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Miércoles, 5 de septiembre de 2018
La violencia paramilitar se ha cobrado la vida de 343 líderes sociales en el último año y medio

PARAMILITARES COLOMBIANOS SENTENCIAN A A MUERTE A LOS SENADORES DE IZQUIERDA

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Con total impunidad un grupo paramilitar conocido con el nombre de "Águilas Negras" hizo pública sus amenazas de muerte contra senadores de izquierda y lideres de movimientos sociales. La denuncia fue dada a conocer por los propios amenazados, entre los que se encontraban los senadores de izquierda Iván Cepeda y Aida Avella, así como ex candidata a la Vicepresidencia colombiana

Por FERMÍN DOMÍNGUEZ PARA CANARIAS SEMANAL

 

 

 

    Con total impunidad, el grupo paramilitar Águilas Negras de Colombia  amenazó de muerte a  senadores de izquierda y a destacados líderes de  movimientos sociales de este país sudamericano. La denuncia fue realizada por los propios amenazados. Entre ellos se encuentran los senadores de izquierda Iván Cepeda y Aida Avella, así como la ex candidata a la vicepresidencia y vocera de la consulta anticorrupción Claudia López, y el caricaturista Julio César González, conocido como 'Matador'.  Todos ellos han sido  declarados "objetivo militar" por las Águilas Negras.

 

 

     De acuerdo con la denuncia formulada por los afectados,  las amenazas fueron dadas a conocer a través de un panfleto difundido por el  citado grupo paramilitar, en el que se acusa a los amenazados de tratar de 'desestabilizar al país e intentar hacerse con  su control".

 

 

     En  la nota del grupo criminal la amenaza es  explícita y directa:

 

 

       "Organizaciones y líderes desaparecerán, pues nuestro país no puede ser la cuna de izquierdosos, guerrilleros, milicianos, cuentistas de anticorrupción, camuflados de supuestos líderes sociales y defensores, por ellos hemos iniciado esta lucha de exterminio en todo el territorio colombiano".


 

 

     Fue el propio senador Iván Cepeda quien, a través de su cuenta de Twitter,  publicó una fotografía del panfleto con el siguiente texto:

 

 

 

    "La amenaza de hoy, en la que estamos incluidos congresistas de la oposición, defensores de derechos humanos, organizaciones de mujeres y periodistas".

 

 

        De acuerdo con una nota publicada por el digital Sputnik News, Aida Avella, miembro del partido Unión Patriótica, movimiento político que sufrió los letales efectos del paramilitarismo durante la década de los 80, llamó al nuevo  mandatario colombiano, Iván Duque, a una entrevista para tratar la peligrosa situación de reactivación paramilitar.



 

 

    "Señor presidente Iván Duque, llegó esta amenaza en contra de parlamentarios, defensores de derechos humanos, periodistas y a mí; en la amenaza está el dirigente César Plata, de la UP y ya atentaron contra él; presidente recíbanos urgente", solicitó Avella a través de las redes sociales.


 

 

     La violencia paramilitar en Colombia  se ha cobrado la vida de 343 líderes sociales  en el último año y medio. En ese período  han sido asesinados ex miembros de las FARC que se habían incorporado a la legalidad, así como  familiares de los mismos guerrilleros. Muchos de ellos se preguntan  cuál es la razón  por la que resultado tan  “fácil” firmar un acuerdo de paz con la  insurgencia guerrillera  y, sin embargo, parece tan difícil acabar con la violencia paramilitar.

 

 

 

       El plan de paz  propuesto por la ex guerrilla de la FARC-EP  a su interlocutor gubernamental  explicitaba claramente que  “los paramilitares no podrían existir ni expandirse sin la colaboración de las fuerzas militares”. Lo acontecido  durante los últimos meses, sin embargo,  indica que las FARC se desmovilizó sin tener ninguna garantía de que esta condición fuera a cumplirse. Y es que el terrorismo de Estado y la violencia paramilitar han demostrado ser complementarias en Colombia. Dos caras de una misma moneda. 

 

 

 

     En Colombia, las clases poderosas requieren de  algo más que la estricta  violencia institucional del Estado para  mantener su sistema de  dominio. Por ello el paramilitarismo cuenta en  ese país  con el apoyo agregado de diversos grupos y  círculos económicos, políticos y militares, así como  con el apoyo de  sectores sociales de las clases medias, interesados en la eliminación violenta de cualquier movimiento  con apoyo social o político en el seno de la sociedad colombiana que se atreva a cuestionar el injusto "orden establecido".

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

 
 
 
 
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