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Domingo, 15 de julio de 2018
Un peligroso reto para la clase trabajadora

La automatización: ¿Un proceso científico-técnico dirigido contra la humanidad?

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A principios de la Revolución Industrial, - escribe nuestro colaborador Manuel Medina- la irrupción de las máquinas en el trabajo de los hombres llevó a millones de ellos en todo el mundo al paro, la miseria y la emigración. como contestacióna esos efectos, los trabajadores pusieron en marcha lo que entonces se llamó el movimiento Luddista, es decir la destrucción de las máquinas para impedir que estas destruyeran a los hombres. Vivimos hoy con vertiginosa aceleración la sustitución de los hombres por sofisticadas máquinas resultantes de la revolución científico técnica. ¿Se está reiterando históricamente lo que la humanidad vivió entre los siglos XVIII, XIX y XX? ¿Qué hacer ante este nuevo desafío?

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 POR MANUEL MEDINA PARA CANARIAS SEMANAL

 

 


      A principios de la Revolución Industrial, la irrupción de las máquinas en el trabajo de los hombres llevó a millones de ellos en todo el mundo al paro, la miseria y la emigración.


 

 

        Frente a la utilización de las máquinas en el proceso productivo, los asalariados y los artesanos de entonces contestaron con un poderoso movimiento de destrucción de  máquinas en las empresas, que ya previamente estaba destinado al fracaso. Esa corriente, rebelde pero ingenua, encabezada por los artesanos ingleses a finales del siglo XVIII, se  conoció en la historia como movimiento "ludista".


 

 

       El nombre con el que se bautizó a aquel movimiento de protesta respondía al hecho de que el trabajador  que había encabezado la lucha en contra de las máquinas se llamaba  Ned Ludd, un joven tejedor inglés que rompió los dos primeros telares automáticos, en el año 1779. La realidad es que los trabajadores ingleses identificaron erróneamente a su auténtico enemigo. Las máquinas no  eran la amenaza para la clase trabajadora, ni tampoco para los artesanos. Quienes constituían el verdadero peligro para  su futuro  eran los propietarios de las máquinas: los capitalistas.


 

 

       Las máquinas no son otra cosa que el resultado de la laboriosidad, la inventiva y  la inteligencia humana . Son por ello un valioso patrimonio de toda la humanidad, pues su creación es el resultado del esfuerzo colectivo que el hombre ha realizado a lo largo de toda su historia. La invención de los ingenios más sofisticados de la ciencia y la tecnología no hubieran sido posibles sin que antes se hubiera producido ese proceso laboral colectivo.

 

 

 

 

¿DE QUIÉN SON "PROPIEDAD" LOS DESCUBRIMIENTOS  Y  LOS AVANCES DE LA CIENCIA?

 

 

 

         Parafraseando  al escritor alemán Bertolt Brecht,  podríamos decir: Fleming, en efecto, descubrió la penicilina, sí. Pero su descubrimiento ¿fue  el resultado exclusivo de un  "instante" de genialidad del científico escocés?  ¿No  necesitó Fleming  de la aportación de miles de  "sabios", atentos observadores, curanderos y científicos que lo precedieron  con su trabajo  a lo largo de décadas? ¿No fue  su descubrimiento   la suma de acumulaciónes interminables de aciertos y errores de otros que lo antecedieron?  ¿Y quién cuidó, mientras tanto de Fleming y de a todos  los investigadores durante  siglos? ¿Quién los alimentó y los mantuvo con vida, para que  pudieran  realizar sus investigaciones en condiciones idóneas? ¿Nada tuvieron que ver en ese  complejo proceso secular los campesinos, los labradores que pusieron a su disposición peras, manzanas y naranjas para su alimentación? ¿Y los pescadores? ¿En nada participaron los mamposteros que con su experiencia en la construcción, sin ser conscientes de ello,  permitieron que el lugar donde estos se dedicaban a observar reuniera unas condiciones mínimas  para  que su trabajo diera resultado?

 

 

 

       La ciencia, los descubrimientos, así como los  resultados de los mismos, no  pertenecen solamente a quienes los protagonizas. Son la expresión  materializada de un todo común de la humanidad. Por ello,igualmente, el disfrute de los avances  obtenidos  constituye una intransferible propiedad colectiva. Y también colectivamente  deberán  repartirse sus beneficios.

 

 

 

      El  más simple sentido común nos indica que si la  utilización  de las máquinas  permite  reducir el tiempo que un hombre invierte en el proceso productivo, lo racional no es que éste a consecuencia de ello pierda su trabajo y se dibuje ante él un futuro de  incertidumbre. Por el contrario, el enorme esfuerzo realizado por miles de generaciones debe ofrecer como resultado que  las jornadas laborales se vean reducidas,  incrementando el tiempo dedicado al ocio, al descanso y a la cultura.

 

 

       ¿Qué  factores, pues,  están realmente impidiendo  que exista una  justa correlación entre la automatización  e informatizacion tecnológica  y el bienestar de los seres humanos? En la respuesta a esta pregunta están implícitos muchos de los  paradójicos "enigmas" sociales  que nos acosan en nuestros días


 

 

       Viene esta reflexión porque hoy la vertiginosa informatización de la producción, en el marco de las relaciones sociales capitalistas, está permitiendo que millones de hombres y mujeres pierdan su puesto laboral, al igual que sucedía a principios de la revolución industrial, en los siglos XVIII y XIX.

 

 


 EL PARADIGMÁTICO "CASO GOOGLE"

 

       Una muestra recientísima  de lo que aquí estamos diciendo es lo que próximamente sucederá en "Google-España". La filial de esta multinacional estadounidense  en España tiene preparada ya la irrupción en  su   estructura laboral del proyecto "Google Duplex". Según informó la publicación  "Computer Hoy", desde hace dos meses la compañía anunció que dispone de la tecnología suficiente para poder  prescindir totalmente de la participación de asalariados en su comunicación con el exterior. Dispone de seis voces naturales, capaces de  reconocer distintas órdenes en una misma frase.

 

 

 

      Google, además,  va a poner este programa informático a disposición de  las reservas de restaurantes y peluquerías, extendiendo  próximamente sus servicios a otros amplísimos ámbitos. Por ejemplo,  al de los llamados "call centers".  El número de sectores  laborales  que se verán afectados por esta aplicación será inmenso.

 

 

 

       Pero la iniciativa  de Google solo es una pequeñísima muestra de otros procesos de automatización   similares que se están produciendo en  la infraestructura productiva de todo el planeta. El  "Google Duplex", así como todos los procesos similares de automatización se han puesto  en marcha, no para beneficiar y compensar los esfuerzos milenarios de los seres humanos, sino para multiplicar beneficios. Pero aún así, la automatizacion  no debe  ser contemplado  enemigos como una enemiga de los asalariados . La diana  nuestra lucha debe  estar dirigida  contra sus propietarios, que centuplicarán sus dividendos a costa del paro  y el hambre de millones de individuos. En definitiva, en contra del sistema económico capitalista,  en cuyas entrañas se gestan  las condiciones para que lo que es una gran conquista  para los hombres sea convertido en una mostruosidad  .

 
 
 
 
 
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1 Comentario
Fecha: Miércoles, 18 de julio de 2018 a las 08:01
Modesto
Si con este programa se acabaron las jornadas de los call-centers y las tareas telefónicas, bienvenido sea. La gente tiene que dedicarse a otras cosas en vez de dejarse la vida trabajando al teléfono. El paro te da expectativas que ningún trabajo precario puede satisfacer. No soy un desempleado voluntario, sino intermitente. No me da para ser autónomo. Pero paso los días pensando que esas expectativas frustradas de tantos millones de personas en el paro en algún momento se ponen en sintonía, se conectan. El efecto de tener demasiado tiempo para pensar y no poder hacer aquello que piensas, cuando hierve junto mucho tiempo, tengo la ilusión de que puede romper el orden que impide satisfacer todas nuestras expectativas. El ser humano no está naturalmente orientado al bienestar, sino a la satisfacción, que es una cosa distinta. Por eso la sociedad actual funciona de maravilla a pesar de la miseria, pero no puede permitirse tener una parte importante de la población insatisfecha según sus propios parámetros de satisfacción. Los robots podrán afectar tanto a la miseria como al bienestar, da igual. No va a pasar nada porque aumenten. En cambio, la insatisfacción no es dócil y no transige.

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