Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Martes, 29 de enero de 2013
Un nuevo avance en la unidad de Latinoamérica y el Caribe

Certeza irrenunciable: marchar unidos

Guardar en Mis Noticias.

En América Latina un tiempo de luz se abre paso. La Cuba preterida durante muchos años por haber levantado las banderas de la independencia y la justicia ha sido reivindicada con la presidencia de la CELAC. Nadie podrá impedir que en lo adelante nuestros pueblos vivan cada vez más en un apretado haz, “como la plata en las raíces de los Andes”.

[Img #14785]    Con el signo promisorio de ser el conglomerado de naciones con las más alentadoras expectativas económicas y una integración cada vez mejor articulada, los 33 países del Sur del hemisferio occidental agrupados en la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) acaban de protagonizar un suceso que sin dudas tendrá extraordinaria significación para el futuro de los pueblos localizados en esta vasta geografía. Por primera vez asistimos en bloque y hablamos a una sola voz como región, sentados a la mesa con los gobernantes de la Unión Europea (UE) en la Primera Cumbre CELAC-UE.

 

    No obstante el desafío aún pendiente de consolidar la unidad lograda y avanzar de conjunto a favor del desarrollo, por encima de viejos esquemas y   diferencias políticas, América Latina y el Caribe (ALC) viven el momento más promisorio de toda su historia.


    En poco más de una década, tras el advenimiento del nuevo siglo, el ascenso al poder de numerosos gobiernos progresistas, sobre todo en el sudcontinente, hizo posible vencer barreras que hasta ahora habían frenado la integración ajena a toda injerencia y tutelaje de las potencias hegemónicas.


    Históricamente Estados Unidos y las principales economías europeas disponían de las riquezas de  América Latina a su antojo. De nuestras naciones se abastecían de materias primas baratas, controlaban las principales fuentes de recursos extractivos e propiciaban la existencia de gobiernos subordinados a sus intereses de dominación.


   Con independencia de estos males históricos, la crisis global de la economía trajo aparejados nuevos retos y desafíos para las sociedades y pueblos latinoamericanos y caribeños, lastrados desde sus orígenes mismos por la desigualdad social y la presencia de amplías masas de desposeídos.


   Sin embargo, acciones como el rescate de las riquezas nacionales y su explotación más racional en algunos países de mucho peso económico, además del fortalecimiento cada vez mayor del intercambio a través de fórmulas integradoras y de comercio como UNASUR, Petrocaribe, Mercosur y el ALBA han contribuido a que esta región emerja entre las menos impactadas por los azotes de la hecatombe económica que aún persiste y amenaza con recurvar.


Números del bienestar


   El fortalecimiento del poder adquisitivo de muchos trabajadores latinoamericanos, gracias en buena medida al incremento cuantitativo y cualitativo del empleo y a las mejoras salariales, potenció el mayor consumo e influyó positivamente en el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), que en el conjunto de América Latina y el Caribe fue del 3,1 % al concluir el 2012, para superar la media global de 2,2, marcada por la desaceleración con respecto al año anterior.


   Consiguientemente se ha reducido la pobreza; hay menos indigencia y un descenso de la inflación; nuestras naciones exhiben menos desigualdad, con una baja del coeficiente de Gini (medidor de este índice) entre el 1 y el 2 % anual desde 2002 hasta la fecha, con Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Argentina al frente.


   En las  condiciones económicas favorables que presentan hoy ALC juegan también un papel muy importante las reservas internacionales que han logrado acumular, factor este de primer orden para el  incremento y la estabilidad en las Inversiones Extranjeras Directas (IED), sin contar el beneficioso saldo de la recepción de remesas y el incremento en el arribo de turistas.


El lado oscuro de la bonanza


   Como elementos desfavorables aparecen la disminución en el crecimiento de las exportaciones a nivel macro regional, fundamentalmente hacia la Unión Europea y China, y el leve aumento del volumen de  las importaciones, aun cuando algunos países muestran un comportamiento favorable en estos indicadores.


   A pesar de lo alcanzado, las cifras de empleo y  la calidad del mismo son insuficientes; de no crecer este, no podrá mantenerse el incremento del poder adquisitivo de los trabajadores, clave para enfrentar la contracción de la demanda.


   Se impone asimismo transformar la estructura productiva y agregar más valor y calidad a las producciones para disminuir la dependencia de la exportación de materias primas que hoy nos caracteriza. Este es el camino para incrementar la competitividad de nuestros productos, tanto en el mercado internacional como en el nacional.


   Queda pendiente enfrentar la enorme brecha entre pobres y opulentos. Los países de ALC continúan siendo los que peor distribuyen sus riquezas a nivel global: el 10 % más rico de su población se apropia del 32 % de los ingresos totales, y en contraste, el 40 %, pero de los más desfavorecidos, recibe tan solo el 15 por ciento.


   En América Latina la tierra está distribuida de manera desigual en no pocos lugares. A esa realidad se suman males de carácter político e histórico, que hace mucho tiempo sentaron las bases de conflictos como la guerra en Colombia, ahora abierta a un diálogo de paz que encuentra el viento a favor en la voluntad mayoritaria de nuestras naciones de encontrar la concordia y la armonía sobre la que habrá de levantarse el bienestar de las amplias masas de desposeídos.


El crimen y la mala vecindad


   La violencia generada por el control sobre el comercio de las drogas y alimentada de nuevas fuerzas como resultado de la falta de oportunidades de que son víctimas los jóvenes, encuentra un aliento en la  política de Estados Unidos, el mayor consumidor de estupefacientes del mundo y el más inescrupuloso traficante de armas. Algunos de los países latinoamericanos, a merced de la influencia de estos flagelos por su vecindad con la potencia del Norte, han llegado a ser registrados entre los de más  altas tasas de homicidios a nivel global.


   Tales realidades, incluido el tráfico de estupefacientes, el crimen organizado y las protestas estudiantes y de trabajadores en determinados lugares, indican que a pesar de los grandes pasos que se han dado en materia de inclusión social en varios países, falta mucho todavía para lograr el grado de bienestar colectivo, la justicia y la paz que las enormes riquezas con que cuentan Latinoamérica y el Caribe pueden proporcionar a nuestros pueblos si son repartidos con equidad.


   Cabe destacar que el elemento más favorable que caracteriza hoy al conglomerado de naciones de ALC es que ha logrado, gracias en gran medida a las acciones instrumentadas por los gobiernos progresistas, convertir su estabilidad económica en mejoras sociales.


    El Sistema Único de Compensación Regional (Sucre) y el nacimiento del Banco del ALBA, surgidos al calor de los programas de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, encarnan los más justos y racionales instrumentos de integración y comercio existentes en el mundo.


   La ampliación del Mercado Común Suramericano (Mercosur), con el ingreso de Venezuela como miembro pleno y la invitación oficial realizada a Bolivia y Ecuador para integrarse bajo la misma condición; sumada a la nueva visión social que se deja entrever como símbolo de los nuevos tiempos, y que no presentaba en sus propósitos iniciales, abren nuevas expectativas para el desarrollo sostenible y pleno de nuestros pueblos.


   La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, una estructura integradora que por primera vez acerca el sueño de Simón Bolívar y José Martí a la realidad cotidiana de nuestros pueblos, es un hecho de enorme trascendencia, que anticipa cuánto puede hacerse sin violentar el respeto a la pluralidad en bien de nuestras sociedades.


    En América Latina un tiempo de luz se abre paso. La Cuba preterida durante muchos años por haber levantado las banderas de la independencia y la justicia ha sido honrada con la presidencia de la CELAC y su ejemplo es imitado sin temor por los gobiernos que han sabido romper con las barreras hegemónicas impuestas  por el accionar neocolonizador del Norte industrializado. Nadie podrá impedir que en lo adelante los pueblos de América vivamos cada vez más en un apretado haz, “como la plata en las raíces de los Andes”.

Acceda para comentar como usuario Acceda para comentar como usuario
¡Deje su comentario!
Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Canarias-semanal.org • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress