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Martes, 12 de junio de 2018
Ni feministas ni socialistas

EL CONSEJO DE MINISTROS CAMBIA DE GÉNERO, LA OPRESIÓN DE CLASE SE RECRUDECE

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Que haya el mismo número de hombres y mujeres en los gobiernos no garantiza -explica nuestra colaboradora Tita Barahona - que se hagan políticas feministas, nombre que sólo merecen aquellas que van dirigidas a mejorar las condiciones de vida de la mayoría de mujeres. No es el caso, de las señoras que el secretario general del PSOE y nuevo presidente del gobierno ha elegido para su Consejo de Ministras (...).

 

 

Por TITA BARAHONA PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-

 

 

    Hace casi cincuenta años las siglas de un histórico partido obrero, el PSOE, fueron apropiadas por un segmento de la burguesía española que pactó con el franquismo para hacernos creer que el “cambio” había llegado para quedarse. Pronto se puso de manifiesto que ese primer gobierno del PSOE era todo menos obrero y socialista (español sí, y nacional-católico para más señas). Hoy ese partido, que sigue engañando con lemas como “Somos la Izquierda”, acumula un largo historial de servicios prestados a la dominación de la clase capitalista, historial que no hace falta desglosar aquí.

 

 

 

 

     Apropiaciones y claudicaciones de los partidos que decían representar a la clase trabajadora han llevado al vaciamiento del espíritu revolucionario de las principales conmemoraciones de esa misma clase, como el 1 de Mayo y el 8 de Marzo. Las llamadas “políticas de identidad” llegaron de los EEUU, el amo al que sirven nuestras clases dirigentes, para enterrar las diferencias de clase bajo el aluvión de las otras diferencias: de género, raza, orientación sexual... Así fue cómo el ala progresista de los partidos del capital trató de convencernos de que poniendo a mujeres en parlamentos, gobiernos, consejos de administración de empresas y entidades financieras nos íbamos a liberar todas, y de que la mujer que alcanza o aspira a alcanzar esas posiciones merece por ese hecho la etiqueta de “feminista”, aunque sus políticas supongan un ataque directo a los derechos de la mayoría de mujeres. Como feminista se presentó en las pasadas elecciones estadounidenses la reputada criminal de guerra -¿o debería decir criminala?- Hillary Clinton. Y con este título se acaban de presentar en España las señoras que el secretario general del PSOE y nuevo presidente del gobierno ha elegido para su Consejo de Ministras, en el que hay, además, dos homosexuales. Nada que objetar a que haya mujeres y gays en esos puestos, tampoco a que algunas se sientan feministas. Pero habría que recordar dónde han desembocado varias décadas de políticas de identidad y feminismo low cost en los EEUU: en un bocazas machista y xenófobo llamado Donald Trump.

 

 

 

 

 

 

Las llamadas “políticas de identidad” llegaron

 

de los EEUU para enterrar las diferencias de

 

clase bajo el aluvión de las otras diferencias:

 

de género, raza, orientación sexual

 

 

 

 

 

    Aquí, sin embargo, la progresía mira para otro lado y sigue a pie juntillas las recetas que en el centro del Imperio han llevado al desastre a la clase trabajadora, a la que pertenecemos la mayoría de mujeres - y de gays, lesbianas, negras, nacionales y extranjeras -, mientras han enriquecido y “empoderado” a una elite política, empresarial y académica compuesta de hombres y de mujeres en número creciente. En su clase están alcanzando la igualdad de género - congratulations -, pero eso no nos libera al resto de la explotación y la opresión, que, bien al contrario, se han recrudecido durante la década que llevamos de crisis económica. Ahí están las reformas laborales, firmadas por el PSOE y el PP con la connivencia de unos sindicatos, UGT y CCOO, que de organizaciones de clase pasaron a ser sostén de la patronal. Ahí están los drásticos recortes en prestaciones sociales, el aumento de los desahucios, el endeudamiento de las familias, el robo de la enseñanza, la sanidad y otros servicios públicos, que nos afectan de forma más acusada a las mujeres trabajadoras. Esto lo obvia la progresía española, con sus partidos reformistas social-liberales y sus medios de manipulación de masas, que han recibido con entusiasmo y gritos de ¡Sí se puede! -traducción literal del eslogan de la campaña de Obama- al nuevo ejecutivo del PSOE como si fuese el bálsamo maravilloso de Fierabrás.

 

 

 

 

 

    Por si aún restaba alguna duda del carácter dirigido desde arriba de la pasada huelga del 8-M, la más mediática de la historia de España, tanto los titulares de la prensa autodenominada progresista, donde se gestó y difundió la convocatoria de esa pantomima de huelga, como los medios conservadores como El País, resaltan que el nuevo gobierno representa “el espíritu del 8-M” y que el 8-M “ha llegado para quedarse”. Según la directora del digital Público, Ana Pardo Vera,el 6 de junio de 2018 es un día importante para todas nosotras” y el nuevo ejecutivo “una victoria de las feministas, de la presión social de los últimos años y de la revolución violeta del 8-M”. [1] Lo que se oculta tras este triunfalismo falaz es que el gobierno de Sánchez lo ha puesto una clase capitalista que ha dado a Rajoy por rentabilizado y apuesta por nuevas caras para seguir robándonos, mientras nos tienen entretenidas con la ilusión del cambio.[2] Dado que los Presupuestos Generales del Estado, pactados en el anterior gobierno, no se van a tocar, queda al desnudo la falacia de quienes afirman que, como el área económica del nuevo ejecutivo “tiene nombre de mujer, se pueden ver reflejadas muchas de las reivindicaciones escuchadas en el 8-M”.[3]

 

 

 

 

 

    Nos consta que muchas y muchos feministas de buena voluntad que el pasado 8 de Marzo se manifestaron no lo hicieron para que se sigan aplicando las recetas de Bruselas y el FMI, que quedan aseguradas con el nombramiento de Nadia Calviño para la cartera de economía, alabada por Ana Patricia Botín, otra que se apunta al feminismo de aparato mientras su [Img #54432]banco desahucia a miles de familias. Pero ellas y ellos insisten en que la clave para alcanzar la igualdad es poner a mujeres en puestos de dirección, como hace Ana Pardo Vera, para quien la reciente elección de Soledad Gallego Díaz como directora de El País "sirve para abrir brecha”, ya que “es muy importante ir rompiendo los techos de cristal”. [4] Sin duda, la nueva directora romperá su propio techo, pero no la línea de connivencia con la política de los EEUU, la UE y la OTAN, respaldada por los verdaderos dueños del grupo PRISA. Eso de que el 8-M “ha venido para quedarse” habría, pues, que entenderlo más bien en su doble sentido: para quedarse con el personal. 

 

 

 

 

    Mucho nos tememos que, con “feministras” y todo, la señora Pardo Vera seguirá llorando por los desahucios, las violaciones y los niños y niñas desnutridos. Pero no importa, porque hemos batido el Récord Guiness de ministras en un gobierno y eso ha hecho titulares en la prensa internacional. La caverna mediática ya ha empezado a hacer comentarios machistas en torno a la apariencia y el ropero de las ministras, mientras las otras identidades ausentes en los nuevos cargos reclaman el “qué hay de lo mío” -sin duda consecuentemente-; [5] todas las identidades menos la de clase trabajadora, que a esta no se la espera ni se la llama a compartir la tarta del poder, porque no cabemos en la “inclusividad”, “diversidad” y “transversalidad” que reclama la izquierda social-liberal de nuevo cuño y sus secciones más femeninas que [Img #54433]feministas. Darán tema para muchos tremending topics. Cualquier cosa vale con tal de no hablar de los verdaderos problemas que nos afectan a la “la gente que lo pasa mal”, como nos llama Íñigo Errejón, echando mano de ese neolenguaje que disfraza la explotación de clase descomponiéndola en sus múltiples aspectos: pobreza energética, pobreza nutricional, pobreza habitacional... El nuevo gobierno ha creado un Alto Comisionado contra la pobreza infantil, porque al parecer los niños y niñas pobres salen de la tierra como los boniatos y no de madres y padres que son pobres, aunque trabajen doce horas al día, porque la riqueza que producen se transfiere entera a los bolsillos de los y las capitalistas.

 

 

 

 

 

 

Tras este triunfalismo falaz se oculta que el

 

gobierno de Sánchez lo ha puesto una

 

clase capitalista que ha dado a Rajoy por

 

rentabilizado y apuesta por nuevas caras

 

 

 

 

 

    Ni feministas ni socialistas. Que haya el mismo número de hombres y mujeres en los gobiernos no garantiza que se hagan políticas feministas, nombre que sólo merecen aquellas que van dirigidas a mejorar las condiciones de vida de la mayoría de mujeres, las que sólo contamos con nuestra fuerza de trabajo para subsistir. Educación y sanidad públicas, de calidad y universales para nativas y extranjeras, comedores escolares, jardines de infancia, residencias y centros de día para dependientes, acceso a la planificación familiar, a una vivienda digna y asequible, ayudas a las mujeres maltratadas, prohibición de la maternidad de alquiler, lucha efectiva contra la trata de mujeres, regulación de la publicidad sexista, de los materiales audio-visuales que nos presentan como objetos sexuales y fomentan las violencia contra nosotras como la pornografía. Todas estas, entre otras, serían medidas que contribuirían a avanzar en la igualdad entre hombres y mujeres y, por tanto, podríamos llamar legítimamente feministas. Pero el capital no está por esta labor, y esto lo saben las y los feministas de pacotilla, con su mochila de másteres y saneadas cuentas corrientes, que nos quieren vender la burra, como hicieron hace casi medio siglo.

 

 

 

 

 

     No permitamos que se sigan apropiando de nuestras organizaciones, nuestras tradiciones, nuestra historia, nuestra memoria y hasta nuestro nombre. Hagamos de los próximos 1 de Mayo y 8 de Marzo jornadas de lucha que partan de nuestra propia iniciativa, para avanzar en la consecución de una sociedad sin clases que garantizaría el fin de todas las opresiones. 

 

 

Junio de 2018.

 

 

Notas y referencias bibliográficas:

 

[1] http://www.publico.es/opinion/gobierno-mujeres-feministras.html

 

[2] http://canarias-semanal.org/not/23055/la-moncloa-cambia-de-inquilino-el-poder-sigue-en-las-mismas-manos/

 

[3] http://www.publico.es/politica/pedro-sanchez-gobierno-espiritu-8-m.html

 

[4] http://www.publico.es/sociedad/pardo-vera-gallego-diaz-revolucion-feminista-abriendo-grandes-ventanas.html

 

[5]https://www.eldiario.es/sociedad/ministros-gays-visibles-Gobierno lesbianas_0_780072115.html

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4 Comentarios
Fecha: Jueves, 14 de junio de 2018 a las 12:17
Antonio
Mi aplauso para vosotras, compañeras. Ese es el camino, la liberación de la Humanidad entera, y por supuesto de nuestras imprescindibles, las mujeres. Hace poco vi una entrevista en tv a Leticia Dolera, actriz, ferviente partidaria de esta nueva ola de feminismo burgués. En ella decía que el feminismo había venido para quedarse desde el pasado 8 de marzo. Lo que no sabe es que el feminismo vino para quedarse antes de que ella naciera, que ya Clara Zetkin, seguramente desconocida para ella, hace ya muchos años propuso esa fecha como Día Internacional de la Mujer TRABAJADORA
Fecha: Miércoles, 13 de junio de 2018 a las 12:48
Verónica
Sí. La farsa y a las farsantes. Ya está bien de feministas acomodadas, señoronas, académicas , sociatas o "new sociatas" moradas, que no tienen ni p... idea de lo que es la vida para las que somos trabajadoras mondas y lirondas. Precarias y jodidas. Algunas, como es mi caso, por una jefa que no es menos explotadora que los jefes que antes he sufrido. Hace falta un feminismo de clase, que no pretenda hacernos creer que somos "hermanas" de las empresarias o de esas acomodadas que jamás moverán un dedo si eso hace peligrar sus privilegios. Ese feminismo que nos quieren vender desde la tele y con los partidos del sistema, que se lo metan por donde les quepa. Feminismo sí, pero de nuestra clase y contra las burguesas y burguesitas. Grandes y pequeñas.
Fecha: Miércoles, 13 de junio de 2018 a las 11:50
Nona
Muy buen articulo. Esa es la linea: desenmascarar la farsa
Fecha: Martes, 12 de junio de 2018 a las 18:41
Elisa
Fantástico articulo. Una perspectiva feminista y revolucionaria. Un soplo de aire fresco entre tanto feminismo burgués y de pijitas. La liberación de las mayoría las mujeres no vendrá nunca de gobiernos del capital como los del PSOE

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