ORGANIZACIONES CANARIAS DENUNCIAN EL RECRUDECIMIENTO DEL BLOQUEO CONTRA CUBA Y LLAMAN A LA MOVILIZACIÓN
Manifiesto en repudio al terrorismo de Estado imperial y en solidaridad con la revolución cubana
Sindicatos, partidos y movimientos sociales del archipiélago canario han difundido un manifiesto de apoyo a Cuba y de rechazo al bloqueo impuesto por Estados Unidos, denunciando una nueva escalada de presión política, económica y judicial contra la isla caribeña.
Por CARLOS SERNA PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-
Un amplio grupo de organizaciones políticas, sindicales y sociales de Canarias ha hecho público un contundente manifiesto de solidaridad con Cuba y de denuncia contra el bloqueo económico impuesto por Estados Unidos, en un momento especialmente delicado para la isla caribeña.
El comunicado, firmado por sindicatos, partidos políticos y colectivos sociales del archipiélago, rechaza la nueva ofensiva de Washington contra la Revolución Cubana, la utilización del lawfare como herramienta de presión política y condena el recrudecimiento del bloqueo económico, financiero y energético que desde hace más de seis décadas pesa sobre Cuba.
Las organizaciones canarias sitúa la nueva escalada en el marco de una política histórica de asedio contra la isla, señalando que las agresiones contra Cuba no pueden entenderse como hechos aislados, sino como parte de una estrategia sostenida para intentar doblegar un proyecto político soberano surgido tras la Revolución de 1959.
Más de sesenta años de bloqueo y asfixia económica
Aunque en gran parte de los medios occidentales suele hablarse de “embargo”, Cuba y numerosos organismos internacionales lo definen como un auténtico bloqueo económico debido a su alcance extraterritorial y a las enormes dificultades que impone a cualquier relación financiera o comercial de la isla con el resto del mundo.
El origen de esta política se remonta a los primeros años de la Revolución Cubana, cuando el nuevo gobierno encabezado por Fidel Castro nacionalizó grandes propiedades agrícolas, bancos y empresas estadounidenses instaladas en la isla. Washington respondió entonces con sanciones económicas que terminarían convirtiéndose en uno de los sistemas de coerción económica más prolongados de la historia contemporánea.
Documentos desclasificados del propio gobierno estadounidense muestran que el objetivo no era únicamente presionar políticamente a Cuba. En 1960, el subsecretario de Estado Lester Mallory reconocía en un memorando que la estrategia pasaba por “causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.
Con el paso de las décadas, el bloqueo fue endureciéndose mediante leyes como la Torricelli (1992) y la Helms-Burton (1996), que ampliaron las sanciones y castigaron también a empresas extranjeras que mantuvieran relaciones comerciales con Cuba. Esto ha dificultado desde la compra de medicamentos hasta la adquisición de combustible, piezas industriales o sistemas tecnológicos.
La situación se agravó especialmente durante la administración de Donald Trump, que aplicó más de 240 nuevas medidas coercitivas contra la isla, muchas de las cuales siguen vigentes. Entre ellas destacan las restricciones financieras, las limitaciones al envío de remesas, la inclusión de Cuba en la lista estadounidense de países patrocinadores del terrorismo y, finalmente, el bloqueo energético.
Una revolución bajo asedio permanente
El manifiesto difundido en Canarias recuerda, no obstante, que la presión contra Cuba no se limita al terreno económico. Desde el triunfo revolucionario de 1959, la isla ha sufrido invasiones, sabotajes, atentados y operaciones encubiertas impulsadas o apoyadas desde Estados Unidos. La invasión de Playa Girón en 1961, organizada por la CIA, marcó el inicio de una larga etapa de confrontación abierta. A ello se sumaron posteriormente operaciones clandestinas como la llamada Operación Mangosta, diseñada para desestabilizar al gobierno cubano mediante acciones de sabotaje económico y terrorismo.
Durante décadas, Cuba denunció cientos de acciones violentas contra instalaciones civiles, infraestructuras y dirigentes políticos. El propio Fidel Castro fue objetivo de numerosos intentos de asesinato documentados posteriormente por investigaciones estadounidenses.
En este contexto histórico se inserta también el episodio de 1996 utilizado por la Administración de Donald Trump para imputar a Raúl Castro. Aquel año, aviones de la organización contrarrevolucionaria “Hermanos al Rescate” fueron derribados por la aviación cubana después de múltiples incursiones en el espacio aéreo de la isla. El gobierno cubano había advertido reiteradamente a las autoridades estadounidenses sobre estas violaciones de soberanía antes de ejercer una acción de legítima defensa de su soberanía.
Cuba en una situación crítica
La declaración de las organizaciones canarias llega en un momento de enormes dificultades para la economía cubana. La isla atraviesa una fuerte crisis energética, problemas de abastecimiento y graves limitaciones derivadas principalmente del bloqueo recrudecido por Donald Trump.
La caída del turismo tras la pandemia, el aumento de los costes energéticos y las dificultades para acceder a financiación exterior han golpeado duramente a un país cuya economía ya operaba bajo fuertes restricciones internacionales. A pesar de ello, Cuba continúa manteniendo áreas estratégicas como la sanidad pública, la educación universal y el desarrollo biotecnológico, elementos que siguen siendo reivindicados por numerosos movimientos sociales y organizaciones de izquierda en todo el mundo como conquistas históricas de la Revolución.
Canarias y Cuba: una relación histórica de solidaridad
Las organizaciones firmantes del manifiesto destacan que la relación entre Canarias y Cuba posee profundas raíces históricas. Durante siglos, miles de emigrantes canarios viajaron a la isla caribeña, donde dejaron una importante huella social y cultural. Muchas familias canarias mantienen todavía vínculos familiares con Cuba, y numerosos sectores populares del archipiélago han visto históricamente la Revolución Cubana como un símbolo de soberanía frente a las grandes potencias.
"Esa tradición de solidaridad internacionalista -defienden - ha estado presente en Canarias durante décadas, especialmente en movimientos sindicales, antifascistas y antiimperialistas vinculados también a la defensa del pueblo saharaui, de Palestina o de los procesos soberanistas latinoamericanos".
El manifiesto concluye con un llamamiento a la movilización popular contra el bloqueo y en defensa de la soberanía cubana.
Las organizaciones firmantes son:
-
Alternativa Sindical Obrera Canaria (ASOC)
-
Asamblea Antiimperialista de Tenerife
-
Colectivo Antifascista Elsa Wolff
-
Canarias Insumisa
-
Coordinadora Sindical Canaria y Estatal Apoyo al Pueblo Saharaui
-
Cobas Canarias
-
Comisiones Obreras Canarias (CC.OO)
-
Frente Sindical Obrero de Canarias (FSOC)
-
Federación Sindical Canaria (FSC)
-
Intersindical Canaria (IC)
-
Izquierda Unida Canaria (IUC)
-
Internacional Antifascista de Canarias
-
Izquierda Anticapitalista Revolucionaria (IZAR)
-
Movimiento de Trabajadores y Trabajadoras de Canarias (MTC)
-
Nueva Canarias-Bloque Canarista (NCBC)
-
Partido Comunista de Canarias (PCC)
-
Partido Feminista de España
-
Podemos Canarias
-
Reunir Canarias
-
Unidad del Pueblo (U.P.)
-
Verdes Canarias
Por CARLOS SERNA PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-
Un amplio grupo de organizaciones políticas, sindicales y sociales de Canarias ha hecho público un contundente manifiesto de solidaridad con Cuba y de denuncia contra el bloqueo económico impuesto por Estados Unidos, en un momento especialmente delicado para la isla caribeña.
El comunicado, firmado por sindicatos, partidos políticos y colectivos sociales del archipiélago, rechaza la nueva ofensiva de Washington contra la Revolución Cubana, la utilización del lawfare como herramienta de presión política y condena el recrudecimiento del bloqueo económico, financiero y energético que desde hace más de seis décadas pesa sobre Cuba.
Las organizaciones canarias sitúa la nueva escalada en el marco de una política histórica de asedio contra la isla, señalando que las agresiones contra Cuba no pueden entenderse como hechos aislados, sino como parte de una estrategia sostenida para intentar doblegar un proyecto político soberano surgido tras la Revolución de 1959.
Más de sesenta años de bloqueo y asfixia económica
Aunque en gran parte de los medios occidentales suele hablarse de “embargo”, Cuba y numerosos organismos internacionales lo definen como un auténtico bloqueo económico debido a su alcance extraterritorial y a las enormes dificultades que impone a cualquier relación financiera o comercial de la isla con el resto del mundo.
El origen de esta política se remonta a los primeros años de la Revolución Cubana, cuando el nuevo gobierno encabezado por Fidel Castro nacionalizó grandes propiedades agrícolas, bancos y empresas estadounidenses instaladas en la isla. Washington respondió entonces con sanciones económicas que terminarían convirtiéndose en uno de los sistemas de coerción económica más prolongados de la historia contemporánea.
Documentos desclasificados del propio gobierno estadounidense muestran que el objetivo no era únicamente presionar políticamente a Cuba. En 1960, el subsecretario de Estado Lester Mallory reconocía en un memorando que la estrategia pasaba por “causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.
Con el paso de las décadas, el bloqueo fue endureciéndose mediante leyes como la Torricelli (1992) y la Helms-Burton (1996), que ampliaron las sanciones y castigaron también a empresas extranjeras que mantuvieran relaciones comerciales con Cuba. Esto ha dificultado desde la compra de medicamentos hasta la adquisición de combustible, piezas industriales o sistemas tecnológicos.
La situación se agravó especialmente durante la administración de Donald Trump, que aplicó más de 240 nuevas medidas coercitivas contra la isla, muchas de las cuales siguen vigentes. Entre ellas destacan las restricciones financieras, las limitaciones al envío de remesas, la inclusión de Cuba en la lista estadounidense de países patrocinadores del terrorismo y, finalmente, el bloqueo energético.
Una revolución bajo asedio permanente
El manifiesto difundido en Canarias recuerda, no obstante, que la presión contra Cuba no se limita al terreno económico. Desde el triunfo revolucionario de 1959, la isla ha sufrido invasiones, sabotajes, atentados y operaciones encubiertas impulsadas o apoyadas desde Estados Unidos. La invasión de Playa Girón en 1961, organizada por la CIA, marcó el inicio de una larga etapa de confrontación abierta. A ello se sumaron posteriormente operaciones clandestinas como la llamada Operación Mangosta, diseñada para desestabilizar al gobierno cubano mediante acciones de sabotaje económico y terrorismo.
Durante décadas, Cuba denunció cientos de acciones violentas contra instalaciones civiles, infraestructuras y dirigentes políticos. El propio Fidel Castro fue objetivo de numerosos intentos de asesinato documentados posteriormente por investigaciones estadounidenses.
En este contexto histórico se inserta también el episodio de 1996 utilizado por la Administración de Donald Trump para imputar a Raúl Castro. Aquel año, aviones de la organización contrarrevolucionaria “Hermanos al Rescate” fueron derribados por la aviación cubana después de múltiples incursiones en el espacio aéreo de la isla. El gobierno cubano había advertido reiteradamente a las autoridades estadounidenses sobre estas violaciones de soberanía antes de ejercer una acción de legítima defensa de su soberanía.
Cuba en una situación crítica
La declaración de las organizaciones canarias llega en un momento de enormes dificultades para la economía cubana. La isla atraviesa una fuerte crisis energética, problemas de abastecimiento y graves limitaciones derivadas principalmente del bloqueo recrudecido por Donald Trump.
La caída del turismo tras la pandemia, el aumento de los costes energéticos y las dificultades para acceder a financiación exterior han golpeado duramente a un país cuya economía ya operaba bajo fuertes restricciones internacionales. A pesar de ello, Cuba continúa manteniendo áreas estratégicas como la sanidad pública, la educación universal y el desarrollo biotecnológico, elementos que siguen siendo reivindicados por numerosos movimientos sociales y organizaciones de izquierda en todo el mundo como conquistas históricas de la Revolución.
Canarias y Cuba: una relación histórica de solidaridad
Las organizaciones firmantes del manifiesto destacan que la relación entre Canarias y Cuba posee profundas raíces históricas. Durante siglos, miles de emigrantes canarios viajaron a la isla caribeña, donde dejaron una importante huella social y cultural. Muchas familias canarias mantienen todavía vínculos familiares con Cuba, y numerosos sectores populares del archipiélago han visto históricamente la Revolución Cubana como un símbolo de soberanía frente a las grandes potencias.
"Esa tradición de solidaridad internacionalista -defienden - ha estado presente en Canarias durante décadas, especialmente en movimientos sindicales, antifascistas y antiimperialistas vinculados también a la defensa del pueblo saharaui, de Palestina o de los procesos soberanistas latinoamericanos".
El manifiesto concluye con un llamamiento a la movilización popular contra el bloqueo y en defensa de la soberanía cubana.
Las organizaciones firmantes son:
-
Alternativa Sindical Obrera Canaria (ASOC)
-
Asamblea Antiimperialista de Tenerife
-
Colectivo Antifascista Elsa Wolff
-
Canarias Insumisa
-
Coordinadora Sindical Canaria y Estatal Apoyo al Pueblo Saharaui
-
Cobas Canarias
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Comisiones Obreras Canarias (CC.OO)
-
Frente Sindical Obrero de Canarias (FSOC)
-
Federación Sindical Canaria (FSC)
-
Intersindical Canaria (IC)
-
Izquierda Unida Canaria (IUC)
-
Internacional Antifascista de Canarias
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Izquierda Anticapitalista Revolucionaria (IZAR)
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Movimiento de Trabajadores y Trabajadoras de Canarias (MTC)
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Nueva Canarias-Bloque Canarista (NCBC)
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Partido Comunista de Canarias (PCC)
-
Partido Feminista de España
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Podemos Canarias
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Reunir Canarias
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Unidad del Pueblo (U.P.)
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Verdes Canarias



































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