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Por Manuel Navarrete / Canarias Semanal
Viernes, 14 de diciembre de 2012
“La enfermedad senil del revisionismo resulta extrañamente selectiva a la hora de citar a Lenin".

El leninismo selectivo (la enfermedad senil del comunismo)

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       “La enfermedad senil del revisionismo resulta extrañamente selectiva a la hora de citar a Lenin. Casualmente sólo se citan aquellos pasajes pasados que sirven
 para justificar las traiciones presentes”






        La primera vez que leí La enfermedad infantil del izquierdismo yo era un adolescente. Por ello, hace unos días decidí releerlo. Tal vez no lo entendí en su momento, tal vez me haga replantearme mis posiciones, pensaba. Y vistas las citas que los revisionistas suelen esgrimir y descontextualizar, había acabado por pensar que, probablemente, nada más terminarlo me convertiría en una especie de “walking dead” e iría, sin poder evitarlo, a afiliarme a CC OO, justificando de paso el vergonzoso pacto de gobierno de IU con el PSOE en Andalucía. Pero, sorprendentemente, no ha sido así.



       Lenin escribió este interesante panfleto en 1920. En 1969, un tal Danny Cohn-Bendit (que, por lo visto, se divirtió mucho en la universidad) le respondió escribiendo un engendro titulado El izquierdismo, remedio a la enfermedad senil del leninismo. El tiempo dejaría a cada cual en su lugar: Cohn-Bendit es actualmente europarlamentario e hizo campaña por el “Sí” a la Constitución Europea, es decir, por el “sí” a la enfermedad (para todas las edades) del capitalismo.



       Con todo, usaré la ocurrente expresión de este traidor, porque la enfermedad senil del revisionismo resulta “extrañamente” selectiva a la hora de citar a Lenin. “Casualmente”, sólo se citan aquellos pasajes pasados que sirven para justificar las traiciones presentes. Se cita la página 44 de este libro, donde Lenin habla de la necesidad de participar en los sindicatos reaccionarios. También se cita la página 52, donde Lenin insta a sus partidarios a participar en los parlamentos burgueses, o la 90, en la que Lenin llama a los comunistas británicos a apoyar a los socialdemócratas ingleses de la II Internacional (los laboristas). Y, naturalmente, como me dijo uno de la UJCE, se considera que quienes no intentamos amoldar nuestra realidad política a estas citas descontextualizadas no somos “verdaderos leninistas”. ¡Qué drama!



      “Curiosamente” no se cita ni se intenta amoldar la realidad a la página 12, en la que Lenin habla de “combinar las acciones legales e ilegales”, de eliminar a los reformistas como “agentes burgueses” en el interior del movimiento obrero y de negar “las ilusiones pacifistas”. Tampoco se cita ni se intenta amoldar la realidad a la página 20, en la que Lenin defiende la táctica aplicada en 1905 por los revolucionarios rusos: el boicot a las elecciones parlamentarias burguesas. ¡Otra casualidad!



      No vemos que citen ni intenten amoldar la realidad a la página 43, donde Lenin habla de la necesidad de una “lucha implacable” para expulsar de los partidos y sindicatos a los líderes oportunistas. Ni la página 52, en la que Lenin habla de que los bolcheviques no debían “rebajarse” al nivel de conciencia de las masas, sino decirles “la amarga verdad”. Ni la página 58, en la que Lenin dice explícitamente que la abstención electoral “no siempre es
[Img #13192]un error”, pues “hay condiciones para el boicot”. Ni la página 62, en la que Lenin pide una crítica “intransigente y violenta” contra los jefes de la izquierda que no usen el parlamento de una manera revolucionaria, es decir, con la intención de denunciar al propio parlamento y destruirlo, exigiendo además la expulsión y sustitución de esos jefes. Ni la página 73, en la que vuelve a hablar de establecer una lucha implacable contra la dirección oportunista de los partidos obreros.




         Por otro lado, ya que las páginas 44, 52 y 90 les resultan a los revisionistas tan importantes, podrían explicarme por qué carece en cambio de importancia la página 96, en la que Lenin propone la “transformación de la huelga en insurrección armada” y habla de los soviets como “sepultureros del parlamentarismo burgués”. Tampoco parecen considerar importante la página 97, en la que Lenin explica cómo la III Internacional venció a la II, aunque ésta última fuera en principio mucho más grande; o la página 106, en la que Lenin explica por qué los comunistas ingleses deben apoyar la independencia de Irlanda contra el imperialismo británico; o la página 109, en la que Lenin dice que el hecho de que los periódicos burgueses criticaran al bolchevismo benefició al bolchevismo; o la 123, en la que llega a dar la razón a Bordiga en la idea de que hay que expulsar de los partidos de izquierda a todos los “social-traidores” reformistas.




       Por supuesto, está más allá de toda esperanza que ese compañero de la UJCE, que me requisó el carné de “leninista” (hecho que, como podrá imaginarse, me produjo una honda preocupación), lea también, aparte de la cita descontextualizada de sus manuales formativos, los pasajes completos en los que Lenin expone claramente qué es aquello que rechaza: no los sindicatos alternativos, inexistentes en ese momento, sino los “consejos” o “uniones obreras” que proponía crear la izquierda germano holandesa (pág. 40), las “nuevas formas organizativas inventadas por ellos” (pág. 44). O aquellos pasajes en los que Lenin explica a qué se refiere con “sindicatos reaccionarios”: apoliticismo, estrechez corporativa, espíritu rutinario… (pág. 41). Es decir, no pretendo que el compañero asimile que Lenin no hablaba de fenómenos como los liberados sindicales o la firma del “pensionazo, por el sencillo motivo de que no llegó a conocerlos. Que habría que ver si CC OO sería para Lenin un “sindicato reaccionario” (no por lo reaccionario, cosa en la que no habría duda, sino por lo de “sindicato”), o sería más bien un auténtico aparato del Estado burgués.



       Tampoco puedo esperar que el compañero comprenda que Lenin habla de participar en esos sindicatos porque en esos momentos eran “las organizaciones en las que están las masas” (pág. 45), dando la cifra de nada menos que 7 millones de afiliados en la Inglaterra de 1920, mientras que hoy día las masas no están en CC OO, sino que odian a CC OO y la tasa de afiliación es muy baja.



      Tengo otros amigos, en este caso en el PCPE o Izquierda Anticapitalista, a los que no estoy seguro de poder explicarles que, en efecto, Lenin dice que hay que participar en el parlamento burgués (pág. 53), pero que presentando candidaturas que obtienen 20 mil votos no se lleva a ningún candidato al parlamento burgués, a no ser que vivas en un país de un millón de habitantes…



         Pero La enfermedad infantil no es el único libro de Lenin. A todos mis amigos, y en particular a los revisionistas, tan fieles a las páginas 44, 52 y 90 de un solo libro de Lenin, “casualmente” se les olvida citar el artículo “Informe sobre la revolución de 1905”, en el que Lenin decía que el desarrollo de la revolución “conduce inevitablemente hacia la lucha armada”. O el artículo “Ejército revolucionario y gobierno revolucionario” (julio de 1905), donde Lenin dice “el ejército revolucionario se necesita porque los grandes problemas de la historia se revuelven únicamente por la fuerza”.



        Insisten obsesivamente en no radicalizar sus consignas para no “asustar” a la gente y ganar militantes, pero al hacerlo olvidan, también “casualmente”, el artículo “Una gran iniciativa” (junio de 1919), en el que Lenin dice: “La movilización de los comunistas para la guerra ha venido a ayudarnos: los cobardes y los miserables han huido del partido. ¡Mejor que mejor!”.



       Condenan la violencia y adoran los paseítos (también llamados manifestaciones) folklóricos, olvidándose “casualmente” del artículo “Los asustados por el fracaso de lo viejo”, publicado por Lenin en Pravda en diciembre del 17 y el que el líder ruso se burlaba con sorna de los que “se asustan de que la lucha de clases llegue a una exacerbación extrema y se transforme en guerra civil, la única guerra legítima, la única justa, la única sagrada, no en el sentido clerical de la palabra, sino en el sentido humano de guerra sagrada de los oprimidos contra los opresores”, añadiendo la célebre cita de Marx en la que el barbudo nos enseñó aquello de que “la violencia es siempre la comadrona de la vieja sociedad”.



        En fin, es mejor acabar porque todo esto no vale para nada. Lo único que sirve es la creación de razonamientos y lemas nuevos partiendo de nuestro contexto, y sería dogmático seguir desempolvando (y sesgando) citas de Lenin para demostrar otra cosa que no fuera la incoherencia de quienes creen ponerse a salvo desempolvando (y sesgando) citas de Lenin. El caso es que me siento incapaz de cuatro cosas:



        1) De conseguir que esta gente no sesgue citas, picoteando aquí o allá según sus intereses dogmáticos o -en el caso de los revisionistas- para justificar las traiciones políticas o sindicales más viles.



        2) De conseguir que esta gente comprenda que el marco contextual debe descodificarse junto al mensaje; que éste sólo puede analizarse analizando también dicho marco; que pensar que Lenin diría lo mismo hace un siglo que ahora es considerarlo un auténtico idiota.



        3) De conseguir que esta gente comprenda que, incluso en su contexto, Lenin, por aquello de no ser un dios, era falible y por tanto podía equivocarse.



       4) Y de ser tan ingenuo como quienes piensen que tras las comillas de los “casualmente” de este artículo no se oculta la certeza de que esto no es un combate ideológico, sino un combate contra quienes tratan de pillar silloncitos y garantizar el sustento de enormes aparatos de liberados y chorizos que trabajan bien en los sindicatos amarillos, bien en las diputaciones.

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20 Comentarios
Fecha: Viernes, 21 de diciembre de 2012 a las 18:56
francisca
He leído tu árticulo, detenidamente, ya que ese libro, y no panfleto, ha ce muchos años que lo leí, releo de vez en cuando, y tengo casí la seguridad, de que Lenin cambiaria muy pocas cosas, sobre todo teniendo en cuenta las lecciones que la historia nos ha venido dando a través del siglo veinte. Saludos Leninistas.
Fecha: Miércoles, 19 de diciembre de 2012 a las 10:24
14 de diciembre, se murió en su humilde casa de Mo
La madrugada del viernes, 14 de diciembre, se murió en su humilde casa de Moscú Adelina Kondratieva, una de las grandes luchadoras por la libertad en la Guerra Civil española que, junto con su hermana Paulina, actuó de intérprete de los pilotos rusos. Adelina tenía 95 años y era presidenta de la Asociación Archivo Guerra y Exilio (AGE). La incansable Dolores Cabra, promotora y secretaria general de AGE, me envió por email la triste noticia junto con unas fotografías y una extensa reseña de la apasionante e incansable lucha de esta brigadista internacional....En 1938 regresó a Moscú donde ingresó en la Universidad Obrera para adultos. Se doctoró en Ciencias Histórica, especializándose en movimiento sindical latinoamericano. En 1941 estudió italiano en la Facultad Militar de Idiomas Extranjeros para servir durante la invasión nazi como intérprete de los prisioneros italianos en el frente ruso. Chocó con sus superiores por el mal trato que se les daba. Fue teniente superior del Ejército Soviético entre 1941-1949 y participó activamente en toda la campaña militar durante la ocupación alemana de la URSS.

Al finalizar la guerra se reincorporó al Instituto Militar de Idiomas. Se casó con el también militar Alexander Kondratiev y tuvo una hija, Elena. En 1951 detuvieron a su padre, con 63 años, acusado de trotskista, y le tocó participar en su detención por orden de un superior. Del padre no consiguieron ninguna confesión. Todas las acusaciones fueron refutadas. Gracias a ello consiguió lo que llamaban “una condena leve”: cinco años de gulag (campo de trabajo), con el destierro subsiguiente, sin poder vivir en ninguna ciudad importante. Fue liberado tras la muerte de Stalin.

http://www.cuartopoder.es/laespumadeldia/2012/12/19/adelina-kondratieva-luchadora-de-la-libertad/
Fecha: Lunes, 17 de diciembre de 2012 a las 18:58
Félix Adargoma
¿Marta repartidora de títulos de marxismo? ¡Ay, martita!, tú debes saber más que nadie que una parte importante del marxismo es el resultado de la lucha de clases. Y en las luchas de clases y sus resultados hasta ahora, el marxismo de la revolución bolivariana le va ganando al Capital y al imperialismo. ¡Qué importa que Chávez se declare o no marxista si la lucha de clases que está librado hasta ahora está fortaleciendo al proletariado y a las clases populares de Venezuela, a la ayuda a Cuba bloqueada, a Nicaragua, etc? Por su hechos los conoceréis, y no por sus verborreas y titulitos de "marxismo". ¡Ay marta, marta! a estas alturas de la película y que todavía no hayas aprendido nada de nada, ni siquiera de una escena de la misma. Y recuerda que, aunque la mona de vista de marxismo, mona de queda... Y más en época de carnavales..., de radicalismos de pequeñoburgués y de izquierdismos de verborreas…
Fecha: Lunes, 17 de diciembre de 2012 a las 10:45
Menos escribir y mas lucha
Mejor nos iría con menos "citas", menos "llamadas a la acción" y más acción directa.
Fecha: Domingo, 16 de diciembre de 2012 a las 21:48
marta
señor adargoma, apoyamos la revolución bolivariana, porque ha hecho buenas cosas para esos pobres de a tierra, pero, chavéz no es comunista, que se ande deprisita en quitarle a los capitalistas los medios porque o ahora o no se cuando... chavéz es una amalgama de ideologías y esto no es serio, su partido es revolucionario, pero no es marxista que es lo fundamental
Fecha: Domingo, 16 de diciembre de 2012 a las 15:28
Félix Adargoma
Sin una organización revolucionaria, fuerte, cohesionada y disciplinada es imposible llevar a cabo ninguna radicalización de masas, a no ser que se lleve a cabo el radicalismo anarquista de unos cuantos que no conducen a nada, y que la policía terminar por hacer su trabajo con ellos... Hugo Chávez: “Sin un partido revolucionario, no hay revolución”
Fecha: Domingo, 16 de diciembre de 2012 a las 12:24
marta
Tiene bastante razón Navarrete al menos en este caso, se tergiversa los tratados de los revolucionarios según intereses, y las citas que utilizan parecen sueltas y locas sin comprender el contexto general, todo el mundo se convierte en remendón, lanzando citas de aqui y de allí como verdaderos charlatanes como tambien decia lenin con vision de hormiga." ve la parte pero no el todo", ya va siendo hora de que se radicalice esas manifestaciones, y que surja la vilencia revolcionaria, que no es más que la defensa y contestacion de la violencia reaccionaria. SEÑOR NAVARRETE AHI USTED HA ACERTADO. al compañero adargoma, decirle que esta siempre fuera de juego, no se como se las arregla, salud
Fecha: Domingo, 16 de diciembre de 2012 a las 11:50
Comunista
Pues si el tal Adargoma lleva tanto tiempo "aportando" a la izquierda nacional de Canarias, lo siento mucho por la susodicha. Con personajes así... Qué lástima.
Fecha: Domingo, 16 de diciembre de 2012 a las 11:03
Al comentario de "Comunista"
“El recurso a la `autoridad´ puede ser aceptable para un religioso pero no para un marxista.”
__Le definiré desde mi enfoque qué es “autoridad”. El término AUTORIDAD significa: influencia y consideración reconocida; fuerza, poder, prestigio. Persona que tiene autoridad.
La autoridad concierne a una persona real, que no es irreprochable. Son personas que guían a las gentes por sus cualidades excepcionales, reconocidas y admitidas por éstas. Son personas cuya vida se consagra a la obra pública.
Podrá servir de ejemplo: “La necesidad de autoridad en alta mar, donde en caso de peligro, la vida de cada uno depende de la sumisión inmediata y sin fisura de todos a la voluntad de una sola persona (Engels).” Marx junto con Engels, que completaría Lenin, descubre leyes económico-sociales que están vigentes en el modo de producción burgués (plusvalía), análogo a la ley darwiniana de la “selección de la especies”, la “cuántica” de Planck, “teoría de la relatividad” de Einstein,…
Salud y república.
Fecha: Sábado, 15 de diciembre de 2012 a las 22:11
Félix Adargoma
Llevo desde 1.976 militando en la izquierda nacional de Canarias, hasta el día de hoy. Y espero que para algunos años más, ya que la edad no perdona...
Fecha: Sábado, 15 de diciembre de 2012 a las 22:01
Observador
El Sr. Adargoma no acaba de enterarse de qué es lo que sucede en las llamadas filas de la "izquierda". Ha pasado los últimos 35 años hibernado
Fecha: Sábado, 15 de diciembre de 2012 a las 20:13
Félix Adargoma
El PCE e Izquierda Unida son una parte del todo; una parte del Movimiento Comunista y de las diferentes izquierdas que desde hace años existen en el Estado español. Y debido a esa enorme división de partidos de izquierdas, el PCE o Izquierda Unida no tienen la fuerza suficiente para llevar a cabo tácticas y estrategias de mayor calado en la lucha de clases. Los pocos trabajadores que están afiliados los están en multitud de sindicatos. Los comunistas igual, divididos en diferentes organizaciones, y para qué seguir con más detalles... Y por último tenemos a una derecha cohesionada y unida a nivel de todo el Estado, arropada por un sector importante franquista y golpista del ejército y de la policía. Y con un funcionariado que en buena parte del todo son nietos o hijos falangistas franquistas. También tenemos una sociedad, en su mayoría despolitizada y no formada políticamente, con un temor en el cuerpo de "no te metas en política", o "yo no soy político", completamente alienada y llena de “pajaritos” en sus cabecitas por la cultura que los medios desinformativos ejercer diariamente en la misma. Tenemos una numerosa clase media que le sirve del colchón al sistema reaccionario de la derecha. Franco y su régimen criminal dejaron a toda la sociedad, o a la gran mayoría, aterrorizada con el recuerdo de la represión y la guerra civil. Y lo del la Iglesia católica en el franquismo qué les cuento que ustedes no sepan ya del nacional-catolicismo y el apoyo a la reacción y a la oligarquía y alta burguesía, con excepción de unos pocos obispos y curas democráticos. Soy consciente que los paseítos (las manifestaciones-procesiones) no le hace mella a este régimen y al gobierno PePero, ni a la las clase sociales que lo apoyan, pero pregunto: ¿qué otra táctica habría que llevar a cabo para que el “reformismo” se acabe y pase a ser LA IZQUIERDA (con mayúsculas) la que hegemonice la lucha de clases y no la burguesía y la oligarquía…?
Fecha: Sábado, 15 de diciembre de 2012 a las 19:33
Comunista
Por supuesto, cada uno es muy libre de comentar lo que parezca, pero no deja de ser lamentable que los comentaristas se líen a dar sus particulares interpretaciones sobre las contradicciones de la revolución rusa... Si Lenin, con alguna suerte de bola mágica, previó cómo acabaría la URSS... si opinaba muy mal de Stalin o si opinaba mucho peor de Trotski y otras discusiones bizantinas cuya utilidad resulta más que cuestionable. ¿Es que no se han dado cuenta de que el artículo no va de eso, sino de la realidad actual, de las luchas y los retos que tenemos hoy? Además de mostrar muy bien cómo se puede utilizar a Lenin -y a quien sea - para cualquier cosa, aunque sea falseándolo, al final del artículo Navarrete apunta algo todavía más importante. El recurso a la "autoridad" puede ser aceptable para un religioso pero no para un marxista. A los clásicos hay que estudiarlos, pero sus obras no son libros revelados donde se presente una Verdad incuestionable e inmutable, preparadita para aplicarla a cualquier cocido. En primer lugar,es cierto, hay que leer con un mínimo de rigor, contextualizando los escritos, conociendo el momento histórico en el que se produjeron, sabiendo algo de la formación y evolución del autor, etc. Pero luego, a ver si se enteran algunos, hay que tener muy presente que nada es verdad por el mero hecho de que lo dijera Lenin, Marx o quien sea.
Fecha: Sábado, 15 de diciembre de 2012 a las 18:37
arrastras
Está claro que Lenin veía claramente lo que pensaba hacer stalin una vez tomara el poder absoluto: "Stalin es demasiado brusco, y este defecto, plenamente tolerable en nuestro medio y en las relaciones entre nosotros, los comunistas, se hace intolerable en el cargo de Secretario General. Por eso propongo a los camaradas que piensen la forma de pasar a Stalin a otro puesto y de nombrar para este cargo a otro hombre que se diferencie del camarada Stalin en todos los demás aspectos sólo por una ventaja, a saber: que sea más tolerante, más leal, más correcto y más atento con los camaradas, menos caprichoso, etc. Esta circunstancia puede parecer una fútil pequeñez. Pero yo creo que, desde el punto de vista de prevenir la escisión y desde el punto de vista de lo que he escrito antes acerca de las relaciones entre Stalin y Trotsky, no es una pequeñez, o se trata de una pequeñez que puede adquirir importancia decisiva."

Su exquisita inteligencia le hizo clarividente y anticipar la lucha fraticida entre stalin y trosky y la depuración bestial de honestos camaradas que siguió a ésta, por parte de Stalin. Por mucho que el "enemigo" pretenda exagerar determinados sucesos, negarlos como hacen aún hoy cierto estalinistas no dejá de ser un brindis al sol del mismo estlio que haccen los neonazis con el holocausto.

Fecha: Sábado, 15 de diciembre de 2012 a las 18:28
Juan
Está bonito el tal Adargoma. En primer lugar, como bien apunta el articulista, quienes más se dedican a citar a Lenin como si la autoridad del autor les fuera a dar alguna razón, son precisamente los reformistas farsantes que pretenden ser lo que no son. Y, en segundo lugar, que Izquierda Unida o el PCE son organizaciones reformistas no es una opinión basada en ninguna lectura de Lenin. Se trata simplemente de una realidad que muestran sus programas y su práctica política.
Fecha: Sábado, 15 de diciembre de 2012 a las 15:45
Félix Adargoma
V. I. Lenin. Carta al Congreso (22 dic. 1922 - 4 enero 1923) A fines de diciembre de 1922 el ya invalido Lenin, desde cama, comenzó a dictar una carta al XIII Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética, en donde expone sus opiniónes sobre ciertas propuestas, incluyendo la de ampliar el Comité Central del partido y, de interés en vista de la subsiguiente historia, su opinión sobre ciertos miembros propuestos para puestos de liderazgo en el CC y el partido. Esta carta, a la que se ha solido llamar el "testamento" político de Lenin, se leyó a los delegados del Congreso, realizado en mayo de 1924, quienes por verlo como parte de la discusión interna del Congreso no la publicitaron en el momento. Luego, por la opinión negativa de Stalin en que en ella se expresa, la carta fue suprimida hasta después del XX Congreso del Partido Comunista de la URRS en 1956. Carta: Yo aconsejaría mucho que en este Congreso se introdujesen varios cambios en nuestra estructura política. Desearía exponerles las consideraciones que estimo más importantes. Lo primero de todo coloco el aumento del número de miembros del CC hasta varias decenas e incluso hasta un centenar. Creo que si no emprendiéramos tal reforma, nuestro Comité Central se vería amenazado de grandes peligros, caso de que el curso de los acontecimientos no fuera del todo favorable para nosotros (y no podemos contar con eso). También pienso proponer al Congreso que, dentro de ciertas condiciones, se dé carácter legislativo a las decisiones del Gosplán, coincidiendo en este sentido con el camarada Trotsky, hasta cierto punto y en ciertas condiciones. Por lo que se refiere al primer punto, es decir, al aumento del número de miembros del CC, creo que esto es necesario tanto para elevar el prestigio del CC como para un trabajo serio con objeto de mejorar nuestro aparato y como para evitar que los conflictos de pequeñas partes del CC puedan adquirir una importancia excesiva para todos los destinos del Partido. Opino que nuestro Partido está en su derecho de pedir a la clase obrera de 50 a 100 miembros del CC, y que puede recibirlos de ella sin hacerla poner demasiado en tensión sus fuerzas. Esta reforma aumentaría considerablemente la solidez de nuestro Partido y le facilitaría la lucha que sostiene, rodeado de Estados hostiles, lucha que, a mi modo de ver, puede y debe agudizarse mucho en los años próximos. Se me figura que, gracias a esta medida, la estabilidad de nuestro Partido se haría mil veces mayor. Lenin. 23.XII.22. Taquigrafiado por M. V. Continuación de las notas. 24 de diciembre del 22. Por estabilidad del Comité Central, de que hablaba más arriba, entiendo las medidas contra la escisión en el grado en que tales medidas puedan, en general, adoptarse. Porque, naturalmente, tenía razón el guardia blanco de Rússkaya Mysl (creo que era S. F. Oldenburg) cuando, lo primero, en el juego de esas gentes contra la Rusia Soviética ponía sus esperanzas en la escisión de nuestro Partido y cuando, lo segundo, las esperanzas de que se fuera a producir esta escisión las cifraba en gravísimas discrepancias en el seno del Partido. Nuestro Partido se apoya en dos clases, y por eso es posible su inestabilidad y sería inevitable su caída si estas dos clases no pudieran llegar a un acuerdo. Sería inútil adoptar unas u otras medidas con vistas a esta eventualidad y, en general, hacer consideraciones acerca de la estabilidad de nuestro CC. Ninguna medida sería capaz, en este caso, de evitar la escisión. Pero yo confío que esto se refiere a un futuro demasiado lejano y es un acontecimiento demasiado improbable para hablar de ello. Me refiero a la estabilidad como garantía contra la escisión en un próximo futuro, y tengo el propósito de exponer aquí varias consideraciones de índole puramente personal. Yo creo que lo fundamental en el problema de la estabilidad, desde este punto de vista, son tales miembros del CC como Stalin y Trotsky. Las relaciones entre ellos, a mi modo de ver, encierran más de la mitad del peligro de esa escisión que se podría evitar, y a cuyo objeto debe servir entre otras cosas, según mi criterio, la ampliación del CC hasta 50 o hasta 100 miembros. El camarada Stalin, llegado a Secretario General, ha concentrado en sus manos un poder inmenso, y no estoy seguro que siempre sepa utilizarlo con la suficiente prudencia. Por otra parte, el camarada Trotsky, según demuestra su lucha contra el CC con motivo del problema del Comisariado del Pueblo de Vías de Comunicación, no se distingue únicamente por su gran capacidad. Personalmente, quizá sea el hombre más capaz del actual CC, pero está demasiado ensoberbecido y demasiado atraído por el aspecto puramente administrativo de los asuntos. Estas dos cualidades de dos destacados jefes del CC actual pueden llevar sin quererlo a la escisión, y si nuestro Partido no toma medidas para impedirlo, la escisión puede venir sin que nadie lo espere. No seguiré caracterizando a los demás miembros del CC por sus cualidades personales. Recordaré sólo que el episodio de Zinoviev y Kamenev en Octubre no es, naturalmente, una casualidad, y que de esto se les puede culpar personalmente tan poco como a Trotsky de su no bolchevismo. En cuanto a los jóvenes miembros del CC, diré algunas palabras acerca de Bujarin y de Piatakov. Son, a mi juicio, los que más se destacan (entre los más jóvenes), y en ellos se debería tener en cuenta lo siguiente: Bujarin no sólo es un valiosísimo y notabilísimo teórico del Partido, sino que, además, se le considera legítimamente el favorito de todo el Partido; pero sus concepciones teóricas muy difícilmente pueden calificarse de enteramente marxistas, pues hay en él algo escolástico (jamás ha estudiado y creo que jamás ha comprendido por completo la dialéctica). 25.XII. Viene después Piatakov, hombre sin duda de gran voluntad y gran capacidad, pero a quien atraen demasiado la administración y el aspecto administrativo de los asuntos para que se pueda confiar en él en un problema político serio. Naturalmente, una y otra observación son valederas sólo para el presente, en el supuesto de que estos dos destacados y fieles militantes no encuentren ocasión de completar sus conocimientos y de corregir su unilateral formación. Lenin
25.XII.22.Taquigrafiado por M. V. SUPLEMENTO A LA CARTA DEL 24 DE DICIEMBRE DE 1922. Stalin es demasiado brusco, y este defecto, plenamente tolerable en nuestro medio y en las relaciones entre nosotros, los comunistas, se hace intolerable en el cargo de Secretario General. Por eso propongo a los camaradas que piensen la forma de pasar a Stalin a otro puesto y de nombrar para este cargo a otro hombre que se diferencie del camarada Stalin en todos los demás aspectos sólo por una ventaja, a saber: que sea más tolerante, más leal, más correcto y más atento con los camaradas, menos caprichoso, etc. Esta circunstancia puede parecer una fútil pequeñez. Pero yo creo que, desde el punto de vista de prevenir la escisión y desde el punto de vista de lo que he escrito antes acerca de las relaciones entre Stalin y Trotsky, no es una pequeñez, o se trata de una pequeñez que puede adquirir importancia decisiva. Lenin. Taquigrafiado por L.F. 4 de enero de 1923. Continuación de las notas.26 de diciembre de 1922: La ampliación del CC hasta 50 o incluso 100 miembros debe perseguir, a mi modo de ver, un fin doble o incluso triple: cuanto mayor sea el número de miembros del CC, más gente aprenderá a realizar el trabajo de éste y tanto menor será el peligro de una escisión debida a cualquier imprudencia. La incorporación de muchos obreros al CC ayudará a los obreros a mejorar nuestro aparato, que es pésimo. En el fondo lo hemos heredado del viejo régimen, puesto que ha sido absolutamente imposible rehacerlo en un plazo tan corto, sobre todo con la guerra, con el hambre, etc. Por eso podemos contestar tranquilamente a los "críticos" que con sonrisa burlona o con malicia nos señalan los defectos de nuestro aparato, que son gentes que no comprenden nada las condiciones de nuestra revolución. En cinco años es imposible por completo reformar el aparato en medida suficiente, sobre todo atendidas las condiciones en que se ha producido nuestra revolución. Bastante es si en cinco años hemos creado un nuevo tipo de Estado en el que los obreros van delante de los campesinos contra la burguesía, lo que, considerando las condiciones de la hostil situación internacional, es una obra gigantesca. Pero la conciencia de que esto es así no debe en modo alguno cerrarnos los ojos ante el hecho de que, en esencia, hemos tomado el viejo aparato del zar y de la burguesía y que ahora, al advenir la paz y cubrir en grado mínimo las necesidades relacionadas con el hambre, todo el trabajo debe orientarse al mejoramiento del aparato. Según me imagino yo las cosas, una decenas de obreros incluidos en el CC pueden, mejor que cualquiera otro, entregarse a la labor de revisar, mejorar y rehacer nuestro aparato. La Inspección Obrera y Campesina, a la que en un principio pertenecía esta función, ha sido incapaz de cumplirla y únicamente puede ser empleada como "apéndice" o como auxiliar, en determinadas condiciones, de estos miembros del CC. Los obreros que pasen a formar parte del CC deben ser preferentemente, según mi criterio, no de los que han actuado largo tiempo en las organizaciones soviéticas (en esta parte de la carta, lo que digo de los obreros se refiere también por completo a los campesinos), porque en ellos han arraigado ya ciertas tradiciones y ciertos prejuicios con los que es deseable precisamente luchar. Los obreros que se incorporen al CC deben ser, de preferencia, personas que se encuentren por debajo de la capa de los que en los cinco años han pasado a ser funcionarios soviéticos, y deben hallarse más cerca de los simples obreros y campesinos, que, sin embargo, no entren, directa o indirectamente, en la categoría de los explotadores. Creo que esos obreros, que asistirán a todas las reuniones del CC y del Buró Político, y que leerán todos los documentos del CC, pueden ser cuadros de fieles partidarios del régimen soviético, capaces, lo primero, de dar estabilidad al propio CC y, lo segundo, de trabajar realmente en la renovación y mejoramiento del aparato. Lenin. Taquigrafiado por L. F. 26.11.22.
Fecha: Sábado, 15 de diciembre de 2012 a las 15:21
Félix Adargoma
Tratar de aplicar dogmáticamente y mecánicamente los textos de Lenin a las luchas de clase que se dan hoy en Europa y en los países desarrollados y en vías de desarrollo, es como tratar de curar el cáncer con agua de manzanilla o con hierbas medicinales… Hoy se dan muchos a citar textos de Lenin para criticar políticas de la izquierda, creyéndose que estamos en la primera guerra mundial con todas las consecuencias que todo ello revolvió y revolucionó. No aceptan que a cada época y situación de la historia de las luchas de clases se le aplica unas tácticas y unas estrategias diferentes. Lenin y el partido bolchevique aplicaron para aquella época y situación las que creyeron más conveniente para la conquistar del poder, dada la descomposición de la sociedad y del ejército, del Estado zarista, debido al desastre sufrido en la primera guerra mundial. Hoy en día, el capitalismo, y su etapa superior, el imperialismo del siglo XXI, no es el mismo que el de 1917. Pero sigue habiendo una cosa igual que en 1917, zquierdismos para dar y tomar, y para dar la batarra de boquilla, utilizandolostextos de Lenin para etiquetar a las organizaciones de izquierdas de "reformistas"...
Fecha: Sábado, 15 de diciembre de 2012 a las 09:00
No era "testamento", son cartas al Congreso.
Falso, el "testamento" jamás fue tal, no nombraba "heredero" a ningún dirigente, eso lo decidiría a propuesta del cté. central del Partido, se llamaron cartas al XIII Congreso (dictadas entre 22-diciembre-1922 y el 4-enero-1923) donde el jefe bolchevique daba su opinión sobre determinadas personalidades, entre ellos el semianarquizante Bujarin.
Fecha: Viernes, 14 de diciembre de 2012 a las 10:42
testamento de lenin
Testamento de Lenin, en el cual, entre otras cosas, critica a comunistas de alto rango como Iósif Stalin. De Stalin, que era Secretario General del Partido Comunista desde abril de 1922, Lenin decía que tenía la «autoridad ilimitada concentrada en sus manos, y no estoy seguro que siempre sepa utilizarlo con la suficiente prudencia.» y sugería a los camaradas sacar a Stalin de este puesto. Sobre Trotski dirá: "quizá sea el hombre más capaz del actual Comité Central, pero está demasiado ensoberbecido y demasiado atraído por el aspecto puramente administrativo de los asuntos". También advierte del peligro de que las disputas entre los dirigentes ya citados condujeran a una escisión. También pedía un mayor respeto hacia las naciones no rusas federadas en la URSS, afirmando que no hacer esto podría conducir a una actitud imperialista y, por tanto, incoherente.
En contra de los deseos expresados por Lenin antes de su muerte de que no se construyeran memoriales en su nombre, varios políticos trataron de mejorar su propia posición asociando su imagen a la de Lenin tras su muerte. El personaje fue elevado a un estatus casi místico, construyéndose estatuas, monumentos y memoriales en su honor.
Fecha: Viernes, 14 de diciembre de 2012 a las 10:12
así fue
La pena es que Lenin no hubiera vivido más tiempo. Otra habría sido la historia, pues mucho de lo denunciado en ese panfleto fue práctica común en la URSS tras su muerte.

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