Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Lunes, 16 de abril de 2018
16 países acuerdan desconocer los resultados de las próximas elecciones presidenciales

CUMBRE DE LAS AMÉRICAS: DURA OFENSIVA DE LA DERECHA REGIONAL CONTRA VENEZUELA

Guardar en Mis Noticias.

A poco más de un mes de las elecciones presidenciales en Venezuela para el período (2018-2025) arrecia la ofensiva ultraconservadora con una la campaña de aislamiento y descrédito contra el gobierno de Nicolás Maduro (...).

 

 

Por FERMÍN DOMÍNGUEZ PARA CANARIAS SEMANAL.ORG.-

 

 

    A poco más de un mes de las elecciones presidenciales en Venezuela para el período (2018-2025) arrecia la ofensiva ultraconservadora contra el proceso bolivariano, con una nueva campaña de aislamiento y descrédito contra el Gobierno de  Nicolás Maduro, que amenaza con ir más allá.

 

 

 

    Dos acontecimientos importantes son una expresión directa de esta estrategia.  Por un lado, la firma del acuerdo del llamado Grupo de Lima, conformado por los Jefes de Estado y de Gobierno de Argentina, Bahamas, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Guyana, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú y Santa Lucía, y el Vicepresidente de los Estados Unidos, reunidos con ocasión de la VIII Cumbre de las Américas,  en el que se deslegitima el resultado de las elecciones del próximo 20 de mayo. Y, por otro lado, las agresivas declaraciones del presidente de Colombia en el marco de la propia cumbre.

 

 

 

    En el primer caso, a pesar del acuerdo alcanzado por los gobiernos de dieciseis países para desconocer los resultados electorales de Venezuela si Nicolás Maduro es el vencedor, no se ha logrado un consenso contra el país bolivariano.

 

 

    Sin embargo, las declaraciones de Santos muestran hasta dónde  están dispuestas a llegar las fuerzas conservadoras de la región, al servicio de Estados Unidos, si la vía electoral no les permite vencer a Maduro.

 

 

 

     El presidente de Colombia manifestó, este sábado 14 de abril, que su Gobierno será “implacable” con el “régimen opresor” de Nicolás Maduro, al que acusó de "matar de hambre" a su pueblo.


 

 

 

    “Colombia es –manifestó Santos- el país que más sufre la desesperada situación que atraviesan los venezolanos. Por eso somos los más interesados en que en nuestra hermana nación se restablezca la democracia“.

 

 

 

 

    Asimismo, el jefe del Estado ratificó que no reconocerá los resultados de las venideras elecciones presidenciales a celebrarse en mayo por "estar diseñadas para maquillar una dictadura“.

 

 

 

    Si apreciamos con cuidado los términos con los que se expresa el "Premio Nobel de La Paz" nos percatamos de que en el campo de sentido que se abre con cada una de sus palabra aparece la guerra como vía  para acabar con el gobierno de Venezuela.

 

 

 

 

    Juan Manuel Santos construye su discurso con los mismos recursos simbólicos que utilizan los medios de propaganda y estupidización occidentales.  El imaginario, las representaciones que provocan frases como “régimen opresor” que  “mata de hambre” a su pueblo, trasmiten agresividad y violencia al  cerebro de quienes las escuchan.

 

 

 

 

    Y esto se produce porque  quienes diseñan estos mensajes saben muy bien que existen mecanismos a través de los cuales  alguien puede conseguir que otro u otros hagan algo en virtud de una relación simbólica: el emisor consigue, por ejemplo, que los receptores acepten como legítimo el uso de la fuerza contra el que supuestamente "oprime y mata de hambre".  ¿Qué significa pues, en este contexto, la amenaza de Santos de "ser implacable"?

 

 

 

 

    Evidentemente, las cosas no son tan simples.  El discurso que constituye simbólicamente el poder debe contar no solo con relaciones de causalidad como las que aquí se aprecian, sino con complejas interacciones de fuerzas que no es posible abordar en este espacio.

 

 

 

     Lo cierto es, en cualquier caso,  que  los mecanismos lingüísticos forman parte de los dispositivos de dominación con los que cuenta el poder y no deben se subestimados. El lenguaje de las palabras a menudo abre el camino al lenguaje de las armas.

Acceda para comentar como usuario Acceda para comentar como usuario
¡Deje su comentario!
Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Canarias-semanal.org • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2018 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress