EL PROYECTO MÁS "COOL" DE YOLANDA DÍAZ: "CON 'SUMAR' VOY A DECONSTRUIR LO QUE SUPUSO PODEMOS" (VÍDEOS)
"El mensaje de la candidata tiene substancia, aunque quizá ni ella misma sea capaz de comprenderlo"
Seguramente nos quedaríamos muy cortos si, al referirnos al proyecto electoral "Sumar" de Yolanda Díaz dijéramos tan solo, refiriéndonos a Podemos como su inmediato precedente y parafraseando a Carlos Marx, que "la historia se repite dos veces: la primera vez como una gran tragedia y la segunda como una miserable farsa" (...).
Por ARTURO INGLOTT PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-
Seguramente nos quedaríamos muy cortos si, al referirnos al proyecto electoral "Sumar" de Yolanda Díaz dijéramos tan solo, refiriéndonos a Podemos como su inmediato precedente y parafraseando a Carlos Marx, que "la historia se repite dos veces: la primera vez como una gran tragedia y la segunda como una miserable farsa".
Y ello, a pesar de que la reiteración de algunos topicazos propios del marketing político de la "izquierda" postmoderna podría considerarse un auténtico "copia y pega" del discurso que diera el mismísimo Pablo Iglesias en la presentación de su partido, en el Teatro del Barrio, a comienzos del ya casi lejano 2014. Con la misma alegría que si hubiera descubierto el Mediterráneo, Yolanda Díaz sostiene hoy, por ejemplo, que "Sumar" "no es un proyecto electoral, sino un movimiento ciudadano en el que el protagonismo va a recaer justamente en la ciudadanía". Un mensaje casi calcado a aquel de "Podemos no es un partido, sino un método participativo abierto a toda la ciudadanía", con el que Iglesias logró instrumentalizar, y desarticular, el descontendo expresado en el hoy desaparecido 15M.
![[Img #72130]](https://canarias-semanal.org/upload/images/07_2022/3395_yolandapatronal.jpg)
Pero mientras por aquellas fechas de movilización ciudadana Pablo Iglesias pudo beneficiarse de la aparente novedad de su propuesta, hoy Yolanda Díaz parte de un justificado desencanto popular, que intenta paliar ejerciendo como vendedora de un "humo rosa" singular. Una “moto averiada” para encasquetar a incautos, construida con un discurso vacuo, insufriblemente cursi y, por momentos, insultante para sus propios compañeros de Unidas Podemos y sus votantes potenciales.
Como muestra, un botón. El vídeo que adjuntamos a estas líneas, en el que se recoge el extracto de una entrevista concedida por Yolanda Díaz al diario El País.
En ella, la ministra comienza dejando muy claro algo que, a estas alturas, tampoco debería sorprenderle a nadie. Que de ningún modo se “va romper el gobierno de coalición, porque no hay alternativa". Es decir, que por nada del mundo, -ni el apoyo a una guerra de la OTAN, ni el envío de armamento a un batallón nazi ucraniano, ni el incremento del gasto militar en 1.000 millones de euros- abandonará ella su confortable sillón de ministra, ni el conjunto de prebendas que lo acompañan.
Más significativa que esta disposición a seguir en el Gobierno caiga quien caiga -que no es diferente a la del resto de diputados y ministros de Unidas Podemos- es la respuesta que Díaz ofrece a la pregunta sobre la forma en la que -según ella - se podrían "superar las diferencias" dentro del Ejecutivo de Coalición.
"Con mucha imaginación" -responde la candidata de la "izquierda", para apostillar, inmediatamente que, sin embargo, "no basta con gestionar", porque "ella dice siempre que al gobierno le faltan alma y 'medidas felices'" (sic).
Quizá a esta esotérica "falta de alma" le atribuya la vicepresidenta la complicidad de su Gobierno con el asesinato de decenas de migrantes en la frontera de Melilla que, no obstante, asegura que "le ha dolido mucho, porque con los derechos humanos no se juega". Aunque este terrible "dolor", huelga decirlo, no se haya traducido, ni se vaya a traducir, en ninguna medida práctica real, ni empeore lo más mínimo su magnífica y cariñosa relación con Pedro Sánchez.
![[Img #72129]](https://canarias-semanal.org/upload/images/07_2022/6119_yolandasanchez.jpg)
"PODEMOS NACE DE LA IMPUGNACIÓN, YO PARTO DE LA CONSTRUCCIÓN", AFIRMA YOLANDA DÍAZ
El momento culmen de la intervención de Díaz, con todo, llega cuando le toca intentar justificar "¿en qué se diferencia su proyecto político del de Podemos". La marca política a la que se "sumó" cuando estaba en auge abandonando IU, que le permitió llegar a la vicepresidencia del Gobierno de coalición y que ahora tampoco tiene ningún problema en abandonar, sin tan siquiera invitar a su proyecto a sus todavía compañeras moradas.
Como habría dicho hace unas décadas aquel célebre periodista deportivo "¡ojo al dato, señores!", porque el mensaje de la “candidata” tiene substancia, aunque quizá ni ella misma sea capaz de comprenderlo a cabalidad.
"Podemos -dice Díaz - nace de la impugnación y yo parto de la construcción. Justamente este movimiento ciudadano (“Sumar”) tiene que ser a favor de un país mejor. Creo que las distintas fuerzas progresistas se han sentido cómodas en la impugnación, en el NO. En impugnar al contrario".
Así, repentinamente y como quien no quiere la cosa, la "candidata de la izquierda" descubre, pues, que la organización de la que es dirigente desde hace años no ha superado jamás el momento de la "impugnación", de la mera protesta, como si no alcanzase a ser más que un incipiente movimiento social. Y, por si ello fuera poco, sostiene que ese sería también el papel en el que, hasta el advenimiento de su "Sumar", "se han sentido cómodas" todas las demás fuerzas progresistas. Incluidas, se entiende, aquellas de las que ella proviene: Izquierda Unida y el PCE.
![[Img #72131]](https://canarias-semanal.org/upload/images/07_2022/9688_iglesiasdiaz.jpg)
Y eso, después de que Unidas Podemos llevé más de dos años en el Gobierno de coalición “más progresista de la historia” y que, según la propia Díaz y sus hasta ahora compañeros, habría cambiado como ningún otro, para bien, la vida de "la gente".
Algún mal pensado podría entender que Yolanda estaría insinuando que esos supuestos logros se deben exclusivamente a su propia práctica de "construcción" y no meramente "impugnatoria", como la que atribuye a la organización de la que aún forma parte. Pero Yolanda es una mujer que, además de destilar una ternura inabarcable se caracteriza sobre todo por su aún más inabarcable humildad. Y es por eso que, inmediatemente, aclara al periodista de El País que en el movimiento ciudadano que acaba de lanzar ella "va a ser solamente una más. Una pequeña pieza de un engranaje colectivo".
Eso, sí, pese a ser una pieza tan pequeñita y humilde la ministra añade que se propone "deconstruir" ella solita - en primera persona del singular y como si fuera una coruñense Derrida- la "impugnación" en la que siempre habría estado anclada la "izquierda" y que además está dispuesta a "construir" país, ahora sí que sí, con toda la ciudadanía y con la máxima alegría y generosidad.
La verdad es que las promesas de Yolanda Díaz se pueden tomar al menos de dos formas opuestas.
Si uno se detiene un instante a analizar su discurso electoralero, y no apto para diabéticos, no es necesario ser un lince para comprender que está armado con un batiburrillo de mensajes huecos y apelaciones pueriles a la emotividad que debería recibir como un insulto a la inteligencia cualquier persona mayor de edad.
Pero también existe la posibilidad de suspender la racionalidad por un ratito y dejarse llevar por esa lluvia de amor y "ternura" que regala la ministra, con orgullo de yolander, para repetir en voz alta, como en las sectas que esperan la llegada a la Tierra de una especie alienígena superior que nos pueda salvar, aquello de "¡I want to believe!".
Al fin y al cabo, estamos ante la misma increíble mujer que, en el transcurso de solo unas semanas, pasó de prometer una derogación completa de la reforma laboral a asegurar que eso era jurídicamente imposible, para volver a prometer su derogación, explicar luego que tal promesa era tan solo un "fetiche político" y, finalmente, acordar una dizque que "reforma" aplaudida fervientemente por la patronal, los economistas ultraliberales y hasta la FAES de José María Aznar; pero que, a pesar de todo, nos ha presentado como el mayor logro y avance para los millones de curritos del país.
Un supuesto acuerdo inédito que - según Yolanda - supone un absoluto "cambio de paradigma" capaz de satisfacer, al tiempo, los intereses de la patronal y los de los asalariados, superando aquella "forma masculina de pensar" –Yolanda dixit- que, basándose en la ciencia social crítica y en una práctica política revolucionaria, pero lamentablemente "cisheteropatriarcal", sostenía que ambas clases tienen intereses antagónicos que no es posible reconciliar.
A algunos, lo admito, nos cuesta ilusionarnos alegre y tiernamente con “Sumar”. Seguimos aferrados a la muy “viejuna” racionalidad y preferimos basar nuestros juicios en un análisis lógico de los argumentos y los hechos que se pueden constatar. Pero eso será, seguramente, porque aún no nos hemos atrevido a comenzar un refrescante proceso postmoderno, colorido e inclusivo, de deconstrucción personal.
VÍDEO RELACIONADO:
Por ARTURO INGLOTT PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-
Seguramente nos quedaríamos muy cortos si, al referirnos al proyecto electoral "Sumar" de Yolanda Díaz dijéramos tan solo, refiriéndonos a Podemos como su inmediato precedente y parafraseando a Carlos Marx, que "la historia se repite dos veces: la primera vez como una gran tragedia y la segunda como una miserable farsa".
Y ello, a pesar de que la reiteración de algunos topicazos propios del marketing político de la "izquierda" postmoderna podría considerarse un auténtico "copia y pega" del discurso que diera el mismísimo Pablo Iglesias en la presentación de su partido, en el Teatro del Barrio, a comienzos del ya casi lejano 2014. Con la misma alegría que si hubiera descubierto el Mediterráneo, Yolanda Díaz sostiene hoy, por ejemplo, que "Sumar" "no es un proyecto electoral, sino un movimiento ciudadano en el que el protagonismo va a recaer justamente en la ciudadanía". Un mensaje casi calcado a aquel de "Podemos no es un partido, sino un método participativo abierto a toda la ciudadanía", con el que Iglesias logró instrumentalizar, y desarticular, el descontendo expresado en el hoy desaparecido 15M.
![[Img #72130]](https://canarias-semanal.org/upload/images/07_2022/3395_yolandapatronal.jpg)
Pero mientras por aquellas fechas de movilización ciudadana Pablo Iglesias pudo beneficiarse de la aparente novedad de su propuesta, hoy Yolanda Díaz parte de un justificado desencanto popular, que intenta paliar ejerciendo como vendedora de un "humo rosa" singular. Una “moto averiada” para encasquetar a incautos, construida con un discurso vacuo, insufriblemente cursi y, por momentos, insultante para sus propios compañeros de Unidas Podemos y sus votantes potenciales.
Como muestra, un botón. El vídeo que adjuntamos a estas líneas, en el que se recoge el extracto de una entrevista concedida por Yolanda Díaz al diario El País.
En ella, la ministra comienza dejando muy claro algo que, a estas alturas, tampoco debería sorprenderle a nadie. Que de ningún modo se “va romper el gobierno de coalición, porque no hay alternativa". Es decir, que por nada del mundo, -ni el apoyo a una guerra de la OTAN, ni el envío de armamento a un batallón nazi ucraniano, ni el incremento del gasto militar en 1.000 millones de euros- abandonará ella su confortable sillón de ministra, ni el conjunto de prebendas que lo acompañan.
Más significativa que esta disposición a seguir en el Gobierno caiga quien caiga -que no es diferente a la del resto de diputados y ministros de Unidas Podemos- es la respuesta que Díaz ofrece a la pregunta sobre la forma en la que -según ella - se podrían "superar las diferencias" dentro del Ejecutivo de Coalición.
"Con mucha imaginación" -responde la candidata de la "izquierda", para apostillar, inmediatamente que, sin embargo, "no basta con gestionar", porque "ella dice siempre que al gobierno le faltan alma y 'medidas felices'" (sic).
Quizá a esta esotérica "falta de alma" le atribuya la vicepresidenta la complicidad de su Gobierno con el asesinato de decenas de migrantes en la frontera de Melilla que, no obstante, asegura que "le ha dolido mucho, porque con los derechos humanos no se juega". Aunque este terrible "dolor", huelga decirlo, no se haya traducido, ni se vaya a traducir, en ninguna medida práctica real, ni empeore lo más mínimo su magnífica y cariñosa relación con Pedro Sánchez.
![[Img #72129]](https://canarias-semanal.org/upload/images/07_2022/6119_yolandasanchez.jpg)
"PODEMOS NACE DE LA IMPUGNACIÓN, YO PARTO DE LA CONSTRUCCIÓN", AFIRMA YOLANDA DÍAZ
El momento culmen de la intervención de Díaz, con todo, llega cuando le toca intentar justificar "¿en qué se diferencia su proyecto político del de Podemos". La marca política a la que se "sumó" cuando estaba en auge abandonando IU, que le permitió llegar a la vicepresidencia del Gobierno de coalición y que ahora tampoco tiene ningún problema en abandonar, sin tan siquiera invitar a su proyecto a sus todavía compañeras moradas.
Como habría dicho hace unas décadas aquel célebre periodista deportivo "¡ojo al dato, señores!", porque el mensaje de la “candidata” tiene substancia, aunque quizá ni ella misma sea capaz de comprenderlo a cabalidad.
"Podemos -dice Díaz - nace de la impugnación y yo parto de la construcción. Justamente este movimiento ciudadano (“Sumar”) tiene que ser a favor de un país mejor. Creo que las distintas fuerzas progresistas se han sentido cómodas en la impugnación, en el NO. En impugnar al contrario".
Así, repentinamente y como quien no quiere la cosa, la "candidata de la izquierda" descubre, pues, que la organización de la que es dirigente desde hace años no ha superado jamás el momento de la "impugnación", de la mera protesta, como si no alcanzase a ser más que un incipiente movimiento social. Y, por si ello fuera poco, sostiene que ese sería también el papel en el que, hasta el advenimiento de su "Sumar", "se han sentido cómodas" todas las demás fuerzas progresistas. Incluidas, se entiende, aquellas de las que ella proviene: Izquierda Unida y el PCE.
![[Img #72131]](https://canarias-semanal.org/upload/images/07_2022/9688_iglesiasdiaz.jpg)
Y eso, después de que Unidas Podemos llevé más de dos años en el Gobierno de coalición “más progresista de la historia” y que, según la propia Díaz y sus hasta ahora compañeros, habría cambiado como ningún otro, para bien, la vida de "la gente".
Algún mal pensado podría entender que Yolanda estaría insinuando que esos supuestos logros se deben exclusivamente a su propia práctica de "construcción" y no meramente "impugnatoria", como la que atribuye a la organización de la que aún forma parte. Pero Yolanda es una mujer que, además de destilar una ternura inabarcable se caracteriza sobre todo por su aún más inabarcable humildad. Y es por eso que, inmediatemente, aclara al periodista de El País que en el movimiento ciudadano que acaba de lanzar ella "va a ser solamente una más. Una pequeña pieza de un engranaje colectivo".
Eso, sí, pese a ser una pieza tan pequeñita y humilde la ministra añade que se propone "deconstruir" ella solita - en primera persona del singular y como si fuera una coruñense Derrida- la "impugnación" en la que siempre habría estado anclada la "izquierda" y que además está dispuesta a "construir" país, ahora sí que sí, con toda la ciudadanía y con la máxima alegría y generosidad.
La verdad es que las promesas de Yolanda Díaz se pueden tomar al menos de dos formas opuestas.
Si uno se detiene un instante a analizar su discurso electoralero, y no apto para diabéticos, no es necesario ser un lince para comprender que está armado con un batiburrillo de mensajes huecos y apelaciones pueriles a la emotividad que debería recibir como un insulto a la inteligencia cualquier persona mayor de edad.
Pero también existe la posibilidad de suspender la racionalidad por un ratito y dejarse llevar por esa lluvia de amor y "ternura" que regala la ministra, con orgullo de yolander, para repetir en voz alta, como en las sectas que esperan la llegada a la Tierra de una especie alienígena superior que nos pueda salvar, aquello de "¡I want to believe!".
Al fin y al cabo, estamos ante la misma increíble mujer que, en el transcurso de solo unas semanas, pasó de prometer una derogación completa de la reforma laboral a asegurar que eso era jurídicamente imposible, para volver a prometer su derogación, explicar luego que tal promesa era tan solo un "fetiche político" y, finalmente, acordar una dizque que "reforma" aplaudida fervientemente por la patronal, los economistas ultraliberales y hasta la FAES de José María Aznar; pero que, a pesar de todo, nos ha presentado como el mayor logro y avance para los millones de curritos del país.
Un supuesto acuerdo inédito que - según Yolanda - supone un absoluto "cambio de paradigma" capaz de satisfacer, al tiempo, los intereses de la patronal y los de los asalariados, superando aquella "forma masculina de pensar" –Yolanda dixit- que, basándose en la ciencia social crítica y en una práctica política revolucionaria, pero lamentablemente "cisheteropatriarcal", sostenía que ambas clases tienen intereses antagónicos que no es posible reconciliar.
A algunos, lo admito, nos cuesta ilusionarnos alegre y tiernamente con “Sumar”. Seguimos aferrados a la muy “viejuna” racionalidad y preferimos basar nuestros juicios en un análisis lógico de los argumentos y los hechos que se pueden constatar. Pero eso será, seguramente, porque aún no nos hemos atrevido a comenzar un refrescante proceso postmoderno, colorido e inclusivo, de deconstrucción personal.
VÍDEO RELACIONADO:



























Maribel Santana | Martes, 12 de Julio de 2022 a las 21:54:18 horas
El el gobierno del buen rollito. Garamendi creo que la pretende para novia. Forman una parejita de una empatía descomunal. Es la novia ideal para la crisis.
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