Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies

Jueves, 10 de noviembre de 2011
Todo el mundo conoce desde hace tiempo las correrías del yernísimo del Rey

Juan Carlos estará cojo, pero no loco

Guardar en Mis Noticias.

    La Fiscalía Anticorrupción de Baleares denuncia que el duque de Palma, Iñaki Urdangarín, yerno de Juan Carlos I, y su socio Diego Torres montaron un "entramado societario" para apropiarse de fondos públicos y privados que recibía el Instituto Nóos, una entidad sin "ánimo de lucro" que ambos presidieron.

[Img #2389]    En concreto, Anticorrupción investiga al duque de Palma y a su socio, por delitos de falsedad documental, prevaricación, fraude a la Administración Pública y malversación de fondos.

    Todo el mundo conoce, desde hace tiempo, las correrías de Urdangarín, vinculadas a su condición de yernísimo del Rey, pues, de no ser así,  le hubiera resultado muy difícil tener acceso a determinados contactos.
 
    Da la impresión de que estuviéramos ante una maniobra destinada a insuflar oxigeno a un régimen asfixiado por la crisis y en plena descomposición, con la intención de hacer creer a la gente que todo el mundo es igual ante la ley, para lo cual utilizarían a un descocado miembro de la familia Real, pero no perteneciente a la misma, detalle éste mínimo, pero significativo.

    Si hubiera intención de hacer justicia sin considerar estirpe ni condición ¿por qué ninguna fiscalía anticorrupción ha investigado los supuestos (imperativo legal) tejemanejes de Juan Carlos I, que llegó al país con una mano delante y otra detrás y hoy posee una gran fortuna? Porque es la figura en torno a la cual se estableció un régimen corrupto.

    Si bien el Rey está exento de responsabilidades frente a cualquier delito que pudiera cometer- así lo determina la Constitución neofranquista- ese amparo no impediría que una autoridad judicial honesta lo denunciara oficial y públicamente, aunque sólo fuera un acto testimonial. No caerá esa breva, pero, por si acaso, la Casa Real se ha apresurado a manifestar su "respeto absoluto por la Ley".  Y es que no sería la primera vez que el Borbón sacrificara, en beneficio propio, a quien haga falta.

    Juan Carlos estará cojo, pero no loco.


 (*) J.M. Álvarez es analista político y colaborador de Canarias-semanal.com.

Canarias-semanal.org • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2018 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress