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Viernes, 3 de agosto de 2018
Manga ancha a las normas ambientales para los fabricantes de autos

TRUMP SE BURLA DEL CAMBIO CLIMÁTICO ELIMINADO LAS NORMATIVAS AMBIENTALES

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Consecuente con la política “America First” la administración que preside el magnate Donald Trump suspende las normas ambientales aplicadas a los automóviles del ejecutivo anterior.

 

 

Por CARLOS RAFAEL RODRÍGUEZ PARA CANARIAS SEMANAL.ORG.-

 

 

    Consecuente con la política “America First”  -América Primero   la administración que preside el magnate Donald Trump ha decidido suspender las normas ambientales aplicadas por el anterior Ejecutivo norteamericano a los automóviles.

 

 

 

    El abandono de programa de recorte de emisiones contaminantes es consecuente con  la salida de Estados Unidos del Acuerdo de París sobre el cambio climático y con las concepciones del presidente Trump, quien es un fervoroso “negacionista climático”.

 

 

 

    De acuerdo con una información de la agencia de noticias AP, las agencias estadounidenses de Protección Ambiental (EPA) y de Seguridad Vial (NHTSA) anunciaron el jueves la suspensión de las normas ambientales obligatorias que había impuesto la administración Obama a la industria automotriz.

 

 

 

    Según la nota, ambos reguladores propusieron en su lugar nuevas reglas menos estrictas, lo que podría incrementar el enfrentamiento entre el gobierno de Trump y el estado de California respecto a los coches "verdes".

 

 

 

    La información recuerda que las normas suspendidas preveían aumentos graduales de la autonomía de los vehículos hasta alcanzar un objetivo de 100 kilómetros por cada 4.32 litros de gasolina en 2025.

 

 

   Al respecto, desde las agencias se afirma que dichos  estándares "ya no son apropiados".

 

 

    Para Andrew Wheeler, el jefe de la agencia ambiental EPA, se está "cumpliendo la promesa del presidente Trump a los estadunidenses de dar una solución sobre el tema del ahorro del combustible y los estándares de emisiones de dióxido de carbono (CO2)".

 

 

 

    "Nuestra propuesta –añadió Wheeler-  busca lograr un equilibrio regulatorio basado en la información más reciente e implementar una solución para los 50 estados que permita a más estadounidenses comprar un vehículo menos contaminante, seguro, nuevo y más barato".

 

 

 

    Para ambas instituciones,  las normas del gobierno de Obama han contribuido a elevar el precio promedio de los automóviles, ahora de 35.000 dólares, o sea, 2.340 dólares más, lo que lleva a los consumidores a no cambiar de vehículo.

 

 

 

    En este sentido, subrayan que esto hace que se priven de contar con nuevos automóviles equipados con las últimas tecnologías que los hacen más seguros.

 

 

    En definitiva, para las autoridades reguladoras la suspensión de esos estándares permitirá a los estadounidenses ahorrar miles de dólares y reducir el número de muertes en las carreteras.

 

 

    Como es lógico esperar, los lobbies automotrices como Auto Alliance y Global Automakers han aplaudido la decisión de Donald Trump que –según ellos-  salvará puestos de trabajo.

 

 

 

    Para las aspiraciones mundiales de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de cara al futuro, esta no es una buena noticia. Estados unidos es el segundo mayor emisor de dióxido de carbono del planeta después de de China que cuadriplica su población de 316, 017, 000 habitantes.

 

 

 

   Para que se tenga una idea del impacto de esta medida basta señalar la cifra automóviles que circulan en Estados Unidos: nada menos que  309, 500,000 coches se mueven por sus extensas autopistas. Poco menos de un auto por habitante.

 

 

 

 

    Pero si estas cifras ya resultan amenazantes, los  impactos son todavía mayores si consideramos que los norteamericanos prefieren vehículos grandes que gastan mucha gasolina a los menos contaminantes. Suelen elegir camionetas y otros vehículos similares de gran tamaño, cuyo grado de impacto medioambiental es mucho más acusadoque el de otros coches.

 

 

 

    Pero ni siquiera se puede estar tranquilos pensando en los coches eléctricos, ya que estos pueden llegar a contaminar el doble que los vehículos convencionales de combustión según un estudio reciente de la Universidad noruega de Ciencia y Tecnología.

 

 

 

   Parte su impacto medioambiental proviene, por ejemplo, de la producción de baterías y motores eléctricos, que requieren de la explotación de minerales tóxicos como níquel, cobre o aluminio y de gran consumo de energía eléctrica -generada mediante combustibles fósiles- para su fabricación y distribución.

 

 

    Y es que la propia industria automovilística, fundada en el insostenible objetivo de que las necesidades de movilidad se satisfagan con una producción creciente de automóviles para su uso individual, ejemplifica a la perfección la esencia de un sistema económico esencialmente depredador e igualmente insostenible.

 

 

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