CORBYN ACUSA A STARMER DE ESTAR SIGUIENDO "EL MISMO CAMINO DE BLAIR EN IRAK"
¿Puede la política exterior británica liberarse de su dependencia de Washington?
Más de veinte años después de la invasión de Irak, el recuerdo de aquella guerra vuelve a aparecer en el debate político británico. Jeremy Corbyn advierte de que el gobierno de Keir Starmer podría estar reproduciendo el mismo patrón que llevó al Reino Unido a apoyar la intervención de 2003. Entre acusaciones de alineamiento automático con Estados Unidos y críticas a las nuevas escaladas militares en Oriente Medio, el exlíder laborista plantea una pregunta inquietante: ¿ha aprendido realmente algo la política británica de aquella catástrofe histórica?
REDACCIÓN CANARIAS SEMANAL.ORG
En un reciente artículo, Jeremy Corbyn lanza una advertencia contundente: el Reino Unido corre el riesgo de repetir uno de los mayores errores de su historia reciente. Para el antiguo líder laborista, la actitud del actual primer ministro británico, Keir Starmer, frente a las nuevas tensiones internacionales reproduce el mismo patrón político que llevó al país a participar en la guerra de Irak en 2003.
El texto de Corbyn no es solo una crítica coyuntural. Es, sobre todo, una reflexión histórica sobre cómo se toman las decisiones de guerra y sobre el papel que ha jugado el Reino Unido en la política internacional durante las últimas décadas.
EL RECUERDO DE IRAK: UNA GUERRA BASADA EN ENGAÑOS
Corbyn comienza recordando las movilizaciones masivas que se produjeron en marzo de 2003 contra la invasión de Irak. Cientos de miles de personas salieron a las calles para denunciar lo que consideraban una guerra ilegal impulsada por Estados Unidos y apoyada por el entonces primer ministro británico Tony Blair.
Según Corbyn, los argumentos utilizados entonces eran claros: se afirmaba que el régimen de Saddam Hussein poseía armas de destrucción masiva y representaba una amenaza global. Además, se prometía que la intervención militar traería estabilidad y paz a la región.
Sin embargo, esas justificaciones resultaron falsas. No existían pruebas de tales armas ni de una amenaza inmediata. Para el dirigente británico, la invasión terminó desencadenando exactamente lo contrario de lo que se prometía: una espiral de violencia, odio y desestabilización en Oriente Medio. El resultado fue devastador: más de un millón de iraquíes muertos y un país profundamente destruido.
Ese precedente, sostiene Corbyn, debería servir como una advertencia permanente sobre los peligros de las guerras impulsadas bajo argumentos dudosos.
LA ACUSACIÓN CENTRAL: STARMER SIGUE EL MISMO CAMINO
El núcleo del artículo es la crítica directa a Keir Starmer. Corbyn considera que el actual gobierno británico está repitiendo el mismo error histórico al alinearse con las decisiones militares de Estados Unidos.
En particular, denuncia la posición del Reino Unido respecto a los ataques contra Irán. Según explica, estos ataques fueron ilegales, carecían de justificación y no respondían a ninguna amenaza inmediata. Para Corbyn, el problema no es solo la guerra en sí, sino la lógica política que la respalda. De nuevo se recurre a la idea de una amenaza inminente —como ocurrió en Irak— pese a que no existen pruebas claras.
Además, critica que el gobierno británico haya permitido el uso de bases militares en territorio del Reino Unido para facilitar operaciones militares estadounidenses. En su opinión, esto convierte al país en cómplice de una escalada bélica peligrosa.
Corbyn también cuestiona el lenguaje utilizado por el gobierno. La expresión “ataque defensivo”, empleada para justificar estas acciones, le parece una contradicción destinada a ocultar la verdadera naturaleza de la intervención militar.
CRÍTICA A LA POLÍTICA EXTERIOR OCCIDENTAL
El artículo amplía su crítica más allá del caso concreto. Corbyn afirma que las intervenciones lideradas por Estados Unidos han producido repetidamente caos, inestabilidad y sufrimiento en distintas regiones del mundo.
También denuncia lo que considera una doble moral en el llamado “orden internacional basado en normas”. Según su análisis, esas normas se aplican estrictamente a unos países mientras que las grandes potencias actúan con impunidad.
Desde su perspectiva, el Reino Unido debería abandonar su dependencia política respecto a Washington y construir una política exterior independiente basada en el derecho internacional, la soberanía de los países y la búsqueda de soluciones diplomáticas.
UNA ADVERTENCIA HISTÓRICA
En el fondo, el artículo de Corbyn es una advertencia sobre la repetición de los errores históricos.
La guerra de Irak dejó una lección amarga: decisiones tomadas bajo presión geopolítica y justificadas con argumentos débiles pueden tener consecuencias humanas y políticas enormes durante décadas.
Para Corbyn, ignorar esa experiencia y volver a recorrer el mismo camino sería no solo un error político, sino también una tragedia histórica.
REDACCIÓN CANARIAS SEMANAL.ORG
En un reciente artículo, Jeremy Corbyn lanza una advertencia contundente: el Reino Unido corre el riesgo de repetir uno de los mayores errores de su historia reciente. Para el antiguo líder laborista, la actitud del actual primer ministro británico, Keir Starmer, frente a las nuevas tensiones internacionales reproduce el mismo patrón político que llevó al país a participar en la guerra de Irak en 2003.
El texto de Corbyn no es solo una crítica coyuntural. Es, sobre todo, una reflexión histórica sobre cómo se toman las decisiones de guerra y sobre el papel que ha jugado el Reino Unido en la política internacional durante las últimas décadas.
EL RECUERDO DE IRAK: UNA GUERRA BASADA EN ENGAÑOS
Corbyn comienza recordando las movilizaciones masivas que se produjeron en marzo de 2003 contra la invasión de Irak. Cientos de miles de personas salieron a las calles para denunciar lo que consideraban una guerra ilegal impulsada por Estados Unidos y apoyada por el entonces primer ministro británico Tony Blair.
Según Corbyn, los argumentos utilizados entonces eran claros: se afirmaba que el régimen de Saddam Hussein poseía armas de destrucción masiva y representaba una amenaza global. Además, se prometía que la intervención militar traería estabilidad y paz a la región.
Sin embargo, esas justificaciones resultaron falsas. No existían pruebas de tales armas ni de una amenaza inmediata. Para el dirigente británico, la invasión terminó desencadenando exactamente lo contrario de lo que se prometía: una espiral de violencia, odio y desestabilización en Oriente Medio. El resultado fue devastador: más de un millón de iraquíes muertos y un país profundamente destruido.
Ese precedente, sostiene Corbyn, debería servir como una advertencia permanente sobre los peligros de las guerras impulsadas bajo argumentos dudosos.
LA ACUSACIÓN CENTRAL: STARMER SIGUE EL MISMO CAMINO
El núcleo del artículo es la crítica directa a Keir Starmer. Corbyn considera que el actual gobierno británico está repitiendo el mismo error histórico al alinearse con las decisiones militares de Estados Unidos.
En particular, denuncia la posición del Reino Unido respecto a los ataques contra Irán. Según explica, estos ataques fueron ilegales, carecían de justificación y no respondían a ninguna amenaza inmediata. Para Corbyn, el problema no es solo la guerra en sí, sino la lógica política que la respalda. De nuevo se recurre a la idea de una amenaza inminente —como ocurrió en Irak— pese a que no existen pruebas claras.
Además, critica que el gobierno británico haya permitido el uso de bases militares en territorio del Reino Unido para facilitar operaciones militares estadounidenses. En su opinión, esto convierte al país en cómplice de una escalada bélica peligrosa.
Corbyn también cuestiona el lenguaje utilizado por el gobierno. La expresión “ataque defensivo”, empleada para justificar estas acciones, le parece una contradicción destinada a ocultar la verdadera naturaleza de la intervención militar.
CRÍTICA A LA POLÍTICA EXTERIOR OCCIDENTAL
El artículo amplía su crítica más allá del caso concreto. Corbyn afirma que las intervenciones lideradas por Estados Unidos han producido repetidamente caos, inestabilidad y sufrimiento en distintas regiones del mundo.
También denuncia lo que considera una doble moral en el llamado “orden internacional basado en normas”. Según su análisis, esas normas se aplican estrictamente a unos países mientras que las grandes potencias actúan con impunidad.
Desde su perspectiva, el Reino Unido debería abandonar su dependencia política respecto a Washington y construir una política exterior independiente basada en el derecho internacional, la soberanía de los países y la búsqueda de soluciones diplomáticas.
UNA ADVERTENCIA HISTÓRICA
En el fondo, el artículo de Corbyn es una advertencia sobre la repetición de los errores históricos.
La guerra de Irak dejó una lección amarga: decisiones tomadas bajo presión geopolítica y justificadas con argumentos débiles pueden tener consecuencias humanas y políticas enormes durante décadas.
Para Corbyn, ignorar esa experiencia y volver a recorrer el mismo camino sería no solo un error político, sino también una tragedia histórica.


























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