Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Lunes, 4 de junio de 2018
"Llevamos siglo y medio embaucados por la alternancia entre 'conservadores' y 'progresistas'"

BIPARTIDISMO: QUÍTATE TÚ, PA´PONERME YO

Guardar en Mis Noticias.

En el parlamento español se ha llevado a cabo el traspaso de poderes. Uno se quita y otro se pone, así de simple y de sencilla es la fórmula - escribe el periodista Tomás F. Ruiz - con que la clase dirigente española se perpetua en el poder (...).

[Img #54316]

 

 

Por TOMÁS F. RUIZ PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-

 

    En el parlamento español se ha llevado a cabo el traspaso de poderes. Uno se quita y otro se pone, así de simple y de sencilla es la fórmula con que la clase dirigente española se perpetua en el poder. La cicatera costumbre española de la alternancia política se limita a dos únicos partidos y no es algo particular de nuestros días, sino que se viene practicando desde la antigüedad.

 

 

 

 

    Los españoles llevamos ya siglo y medio embaucados por el bipartidismo, un arraigado sistema de alternancia en el poder que simula el cambio de políticas “conservadoras” en políticas “progresistas” y viceversa. Si nuestros tatarabuelos del siglo XIX acabaron finalmente descubriendo que “el pastel” que les ofrecían era falso, esto es, un resultado electoral para nada producto de los votos depositados en las urnas, resulta inconcebible que la clase política española de nuestros días siga manteniendo vigente una conducta tan embaucadora, antidemocrática y tramposa como es el pacto del bipartidismo (también conocido como turnismo) para gobernar.

 

 

 

Yo cierro los ojos, tú también

 

   En el bipartidismo, el pacto que se establece entre el partido que entra y el partido que sale se basa, primordialmente, en que el partido entrante debe hacer la vista gorda con todos los casos de corrupción, desfalcos, malversaciones de dinero público, violaciones de derechos humanos y crímenes de todo tipo cometidos por el partido saliente durante sus años en el poder.

 

 

 

   Liberales y conservadores estuvieron estafando a los electores españoles de finales del siglo XIX y principios del XX con un pacto secreto sellado, como máxima figura de la corrupción, por el rey Alfonso XII. Los resultados fueron espectaculares: los empresarios aumentaron sus fortunas hasta límites incalculables y la clase obrera se hundió en un pozo de miseria y desesperación. Estos son los años de los grandes iluminados, aquellos que se inmolaron para cambiar la Humanidad.

 

 

   Y así seguimos, a principios del siglo XXI, con más de un siglo de por medio. Un siglo prolífico en cambios políticos, revoluciones sociales, golpes de estado, dictaduras, post dictaduras… ¿Resulta entonces que, después de todos esos cambios revolucionarios que hemos tenido desde un siglo y medio atrás, ahora seguimos como en el siglo XIX?

 

 

 

   Pp y psoe, la versión moderna de liberales y conservadores, han aprendido a turnarse en el poder uno tras otro, aparentando ideologías diferentes, pero compartiendo en la sombra programas económicos de austeridad con los que han hundido el país. Del mismo modo, pp y psoe comparten en secreto la misma oculta intención de mantener vigentes las estructuras de poder de la dictadura franquista, una dictadura que, 43 años después de la muerte del dictador, sigue proporcionando privilegios y prebendas a todos los sicarios que sirvieron al régimen criminal.

 

 

Gürtel, sólo la punta del iceberg

 

   El bipartidismo en España trata de enriquecerse con celeridad, los políticos españoles saben que su tiempo se acorta y se llenan desesperados los bolsillos con todo tipo de vil metal. Esa ansia por amasar dinero, tan deprisa cómo sea posible, esa presunción de sacar los pies del tiesto sin el permiso del señor, es lo que provoca que cada cierto tiempo, haya unos cuantos sacrificados en la arena del circo del poder.

 

 

    Esa, y no otra, es la razón de que se haya elegido la trama Gürtel para mostrar al respetable público del ruedo ibérico que la justicia funciona y que el corrupto siempre paga por su trasgresión. La omnipotente banca española, dueña y señora de todo lo que en este país se pueda poseer, manda a la justicia castigar a aquellos codiciosos que pretendieron ganar más de lo que les podía corresponder. La trama Gurtel sólo supone la punta de un iceberg bajo el que se oculta la inconmensurable corrupción en que se debate este país.

 

 

De Alfonso XII a Felipe VI

 

   El maestro de ceremonias que a finales del siglo XIX dirigió la farsa democrática del bipartidismo fue el vicioso Alfonso XII, muerto -según vox populi- de gonorrea, sífilis o cualquier otra enfermedad de trasmisión sexual. El encargado de regular el bipartidismo en el siglo XXI, citando a los dirigentes de uno y otro partido a su palacio para cerrar allí el pacto de complicidad, es, desde su papel como jefe supremo del Estado español, Felipe VI, monarca ilegítimo y espurio como ningún otro y actual representante de la estirpe real borbónica en este país.

 

 

   Gracias a todo este maquiavélico y antidemocrático sistema de gobierno bipartidista, gracias a la complicidad de otros partidos parlamentarios que callan y como consecuencia otorgan, el pueblo español lleva ya más de un siglo y medio obligado a tragar con este despreciable sistema bipartidista de poder (del que la dictadura franquista, todo hay que decirlo, fue una variante mucho más sangrienta y criminal).

 

 

Refranero español

 

 

    España tiene un prolífico refranero al respecto. “Son los mismos perros con distintos collares”, refrán que hace referencia a quien pretende engañar al pueblo cambiando de collar a sus jaurías de perros, esto es a sus corruptos políticos. “El que a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija”, un más que descriptivo proverbio que enseña a arrimarse siempre a la sombra protectora del partido en el poder. “Se les ve el plumero”, cuando la complicidad política entre dos partidos supuestamente rivales resulta más que evidente. “Esto es Jauja”, referido claramente a la facilidad con que un político corrupto se hace millonario en España. “Cambiar de chaqueta” o “ser un chaquetero”, cuando un político se cambia de partido porque la oposición le ofrece más. “Dar gato por liebre”, referido a como se tima al ciudadano incauto que espera que con el relevo en el gobierno llegue algún cambio provechoso para él. “No hay peor ciego que el que no quiere ver”, cuando algún incauto se niega a aceptar esa complicidad manifiesta que mantiene la clase política española desde un siglo atrás.

 

 

 

    No cabe duda de que nuestros hermanos latinoamericanos han continuado, mejorándola incluso, toda esta parafernalia refranera que nuestra afilada lengua española les llevó más de cinco siglos atrás. Argentinos y españoles compartimos un agudo sentido del humor. Ese humor puede ser realmente incisivo, como en el caso del refrán argentino que sustituye el de los mismos perros con diferente collar: “Es la misma mierda con distinto olor.” Más expresivo no se puede ser un refrán dedicado a la clase política, sea esta la argentina o sea la española. A la hora de robar y esconder el delito, las dos actúan igual.

 

 

 

Quítate tú p´a ponerme yo

 

 

 

 

   Existe un bolero tropical, “Quítate tú p´a ponerme yo”, que recoge mejor que ninguna otra copla lo que ahora ocurre en España. Su letra evoca hasta qué punto el sistema democrático español ha degenerado para convertirse en un sistema esperpéntico y baldío que a nadie representa ya.

 

 

 

    Se creen que quitando el crucifijo de la mesa donde Pedro Sánchez firma y permitiéndole prometer, en vez de jurar, el respetable público español va a prorrumpir en aplausos al sistema y lo va a alabar.  Están más que equivocados si piensan que el pueblo español, que ya ha pasado más de cuarenta años esperando algo más que un gesto de concesión laica en un corrompido y convencional ritual, se va a quedar de brazos cruzados mientras le muestran al nuevo presidente, el mismo perro viejo y pulgoso que acaba de abandonar la Moncloa y al que sólo han cambiado de collar.  

Acceda para comentar como usuario Acceda para comentar como usuario
¡Deje su comentario!
Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Canarias-semanal.org • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2018 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress