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Por Manuel Navarrete - Canarias Semanal
Miércoles, 8 de agosto de 2012

El (verdadero) dictador. Carta abierta a Sacha Baron Cohen

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No quiero ser un hipócrita, - escribe nuestro colaborador Manuel Navarrete en su carta abierta "Al bufón Sacha Baron Cohen" - de modo que empezaré por confesarte que no he visto tu película, ya que no se merece que ni siquiera una descarga ilegal. Sin embargo, no he logrado sustraerme del todo a la insufrible campaña publicitaria que la ha acompañado, y por eso te estoy escribiendo.

 

Al bufón Sacha Baron Cohen:


         No quiero ser un hipócrita, de modo que empezaré por confesarte que no he visto tu [Img #8919]película, ya que no se merece que ni siquiera una descarga ilegal. Sin embargo, no he logrado sustraerme del todo a la insufrible campaña publicitaria que la ha acompañado, y por eso te estoy escribiendo.


        Nos han martilleado con comentarios acerca de tu valentía, de tu humor políticamente incorrecto (¿sure?) y, en el Público, llegaron a la insensatez de compararte con Chaplin. Desde estas líneas, quiero no andarme por las ramas y decirte algo bastante directo: eres un cobarde.


       Te disfrazaste de Gadafi, de Sadam Hussein, pero te dejaste barba, porque, en tu ignorancia, desconoces que Libia e Iraq eran países laicos hasta que llegaron tus amigos de la OTAN. Llevaste a los Oscars las cenizas de Kim Jong Il. ¿Por qué no las de Fraga, las de Vaclav Havel o las de Samaranch? Atacar al más débil, parapetado detrás de un millón de cañones de la OTAN, es facilón y cobarde. Como tu humor.


       Tus bromas son muy del gusto del imperialismo, aunque, como te dijo J. M. Álvarez, no hacía falta disfrazarse para ir a los Oscars, ya que los verdaderos dictadores llevan corbata y esmoquin. Me recuerdas al juez Garzón, que defiende la tortura y la represión actuales en su propio Estado, pero a la vez critica la que se produjo en otros Estados (o en su propio Estado) hace años.


        ¿Por qué te vas tan lejos? ¿Es una burda manera de justificar los crímenes de la OTAN en Libia, Iraq o Afganistán? ¿O es que sencillamente así te pagas los lujos, Sacha? Porque tú eres inglés. ¿Por qué no empiezas por criticar la dictadura que sufres en tu propio país? ¿Por qué no defiendes los derechos de tus propios conciudadanos y del pueblo trabajador que, riéndose de tus payasadas, te da de comer?

    

        Si fueras valiente, empezarías por criticar la dictadura más criminal y opresora de todas, y la que oprime tu país: la del capitalismo. Pero no es el caso. ¿Qué opinas de lo que estamos viviendo en Europa en estos momentos, mientras desalojan a familias de sus casas porque, al parecer, no son “sus” casas, sino que son del banco? ¿No se te ocurre ninguna broma con eso, Sacha? Los medios de comunicación lo justifican hablando de la prima de riesgo, de las agencias de rating, pero nunca explican claramente qué son esas dos cosas. Intuyen, con razón, que si la gente supiera la dictadura en la que vive, empezarían a tener problemas.


         En el Estado bajo el que vivo yo, más cercano a tu realidad que Libia o Corea del Norte, Zapatero y Rajoy han hablado de recortar derechos “para dar confianza a los mercados”. De igual modo, las instituciones políticas recortan pero diluyen sus responsabilidades: la Junta de Andalucía (PSOE-IU) culpa al gobierno central (PP), pero el gobierno central culpa a Europa; y Europa, a su vez, culpa a “los mercados”. Nadie tiene la culpa, nos dicen; son los mercados. El problema es que ahí se acaban las explicaciones, porque nunca explican quiénes son “los mercados”.


        No explican que al emplear esa oscura expresión están ocultando que hablan de millonarios y personas concretas con nombres y apellidos concretos también: banqueros, inversores y capitalistas de toda la vida. No explican que, al no existir un monopolio público de la banca, los Estados tienen que pedir dinero prestado a la banca privada, y luego otro préstamo para pagar los intereses del anterior, endeudándose de manera perpetua y emitiendo bonos de deuda prácticamente cada día. No explican que el Banco Central Europeo, que es el que imprime los billetes, presta dinero a los bancos a un 1%, y estos bancos, como ya no pueden invertir en ladrillo tras el estallido de la burbuja inmobiliaria, invierten en deuda pública (aunque esa deuda pública se haya adquirido en buena medida a base de inyectarles dinero público a ellos, porque no supieron hacer bien sus negocios y se estaban hundiendo).


         Es decir, compran bonos de deuda de los que emite el Estado ganando (a día de hoy) casi un 8% (la prima de riesgo es hoy de 534, lo que implica un 5’34%, a lo que hay que sumar el 2’5% que piden por comprar el bono de deuda alemán, ya que la prima de riesgo es la diferencia entre lo que le piden a nuestro Estado y lo que le piden al Estado alemán, que se considera solvente). En otras palabras, la banca (que recibe dinero del BCE al 1% y se lo presta al Estado español al 8%) está robando legalmente un 7% del dinero puesto en circulación, lo que supone miles y miles de millones de euros.


       No cuentan que, si tienes mucho dinero, puedes manipular la prima de riesgo para multiplicar tu fortuna (ataque especulativo, le llaman, sin explicar jamás lo que es). Por ejemplo, compras una gran cantidad de bonos de la deuda española. Luego haces lo siguiente: difundes el rumor, en alianza con tus agencias privadas de rating (cuya estúpida opinión se considera muy importante), de que el Estado español es insolvente. A continuación, vendes de golpe todos tus bonos (aunque te costaran 800, puedes venderlos a 600). Los inversores ven la calificación “basura” que ese dictador llamado Standar& Poors otorga a la deuda española y, al instante, miran a la pantalla de la bolsa y ven una gran cantidad de bonos baratos vendidos repentinamente. Entonces, se asustan y comienzan a deshacerse de sus bonos, vendiéndolos, qué remedio, más baratos todavía. Por lo que puedes recomprarlos, por ejemplo, a 200.


        Has ganado 400 por cada bono, y encima sigues teniendo el bono, porque tú, como autor del rumor, sí que sabes que, diga lo que diga el dictador Fitch, ya se encargarán los gerentes de los dictadores (los gobernantes) de hacer que el Estado español devuelva su deuda. Aunque tengan que exprimirle hasta la última gota de sangre a sus pueblos trabajadores, bajando salarios, privatizando la sanidad, la educación y lo que sea necesario. Y encima, los dictadores tendrán la poca vergüenza de llamar a esto “rescate”, aunque el sujeto que supuestamente va a ser rescatado suplique que no lo hagan. Por otro lado, al haber hundido la imagen del Estado español, la próxima vez podrás exigirle un interés mayor por el dinero que le vas a prestar, con lo que sube y sube la llamada prima de riesgo.


       ¿Quién lo decide? ¿Lo decide el pueblo? No. ¿Lo deciden los gobernantes elegidos por el pueblo? Tampoco. ¿Lo deciden al menos los gobernantes elegidos por el pueblo alemán? Ni siquiera eso. ¿Entonces? Fácil: lo decide un grupo reducido de magnates que viven y especulan en la sombra sin rendir cuentas ni responsabilidades ante nadie. ¿Es o no es una dictadura?


       Además, no hay inversores buenos por un lado y, aparte, otros malos que son los especuladores. La inversión tiene sus propias reglas, que son las mismas reglas para todos los inversores y, además, las mismas reglas del capitalismo: debo invertir mi dinero para obtener más dinero. Y eso no tiene nada de ilegal, aunque desde luego tenga mucho de inmoral.


      Sacha, el capitalismo es una dictadura, por el sencillo motivo de que quien paga, manda. Mientas se permita que haya banca privada, estaremos dominados, porque los Estados serán asalariados de los bancos, y estos podrán extorsionarlos para someterlos. Por ejemplo: si no cumples con los ajustes (o si me subes los impuestos, porque la gente ha votado que así sea), te pido más interés por el dinero prestado (lo cual, bajo el capitalismo, es mi derecho), incrementando irremediablemente tu deuda. Y, como no pagues, te intervengo el Estado, aunque sea a cañonazos. ¿Es o no es una dictadura? ¿Son o no son las elecciones bajo condiciones capitalistas una pantomima más esperpéntica aún que tus propias películas? ¿No es este mecanismo (la deudocracia) un tiro en la rodilla quizá menos evidente, pero desde luego más efectivo y real aún que el de tu “dictador” en los 100 metros lisos?


       Sacha, aunque te hayan educado para no darte cuenta de ello, Gadafi y Sadam eran simples aprendices comparados con los dictadores que padecemos aquí: los bancos y los grandes capitalistas. Pero me parece normal que te mofes cuando las petroleras asesinan a quienes les estorban, ya que a ti te pagan muy bien como bufón de la corte, lo que te convierte en miembro interesado del bando de los (verdaderos) dictadores. Como estamos en bandos enfrentados, me despediré sincerándome en algo: cuando a algún tirano de tu bando le hacen estirar la pata, yo también brindo. Y el único chiste que te reiré vendrá el día en que brinde por ti.

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3 Comentarios
Fecha: Miércoles, 8 de agosto de 2012 a las 19:23
la histeria del ser humano?
Boratazo por eso el que escribio el artículo dice bien claro que no ha visto la pelicula, este lo que vio fue el trailer y la figura de sacha en los oscars echando adrede las ceniza del ex-gobernador de Korea del norte en el traje de un periodista.
Por supuesto yo iré a ver la pelicula y me reiré por que es de comedia.
Fecha: Miércoles, 8 de agosto de 2012 a las 13:27
marta
buenisimo y educativo, esos son los intelectales revolucionarios que tiene que haber.
Fecha: Miércoles, 8 de agosto de 2012 a las 10:54
Boratazo
Quien escribió éste artículo ceo que debería ver la película, en ningún momento se engrandece la figura imperialista de norteamérica y está llena de ironías y ataques contra la figura norteamericana.

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