran que su calidad de vida ha empeorado en los últimos años, una percepción asociada principalmente al encarecimiento de la vivienda, el aumento del coste de la vida y la creciente presión turística sobre el territorio.
Esta realidad pone de manifiesto una contradicción cada vez más evidente: mientras Canarias bate récords históricos de visitantes e ingresos turísticos, amplios sectores de la población experimentan un deterioro de sus condiciones materiales de existencia.
Una economía altamente dependiente del turismo
El turismo constituye el principal motor económico del archipiélago. Distintas estimaciones sitúan su aportación en torno al 35 % del Producto Interior Bruto de Canarias y más del 40 % del empleo generado en las islas.
Esta elevada especialización convierte a Canarias en una economía especialmente vulnerable a las fluctuaciones de un sector extremadamente sensible a crisis económicas, sanitarias o geopolíticas. La pandemia de COVID-19 puso de manifiesto esta fragilidad cuando el desplome de las llegadas de turistas provocó una grave contracción económica y un fuerte aumento del desempleo.
Sin embargo, el debate actual no gira únicamente en torno a la dependencia económica, sino también sobre quién se beneficia realmente de la riqueza generada por el turismo, ya que un elevado porcentaje de estos ingresos es repatriados a los países de origen de los actores económicos que controlan este sector en el Archipiélago.
La fuga de riqueza y la dependencia económica
Uno de los aspectos más cuestionados por los críticos del modelo actual es, justamente, el elevado grado de control externo sobre buena parte de la industria turística canaria. Grandes cadenas hoteleras, operadores turísticos y multinacionales vinculadas al sector mantienen una posición dominante dentro de la actividad económica del archipiélago.
Desde esta perspectiva, numerosos analistas señalan que Canarias reproduce dinámicas propias de economías periféricas altamente especializadas, donde una parte significativa de la riqueza generada localmente termina concentrándose fuera del territorio. Esta situación limita la capacidad de reinversión productiva y dificulta la diversificación económica necesaria para reducir la dependencia del monocultivo turístico.
El fenómeno recuerda a lo que algunos autores definen como relaciones neocoloniales: estructuras económicas en las que territorios altamente dependientes transfieren una parte importante del valor generado hacia centros de decisión externos, manteniendo así relaciones de subordinación económica sin necesidad de una dominación política directa.
Los costes sociales del turismo de masas
A medida que el turismo ha aumentado su peso en la economía canaria, también se han intensificado algunas de sus consecuencias sociales.
La expansión de la vivienda vacacional, la presión sobre el mercado inmobiliario y el incremento del precio del suelo han dificultado el acceso a la vivienda para amplios sectores de la población trabajadora. En determinadas zonas del archipiélago, residentes locales se han visto desplazados hacia áreas más periféricas debido al aumento constante de los precios de alquiler y compra.
Al mismo tiempo, aunque el sector turístico genera un elevado volumen de empleo, diversas organizaciones sindicales y estudios académicos han alertado sobre la persistencia de salarios relativamente bajos, alta intensidad laboral y condiciones de trabajo que no siempre se traducen en mejoras sustanciales de la calidad de vida para quienes sostienen diariamente esta industria.
Esta contradicción ayuda a explicar por qué el crecimiento del turismo no ha logrado eliminar algunos de los principales problemas estructurales de Canarias, entre ellos los elevados índices de pobreza y exclusión social existentes en el archipiélago.
La presión ambiental sobre un territorio limitado
Las consecuencias del actual modelo también afectan al entorno natural. Canarias es un territorio insular con recursos limitados y ecosistemas especialmente sensibles.
La expansión continua de infraestructuras turísticas, el incremento del consumo de agua y energía y la presión derivada de la llegada masiva de visitantes generan importantes desafíos ambientales. La ocupación del territorio, la pérdida de espacios naturales y el aumento de residuos forman parte de las preocupaciones expresadas tanto por organizaciones ecologistas como por una parte creciente de la ciudadanía.
Precisamente, el estudio impulsado por la Fundación Canarina refleja que una mayoría social considera que Canarias no está preparada para afrontar adecuadamente los retos ambientales y sociales que deberá enfrentar durante la próxima década.
Desconfianza hacia las instituciones
El informe también revela un importante desgaste de la confianza ciudadana en las administraciones públicas. Más del 60 % de las personas encuestadas considera que las políticas actuales no responden a las necesidades reales de la población, mientras que una proporción similar cree que las instituciones canarias no están preparadas para abordar los desafíos futuros.
Esta percepción conecta con el sentimiento expresado durante las recientes movilizaciones ciudadanas, en las que miles de personas reclamaron una planificación económica orientada a garantizar el bienestar colectivo y la protección del territorio.
Desde la Fundación Canarina sostienen que los resultados de la encuesta reflejan un deterioro creciente de la calidad de vida y constituyen una llamada de atención a las administraciones públicas para que impulsen un modelo de desarrollo más equilibrado y respetuoso con los límites ecológicos del archipiélago.
El debate sobre el futuro de Canarias
El amplio consenso detectado por esta encuesta indica que la discusión ya no se centra únicamente en si el turismo debe seguir siendo importante para Canarias, sino en qué tipo de turismo y qué modelo económico pueden garantizar unas condiciones de vida dignas para la mayoría de la población.
La dependencia excesiva de un único sector económico, la dificultad de acceso a la vivienda, la desigual distribución de la riqueza generada y el deterioro ambiental han situado sobre la mesa la necesidad de diversificar la economía y replantear las prioridades del desarrollo insular.
La cuestión que se plantea es si Canarias puede continuar ampliando indefinidamente un modelo basado en el crecimiento turístico constante o si, por el contrario, ha llegado el momento de impulsar una transición hacia un sistema económico que coloque en el centro las necesidades sociales de la población y el respeto a los límites ecológicos del territorio. Los datos de la encuesta sugieren que una mayoría social ya ha comenzado a responder a esa pregunta.






























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