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Domingo, 1 de julio de 2018
Las aportaciones intelectuales y militares españolas a la liquidación del pueblo libio y en las actuales corrientes migratorias

LIBIA: UN FORÚNCULO PURULENTO EN PLENO CULO DE LA UNIÓN EUROPEA

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En un análisis comparativo, nuestro colaborador Máximo Relti compara la Libia que precedió a la caída de Muamar el Gadafi ,y la actual ,bajo el control de una siniestra coalición entre esclavistas, islamistas ultraconservadores y fanáticos y grandes compañías occidentales.Relti no olvida en su balance referirse a la aportación de mentores intelectuales y militares españoles, en la liquidación del país que disponía del nivel de vida más alto de todo el continente. Todo ello con nombres, pelos y señales.

POR MAXIMO RELTI PARA CANARIAS SEMANAL

 

        Han transcurrido ya siete años desde que la Administración estadounidense, encabezada por Barack Obama derramara sobre  Libia un vendaval de bombas y fuego, logrando el  principal objetivos  que perseguía: el derrocamiento del gobierno de Muamar el Ghadafi.

 

 

       Libia era entonces un país que debido a sus recursos naturales - fundamentalmente el petróleo y el gas - gozaba de un estatus económico privilegiado en relación con el resto de sus vecinos continentales. Se trataba, pues, del país más rico de África, en el que el nivel económico de sus habitantes era considerablemente alto. Asimismo, era receptor de miles de trabajadores subsaharianos, que  atraídos  por su buen nivel salarial se trasladaban allí. El propio Banco Mundial, en un informe emitido en el año 2010, había puesto de manifiesto que Libia existían “altos niveles de crecimiento económico y elevados indicadores de desarrollo humano”.

 

 

        Pero, además,  Libia contaba con una característica distintiva  que la diferenciaban del resto de su entorno: tenía un sistema político laico, una diferencia nada baladí  en el contexto cultural en  el que se encontraba. No es casualidad, que esa condición se diera igualmente en Siria. Ni tampoco que la oposición armada en ambos países se nutriera de las filas del islamismo ultraconservador. Las potencias occidentales, que hoy pagan con sangre sus pasadas alianzascon este tipo de corrientes, se sirvieron de esos "flancos débiles" para desatar la guerra tanto en un país como el otro.

 

 

 

       Pero lo que sobre todo caracterizaba a Libia eran sus posiciones antiimperialistas  frente a los embates neocoloniales europeos y de los Estados Unidos, que ya entonces  trataban de seguir avanzando en el proceso de recolonización del continente africano.  Fueron estos - y el petróleo,-    los motivos esenciales por los que Barack Obama y Hillary Clinton utilizaron sus instrumentos militares de la OTAN y el Áfricom, para acabar con el gobierno libio y, de esa forma, tener acceso franco a sus codiciados y riquísimos recursos de petróleo y gas natural.

 

 

 

      A lo largo de siete largos meses, la aviación neocolonial euroamericana realizó sobre Libia nada menos que 7.000 misiones de ataque, acabando con la vida de miles de personas.

 

 

     La  OTAN y el Africom contaron para sus operaciones  aéreas con la inestimable ayuda de la plataforma de  las bases militares  situadas en España e Italia.

 

 


      Por cierto que resulta preciso recordar que desde España, la persona que dirigió  aquellas operaciones aéreas en contra  del territorio libio fue el general  jefe Estado mayor, Julio Rodríguez, hoy  miembro de la dirección Podemos  y ex  candidato frustrado  al Congreso  de los diputados por esa misma formación


 

 

 

LOS APORTES MILITARES E INTELECTUALES  ESPAÑOLES A LA AGRESION

 

 


      También conviene recordar que aquella sangrienta operación militar contó en España con  dos "puntales" intelectuales,  ubicados hoy en esa nueva "izquierda" institucional, que en fechas muy recientes acaba de unir, por fin, su suerte a la de los socioliberales del  PSOE. Uno de ellos fue Santiago Alba Rico, filosofo y, también, frustrado ex candidato a diputado por Podemos, y Luis Garcia Montero, poeta y también ex candidato al Congreso por la Federación política  IU.  Ambos, en aquellos confusos momentos en los que todo el poderoso aparato mediático occidental  defendía con toda suerte de falacias la intervención militar en Libia, ambos se sumaron en articulos de prensa defendíendo la intervención militar  occidental en el norte de África. Al ser personajes conocidos en el ámbito de una izquierda ideológicamente dispersa, sus trabajos y opiniones contribuyeron a neutralizar la protesta social en contra de aquella ruin operación contra la soberanía libia.

 

 


        No se propone esta mención rememorativa hacer daño al prestigio de nadie. Pero parece que ha llegado la hora de ir imponiendo socialmente la saludable práctica de que aquellos  que políticamente  hayan cometido  errores con repercusiones graves en la vida de otros, hagan  igualmente  sus consiguientes valoraciones autocríticas sobre los mismos. El coste que estos  tienen sobre la vida de miles de personas  es  tan grave que sus efectos deben ser paliarlos en cierta medida  con la didáctica que supone una valoración autocrítica de los mismos. Que sepamos, ni el general Julio  Rodríguez , conocido por el "carnicero de Libia", ni tampoco  el filósofo ni el poeta, han tenido la integridad moral de hacer una revalorización de sus criminales posiciones y actuaciones de entonces,  en ningún sentido. Mientras estos no sean capaces de valorar los criterios que los arrastraron a cometer esos "errores", su condición de canallas  ante la sociedad tampoco debe  cambiar.

 

 


 
LA LIBIA DE AYER Y DE HOY

 


 

      Aquel desproporcionado ataque contra Libia, convirtió al país con el nivel económico más elevado de toda África, en un devastado territorio, bajo el control siniestra coalición entre esclavistas, islamistas  ultraconservadores y fanáticos y grandes compañías occidentales.

 

 


       En la época del gobierno de Gadafi, en Libia había nada menos que dos millones de migrantes subsaharianos que se habían integrado laboralmente en ese país, huyendo de la miseria y de los desarreglos territoriales que dejaron tras sí las grandes potencias coloniales europeas.

 

 

 

     En el año 2012, la economía Libia ingresaba 47.000 millones correspondientes al capítulo de exportación de petróleo y gas. En 2017 esta cifra ha caído a 14.000 millones que se reparten como hienas las empresas multinacionales y los diferentes grupos de desalmados que dominan el país.

 

 

 

     Esos mismos años, Estado libio tenía 150.000 millones de dólares invertidos en el exterior. De los 16.000 millones de euros bloqueados en Bélgica en la Euroclear Bank, han desaparecido curiosamente 10.000 millones,  sin que haya existido ningún tipo de   autorización  para que se procediera su retirada. Ese mismo proceso se está reproduciendo  en los bancos estadounidenses y europeos.

 

 

 

     Gadhafi no sólo había luchado, con aciertos y  y numerosos errores en la última década,   por la constitución de una sólida alianza  entre el África negra y el África árabe, para estar en condiciones de poder hacer frente no sólo a los enormes retos que penden sobre el continente africano, sino también para resistir  a la recolonización africana, emprendida por las grandes potencias europeo-estadounidenses.

 

 


   
      Hay que reconocer que en el norte de África los pueblos que deseaban su propia liberación fueron derrotados sin paliativos. El gran capital ganó en aquel desproporcionado enfrentamiento militar, y a partir de entonces África  se ha convertido en un continente sin perspectivas, sin esperanzas. Pero   esos males han tenido también sus réplicas sobre quienes los causaron.   Libia se ha convertido hoy en un enorme y purulento forúnculo en el culo de la Unión Europea, que ha terminadoconvirtiendo  a la UE en una entelequia cuarteada por las contradicciones que  sus intervenciones  militares generaron en la geopolitica y en la demografia del norte de África y Siria.

 

 

 

    Sin que ello sirva para que nos consolemos, puede decirse que en este caso cada palo está aguantando su propia vela.

 

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3 Comentarios
Fecha: Viernes, 13 de julio de 2018 a las 21:23
amelia hernandez prado
Ya sabemos como se las gasta el imperialismo,libia ha sido víctima del terrorismo de la otan ,desde lo mas alto ,no al imperialismo,no a la otan
Fecha: Miércoles, 4 de julio de 2018 a las 18:19
Cora
Los libios tienen sucesores para restaurar el sistema de gobierno de La Jamahiriya. Saif al-Islam Gaddafi, Aisha Gaddafi, los presos político-militares que hicieron la Revolución Al Fatah, grandísimos antifascista antiimperialistas, honorables, que languidecen hoy en las mazmorras yihadistas de todas las gamas islamistas que se esparcen por todo el país. Como siempre hay que oir sobre los "errores" de Gaddafi, pero si tiramos de la balanza la visión debería ser otra...Esa invasión de la OTAN nos la vendieron incluso periodistas a los que los canarios nos hemos visto incluso obligados a premiar institucionalmente con nuestros dineros. Qué vergüenza!
Millones de inmigrantes quieren entrar en Europa saliendo desde Libia: fue la OTAN quien impulsó el tsunami migratorio con la invasión de Libia. Nigeria, Etiopía, Malí, Níger, Chad, todos estos países juntos tienen una población total de cientos de millones de habitantes, y ahora Europa quiere crear campos de refugiados para impedirles que lleguen al continente mientras sus países continúan bajo la bota y la presencia militar colonial con la excusa de las "guerras humanitarias" y contra el terrorismo que Occidente inocula.
Fecha: Lunes, 2 de julio de 2018 a las 09:49
Redstar
Pues parece que Podemos no se ha arrepentido mucho de su apoyo ideológico a la OTAN ...
... hoy, Julio Rodríguez, uno de los que destrozó Libia, es el jefe de Podemos en Madrid ...
... y evidentemente el problema ahora no es lo que hizo ni que sea militar, el problema es que ni se arrepiente de lo que hizo ni dice una sóla palabra contra la OTAN.

Well, it seems that Podemos dos not regret too much about their ideological support to NATO ...
... now, Julio Rodriguez, one of those who destroyed Libya, is the boss of Podemos in Madrid ..
and, obviously, the problem now is not what he did nor the fact that he is a soldier, the problem is that he neither regrets what he did nor says a single word against NATO.

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