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Por Manuel Navarrete (*) - Canarias Semanal
Lunes, 9 de julio de 2012
Memoria histórica de la construcción socialista

EL SOCIALISMO: ¿UNA EXPERIENCIA HISTÓRICA FALLIDA?

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Para el 'progre vulgaris' - afirma MANUEL NAVARRETE - cuando los medios de comunicación hablan sobre países socialistas dejan de ser empresas privadas con intereses capitalistas y pasan a ser los portadores de la verdad absoluta (...).

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         El progre vulgaris razona más o menos de la siguiente manera: todo lo que dicen los medios de comunicación sobre nuestras manifestaciones, sobre Palestina, sobre la reforma laboral, sobre  la huelga general y sobre la banca es mentira, está lleno de manipulaciones y tendenciosamente falseado. Pero cuando estos medios de comunicación hablan sobre países socialistas, entonces dejan de ser empresas privadas con intereses capitalistas y pasan a ser los portadores de la verdad absoluta. Todo lo que digan, hasta lo más disparatado y surrealista, es real y no hay nada más que hablar.



[Img #7703]    El progre vulgaris sólo tiene memoria histórica para la derrota; jamás para la victoria. Cuando se trata de recordar aquellos países en los que se produjeron heroicas y masivas revoluciones sociales, se derrocó al poder de la burguesía y se inició, con todas las dificultades del mundo y más, la construcción socialista, entonces, misteriosamente, deja de haber una memoria alternativa que reivindicar, y basta con servirse de lo que nos ofrecen los medios convencionales, cuya versión, acríticamente aceptada como la verdad, nadie pone en duda.


   

   Es prácticamente imposible no pensar que estamos tirando piedras contra nuestro propio tejado, cuando vemos a la gente de izquierdas más preocupada por satanizar algo tan poco peligroso en la actualidad como “la burocracia soviética” que por denunciar la dictadura bancaria y burguesa que deteriora nuestras condiciones de vida actuales a pasos agigantados.


   

      Si el problema fundamental de la humanidad es el de proporcionar a los oprimidos pan, trabajo, vivienda, educación y salud, entonces podemos afirmar literalmente que el socialismo realmente existente (¿cuál si no, el inexistente?) solucionó las problemáticas más acuciantes de nuestra especie, haciendo del planeta un lugar más justo, digno y esperanzador.


   

      Soslayar los logros sociales de los países socialistas, o minimizarlos como si fueran “algo secundario”, es una falta de respeto para todos aquellos que dieron su vida para acabar con la explotación de la burguesía, para todos aquellos que hoy día mueren y matarían por acceder a los estándares de vida logrados en el campo socialista e incluso para nosotros mismos.


   

      Los complejos inducidos son funcionales para el sistema, porque nos hacen renegar de todo aquello que realmente hace daño al sistema (véanse las terribles manipulaciones que han equiparado, en la conciencia de muchos compañeros, guerrilla con “terrorismo”, cuando este último, en realidad, sólo puede ser ejercido desde el Estado). Sí, debemos insistir: la URSS, la China Popular y Cuba le hacen más daño al sistema capitalista que miles de foros sociales, manifestaciones pacíficas (léase folklóricas) o “cuartas internacionales” obreras.


    

    Reivindicar con orgullo los logros sociales de aquellos países que integraron el campo socialista es un ejercicio básico de memoria histórica que debería ser obligatorio para todos aquellos que luchamos contra el sistema, si queremos que todos aquellos que sufren sus efectos cobren conciencia de que existen alternativas reales.


    

     No podemos ocultarle a quienes padecen los efectos de la especulación inmobiliaria que en la URSS de 1990 se pagaba el mismo alquiler por una vivienda que en 1928; el mismo pago por electricidad, calefacción y teléfono que en 1948; el mismo billete de metro que en 1932; lo mismo en productos alimenticios que en 1950.


    No podemos ocultarle a un país como el nuestro, cuya esperanza de vida, dados los efectos catastróficos de la crisis capitalista, comienza a disminuir aceleradamente, que en la URSS la esperanza de vida era de 34 años en 1923 y sólo en las tres primeras décadas de revolución socialista se consiguió elevarla hasta los 70.


   

     No podemos ocultar en un país que, como éste, niega los derechos nacionales más elementales que la URSS dio forma escrita a 48 lenguas que bajo el zarismo no la tenían; que en 1990 se editaban obras en 77 idiomas soviéticos.


   

     El purismo ideológico y dogmático no puede llevarnos a negar la más elemental justicia analítica y el más básico rigor conceptual. Por ello, es imperativo reconocer los logros de la revolución socialista en una China Popular que, desde 1949 hasta 1976 (fecha de la muerte de Mao), duplicó su esperanza de vida: de 32 a 65 años. ¿A qué nos lleva ocultar que en 1970 Shangai tenía una tasa de mortalidad infantil menor que Nueva York? ¿Por qué deberíamos ocultar que la China de Mao formó a 1’3 millones de campesinos como médicos rurales para atender las necesidades sanitarias en el campo?


   

     ¿Y Cuba? ¿Qué adelantamos haciendo que nuestro pueblo trabajador ignore que Cuba erradicó el analfabetismo en 1961, en sólo 2 años de revolución? ¿O que ha erradicado la desnutrición infantil y exhibe la esperanza de vida más alta del llamado Tercer Mundo (78 años) y la tasa de mortalidad infantil más baja de América Latina (4’7 por cada mil nacidos vivos), incluso por debajo de la de EE UU?


   

      ¿Por qué no hablar a los trabajadores, con orgullo socialista, de programas cubanos como el “Yo sí puedo”, que ha liberado de analfabetismo varios países latinoamericanos (Venezuela, Nicaragua, Bolivia), o la “Operación Milagro”, que ha curado la vista de forma gratuita a más de 1’5 millones de personas de más de 20 nacionalidades empobrecidas? ¿Es mejor exportar invasiones militares y multinacionales saqueadoras, como hacen los EE UU?


   

     ¿Por qué no defender con orgullo la superioridad material y moral del socialismo, cuando en los países del Este, tras la restauración del capitalismo, el producto interior bruto y los bienes y servicios medios han disminuido en un 10%, en sólo una década, lo que supone una pérdida efectiva de un 40% de poder adquisitivo?


   

       Si en la Rusia del año 2000 el PIB había caído un 33% en sólo una década de capitalismo; si en 1917 el PIB por habitante en la posterior zona URSS alcanzaba un 10% del de EE UU, y sin embargo en 1989 lo había superado en un 43% (a pesar de la devastación que supuso la invasión nazi-fascista); si hoy día, por culpa del capitalismo, la URSS ha retrocedido un siglo y su PIB por habitante vuelve a ser inferior al de EE UU… entonces, ¿por qué condenar a la Unión Soviética sigue siendo preceptivo y obligatorio para entrar en el club de los “bien pensantes” y obtener el derecho a ser escuchado en determinados círculos?


   

       Si, en la URSS, gracias al socialismo el número de estudiantes a tiempo completo se multiplicó por seis; las camas de hospital casi por diez; los niños atendidos en guarderías, por 1.385; si el número de médicos por cada cien mil habitantes era de 205, comparado con los 170 en Italia y Austria, los 150 en EEUU, los 144 en la Alemania capitalista, los 110 en Gran Bretaña, Francia y Holanda y los 101 en Suecia (tan admirada por socialdemócratas y amigos del “capitalismo con rostro humano”); si la esperanza de vida se duplicó y la mortalidad infantil se redujo a una novena parte; si, en 1972, el número de médicos había aumentado desde 135.000 a 484.000 y el número de camas de hospital de 791.000 a 2.224.000, entonces, ¿cómo considerar que la sociedad burguesa es más humana que la sociedad socialista?


   

      ¿Por qué hacer énfasis únicamente en las imperfecciones y supuestos defectos de esta última, simplificando además la cuestión sin tener en cuenta ningún factor contextual o político?


   

     Hay realidades innegables, cuya negación u ocultación constituyen un crimen. Bajo el socialismo, los equipos sociales eran sobresalientemente altos. Había una altísima seguridad social de base. El empleo a tiempo completo estaba garantizado para toda la vida. Muchos bienes de consumo y servicios básicos eran subsidiados. A nadie le faltaba alimentación, vestido o vivienda. El acceso a la sanidad y la educación eran gratuitos. La pensión estaba asegurada.


   

     Eso por no hablar de las manipulaciones históricas. Lejos de ser una “contrarrevolución burocrática”, como algunos gustan de afirmar, los años 30 supusieron en la URSS una época de promoción técnica y política sin precedentes para millones de obreros y campesinos humildes, que tomaron en las manos su propio destino.


   

     ¿Significa esto que los países del campo socialista fueran perfectos o no deban criticarse? No. Lo que significa es que la crítica efectuada, por ejemplo, por el trotskismo es una crítica superficial y frívola, que tiene el terreno abonado en la demonización mediática del socialismo y que únicamente sirve para “echar balones fuera”, partiendo de una visión idealizada y antidialéctica de la realidad, como si el socialismo no sufriera contradicciones o problemas, sino que todo fuera únicamente “culpa de otros” (o, para concretar, de Stalin). Como si supusiéramos por ejemplo que, bajo Trotsky todo habría sido armonía y la colectivización y la lucha contra los terratenientes (o incluso la derrota del imperialismo nazi) habría podido llevarse a cabo sin ejercer ninguna violencia.


   

      Por supuesto, esto no casa con el hecho de que Trotsky reprimiera con ferocidad la rebelión de Kronstadt en 1921, o propusiera militarizar los sindicatos y subordinarlos al Estado en el IX Congreso (1920) y reafirmar la dictadura del partido por encima de los soviets en el X Congreso (1921). Nada de eso importa, porque, más allá de la historia real, los bien pensantes necesitan una mitología simplificadora que le permita conectar con los prejuicios inducidos que padece la gente llana, reforzándolos y generando derrotismo. Un oportunismo que, por otra parte, tampoco les ha llevado a ninguna parte, como prueba el hecho de que no hayan encabezado ningún proceso revolucionario en toda la historia.


    

       No seamos unilaterales. Es posible ser críticos desde el apoyo, sin incurrir en el personalismo y la superficialidad. Hay que hablar de los insuficientes canales de participación popular habilitados. De los insuficientes esfuerzos hechos para superar la contradicción entre el campo y la ciudad, así como para superar la contradicción entre trabajo manual e intelectual.  Aún más grave: de las medidas de mercado implementadas en los años 50, que, como denunció el Che Guevara, generaron una crisis de conciencia e impidieron la construcción del hombre nuevo. De que todo esto llevó a que, en 1991, la URSS fuera destruida sin que las clases obrera y campesina dispararan un solo tiro para defenderla, lo que nos indica que la gente había dejado de creerse protagonista de la construcción socialista.


    

      Se nos impone ser críticos sin ser insensatos, generar una memoria histórica de los oprimidos y reivindicar las experiencias sociales más avanzadas de la historia humana,  recordando aquella cita de Lenin que venía a decirnos que un solo paso “realmente existente” de la clase obrera vale más que mil programas perfectos y refinados.





(*) Manuel Navarrete es profesor de Lengua y Literatura. Licenciado en Filología Hispánica, Máster en Profesorado y Máster en Estudios Americanos por la Universidad de Sevilla (Andalucía). Activista de los movimientos sociales y del sindicalismo alternativo y de clase. Pesimista de la razón y optimista de la voluntad.  Amigo de la Revolución Cubana y de los procesos emergentes y antiimperialistas en América Latina, realiza sus estudios de doctorado sobre la figura de José Carlos Mariátegui. Enemigo de la Ley de Partidos y de toda la legislación represiva. Ha participado como coautor en los libros "Bolonia no existe" (Hiru) y "Sastre, compañero" (Txalaparta).



Título original: "Memoria histórica de la construcción socialista".


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25 Comentarios
Fecha: Lunes, 13 de abril de 2015 a las 20:24
Pedro
Pregúntale a cualquiera si prefiere vivir en Cuba, China, Rusia o EEUU y llévate una respuesta bonita. No quiero menospreciar la historia de los comunistas, pero el pueblo hoy en día está a otra cosa. Es responsabilidad histórica y si se me permite la palabra, patriótica, bajar a la calle y hablar con la gente normal si queremos cambiar las cosas. Y cantando las alabanzas de la URSS o Cuba, por mucha razón que puedan tener, que no te digo que no, la gente se te echa para detrás.
Fecha: Sábado, 28 de septiembre de 2013 a las 13:14
Viky
El artículo me parece magnífico porque hartas de escuchar y leer las críticas o mas bien juicios sumarísimos a lo que fue la digna e importante revolución rusa de 1917 que dicho sea de paso es una tarea que llevan a cabo los anarquistas sin descanso haciendo sangre de lo terrible que fue todo etc etc, hemos de llegar al siglo en el que nos encontramos ¡el siglo XXI! en el cual nadie se apresta [aunque la situación de precariedad y represión van en aumento] a imaginar un frente UNITARIO de todas las formas de pensar la sociedad actual para enfrentarnos a esta brutalidad de Occidente completamente supeditado a todo lo que nos dice nuestro jefe real disfrazado de negro.

Estamos más vigilados que nunca: en las ciudades existen miles de cámaras que captan todos nuestros gestos, movimientos.. violando descaradamente nuestra privacidad ¿se sabe si cualquiera de estos que todo lo critican duramente pero nunca hacen su propia autocrítica con ese purismo que dicen tener frente a cualquier otro pensamiento?. NO

La izquierda va en retroceso en todo planeta, así que o abrimos los ojos yendo a contracorriente del poder dogmatizante y alienante o estamos perdidos.
Fecha: Sábado, 28 de septiembre de 2013 a las 12:16
Viky
El artículo me parece magnífico porque hartas de escuchar y leer las críticas o mas bien juicios sumarísimos a lo que fue la digna e importante revolución rusa de 1917 que dicho sea de paso es una tarea que llevan a cabo los anarquistas sin descanso haciendo sangre de lo terrible que fue todo etc etc, hemos de llegar al siglo en el que nos encontramos ¡el siglo XXI! en el cual nadie se apresta [aunque la situación de precariedad y represión van en aumento] a imaginar un frente UNITARIO de todas las formas de pensar la sociedad actual para enfrentarnos a esta brutalidad de Occidente completamente supeditado a todo lo que nos dice nuestro jefe real disfrazado de negro.

Estamos más vigilados que nunca: en las ciudades existen miles de cámaras que captan todos nuestros gestos, movimientos.. violando descaradamente nuestra privacidad ¿se sabe si cualquiera de estos que todo lo critican duramente pero nunca hacen su propia autocrítica con ese purismo que dicen tener frente a cualquier otro pensamiento?. NO

La izquierda va en retroceso en todo planeta, así que o abrimos los ojos yendo a contracorriente del poder dogmatizante y alienante o estamos perdidos.
Fecha: Miércoles, 5 de septiembre de 2012 a las 22:59
marta
felix, eres un autentico toca pelotas, además de simple arguementando en plan memorion las cosas que te aprendistes en su momento y no has avanzado nadita, que coñazo.
Fecha: Martes, 10 de julio de 2012 a las 13:46
Félix Adargoma
Aplastados por el terror de Stalin
Víctimas de las 'Purgas'

Lucharon por la revolución codo con codo con Lenin. Crearon el nuevo arte, la eficaz propaganda. Sus voces fueron silenciadas cuando el dictador hizo caer el telón del terror rojo. Una exposición conjuga la genialidad del arte y la bajeza de la cruel represión.

Octubre de 1917. El año cero de una nueva era. La revolución rusa ha triunfado y el mundo entero asiste, entre alborozado y temeroso, al nacimiento de un Estado que saluda a un nuevo hombre, a un nuevo humanismo. Lenin está en la cúspide, vigila mientras los acontecimientos se suceden a velocidad de vértigo. Los bolcheviques comienzan a escribir la historia y era necesario dotarla de símbolos, de imágenes, de palabras. Los artistas, "los ingenieros del alma", como los bautizó Stalin, comenzaron su labor y llenaron la nueva Rusia de ciencia, técnica, libros, arte.
Pero ¿cuál fue la relación entre aquella élite de hombres y mujeres que se pusieron a las órdenes de la revolución y el comunismo? Una ambiciosa exposición, La caballería roja. Creación y poder en la Rusia soviética de 1917 a 1945, en La Casa Encendida de Madrid, analiza cómo desde la muerte de Lenin, en 1924, y hasta la de Stalin, en 1953, ningún habitante de la URSS pudo permanecer al margen de una ideología. Para explicarlo con potentes imágenes, Rosa Ferré, comisaria de la muestra, ha ideado un recorrido a través de más de 300 materiales muy diversos, desde obras maestras de la vanguardia pictórica hasta algunas piezas claves en la estética del realismo socialista. Los protagonistas son escritores, Anna Ajmátova, Mandelshtam, Pasternak, Mayakovski, Bábel, o artistas como Kandinsky, Chagall, Malévich, Ródchenko, Klucis y Deineka. La caballería roja es un viaje al talento creativo de las tres primeras décadas del siglo XX en la Rusia soviética, un momento de enorme energía creativa marcado por la más absoluta represión.
Toda una generación de intelectuales fueron asesinados o deportados cuando ya no servían para los fines del dictador
El ruso se adaptó a las nuevas palabras bolcheviques como saboteador, estajanovista o burgués
Un 80% de los protagonistas de la muestra 'La caballería roja' fueron fusilados, degradados o silenciados
Al estallido de la revolución, en 1917, la población rusa estaba formada en sus tres cuartas partes por campesinos. Lenin necesitaba una élite que ayudara a crear "ciudadanos activos", y durante los primeros años del siglo XX, los intelectuales, ebrios de entusiasmo, pusieron en marcha una potente maquinaria de propaganda multimedia. El Estado soviético utilizó su ingenio hasta que Stalin ordenó silenciar cualquier veleidad creativa. A partir de ahí, "se segaba a la gente por capas" bajo la cruel sentencia de dos palabras claves, saboteador y contrarrevolucionario.
"Nos vigilaban estrellas de la muerte, / e, inocente y convulsa, se estremecía Rusia / bajo botas ensangrentadas, bajo / las ruedas de negros furgones... De madrugada vinieron a buscarte. / Yo fui detrás de ti, como en un duelo".Así entonaba la poetisa Anna Ajmátova su doloroso Réquiem para su hijo, sus amigos, aplastados por el régimen de Stalin. Miles de escritores fueron ejecutados durante los años del terror rojo. "Cuando llegaban los hombres vestidos de cuero, el final empezaba...". Los intelectuales que no emigraron o no fueron expulsados aterrizaron como elefantes en una cacharrería en el nuevo orden. La "generación de la edad de plata", la de Ajmátova, Tsvetaieva, Mandelshtam, Pasternak, Bulgákov, sufrió acoso y derribo, fueron asesinados o deportados cuando ya no servían a los fines de una cultura socialista. La apertura hace pocos años de los archivos literarios del KGB mostraron el horror de aquellos crímenes contra la inteligencia cometidos por Lenin y Stalin.
El cerebro de Máximo Gorki, conservado en el Instituto Neurológico de Moscú, pesa 1.420 gramos. El de Mayakovski, 1.700 gramos. El de Lenin, 1.340. En qué cabeza cabe guardar tales restos como un panteón de genialidad. Posiblemente, en la de un hombre enfermo de poder, Stalin, "el montañés del Kremlin, con ojos de cucaracha", como lo describió Mandelshtam en uno de sus poemas. Stalin planeaba por encima de todos, a la caza de los más pequeños detalles. Jugaba con sus "camaradas" como si fuera Dios. Un ejemplo. La policía abrió en 1922 un expediente al escritor Bulgákov por "ideólogo de la malévola burguesía contemporánea". Estuvo a un paso de ser deportado por negarse a escribir sobre "héroes en chaqueta de cuero, ametralladoras y comunistas heroicos". Harto de su situación de penuria, escribió una carta a Stalin. En ella solicitaba que le dieran un trabajo o que le ordenaran "abandonar en el acto los confines de la URSS". No obtuvo respuesta hasta que un día su teléfono sonó y una voz le dijo: "Va a hablar usted con el camarada Stalin". Se produjo entonces una de las conversaciones más surrealistas de aquel negro periodo: "¿De veras necesita partir al extranjero? ¿Es posible que esté tan harto de nosotros?", le preguntó Stalin. A lo que Bulgákov respondió: "He meditado mucho al respecto y he llegado a la conclusión de que un escritor ruso no puede existir fuera de su patria". Días después, Stalin le citó en el Kremlin y le concedió un trabajo para aplacarle. Pero Bulgákov nunca más volvió a publicar nada. Fue condenado al ostracismo.
Rosa Ferré ha intentado conjugar en esta exposición la genialidad del arte y la bajeza de la represión. "He querido explicar la complejidad del momento, no presentar las revoluciones de los grandes nombres como Kandinsky o Malévich. Se ha presentado al intelectual como un artista que se suma a la revolución y los políticos le traicionan. Es más una simbiosis; de hecho, fue una oportunidad para mucha gente al poder trabajar pagados por el Estado. Muchos de estos artistas no fueron en absoluto cínicos, creyeron en lo que pasó, pero también fueron viendo paulatinamente hacia dónde les llevaba la revolución".
La exposición se centra en los años que van desde la cabalgada de la primera caballería roja en la guerra civil (1918-1921) hasta la participación en la Segunda Guerra Mundial (1941-1945). En el entusiasmo inicial de la revolución, artistas como Kandinsky, Lissitszky, Ródchenko o Chagall muestran el camino hacia la abstracción. Las obras de Mayakovski o los dibujos de Natan Aktman para la representación de la toma del Palacio de Invierno -un espectáculo de masas con miles de participantes- reflejan la eficacia de la propaganda. También se muestran los avances en música, como los del físico Theremin, el inventor de uno de los primeros instrumentos musicales electrónicos, el theremin, una caja con dos antenas, que conoció su apogeo en las películas de ciencia-ficción y de terror de Hollywood en la era anterior al sintetizador. En los años de la revolución bullía el ingenio, los avances en todos los campos. Incluso el viaje a Marte aparecía ya en el horizonte de la nueva Rusia como un sueño alcanzable.
A la muerte de Lenin, todo cambió. A principios de 1928, la era de los planes quinquenales, se deja atrás el intercambio de ideas y se instaura un nacionalismo feroz. El lenguaje bolchevique se introduce en la sociedad como norma de expresión. Se populariza el término saboteador, en referencia al obrero poco entusiasta, o estajanovista, clara referencia a Stajanov, un minero que consiguió duplicar la producción. Aburguesarse es delito y conspirar contra el pueblo es hacerse candidato a la cárcel. Los trabajadores ocuparon el lugar de los santos en la imaginería pública, y los enemigos de clase, el del demonio.
En la exposición se desmonta algún que otro mito. Como el de un Stalin ignorante siempre enfrentado al Lenin intelectual. ¿Se imaginan al dictador sanguinario leyendo novelas, o gimoteando al ver una película? Pues háganlo. Sus gustos en el cine combinaban la exaltación patriótica de Eisenstein y los filmes de aventuras o los de personajes históricos con los que se identificaba, como Iván el Terrible. Le encantaba el teatro -vio una de las obras de Bulgákov hasta 15 veces- y, como buen georgiano, era aficionado a las canciones populares y a la música patriótica. Todo lo demás, lo censuraba. Él era el gran director de la cultura.
Los intelectuales que apoyaron a Stalin emprendieron poco a poco y sin saberlo el camino hacia su desaparición. A finales de los años treinta, las purgas de Stalin, los procesos que tuvieron lugar en Moscú entre 1936 y 1938, dejaron cinco millones de presos, siete millones de detenidos, un millón de ejecutados y dos millones de muertos en los campos de deportados. Al Primer Congreso de Escritores, celebrado en Moscú en 1934, acudieron 700. Solo 50 de ellos sobrevivieron para acudir al Segundo Congreso, en 1954. Cerca de un 80% de los protagonistas de la exposición La caballería roja fueron fusilados, degradados o silenciados. Como el escritor Isaak Bábel. Arrestado en 1939, fue torturado, acusado de espía por sus contactos con André Malraux, declarado "enemigo del pueblo" y fusilado el 27 de enero de 1940. Bábel, como Boris Pilniak, uno de los escritores soviéticos más leídos y populares, fue de los primeros en desvelar la cara oculta de la revolución. Pilniak veía en ella un torbellino sanguinario y retrató a Stalin como "el hombre que no se encorvaba nunca" al frente de una raza medio loba, media humana.
La lista de las víctimas del terror de Stalin es larga. "Pienso y pienso. Y no puedo entender nada. ¿Qué esta pasando? ¿Cómo es que, de pronto, tenemos tantos enemigos? Todos son gente que conocemos de años, que han estado junto a nosotros. Y por alguna razón prácticamente han desaparecido tras los barrotes e instantáneamente han confesado que son enemigos del pueblo, espías, agentes de los servicios de inteligencia extranjeros. ¿De qué va todo esto? Creo que me estoy volviendo loco". Así se lamentaba Mijaíl Koltsov, el periodista que fue corresponsal de Pravda en la Guerra Civil española, el hombre de Stalin en España, el personaje que retrató Hemingway en Por quién doblan las campanas, tras ver desfilar uno por uno a sus colegas. Koltsov fue fusilado en 1940.
Un paseo de 40 minutos por La caballería roja es un viaje a una época. La ocasión de descubrir el talento de figuras poco conocidas en España que abrieron la puerta a novísimos experimentos. Como la Sinfonía de las sirenas de las fábricas, una composición escrita por Arseni Avraamov para conmemorar el quinto aniversario de la revolución rusa en Baku, la actual capital de Azerbaiyán. En ningún país se concentró tanto talento como en la Rusia soviética de las primeras décadas del siglo XX. Artistas e intelectuales lograron crear obras y proyectos de una modernidad apabullante y con un entusiasmo que los hizo únicos.
Víctimas de las 'Purgas'
BORÍS PILNIAK
Fue, junto con Bábel, uno de los escritores rusos más populares de su época. Torturado y fusilado en 1938.
ANNA AJMÁTOVA
Reconocida como la gran poeta rusa, su vida estuvo marcada por la tragedia. Vio morir fusilado a su marido y deportado a su hijo.
BORÍS PASTERNAK
El autor de 'Doctor Zhivago', premio Nobel, fue acusado y perseguido por "subjetividad".
ILYA ILF Y YEVGUENI PETROV
Periodistas y escritores, escribieron una de las obras más célebres, 'Las doce sillas'. Una ridiculización de la burguesía.
MIJAÍL BULGÁKOV
Fue perseguido con saña por Stalin y sus obras dejaron de publicarse. El autor de 'El maestro y Margarita' fue silenciado en vida.
VARVARA STEPÁNOVA
Compañera de Ródchenko, fue una de las principales figuras de la vanguardia.
ISAAK BÁBEL
El autor de 'La caballería roja' fue torturado, acusado de espionaje y fusilado.
Fecha: Martes, 10 de julio de 2012 a las 13:25
Félix Adargoma
ver articulo en http://canarias-semanal.com/not/3311/en_defensa_de_la_urss_y_de_los_frentes_populares_/
Fecha: Sábado, 30 de junio de 2012 a las 22:29
Antonio
En mi opinión cuando el articulista se pregunta qué proceso revolucionario han encabezado los trotskistas está apuntando a algo que debería ser bastante evidente. Quienes no se han tenido que enfrentar a la ardua tarea de construir un estado nos dejan con la duda de saber cómo lo habrían hecho ellos. Yo, por si no ha quedado claro, sí pienso que hay que conocer el proceso de burocratización de la URSS y criticarlo sin miramientos, pero lo que no comparto son las versiones simplistas sobre el asunto. Aún estoy esperando que alguno de los compañeros trotskistas que se han sentido ofendidos rebatan con datos contrastables los que se aportan en el artículo. El caso es, es cierto o no es cierto lo que dice el articulista: "que Trotsky propusiera militarizar los sindicatos y subordinarlos al Estado en el IX Congreso (1920) y reafirmar la dictadura del partido por encima de los soviets en el X Congreso (1921)". Yo puedo decir que estas, y otras cosas, las recoge el serio historiador británico especialista en la Revolución Rusa E.H. Carr. Si esto fue así, habrá que reconocer que estas propuestas no son precisamente las más apropiadas para potenciar la democracia de los soviets. Y, sin embargo, para ser justos hay que contemplar en que contexto se hicieron, etc. Y lo mismo se podría decir de las de Lenin o cualquier otro.
Fecha: Sábado, 30 de junio de 2012 a las 21:16
Pedro
¿El proletariado organizado en CC.OO. y UGT? Francamente, yo debo vivir en otro país diferente al del compañero Padilla. En CC.OO. y UGT no hay ningún proletariado organizado. Es conveniente no engañarse con esto, porque si no les estaremos haciendo el juego a los burócratas de estos dos "sindicatos". Los trabajaodres que se afilian a CCOO y UGT no lo hacen para militar como sindicalistas, sino que acuden como quien va a una abogado, para tener una serie de servicios. Ahí no hay propiamente "bases" como insisten en decir muchos compañeros. Así que tiene mucho sentido organizar o fortalecer otros sindicatos que sí respondan a los intereses de la clase trabadora. Donde el proletariado, si quiere utilizar este término, sí se pueda organizar para defender lo suyo. CC.OO. y UGT son dos aparatos absolutamente funcionales para el poder, y si a estas alturas seguimos creyendo que bastaría cambiar a los burócratas de la cúpula para que esto varíe, es que no hemos entendido nada de nada.
Fecha: Sábado, 30 de junio de 2012 a las 20:43
Blas Padilla
Para defender al estalinismo no es necesario utilizar los enfrentamientos dialecticos que hubo entre Lenin y Trotsky. Claro que los tuvo porque Lenin a igual que Trotsky no eran los dioses del bolchevismo. Por hacer referencia a uno de esos enfrentamientos, en el congreso bolchevique, Lenin defendía de forma enérgica el que en un estado obrero la clase proletaria y campesina se organizaran en Sindicatos y, a Trotsky eso le parecía una aberración ideóloca, ya que los obreros y campesinos eran los dueños del sistema productivo y no tenían patrones de quienes defenderse. Pues bien, en este enfrentamiento, Trotsky no perdió, porque en el debate entendió la postura de Lenin de que el proletariado en un estado obrero se tenía que defender de la burocracia del Estado, de igual forma que en un Estado imperialista los obreros se organizan para combatir los abusos del capitalismo. Ya Lenin previo que los burócratas se podían instalar en el poder y controlar los medios de producción y lo que es peor, controlar la democracia obrera. Trotsky lo entendió y apoyo sin fluctuar la postura de Lenin. Pero evidentemente los sindicatos obreros en la URSS no fue lo que Lenin y Trotsky programaron, fue una casta dirigida desde el Kremlin. Supongo que Antecedentes L.T. no estará de acuerdo con esto, y seguro que me ilustrara sobre la democracia obrera o sea la dictadura del proletariado en el proceso revolucionario de la época de Stalin y sus sucesores (Kruschev, Breznev, ….) . También me instruyera como en la enseñanza (primaria, secundaria o universitaria) se hacía referencia a la persona que dirigía el ejército rojo en la guerra contra el Zar de Rusia Nicolás II. También me dirá que las bibliotecas estaban llanas de libros ilustrando sobre el fundador del Ejército Rojo formado por obreros y sus numerosas batallas que concluyeron en victoria. Seguro que Antecedentes L.T. me explicará que Stalin jamás mutilo la historia. Se que he caído en la trampa de este debate, cuando lo que ahora se debe llevar como la clase trabajadora del estado español y la canaria en particular, nos debemos organizar para defendernos de los brutales ataques del capitalismo.
Saludos revolucionarios
Fecha: Sábado, 30 de junio de 2012 a las 14:05
Erasmus de Las Caletillas
Es evidente que a Antecedentes de L.T., lo suyo no son los comentarios de texto, ya que parece parafraseando una canción de Chicho Sanchez Ferlosio, que la cabeza la utiliza para caminart y los pies para pensar. Una de las tareas importantes as tener en cuenta, si queremos tener alguna posibilidad de resistir al capitalismo es asegurasrnos que la tapa del basurero de la Historia este bien cerrada para que el estalinismo no salga jamas de el.
Fecha: Sábado, 30 de junio de 2012 a las 12:36
Antecedentes de L.T.
Al Sr. Padilla, esto escribió L.T. en vísperas de la brutal agresión nazifascista a la Urss:
"... supongamos que Hitler dirige sus armas hacia el Este y ocupa los territorios en que se encuentra ahora el Ejército Rojo. En esas condiciones, los partidarios de la IV, sin cambiar para nada su actitud hacia la ->oligarquía<- [así, como si la dirigencia estuviera aislada de su pueblo] del Kremlin, serán los primeros en el frente porque considerarán que la tarea más urgente del momento es la resistencia frente a Hitler [cómo ¿creando dos frentes? son supermanes]. Los trabajadores dirán: "No podemos ceder a Hitler la destrucción de Stalin: esa es misión nuestra, [clarito, es decir el magnicidio para descabezar la resistencia]". Durante la lucha armada contra Hitler, los trabajadores revolucionarios tratarán de establecer una camaradería lo más estrecha posible con los soldados del Ejército Rojo [es decir la desmoralización]. Mientras luchan contra Hitler con las armas en la mano, los bolcheviques-leninistas [es lo mismo, Trotsky que tiene alias de su carcelero, es 'bolchevique' de menos de una hora, el nunca asumió los postulados leninistas, era de tendencia kautskista] deben hacer propaganda contra Stalin, preparando su derrota en la próxima, y quizá muy cercana batalla." (<La Urss en Guerra>, Trotsky -Coyoacan 1939-)
Afortunadamente sus deseos fueron incumplidos, el precio impuesto por el imperialismo internacional al primer País Socialista fue genocida.
Fecha: Viernes, 29 de junio de 2012 a las 21:22
Blas Padilla
Me parece bien reivindicar con orgullo los logros sociales de aquellos países que integraron el campo socialista y los trotskistas siempre lo hemos defendidos, pero defendiendo eso, no podemos de dejar de criticar la dictadura de los burócratas estalinistas. El Sr. Navarrete, detalla en su artículo los logros de las distintas revoluciones socialistas, (la URSS, China y Cuba), como su una tuviera que ver con la otra. Para nada, la revolución cubana, para nada tiene que ver con la dictadura estalinista.
Dice Uds. Sr. Navarrete ( y dice verdad) que los hechos prueban que los trotskistas no han encabezado ningún proceso revolucionario, pero ¿Qué proceso revolucionaria ha encabezado los estalinistas?. Voy mas allá, ¿Qué proceso revolucionaria ha encabezado un Partido Comunista?
Sr. Navarrete, por su curriculum que figura al pie de su artículo, se desprende que es usted una persona leida y escribida en Universidades, y tal vez allí aprendió algo con es expresar las perores de las mentiras, como es la manipulación de la historia. Yo no he tenida la suerte de Ud., deje de estudiar con apenas 11 años y ya de joven, me fui a la universidad de una célula trotskista, donde unos magníficos camaradas me formaron.
Yo pienso Sr. Navarrete, que la clase proletaria española lo estamos pasando muy mal (tal vez esto lo sabe Ud. desde la teoría que le da su atalaya) y posiblemente el debate debe estar en cómo nos organizamos en los barrios para hacer frente con una resistencia activa a los grandes ataques que recibimos todos los día por parte de una minoría (que como muy bien se le definía hace muy pocos días en este mismo diario) llamada casta política. Por último Sr. Navarrete, explíqueme que significa eso de “activista del sindicalismo alternativo y de clase” ¿alternativo a qué Sr. Navarrete?. ¿Al proletariado organizado en UGT y CCOO?
Saludos revolucionarios.
Fecha: Viernes, 29 de junio de 2012 a las 18:11
Jorge
Un agrio pero interesante debate
Fecha: Viernes, 29 de junio de 2012 a las 15:49
Erasmus de las Caletillas.
Sr. Antonio, cree ladrón que todos son de su condición. Ud. me atribuye a mi sus propios vicios y defectos que destilan sus ampulosos escritos, me atribuye intenciones e inclusive acciones que jamas he tenido y hecho. No creo, a pesar de los avances de la ciencia sovietica que Ud. sea telepata. Por si le sirve de algo, le dire: yo no tengo, ni he tenido ni dios ni amo. Y desde la cuna mi nana era "ni en dises, reyes, ni tribunos esta el supremo salvador". Ahul, D. Antonio.
Fecha: Viernes, 29 de junio de 2012 a las 14:06
Antonio
Estimado Sr. Erasmus de Las Caletillas:

Los que no somos tan mayores como al parecer es usted no podemos dejar de apreciar grandes similitudes en el “andar de muchas perritas”. A mí, particularmente, me parecen cortados por el mismo patrón los defensores a ultranza de Stalin, para los que cualquier crítica sólo puede venir desde el "reformismo socialdemócrata" y los adoradores de Trotsky, a los que se les llevan los demonios si uno pretende acercarse a una experiencia histórica como la de la URSS sin anteojeras. Ni las de la propaganda reaccionaria, ni las de una u otra hinchada futbolera. En cuanto a lo que dice del PIB, creo que se "olvida" sencillamente de otros datos estadísticos a los que hace referencia el artículo y que no puede pasar por alto nadie que quiera conocer verdaderamente lo que fue la Unión Soviética. Me refiero, por supuesto, a los que tienen que ver con las condiciones de vida de la gente del pueblo. Ignorar esto, sin más, para que no afecte a su visión sesgada sobre ese proceso histórico finalmente derrotado -por los enemigos de dentro y de afuera - me parece sencillamente deshonesto. Otro punto en común que algunos apreciamos en ciertos forofos de uno u otro bando, como al parecer es usted, es la prepotencia con la que se atreven a dar lecciones o a presuponer lo que otros conocen o han leído. Desde luego, siempre está bien aconsejar que se lea a Marx a Engels y a otros tantos autores, sean o no marxistas, pero lo que no parece muy propio de un supuesto “marxólogo eminente” es poner como ejemplo de "papilla marxista" dialéctica a una discípula del estructuralista Althusser, en las antípodas como se sabe de la lectura más hegeliana del marxismo. La de Harnecker -que no "Hanneker"- sería otro tipo de papilla, ¿no cree usted? Si quería usted hablar de "papilla" con contenido de lógica dialéctica y tal, seguramente habría sido más acertado hablar de un Politzer, de algún manual del Diamat o incluso de la primera época de un Henri Lefebvre. Pero, en fin, sin entrar en terrenos que no vienen al caso, Erasmus, es usted muy dueño de opinar que un artículo es "bozafia". Tanto como el resto de los mortales de opinar que sus juicios están infundados y parecen el fruto de una perreta provocada por la osadía del articulista de nombrar a su Dios sin el "debido respeto". Pero deje que cada cual lea y escriba sin cortapisas para hacerse su propia opinión. Y no nos canse, por favor, con las viejas peleas entre la 3ª y la 4ª, que algunos estamos metidos en batallas mucho más actuales y urgentes.
Fecha: Viernes, 29 de junio de 2012 a las 13:01
Félix Adargoma
El hombre que amaba a los perros, un libro que hay que leer para comprender mejor lo que ocurrió en la ex "Unión" de Repúblicas "Socialistas Soviéticas" (URSS), y en otros países europeos "socialistas".

El hombre que amaba a los perros relata en paralelo la vida de Trotski, el líder e intelectual ruso desterrado por Stalin en 1929, y la de su asesino, el agente español Ramón Mercader, adoctrinado por Moscú para cumplir su misión. Traducida a diez idiomas y con múltiples reimpresiones, la novela de Leonardo Padura Fuentes ha merecido, entre otras distinciones, el Premio Francesco Gelmi di Caporiaco 2010en Itala, el Prix Initiales 2011, el Prix Caillois 2011 en Francia, el Prix Carbet del Caraïbe 2011 y el Premio de la Crítica 2011 en Cuba.

Editorial: MAXI TUSQUETS EDITORES.
Fecha: Viernes, 29 de junio de 2012 a las 10:06
Félix Adargoma
Para estar más documentado sobre lo que ocurrió en la ex URSS y sus satélites "socialistas", les recomiendo que se lean el libro titulado "El hombre que amaba a los perros", del autor Leonardo Padura Fuentes, de la editorial Tusquets Editorres, S.A. -MAXI TUSQUETS-
ISBN: 978-84-8383-577-7
Fecha: Viernes, 29 de junio de 2012 a las 09:57
Erasmus de Las Caletillas
Solo pretendia señalar la bozafia de un articulo y no hacer una sesuda reflexióbn ni dar una clase de historia. Uno que es ya mayor conoce el andar de algunas perritas. Y los trotskistas han sido siempre los mas fervorosos defensores de la URSS, frente a los capitalistas. La defensa de la URSS debe ir por la esperanza que levanto los hechos que conmovieron al mundo en 10 dias y la practica desgraciadamente efimera, de la democracia sovietica tan emancipatoria y no con coñas como el PIB y cosas parecidas que son los argumentos de defensa de cualquier dictadura, como por ejemplo la franquista, o la del "comunismo ultracapitalista chino". Un consejo, si me lo permite, sobre eso de la dialectica y los contrarios, mas leer a Marx y olvidar la "papilla marxista" de Martha Hanneker.
Fecha: Viernes, 29 de junio de 2012 a las 09:29
Antonio
Pues sí, Erasmus huele a ese tipo de gente que se desgañita hablando de la censura estalinista y que cuando tienen el más mínimo poder se convierten en los mayores censores. Por otro lado, para algunos - como el propio Erasmus - parece que si no se "condena" totalmente a la URSS, así con la palabreja que tanto gusta hoy a la derecha, se es indefectiblemente un nostálgico estalinista. Y ni tanto ni tan calvo, señor Erasmus. En este caso creo que no sería malo aparcar por un momentito la dialéctica de los contrarios para aplicar un poco de razonable "término medio" aristotélico. Es perfectamente compatible recordar y reivindicar los logros obtenidos en la Unión Soviética y hacer la crítica pertinente a lo que sucedió con la burocracia que se apropió del poder en nombre del pueblo. Y todo ello, contextualizándolo adecuadamente. De lo contrario, señor Erasmus, nos limitaríamos a reproducir la "bazofia diarreica de la propaganda reaccionaria". Algo que no creo, sinceramente, que hubiera sido del gusto de su amigo Trotsky que, aunque con sus defectos como todo el mundo, era bastante más serio. Yo comparto con el articulista que, aunque eso suponga recibir ataques tan emocionales y poco razonados como los de Erasmus, los revolucionarios deben tener el valor para hacer las dos cosas. Estudiar y reconocer las barbaridades que también se hicieron en la URSS pero igualmente poner de manifiesto todo lo que se alcanzó a pesar de los pesares. Eso es lo honrado, tanto intelectual como moralmente.
Fecha: Viernes, 29 de junio de 2012 a las 09:29
Erasmus de Las Caletillas
No pretendo, D. Jorge, que se censure nada. Solo manifiesto una opinión sobre la calidad de determinados articulos, que son responsabilidad de la redacción de la revista su selección. Ah! y a la bazofia propaganditica cuando lo es, hay que calificarla de tal.
Fecha: Viernes, 29 de junio de 2012 a las 01:07
Jorge
¡Joerrr! ¿Pretenderá el ilustre don Eramus de Las Caletillas que esta revista digital aplique el rodillo de la censura? Pues, francamente, una de las cosas que más me interesa de este digital es su amplia pluralidad a la izquierda... Le guste o no a don Erasmus...Pluralidad que espero que mantenga pues de lo contrario el que no se mantendria en su lectura seria yo.
Fecha: Jueves, 28 de junio de 2012 a las 19:17
Erasmus de Las Caletillas
Creia que estaba ante una revista que publicaba articulos de analisis y no que se limitara a reproducir, sobre todo en su Sección de Historia, pura bazofia diarreica de propaganda estalinista. Parece que no se quiere aprender nada de las crueles lecciones de la Historia que estan todavia muy frescas. Me hago una pregunta si el PIB, era tan asi, si las plazas de guarderia tan numerosas ¿PORQUE LA URSS HIZO CHIN PAN PUM?. cOMO DECIA EL frivolo, SUPERFICIAL y feroz L. Dvidovitch Bronstein "Trotski", seguramente unico culpable, añado yo, de tamaño descalabro, "lo que manda en toda confrontación social siempre es la politica". Mientras no superemos con la defensa de la verdad sobre la experiencia de la URSS y la actuación de la lepra y de la lacra estalina cuyos epigonos pretenden ahora convertir las derrotas catastroficas y las experriencias terribles para el movimiento obreo mundial en victorias de PIBS y plazas de guarderia, asi nos ira con la celeste musica de que bien se vivia en la URRS. Desgraciadamente los resultados estan aqui ¿No los ven?
Fecha: Miércoles, 27 de junio de 2012 a las 18:28
Ramón González
Compañero Manuel... Felicitaciones... UN RESUMEN BRILLANTE SOBRE UNA REALIDAD QUE NOS CARCOME...Gracias por su trabajo.
Fecha: Miércoles, 27 de junio de 2012 a las 15:11
camaradas revolucionarios
el problema es el siguiente; Toda esa clase Burguesa de ideologìa capitalista , explotadora de derecha tienen su masiva red de medios de desinformaciòn a nivel mundial, mientras que nosotros los socialistas siendo gobiernos u oposicion en los respectivos paises NO estamos tan articulados comunicacionalmente como ellos lo estàn , asi que la solucion es la UNION ante la adversidad , una red de comunicacion masiva de izquierda socialista progresista via tv , radio, prensa e internet redes sociales .
Fecha: Miércoles, 27 de junio de 2012 a las 13:55
Ernesto
Creo que la clave está justamente donde apunta el articulista. Por supuesto que debemos ser críticos. Tanto con las experiencias pasadas como con las presentes. Pero desde nuestra óptica y no haciendo concesiones al enemigo. Y recordando siempre también esos logros, y tantos otros, de los que habla Navarrete. ¿O es que la posibilidad de VIVIR dignamente, con las necesidades básicas cubiertas, con el derecho a la educación y al ocio garantizados son poca cosa? Muy bueno el artículo.

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