Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Por Juan Antonio Sánchez Campos
Jueves, 5 de julio de 2018

Diversidad funcional; un tesoro social escondido

Guardar en Mis Noticias.

Desde la consideración de saber que existen diversas organizaciones para posicionarse como principales inductores de las políticas de integración laboral de las personas con discapacidad -escribe JUAN ANTONIO SÁNCHEZ CAMPOS - me dirijo al viento y que este a su vez, lleve el sonido de mis palabras (...).

 

   Desde la consideración de saber que existen diversas organizaciones para [Img #54695]posicionarse como principales inductores de las políticas de integración laboral de las personas con discapacidad, me dirijo al viento y que este a su vez, lleve el sonido de mis palabras allá donde conciba una posibilidad de que el talento, la honestidad, la disposición ética y el rumbo adquirido por ellas, me sirvan de acicate para poder formar parte de su estructura, consciente de saberme capacitado para ofrecerles mi experiencia, el esfuerzo y la constancia que me han hecho poder enfrentarme a los numerosos retos que la vida me ha impuesto.

 

 

    MSortear obstáculos de manera constante es ya una rutina, tanto a nivel social como administrativo el horizonte empresarial no se puede catalogar precisamente por tratar a las personas del colectivo de diversidad funcional como estas se merecen, siendo incapaces de valorar las innumerables expectativas de proceso y avance que estas personas entregan allá dónde se les prima con un aliciente laboral digno y sin brechas salariales con el resto de la plantilla en igualdad de oportunidades para el desempeño de una misma responsabilidad. Tanto es así que concibo como un hecho baldío el tratar que la Ley General de Derechos de los Discapacitados, antigua LISMI, haya valido de algo en la contratación de personas de nuestro grado; dejándoles las manos libres a la Patronal para poder subrogar sus deberes en pos de una donación para alguna fundación determinada, esquivando con una miserable limosna la posible imputación por el incumplimiento de las normas.

 

 

   Me afecta el trato despectivo con el que la propia sociedad, privada de educación e ignorante de sus defectos, dedica al colectivo de diversidad funcional; un hecho que segmenta las oportunidades de las personas integrantes del mismo y haciéndolas participe de un trabajo en el ostracismo laboral que para nada conoce el resto de esa sociedad salvo escasas ocasiones en las que, por beneficio ajeno, salen a la luz en algún diario, programa de difusión en radio o en alguna maqueta propagandística televisiva.

 

 

    Años buscando una igualdad de derechos y oportunidades que no encajan en el panorama de una sociedad poco abierta a la justicia social a causa de una agobiante sucesión de agravamientos laborales por una incoherente labor política y una desaparecida acción administrativa en los Presupuestos Generales. El colectivo de diversidad funcional lleva luchando decenas de años en busca de una justicia sostenida en el tiempo, trabajando en pos del bienestar de las familias con algún miembro en riesgo de exclusión laboral y falta de recursos económicos por una vida improductiva como consecuencia de una oferta inexistente.

 

 

    No hablo de eremitas o anacoretas sociales, son personas con un talento encomiable y una disposición envidiable las que esperan una oportunidad para revertir en la sociedad toda su sapiencia; hombres y mujeres condenados a la indiferencia de organizaciones que se benefician del dinero de partidas presupuestarias que deben velar por sus intereses primarios y que en contadas ocasiones consiguen la conexión más afín que cada hombre o mujer del colectivo de diversidad funcional merece acorde con su talento. Es la sociedad un extraño batiburrillo de sinrazones bajo una amalgama de colores producto de una dinámica improductiva basada en una ideología política; una sociedad por tanto incoherente en sus aplicaciones por la nula homogeneidad de intereses afines y en el medio de esa improductiva situación, son los más débiles de esa privación de oportunidades aquellos que sin parecerlo, tienen como única idiosincrasia el valor y la dignidad con la que enfrentarse a una dura lucha por sus derechos. jasc

Acceda para comentar como usuario Acceda para comentar como usuario
¡Deje su comentario!
Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Canarias-semanal.org • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2018 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress