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Lunes, 30 de abril de 2018
Quien con "sociatas" se acuesta, damnificado se levanta

EL SOCIALISTA PEDRO ANATAEL MENESES DEFIENDE AHORA EL MACROPUERTO DE GRANADILLA

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El pasado fin de semana, la prensa local de Tenerife informaba de que Pedro Anatael Meneses, el ex presidente de la Autoridad Portuaria de Sta. Cruz de Tenerife y miembro del PSOE que en su día encabezó manifestaciones contra la contrucción del Pto. De Granadilla, defiende ahora no solo su utilización, sino también "que se complete esta instalación" contra la que se movilizaron decenas de miles de personas (...).



Por ARTURO INGLOTT / CANARIAS-SEMANAL.ORG.-

 


      En los momentos  de mayor auge en la movilización social contra la construcción del Puerto de Granadilla, en la isla de Tenerife, nos pareció prudente alertar sobre los peligros de olvidar las trayectorias políticas de algunos presuntos "aliados", cuyo pasado no invitaba precisamente a creer en una supuesta reconversión al "ecologismo militante". Estas advertencias, desgraciadamente, tuvieron escaso eco, del mismo modo que las que hicimos sobre la ingenuidad de confiar en que "la legalidad de la Unión Europea" podría venir al rescate del pueblo canario, contra los proyectos macroconstructores   de la burguesía isleña y sus representantes políticos.

 

 


     Con algunas pocas excepciones, en el movimiento social primó entonces la confianza infundada a la hora de valorar los posicionamientos de personajes como el ex presidente de la Autoridad Portuaria de Tenerife y miembro del PSOE, Pedro Anatael Meneses, que por arte de bilibirloque pasó a ser considerado por no pocos como "un compañero de trinchera" por su coyuntural oposición a la construcción del macropuerto.

 

 


    Sin embargo, el tiempo se suele  encargar de colocar a cada uno en el lugar donde le corresponde. Este sábado, 28 de abril, la prensa local tinerfeña desmontó definitivamente la impostura, al deslizar la información de que Pedro Anatael Meneses ha mutado para volver a sus orígenes y convertirse en un ferviente defensor, en el marco de la comisión parlamentaria que estudia la situación del transporte en Canarias, de la utilización del Puerto de Granadilla, junto al de Arinaga, “para reducir las mercancías por carretera”.

 

 

 


         Haciendo tabla rasa, y sin el menor atisbo de vergüenza, de los años en los que se opuso públicamente al Puerto de Granadilla, Anatael Meneses instó a los grupos políticos no solo a aprovechar esta instalación y la de Arinaga (Agüimes, Gran Canaria), sino también a completarlas y posibilitar que se concluya el eje del transporte intermodal que planificó e inició Adán Martín como presidente.

 

 

 

 

     Según la nota publicada por el rotativo caciquil "El Día", Meneses,“para  satisfacción de David Cabrera, de Coalición Canaria, subrayó también que no le duele reconocer el acierto de Adán Martín en la planificación del eje del transporte intermodal".

 

 

 


   Es decir, que donde dijo "digo", el político “socialista” no tiene ahora problemas en decir "diego". Eso sí, "solo - según sus palabras- porque el puerto ya está construido".

 

 

 


     La verdad es, en cualquier caso, que este rocambolesco desenlace no se explica solamente por un repentino y compulsivo ataque de “pragmatismo” de Anatael Meneses. Para quien quiso verlos, siempre hubo indicios más que evidentes que auguraban este tragicómico final.

 

 

 

     Ya en las fechas de movilización contra el macropuerto unos pocos grupos, como el Colectivo Ecologista Tabona, se atrevieron a alertar de que el político en cuestión no era de fiar, dado que tenía en su largo y sinuoso historial el apoyo a otras obras portuarias destructivas, como la ampliación del puerto de Santa Cruz de la Palma, donde se destruyó la Playa de El Roque, o la defensa de una ampliación del Puerto de Santa Cruz de Tenerife que suponía "la destrucción de los sebadales de San Andrés" y que los ecologistas citados estimaban totalmente "innecesaria para la isla".

 

 

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LAS PALABRAS DE ANATAEL MENESES QUE MUCHOS NO QUISIERON ESCUCHAR

 

 

 

      Este mismo colectivo alertaba también  de que Meneses había realizado mosqueantes declaraciones contradictorias en relación al Puerto de Granadilla. Echando mano de la siempre puñetera hemeroteca, degolladero infalible de  pillos y oportunistas, recordaba que en la  Gaceta de Canarias, con fechas del 4 y 8 de noviembre de 1992, Anatael  Meneses,  siendo presidente de la Autoridad Portuaria, se despachaba de esta guisa: "la importancia de que a través de la nueva Ley de Puertos se haya incluido al litoral granadillero como de interés nacional para construir un puerto".

 

 

 

    El 31 de diciembre de 2005, en el también rotativo tinerfeño Diario de Avisos, el político y alto cargo del PSOE  expresó también en un artículo de opinión que "siempre he considerado Granadilla como el puerto industrial en que se apoye el polígono, y Santa Cruz como el único puerto comercial de la Isla”.

 

 

 

       Finalmente, el mismo colectivo ecologista sacaba a colación el acta de la sesión celebrada por el Consejo de la Autoridad Portuaria, el 26 de enero de 2005, donde se podía leer: “hace uso de la palabra el Sr. Meneses para indicar que en ningún momento ha estado en contra del puerto de Granadilla sino que, únicamente, no estaba conforme con el proyecto planteado.”

 

 

 

 

      Además, el  acta  hacía partícipe a Anatael Meneses de la aprobación “por unanimidad” del proyecto de las obras de abrigo del puerto granadillero, del pliego para su adjudicación y de la contratación del crédito bancario para su ejecución.

 

 

 


ANATAEL MENESES: ¿UN AUTÉNTICO SOCIALISTA EN EL PARTIDO DE LOS GAL?

 

 

 

   Pese todas estas evidencias, y a otras muchas, que permitían caracterizar al personaje como un político más del establishment responsable del destructivo modelo económico impuesto en las Islas, Anatael Meneses fue ensalzado en aquellos años por algunos como un auténtico “luchador social”.

 

 

 

 

    Desde las ondas de un medio de comunicación local que alternaba la cobertura de las movilizaciones sociales con la instrumentalización de las luchas populares y las campañas a favor de candidatos socialiberales como Juan Fernando López Aguilar, el “compañero Pedro Anatael” pontificaba sobre lo que debía hacer “la izquierda” canaria y lograba incrementar la confusión, repitiendo hasta la saciedad el disparate de que su partido "no era socialdemócrata", sino "socialista, y punto".   

 

 

 

 


        La promoción política de Meneses llegó a alcanzar ribetes tan surrealistas, que no faltó siquiera la clarividente aportación de algún analista que fue capaz de afirmar, en el medio radiofónico aludido, que la mismísima Agencia de Inteligencia estadounidense, la poderosa  CIA, "estaba muy preocupada por el posicionamiento de Pedro Anatael  y los perjuicios que su oposición al Puerto de Granadilla podía ocasionar a los planes del AFRICOM en Canarias". Una apostilla digna de figurar en la antología del disparate.

 

 

 

 

       La verdad es que en el discurso en defensa del “compañero Anatael" coincidieron  entonces desde  honrados activistas sociales, pletóricos de generosa ingenuidad, hasta algunos oportunistas, más interesados en convencer a los sectores avanzados de la sociedad tinerfeña de que aún existía un sector “progresista” en el partido de los GAL, de la reconversión industrial y de la consolidación del Régimen del 78, con el que era conveniente seguir trajinando para construir una suerte de "Frente Amplio" variopinto y pluscuamperfecto  que, afortunadamente,  nunca lograron  hacer realidad.

 

 

 

 


    Ahora que Anatael Meneses se permite incluso elogiar los proyectos desarrollistas del difunto Adán Martín, y dar por buena la macroobra que hace unos años denunciaba con vehemencia, no esperamos que nadie se anime a reconocer sus posibles errores de apreciación. El sano ejercicio de la autocrítica, lamentamente, es muy escaso en nuestra tierra. La  implacable realidad, no obstante, acaba mostrándose impúdicamente desnuda  más tarde o más temprano  y, además, sin avisar.  Uno se contentaría, en cualquier caso, con que  las víctimas del engaño reconocieran, al menos en la estricta intimidad de su fuero interno que, a la postre, quien con "sociatas" se acuesta... damnificado se levanta.

 

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