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Lunes, 21 de mayo de 2012

La comida que falta en nuestra mesa

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Mientras en Cuba un acelerado proceso en pro del mejor aprovechamiento de la tierra se abre paso y lentamente comienzan a crecer producciones como las de arroz, frijoles, plátanos, granos, piñas y otras frutas tropicales y hortalizas, destinadas en su totalidad al consumo humano, en numerosos países la obtención de etanol para combustible automotor, a partir fundamentalmente de la cosecha del maíz, acapara el grueso de la gestión agraria, controlada en vastas regiones del propio continente americano por empresas trasnacionales.

[Img #6833]    Las siembras destinadas a los agrocombustibles  comenzaron en esta región a mediados del siglo XX y cobraron auge en la década de los setenta de esa propia centuria, cuando numerosos países latinoamericanos despuntaron como proveedores de materias primas para los mercados de las naciones industrializadas frente a la primera gran crisis de los hidrocarburos.


    Pero la escalada no se ha detenido. Según estadísticas del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, el pasado año se consumieron en este país 53,302 millones de litros de etanol de maíz, que absorbieron para su elaboración el 40 % de la cosecha del grano.


    Datos de un estudio del Programa de Investigación y Política del Instituto de Desarrollo Global y Medio Ambiente de la Universidad de Tufts, revelados por la agencia IPS, dan cuenta del aumento del precio de un plato esencial de la cocina popular mexicana: la tortilla de maíz, que ahora cuesta al consumidor local 60 % más que en el 2005. Su encarecimiento esta en correspondencia con la citada expansión del biocombustible en Estados Unidos.


   Entre tanto, el Gobierno cubano, a tono con la actualización del modelo económico preconizado por el presidente Raúl Castro, y en busca de un mayor bienestar social, ha definido la producción de alimentos como un “asunto de seguridad nacional”. Crece la entrega de tierras en usufructo gratuito a cooperativistas y campesinos privados y se moviliza todo el potencial humano y los insumos disponibles en función de hacer mejores cosechas y proporcionar a la población un volumen cada vez mayor de nutrientes.


     Como reflejo de esta voluntad, especialistas de más de una decena de países de Centroamérica y el Caribe debatieron esta semana en La Habana sobre la seguridad alimentaria mundial, en el IV Congreso de Agricultura Tropical, evento en el que Marcio Porto, representante de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), opinó que la Isla, que importó en el 2011 mil 700 millones de dólares en alimentos, ejerce liderazgo en el desarrollo de la agricultura urbana y suburbana.


    Porto añadió que Cuba es un modelo a seguir por los países latinoamericanos y que el programa del agricultor cubano para el incremento de la producción de alimentos cerca de su domicilio también beneficia a la economía en general.


    Resulta risible que por estos mismos días, y precisamente en México, los viceministros de Agricultura del Grupo G-20 (países industrializados y emergentes) aborden como tema central la situación de la crisis alimentaria, agravada por el uso de maíz y otros granos  en la producción de etanol.


    Para que haya cambios sustanciales es necesaria una voluntad política a escala global claramente enrumbada al desarrollo de la pretendida agricultura sostenible, capaz de alimentar a toda la población del planeta, Pero está demostrado que en las condiciones del actual orden económico internacional, sujeto a las normas del capitalismo salvaje, tal aspiración no es posible.


    Será muy difícil que precisamente quienes más han contribuido a la inseguridad alimentaria, transformando cosechas enteras en biocombustibles que les reportan  pingües ganancias, puedan ahora revertir tal desastre y trabajar para lograr que todos los seres humanos tengan a su alcance un plato de comida. Esa posibilidad solo puede materializarse en naciones como Cuba, regidas por una verdadera justicia social.

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2 Comentarios
Fecha: Jueves, 6 de septiembre de 2012 a las 22:06
michel calderon
esto de aki es askeroso un porkeria ajajajjaaj
Fecha: Martes, 22 de mayo de 2012 a las 20:11
J.Vizcaino
El autor de este artículo no sabe lo que escribe. Lo menos que se puede hacer cuando se escribe algo que va a ser sometido a la lectura pública es documentarse. Y a los de la redacción de la revista: debierais ser más escrupulosos a la hora de admitir estos trabajos. No se trata de censurar a nadie, pero sí de exigir un poco de rigor. Os lo digo como una contribución a que mantengais el prestigio de seriedad que la revista tiene.

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